Las desesperantes no respuestas editoriales

7:07 Pat Casalà 2 Comments

¡Buenos días! Hoy me despierto con resaca de cansancio… Ayer fue un día estresante, con auditoría interna, mil cosas extra que preparar, mails que enviar, trabajo acumulado y un sinfín de momentos de agobio. Encima al llegar a casa mi hijo necesitaba ayuda para corregir un trabajo y acabé cenando patatas fritas delante de la pantalla del ordenador.
A las once conseguí meterme en la cama con el mando a distancia en la mano y un par de trocitos de chocolate al lado para calmar un poco el día llevado al límite. Por suerte puedo con todo.
Por suerte este fin de semana podré darle un empujón a esos flecos, descansar, caminar por mi ciudad, corregir, leer y escribir.
El título de la entrada es bastante significativo, las desesperantes no respuestas editoriales… Es una manera de ilustrar cómo funciona este mundo, donde se ha perdido el romanticismo para llenarse únicamente con la idea de negocio.
Escribir una novela es un acto creativo, una manera de plasmar las ideas enredadas en la cabeza en una historia. Para darle vida en el papel se requiere muchísimo trabajo, constancia, perseverancia y dedicación, a parte de tu trabajo remunerado y de las mil tareas normales de una rutina.
La falta de respuesta a tus propuestas es algo que no me parece bien. No hace falta una larga explicación ni un mail personalizado ni nada parecido, solo con informar de los plazos de lectura con una respuesta automática valdría, algo a lo que aferrarse cuando te invade la incertidumbre.
Hay editoriales que explican su manera de funcionar en este aspecto en su web y anuncian que si pasados x meses no se han puesto en contacto contigo la propuesta queda desestimada. A mí con eso me basta, saber a lo que atenerme.
Durante estos años me he encontrado con una falta total de información, tanto por parte de las editoriales como de mi agente. No contestan a los mails, no te responden a las preguntas ni les interesa nada darse cuenta de que detrás de un manuscrito hay un escritor emocionado.
Mi manera de ser se aleja muchísimo de ese funcionamiento. Yo soy cumplidora, capaz de remover cielo y tierra por cumplir un plazo o un compromiso asumido, con deseos de no encontrarme en la tesitura de no poder responder todos y cada uno de los correos y mensajes diarios. Me cuesta entender otra manera de proceder.
Con el tiempo he aceptado que la incertidumbre forma parte de enviar una novela a valorar, por eso lo hago poco, solo de vez en cuando, y ahora ya no espero ni me imagino imposibles, simplemente escribo y soy feliz.
He de mencionar que en estos años me he encontrado bellísimas personas, respuestas que siempre agradezco, aunque sean un no, y compañeros magníficos.
¡Feliz día! J


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Punto y final... Se terminó UUDC

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Esta semana he terminado muchísimas cosas, con tristeza y alegría a la vez. Poner el punto y final a una novela siempre me apena, dejándome un vacío interior. Por suerte rápidamente lo lleno con otras novelas, nuevos protagonistas, historias frescas…
Ayer puse el The End a UUDC, mi primera incursión en el género romántico sin  misterios, asesinos, crímenes o secretos. Me ha gustado el experimento, he conseguido remover sentimientos olvidados, con mil instantes álgidos y un sinfín de recuerdos de mi época de novios con mi marido.
Pensaba acabar la novela de otra manera, había investigado mucho para darle realismo a esa última parte, pero al enfrentarme a la escritura cambié la percepción del final. A veces pasa, a medida que la trama avanza sientes la necesidad de darle una vuelta a algo diferente.
Se terminó, el viaje, la novela, una historia más…
Antes, al llegar a este punto, empezaba mi periplo estresado para sacar la novela a la venta, ahora sencillamente suspiro, con una sonrisa, mordiéndome el labio inferior, y la releo con la emoción de descubrir el laberinto emocional que ha trazado mi mente.
Ahora la envío a mis lectores beta, con aquellas cosquillas en el estómago y la ilusión de saber que tengo un grupo reducido de personas a las que les gusta leer mis creaciones. Y sonrío de nuevo, porque es un lujo poder hablar con ellas, escuchar sus comentarios, releer de nuevo el manuscrito para mejorarlo al máximo.
Cuando termino lo dejo en la memoria del ordenador, sin buscar casi, solo enviando algunos de ellos, muy de tanto en cuando, a editoriales. Aunque las respuestas siempre se pierden en el ciberespacio de la nada. Quizás por eso ahora escribo para exorcizar mis desvelos, para crear, como un hobbie intenso que me mantiene distraída durante meses.
Es barato, fácil y fabuloso. Viajar sin levantarse del sofá, enamorarme sin comprometer mi situación emocional, sentir sin necesidad de vivir una experiencia, solo viéndola en la mente, uniendo mis dos mundos gracias a un puente suspendido en la nada.
UUDC es una historia que me ha emocionado, con una protagonista difícil para mí, un amor increíble y la promesa de ser el principio de una gran inspiración.
Ahora me tocará suspirar, sonreír y seguir con CDTEAT, siempre con aquella ilusión primaria de acompañar a los personajes, de vibrar con ellos, de elevarme tres metros sobre el suelo, siempre con la alegría de tener una historia en mente.
Me encantaría que me acompañarais en este viaje.

¡Feliz día! J

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Bye bye Singapur

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¡Buenos días! Hace un poquito de frío, o quizás estoy destemplada. Mi marido lleva tres días en Hong Kong y me cuesta mucho dormir cuando él no está. Suerte que a finales de la semana que viene ya estará de vuelta…
Ayer avancé un poquito en CDTEAT y estuve a puntito de terminar UUDC. Me quedan apenas dos capítulos y medio, un suspiro. Estaba en casa, con el ordenador en el regazo, las ideas listas, la música de fondo y unas ganas locas de rubricar ese ansiado The End.
Tenía dos opciones: me iba a mi clase de baile o escribir. Mi cabeza me pedía a gritos la segunda opción, con deseos de terminar la historia con la fuerza que merece, pero el sentido común se impuso, ir al gimnasio es necesario para la mente y el cuerpo, así que acabé sentada en la moto, con la novela esperándome en el ordenador.
Esta semana la acabaré. Luego vendrá la corrección, la lectura de mis beta, la emoción de tenerla terminada y seguiré con CDTEAT.
Hoy me toca explicaros las últimas horas en Singapur… Me da muchísima penita, escribir el final significa que ya no voy a recordarlo cada mañana cuando me siento frente al ordenador con la casa dormida.
Nos fuimos del zoo después de comer, con ganas de regresar a Marina Bay. El taxi nos dejó en la zona de los rascacielos, cerca del río. Caminamos bajo un calor abrasador, estábamos muy cansados del día. Compramos un par de botellas de agua para refrescarnos y decidimos subirnos a uno de los barcos turísticos para ver Singapur desde el agua.
Nos quedaban pocos dólares de Singapur, los suficientes para pagar el barco y entrar un ratito en un Starbucks a tomar un café y un par de pastas. Necesitábamos guardar dinero para el taxi de ida al aeropuerto.
Me gustó muchísimo el recorrido en barco, paramos en Clark Quay y nos bajamos a dar una vuelta por esta zona chulísima, con las casas pintadas de colores chillones y ventanas de otras tonalidades, música en directo y bares frente a la bahía. Es una de las visitas obligadas del lugar que realmente vale la pena.

Al terminar el recorrido teníamos unas horas por delante, pero estábamos reventados. Decidimos regresar al hotel, pedir las maletas para rescatar nuestra ropa de repuesto e irnos a descansar a la piscina. Vimos cómo anochecía, cenamos estirados en la hamaca, nos bañamos, hicimos el tonto bajo el agua y a las nueve y media de la noche nos cambiamos de ropa.

A las diez subimos a un taxi rumbo al aeropuerto, con muchísima ilusión por los días pasados, ganas de ver las fotos y de recordar para siempre este magnífico viaje. Nos despedimos de Singapur, facturamos las maletas y esperamos a la salida de nuestro avión a la una de la noche, de vuelta a Barcelona.

¡Feliz día! J

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El Zoo de Singapur

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hoy tengo un día lleno de reuniones… Esta semana será larga, con mil tareas y la primera de las auditorías internas que tengo anualmente. No me apetece demasiado, son jornadas cansadas, pero hay que tirar hacia adelante y sonreír ante las adversidades.
Me quedan apenas tres capítulos para terminar UUDC. Me da pena, no me apetece nada terminar. Cuando pongo el punto y final en una novela aparco a mis personajes en un lugar apartado del disco duro, descansando, hasta que quizás algún día me decida a darles una salida en Amazon.
Esta será mi novela número dieciséis, tengo en marcha la diecisiete… Ayer antes de dormirme le di un par de vueltas a una idea que ronda por mi cabeza desde hace tiempo. Escribir para mí es un estado mental, una forma de vivir aventuras, de enamorarme sin ser infiel, de sentir más allá de la realidad.
Suena extraño, lo sé, pero así soy yo, vivo entre emociones desbocadas, siento en estéreo, me gusta hablar, explicar, contar, sacarle punta a las situaciones, dándoles bombo, explicándolas como si fueran historias interesantes, sin dejarme los detalles…
Me quedan apenas dos entradas de Singapur y despediré con tristeza el viaje de verano… Esta es una semana de despedidas…
Singapur fue un perfecto lugar para terminar el magnífico recorrido por Malasia y disfrutar de tres días intensos antes de regresar a casa, a ver las fotos, a trabajar de nuevo, a nuestra vida cotidiana.
El día diecinueve de agosto dejamos la habitación del hotel muy pronto. Una confusión en Emirates nos entretuvo en recepción hasta confirmar el billete de mi marido, perdido no sabemos cómo. Las maletas se quedaron en la consigna, pagamos la cuenta y cogimos un taxi rumbo al zoo de la ciudad.
Nuestras pesquisas en internet indicaban la necesidad de visitar el zoo, es uno de los mejores del mundo, con animales en una cautividad relativa, cercanos, con los que interactuar. Hacía muchísimo calor, estaba lleno de mosquitos molestos, pero realmente valió la pena.
Solo entrar estudiamos el mapa para ubicarnos y decidir la ruta. El zoo es enorme y está dividido en zonas, como si fuera una bola del mundo. Trazamos un itinerario para llegar a tiempo al show del oso polar. Caminamos entre la naturaleza, untados con repelente de insectos, observando los maravillosos ejemplares que moraban en semi libertad.
Me gustó muchísimo la visita, creo que es imprescindible si estás en Singapur. Con una mañana hay suficiente para recorrer el recinto y ver todas las especies animales que viven allí.
Comimos en el Food Court del parque, con un poco de agobio por las colas y la muchedumbre. Al terminar nos quedaban siete horas hasta la partida hacia el aeropuerto para tomar nuestro vuelo nocturno. Suspiramos un poco tristes, todo o bueno se acaba…

¡Feliz día! J

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Sentosa Beach y cena picante (Singapur)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Llueve…. Grrrrr, con lo poco que me gusta la lluvia… Llevo unos días escribiendo a tres mil por hora, con mil ideas en la cabeza, sin parar de tejer historias. Quizás debería contenerme un poco o acabaré con las novelas en un tiempo récord…
En nueve días he escrito cuarenta folios de CDTEAT y veinticinco de UUDC, si sigo así podría tenerlas terminadas en dos meses… Ahora voy a rebajar el ritmo, para disfrutar de cada una de ellas, de las escenas que invento, de las situaciones interesantes que plasmo en el papel. El género romántico es increíble, consigue mantener mi sonrisa durante horas, como si volviera a ser joven y viviera aquel primer amor.
Mis dos protagonistas son tan diferentes… Me encanta esta diferencia de edades y de formas de ser, me permite explorar límites insospechados. Incluso sueño con los personajes, con una intensidad demasiado elevada, hablando en sueños.
Regresemos a Singapur…
Tras nuestro día en Universal Studios tomamos el Sentosa Express para visitar las playas artificiales de esta isla. Nos bajamos en la última estación y caminamos bajo un sol abrasador, el calor era insoportable. Estábamos muy cansados, apenas teníamos ánimos para seguir andando.
No me gustó demasiado la playa, se nota mucho que es artificial… Aunque puede influir que venía de Perhentian y de Langkawi… Si vives en Singapur son un buen lugar para pasar el fin de semana.
Regresamos al hotel exhaustos. En un principio teníamos la intención de ir a la zona de Marina Bay a cenar, pero al final decidimos aprovechar la maravillosa piscina del hotel para descansar y refrescarnos un poco.
Realmente el One farrer hotel and Spa es impresionante, la piscina es enorme y en ella se respira una tranquilidad contagiosa. Nos tumbamos en las hamacas sumergidas en el agua, pedimos un refresco y nos bañamos.
No nos apetecía un trayecto en metro para buscar un restaurante para cenar. Preguntamos en recepción y nos aconsejaron un par de indios cercanos, aunque nos advirtieron de que era muy picante. No lo procesamos, o sencillamente pensábamos que sería como en Malasia. Allí si solicitabas al camarero que la comida no fuera picante lo cumplían.
Decidimos uno de los restaurantes cercanos, entramos y le dijimos al camarero que no nos gustaba el picante y que nos aconsejara unos platos para comer. Lo hizo y cuando llegó la comida nos quedamos a cuadros. Fue la primera vez en mi vida que pagué una cena que no pude tomarme.
Acabamos en un 7 and eleven, comprándonos chocolate para pasar el picor y el mal rollo…

¡Feliz día! J  

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Universal Studios (Singapur)

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¡Buenos días! Por fin viernes… Esta semana necesito más que nunca el descanso semanal. Suerte que ayer por la tarde me compré un Toblerone y me lo tomé frente al ordenador, rebajando los nervios. A veces las cosas se descontrolan y salen mal…
Por la tarde me fui a casa a escribir, necesitaba quedarme un rato con mis personajes, abstrayéndome de la realidad, dándole vida a las preciosas historias de amor que se tejen en mi mente, llevándome a suspirar, sonreír y ser feliz durante unas horas.
La buena noticia es que mi mente funciona como un catalizador, capaz de evadirse a un lugar apartado para rebajar las inquietudes del día. Escribir es un bálsamo para mí, me ayuda a templar el temperamento, a moldear una mente hiperactiva, a seranearme.
 UUDC ya cuenta con ciento setenta folios, CDTEAT con veinticinco… Esta última semana he avanzado muchísimo, las ideas se revolucionan, mostrándome un camino inexplorado hasta ahora, como si quisieran aportar su granito de arena en la maravillosa tarea de dar vida a mis mundos paralelos.
Ayer nos quedamos en el Burger King, cenando, cansados, con los pies molidos y un recuerdo precioso del día. Regresamos al hotel para solicitar nuestras habitaciones. Fue perfecto, no había de la categoría pagada y nos ofrecieron un Upgrade.
El One Farrer hotel & spa es maravilloso. Teníamos una pantalla plana enfrente, una cama comodísima, un salón en el piso de arriba del dúplex que nos ofrecieron y un minibar gratis. ¡Un lujazo!
A la mañana siguiente nos levantamos pronto, habíamos comprado entradas para Universal Studios, un parque de atracciones en la isla de Sentosa. Mis hijos estaban emocionados con la idea, les apetecía muchísimo subirse a las atracciones.
Para llegar hasta la isla decidimos utilizar el metro. En Singapur funciona con una tarjeta prepago que se ha de cargar en unas máquinas cuando se necesita más saldo. Una vez en la última estación buscamos la entrada al Sentosa Express, el tren que te lleva a los rincones de esta isla.
Hacía un calor sofocante, con el sol luciendo impávido en el cielo apenas manchado con cuatro nubes despistadas. Empezamos la mañana fotografiándonos con los Minions, tras una cola, la primera del día. Ahí fue donde decidimos pagar el pase Express, que te permite entrar en las atracciones sin las incómodas colas.
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El día se nos escurrió caminando por los decorados de películas, entrando en atracciones interesantes, viendo actuaciones en medio de la calle, disfrutando del ambiente. Comimos en uno de los puestos de bocadillos, en una mesa a la sombra, intentando combatir el calor…

¡Feliz día! J

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Espectáculo de luces (Singapur)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hace un frío brutal, parece como si de repente las temperaturas hubieran descendido de golpe. Este fin de semana cambian la hora, pronto estaremos inmersos en aquellos días oscuros, con pocas horas de luz y tardes apagadas.
Pensaba que no sería capaz de compaginar dos historias, pero me equivocaba. De momento consigo cambiar de una a otra con facilidad, ayudándome de las playlists de Spotify creadas especialmente para estas novelas, como si la música funcionara como un catalizador para diferenciarlas.
Son tan distintas mis protagonistas… Una es intrépida, luchadora, tenaz, perseverante y muy joven. La otra es abstemia sentimentalmente hasta que descubre la luz. Me encanta darles vida en el papel, pensar como ellas, sentir cómo crece en mi interior aquella emoción propia del primer enamoramiento, con momentos álgidos y cosquillas en el vientre.
Les he propuesto a mis amigas un brainstorming para pensar en primeros besos épicos. Sería una buena manera de pasar una tarde, con unas copas, unas risas y un sinfín de ideas especiales… Por suerte tengo la capacidad de imaginar situaciones románticas sin problemas.
Vamos a volver a Singapur, a los Gardens by the Bay. Nos encantaron, es una visita obligada en esta ciudad. Al salir estábamos reventados de tanto andar, la zona es enorme y el interior de los invernaderos se llena de pasillos con plantas exóticas, puentes y ascensores.
Caminamos hacia Marina Bay para buscar el lugar donde por la noche hacen el espectáculo de luz y fuegos. Acabamos en food court del mediodía, con un helado y los pies destrozados. Necesitábamos un poco de aire acondicionado, un baño y descansar un rato. El calor en Singapur es húmedo y pegadizo.
Finalmente salimos al exterior cuando empezaba a oscurecer. Cruzamos al otro lado de la bahía a través del puente más famoso. El complejo Marina Bay Sands está delante del río, frente a un precioso skyline de edificios singulares, con un estadio de futbol sobre el agua y algunas arquitecturas muy peculiares.
Regresamos sobre nuestros pasos para apostarnos frente al Marina Bay Sands a ver el espectáculo. Fue impresionante, en el agua hay unos proyectores de luces, junto a surtidores. Al ritmo de la música se crean unas imágenes y un precioso juego de luces.
Terminado el espectáculo necesitábamos encontrar un sitio donde cenar. Volvimos al otro lado, exhaustos, sin ganas de seguir caminando. Atravesamos el campo de fútbol y anduvimos durante cerca de tres cuartos de hora hasta la zona de bares y restaurantes frente al río. Eran tan caros… Singapur es una ciudad prohibitiva. Acabamos en un Burger King, cansados y con deseos de irnos al hotel cuanto antes.

¡Feliz día! J

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Gardens by the Bay (Singapur)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Parezco enamorada, últimamente solo suspiro y sonrío embobada, con la mente enredada en las dos historias de amor que escribo. Suspiro. Es tan bonito pensar en situaciones tiernas, en el romanticismo del principio de una relación, en los momentos álgidos…
Llevo muchísimos años escribiendo, dándole vida a las ideas locas de mi mente, pero no pensaba en la literatura romántica como un género interesante para explorar. Ahora me emociono al pensar en los personajes que solo moran en el papel y en mi imaginación, con el deseo intenso de aporrear las teclas del ordenador para seguir sus vidas llenas de amor.
Aixxxxxxx. Suspiro. Ayer me dejé la comida y el desayuno en casa, me pasé las horas de la mañana luchando contra la necesidad de escribir sin parar, como si lo único importante fuera abrir el Word y perderme en las tramas, sin pensar en nada más, difuminando mi presente.
Mi inspiración funciona así… Cuando me invade es como un huracán que arrasa con cualquier obstáculo. Por suerte mi capacidad de trabajo no se ve menguada por esos suspiros constantes, suelo hacer varias cosas a la vez, por eso por las noches no duermo…
Ayer nos quedamos en el Marina Bay Sands, observando la espectacular vista desde la azotea. Cuando bajamos estábamos realmente famélicos, necesitábamos comer. Preguntamos donde había un food court cercano, Singapur es una ciudad carísima y habíamos leído que la única manera de abaratar nuestros gastos era recurriendo a los centros de comida.
Acabamos en las galerías comerciales del Marina Bay Sands, en un impresionante food court altamente recomendable. Es limpio, con aire acondicionado, mesas perfectas y un surtido interesante de paradas. Comimos muchísimo.
Una vez saciados buscamos el camino a los Gardensby the Bay, una maravilla de lugar llena de vida y color. Habíamos sacado las entradas en el aeropuerto al llegar, con una oferta buenísima.
Caminamos por las galerías comerciales viendo los tiendones de primeras marcas, aprovechando el aire acondicionado. Los jardines son impresionantes, hay unas estructuras que imitan a los árboles y funcionan como si lo fueran de verdad.
Recorrimos la parte exterior admirando cada detalle, subimos al puente colgante y nos dirigimos a los invernaderos, dos inmensas estructuras de cristal que esconden el Flower Dome y el Could Forest. Cada uno de ellos tiene una ambientación alucinante. Mientras en el Colud Forest hay una cascada, subidas, puentes, plantas impresionantes, en el Flower Dome puedes ver especies vegetales de cada país.

¡Feliz día! J

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Marina Bay (Singapur)

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¡Buenos días! Ayer el día fue gris y apático, de aquellos en los que la oscuridad exterior suele entristecerme. Sin embargo estuve feliz, porque soy capaz de avanzar en las novelas durante horas, sin perder el hilo de ninguna de las dos historias, sonriendo y con una intensidad apasionante.
He descubierto la magia de escribir romántica, la maravillosa sensación de imaginar besos, caricias, palabras cariñosas, flirteos… Muchas veces suspiro emocionada al pensar en las escenas, como si pudiera aterrizar en la coraza de los personajes y estremecerme con ellos.
Dos historias, dos mundos, dos mujeres completamente diferentes, dos situaciones… El único problema es que mi subconsciente sigue trazando tramas más allá de las horas diurnas y se convierte en un impedimento para dormir bien. Y es que estoy imbuida por las sensaciones que me despierta vivir en primera personas los romances de los protagonistas.
Suspiro. Ahora mismo seguiría escribiendo las dos historias…
En fin, vámonos a Singapur, que estamos en la recta final de mi maravilloso viaje de verano. La zona de Marina Bay me impactó muchísimo. Nos equivocamos de salida y aparecimos en un descampado cercano a los rascacielos. Caminamos bajo un sol abrasador en busca de un lugar donde comer, era tarde y habíamos desayunado en el hotel de Kuching muy pronto.
Llegamos al impresionante edificio del hotel Marina Bay Sands, un establecimiento que tiene la piscina elevada más grande del mundo. Es de borde infinito y tiene una capacidad para tres mil novecientas personas. Dentro del complejo Marina Bay Sands hay un casino independiente, unas galerías comerciales, un museo, dos teatros, varios restaurantes…
Antes de viajar nos planteamos la posibilidad de dormir en este hotel para bañarnos en su fastuosa piscina, pero el precio nos tiró atrás. Una habitación cuesta la friolera de cuatrocientos euros la noche en el mes de agosto y nos pareció excesivo.
Caminamos por la calle hasta encontrar la entrada al edificio principal. A pesar del hambre, decidimos subir a la zona del hotel que se puede visitar pagando. Por suerte apenas había cola y en pocos minutos nos subimos al ascensor directo a la azotea.
La vista es sobrecogedora, no tiene nada que ver con Kuala Lumpur. Los edificios cercanos a Marina Bay son modernos, esculpidos con formas simétricas, de un colorido sobrio y perfecto. Caminamos por la plataforma situada a unos doscientos metros del suelo, observando el skyline de esta ciudad idílica y fotografiamos cada rincón con la emoción de tener el mundo bajo nuestros pies.

¡Feliz día! J

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Bye, bye Kuching (Borneo)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Regreso de la montaña con una energía positiva inmensa, ganas de comerme el mundo y un sinfín de ideas para plasmar en mis novelas. Y es que a veces mi mente hiperactiva se rebela, dándome pistas para cometer locuras, rompiendo los esquemas, instándome a ir más allá.
El viernes llegué a casa con la intención de escribir un poquito de UUDC antes de irme a Zumba, pero cuando intenté proseguir con la historia me encontré sin inspiración. Entonces se me ocurrió una fikada de las mías, mirar vídeos de momentos románticos en YouTube. Total, que acabé estirada en el sofá, con el ordenador en el regazo, un pañuelo de papel y las lágrimas flojas por ver las escenas increíbles de la pantalla.
Y tuve una idea para una novela nueva que germinó con rapidez, dándome las pinceladas de los personajes principales. No la podía dejar escapar, necesitaba plasmarla en un papel, seguir esa cálida corriente de inspiración para iniciar la historia. Le di un par de vueltas al título, para mí es importante empezar con uno y no tardé en dar con él.
Uno de los vídeos que vi me dio una pista de qué iba a escribir, así que miré la música y tuve una revelación. Así nació CDTEAT. Creé una lista en Spotify con algunas canciones, busqué los protagonistas en Internet y los subí a un tablero de Pinterest, abrí el Word, puse el título y escribí la mitad del primer capítulo.
Total, que aquí estoy, con dos novelas a la vez, sin centrarme cien por cien en una de ellas y mi cabeza revuelta. Una consta de ciento sesenta folios, la otra de nueve. A ver si consigo avanzar en las dos…
Regresamos a Kuching…
Cuando el barquero Minion nos dejó en la otra orilla paseamos por los tenderetes de Chinatown en busca de algunos recuerdos para llevarle a la familia. En todo el viaje era la primera vez que visitábamos tiendas. Caminamos durante una hora, hasta que conseguimos llenar las bolsas.
Por la noche regresamos al Top Spot para despedir Kuching, realmente era fabuloso. Y nos fuimos a dormir con las maletas preparadas para volar a Singapur a la mañana siguiente. El vuelo salía pronto y nos llevaría a nuestro último enclave del viaje.
Llegamos a Singapur a las once y media de la mañana de un soleado día de agosto. El cambio de paisaje fue brutal, pasamos de un lugar caótico, sucio y destartalado a un país limpio, lleno de flores adornando las carreteras, con los edificios construidos siguiendo un orden y un aura perfecta.
Nos hospedamos en el One Farrer Hotel & Spa, un lujoso hotel en el barrio indio, situado enfrente de una estación de metro y con unas instalaciones alucinantes. Habíamos encontrado una oferta buenísima en Internet. Dejamos el equipaje en la consigna tras hacer el Check In y nos fuimos a la zona de Marina Bay, a ver la vista.

¡Feliz día! J  

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Fort Margarita y el barquero Minion (Borneo)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Llego al viernes con el trabajo cumplido. Impuestos enviados, informes a punto, plantillas para presupuestos 2016 preparadas para llenarse de números, sin olvidar las páginas de seguimiento de desviaciones, contabilidad revisada, errores detectados… Ha sido una semana corta, pero productiva.
Sonrío. Mi sonrisa es ancha, extensa, feliz. Me propuse darle un nuevo diseño al blog y a la Web, quería terminarlo antes de finalizar la semana y ayer a las doce de la noche por fin conseguí subir la nueva versión de mi web de autora (visítala). Me gusta cómo ha quedado, ahora tocará ir arreglando pequeños detalles. Pero mi objetivo está cumplido, esta semana he conseguido modernizar el blog y la web, ahora solo me queda volver a UUDC.
Espero retomar pronto la narración… Todavía me quedan muchísimas ideas para terminar la novela y me hace ilusión proseguir con ella.
Ayer nos quedamos volviendo del Cultural Village. Estábamos cansados, nos pasamos más de cuatro horas visitando el recinto. Por suerte ya no llovía y parecía que el día se abría. No teníamos muy claro qué queríamos hacer por la tarde, teníamos hambre y no nos apetecía comida malaya, preferíamos una pizza.
Llegamos al Pullman tarde, dejamos las mochilas y nos fuimos a visitar Kuching, caminando en busca de una pizzería. Acabamos en un Pizza Hut, donde fueron muy lentos en el servicio.
Al salir nos hicimos la típica foto con los gatos, que ahora mismo no encuentro, y anduvimos rumbo al río, con la sensación de que el lugar necesitaba una modernización. La ciudad me pareció sucia, destartalada, vieja…
El río es lo más bonito. Como era domingo las barcas para cruzar al otro lado eran gratuitas. Tomamos una, con un barquero simpático y llegamos a un food court desamparado, sin gente y sin ninguna gracia.
Queríamos visitar Fort Margarita, a lo alto de la colina. Avanzamos por un sendero rodeado de casas destartaladas, sin orden ni concierto, hasta llegar a lo alto de una pequeña loma. Estábamos prácticamente solos cuando entramos en la fortificación del siglo XIX.
Salimos al patio, donde se conservan algunos cañones antiguos en el balcón que rodea el fuerte. Hacía un calor sofocante, así que no tardamos en remontar el camino para regresar a la otra orilla de Kuching. Intentamos atajar por una zona boscosa y nos equivocamos…
Lo más gracioso de la tarde fue el barquero que nos cruzó el río. Gobernaban las barcas con remos y tenían un motor en la popa. A mitad de camino nuestra barca se averió y el marinero empezó a hablar como un Minion mientras trajinaba bajo la madera para arreglar un tornillo que no acababa de encajar. ¡Nos dio un ataque de risa!
¡Feliz día! J

  

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Top Spot y Sarawak Cultural Village (Borneo)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

Top Spot
¡Buenos días! Brrrrrr, al levantarme de la cama ya he sentido los primeros signos de frío. Poco a poco el clima cambia para traernos temperaturas más bajas, acercándonos al invierno a marchas forzadas.
Esta semana me había propuesto cambiar mi Web, igual que hice con el blog durante el fin de semana. Por las tardes he dejado un poquito la novela y me he adentrado en las plantillas de Wix, con la intención de conseguir algo con un diseño interesante. Es alucinante cómo aprendo a manejarme con temas de diseño, a ver si al final consigo salirme con mis ideas.
 Cada mañana negocio con mi mente para no entrar en el bucle de antes. Enviar novelas a las editoriales siempre me despierta un poquito de esperanza, y es importante canalizarla adecuadamente, sin agobiarme. De momento lo consigo, estoy feliz y la lectura continuada de Ecos del pasado, tanto por Kindle Unlimited como por compra directa, es un subidón de autoestima.
Ayer nos quedamos viendo orangutanes. Las fotos que os colgué hablan por sí solas, fue una experiencia única.
Regresamos con el taxi al hotel a media tarde. No teníamos muy claro qué hacer al día siguiente, habíamos cambiado los planes y Kuching no da demasiado de sí. Los chicos se fueron a la habitación a descansar y mi marido y yo cogimos el Mac, bajamos a recepción en busca de Wifi y miramos opciones.
Una hora después buscamos una lavandería. Para nuestra consternación estaban todas cerradas, era domingo y en Kuching las tiendas cierran ese día.
A la hora de cenar preguntamos en recepción algún restaurante bueno, bonito y barato, así descubrimos el magnífico Top Spot, un food court de seafood situado en el terrado de un edificio de oficinas. Fue una de las mejores cenas del viaje. El sitio era enorme, con mesas redondas y mil puestos. El pescado estaba expuesto, te acercabas, pedías uno, lo pesaban, te daban el precio y te preguntaban cómo lo querías. Tomamos gambas, calamares, pescado a la brasa, unos noodles espectaculares… Es altamente recomendable.
Al día siguiente decidimos ir a Sarawak CulturalVillage, un pueblo a una hora de viaje donde han construido casas típicas de Borneo. Llovía a cántaros cuando nos subimos al taxi y pactamos un precio de ir y volver. No fue barato, pero era la mejor manera de ir.
No es una excursión barata, la entrada al village vale cuarenta y cinco ringgits por persona, unos diez euros. Además, una vez dentro nos hicieron pagar los paraguas que pedimos y en cada casa hay señoras cocinando tortitas y tiendas de artesanía.
Me gustó mucho la visita. Entramos en varias edificaciones típicas de la zona, vimos un espectáculo increíble, pasamos un puente de cañas de bambú y nos impresionaron las explicaciones de cómo vivían los nativos.

¡Feliz día! J

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Orangutanes (Borneo)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ayer tuve un mal día, quizás fue culpa de la lluvia o de la fecha, martes trece… También es posible que sintiera el bajón después de un fin de semana creativo, con una dosis de deseo frustrado de continuar con las tramas en vez de centrarme en los impuestos trimestrales.
Por suerte tengo capacidad para concentrarme en el trabajo, sin interferencias de mi estado anímico. Una vez entro en el despacho dejo fuera los inputs negativos y me dedico únicamente a avanzar en las tareas propias de mi puesto.
Por la tarde cayó una tormenta épica. Volví a casa en una tregua, consiguiendo llegar seca, y me fui a comprar comida, preparé la cena, encendí el Mac y escribí un poquito, cambiando algunas de las frases anteriores para darles mayor consistencia.
También busqué nuevos pins para el tablero de UUDC en Printerest. Es adictivo, podría pasarme el día rastreando la web a la caza de nuevas instantáneas para ilustrar cada instante de mis protagonistas.
Nos quedamos en la habitación del Pullman. Tras arreglarnos, con las maletas sobre un sillón y la mesa, sin deseos de deshacerlas para dos noches, bajamos a recepción para decidir qué hacíamos. Cerca de Kuching hay una reserva de orangutanes, The Semenggoh Wildlife Centre. Teníamos previsto pasar el día siguiente ahí, pero decidimos adelantarlo.
Para ver a los orangutanes has de ir a la reserva a la hora de alimentarlos. Hay dos turnos en el día: a las diez de la mañana o a las dos de la tarde. No te aseguran que vengan, están en semi libertad y los cuidadores solo pueden tentarlos con fruta y llamadas.
Eran las once, de Kuching a Semenggoh hay tres cuartos de hora de trayecto. Decidimos ir a comer algo antes de subirnos a un taxi para ver los orangutanes. No es barato, sale a unos ciento setenta ringgits (unos treinta y siete euros), pero este precio incluye llevarte hasta arriba, esperarte y devolverte al hotel.
Existen opciones de ir en autobús, sin embargo al ser cuatro vale la pena un vehículo privado. Comimos en un sushi bar de las galerías bajo el hotel y llegamos a Semenggoh media hora antes de la cita con los orangutanes.
Es emocionante, increíble, extraordinario… Me podría pasar horas buscando adjetivos para describir la experiencia. Tras visitar los cocodrilos que tiene en cautividad y una charla de los cuidadores, aparecieron los primeros primates, descolgándose por unas cuerdas puestas para ellos.
Observamos ensimismados cómo se movían con agilidad, bajaban hasta el cuidador y conseguían la fruta, para luego llevársela a las cuerdas. Colgados con una sola extremidad se la comían. Era un espectáculo.
Pasados unos minutos nos pidieron que camináramos por un sendero que se adentraba en la selva para ir a otro punto donde tenían comida. Allí vimos a madres con crías en la barriga, avanzando hacia la fruta.

¡Feliz día! J

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Regreso a Kuching (Borneo)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Esta mañana me he despertado con mal pie. No ha sonado el despertador porque ayer me olvidé de ponerlo, tampoco me acordé de prepararme la comida, como cada martes, y apenas he contado con tiempo para buscar fotos para la entrada de hoy.
Los tres días de fiesta me han dado muchísimo de sí. Tal como veis he renovado el blog, estaba cansada del diseño de siempre y me apetecía darle un toque más serio. ¿Os gusta? Mi próxima meta es mejorar la web. Parece mentira cómo poco a poco aprendo a usar las nuevas tecnologías, algo que hace un par de años me parecía ciencia-ficción.
Tenía un filón de inspiración, con las cosquillas en el abdomen suficientes para emocionarme con las palabras y escribí como una posesa. Para frenar un poco la rapidez con la que tecleaba me dediqué al blog, a crear tableros de Pinterest para algunas novelas, a soñar despierta con las tramas… No quiero terminar UUDC tan rápido, me lo estoy pasando de miedo imaginando las escenas, poniéndole un toque de agitación, sintiendo a los personajes…
En fin, volvamos a Bako National Park, esperando a la barca para regresar a Kuching, sin tener demasiado claro qué haríamos durante el día. Nuestro programa incluía trekkings por la montaña esa jornada y no teníamos cuerpo para hacerlos.
La barca llegó a la playa a las nueve y cuarto, teníamos las mochilas hechas, la llave entregada a recepción, las barrigas llenas con el desayuno y unas ganas locas de tumbarnos en una cama cómoda y con aire acondicionado.
Atravesamos el mar hasta el río, con un barquero muy simpático y su hijo, cargado con una mochila. Era pequeño, debía tener unos siete años. Me hizo gracia, era monísimo. Supongo que su padre le llevaba al colegio cuando le avisaron que nos viniera a buscar.
Una vez en el embarcadero nos despedimos de la selva. La experiencia fue extraordinaria, no la cambiaría por nada, pero si alguna vez regreso será con mejor forma física. Las caminatas me dejaron completamente extenuada.
Regresamos al Pullman Kuching en un taxi, pactando de antemano el precio. Una vez en recepción nos enfrentamos a dos problemas: el primero que nuestra reserva con Booking solo constaba de una habitación y no de dos, la segunda que no las tendrían listas hasta la una.
Nos ofrecieron pasar un rato en la piscina y ducharnos en el spa. Cogimos ropa de recambio de la maleta, guardada en la consigna, y subimos a la planta correcta. No tengo palabras para describir la decadencia de la piscina, con unas hamacas mugrientas, sin gente y con la sensación de que en vez de estar en un hotel de cuatro estrellas estábamos en una pensión.
El resto de las instalaciones están bien… Nos duchamos y fuimos a recepción a las once, incapaces de permanecer más rato en esa piscina. Les pinchamos un poquito, hasta conseguir dos habitaciones en pisos separados.

¡Feliz día! J

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