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¿Drama? ¿Sufrir? ¿Final feliz?

¡Buenos días! Llega otro lunes… A veces cuesta empezar la semana, seguir inmersa en la misma rutina, no sentir cómo me envuelve una eterna rueda donde todo regresa y se desarrolla rodando en círculos, llevándome al mismo lugar una y otra vez.
Hace muchos años creía que había algo esperando al otro lado, una piedra que detendría la rueda para traspasarme a una mayor, donde mi mundo se ensancharía dándome algo grande. Porque esa otra rueda estaba a la vuelta de la esquina, una a la que nunca llegaba.  
Pero el tiempo pasó y trajo consigo una redimensión de los sueños, una realidad aplastante y una capacidad increíble para adaptarme. Porque de eso los humanos sabemos un montón, de aprender a lidiar con las situaciones y ser capaces de ilusionarnos con el momento, hallando sonrisas en cualquier instante. 

Foto de freestocks.org en Pexels

Así aprendí a buscar la emoción en la rutina, a dejar volar mi imaginación, tanto leyendo como escribiendo, a no desfallecer y a encontrar lo mejor de lo peor. Siempre. Porque en la más abrupta oscuridad siempre hay luz, solo hemos de abrir el alma para verla.
Escribir y leer son mis mayores pasiones. Porque me aportan esa chispa de la vida capaz de llevarme a otros mundos, de estremecer mi corazón, de romperlo, recomponerlo, astillarlo, expandirlo… Las emociones se arremolinan en él porque leer y escribir es sentir.
Ya de niña me decanté por un tipo de lecturas, igual que me sucedía con las películas o las series. 

Foto de Rahul Pandit en Pexels

¿Sufrir? Vale, siempre que sea por amor. Porque ya hay demasiado dolor en la vida como para ir a ver o leer algo triste y que me rompa de forma angustiosa. Y a veces leo algunos libros o veo algunas películas que me duelen demasiado, me hieren, me destruyen. Porque a sensibilidad creo que no hay quien me gane. Y no, no quiero eso en mi biblioteca ni en mi fonoteca. En eso consiste el derecho a elección, en la capacidad de decidir qué queremos leer o ver en el cine.
¿Final feliz? ¡Joder, sí! ¡Siempre! Quizá por eso escribo romántica y no drama. Porque a pesar de las vicisitudes de los personajes, de quizá sus pasados dramáticos, incluso de sus traumas, quiero hacer el viaje con ellos para llegar al país de los unicornios, de esos que cagan purpurina y caminan en un mundo de nubes multicolores cerca del arcoíris.

Foto de Daria Shevtsova en Pexels

¿Drama? El justo para acabar arrancándome una sonrisa, el necesario para entender a los personajes, sufrir un poquito y acabar viéndolos juntos al final, con esa sensación de que van a ser el felices para siempre. Porque con la dosis justa me ayuda a hacer latir mi corazoncito y se apodera de mi alma.
¿Mi mejor género? El NA (new adult), sobre todo distendido, con situaciones en las que me engancha saber cómo avanza, cómo se juntan, cómo sienten y con esa ansiedad por el primer beso, el primer te quiero, su primera vez…
A veces hay gente que me tacha de rosa pastel, pero bueno, vale, compro el unicornio rosa si después de leer un libro me siento atrapada en una espiral de sonrisas y sensaciones.
Porque cada uno debemos elegir nuestro género.
¡Feliz día! J   


 

 

 

Conclusiones de una lectora

¡Buenos días! En diciembre de 2016 hice una lista de propósitos del año, aunque no la publiqué en ningún lado. Quería volver a leer al ritmo de antes, a devorar con fervor las historias creadas por otros sin parar y no como hasta el momento, ya que había abandonado el hábito de leer mucho para leer demasiado poco.
Para hacerlo necesité reorganizar mi agenda y buscar una forma distinta de eficiencia del tiempo. Valió la pena.


Durante 2017 leí una media de doce libros al mes hasta llegar a ciento cuarenta y cuatro terminados. Además de estos hubo algunos que abandoné porque no me enganchaban para nada.
Siempre he sido de leer muy rápido, cuando una novela me fascina no soy capaz de soltarla en ningún momento y puedo pasarme horas y horas enredada en ella sin levantar la vista, sin comer, sin preocuparme por nada que no sea descubrir sus giros.
Ayer tenía una dispersión del quince, no me concentraba en la novela que estoy escribiendo ni en leer ni en nada, así que me puse a hacer Excels de ventas de libros y a preparar los de 2018 mientras le daba vueltas a la situación.


Los gustos literarios varían en función de cada persona. Yo he descubierto que necesito una narración con sentimiento, fluida y conmovedora. Cuando no es así no consigo para nada engancharme a la historia, lo que me cuenta la autora no me interesa y acabo poniendo los ojos en blanco porque no me lo creo.
¿Escribe mal? ¡Por supuesto que no! Cada uno tiene su estilo y su público, tanto si es masivo o reducido. Escribir un libro es un proceso largo, íntimo, emotivo y lleno de perseverancia e ilusión por parte del autor. Hay que elogiar ese proceso, ser consciente de la cantidad inmensa de ilusiones depositadas en las letras y valorarlas.
No a todos nos gusta lo mismo y es una suerte porque así hay variedad, si no todos los libros serían iguales y acabaríamos aburriéndonos de leer siempre lo mismo.


Otra conclusión a la que he llegado es que no puedo hacer caso del todo a las reseñas y opiniones porque en muchísimas ocasiones comprar ese libro que me ponen por las nubes me decepciona un montón al no llegarme o tener una prosa imposible de leer para mí. En cambio otros que pasan sin pena ni gloria me apasionan.
He de guiarme por mi instinto, no insistir en terminar historias que ni me enganchan ni me interesan y comprar las que me tientan tras leer el primer fragmento que Amazon ofrece. Si estuvieran todas en Kindle Unlimited lo pagaría porque así no me dolería tanto dejar las novelas a medias y podría disfrutar de más variedad.


Leer es una fuente inagotable de ideas y sentimientos para escribir. Me hace soñar, me ayuda a salir de mi casa sin levantarme del sofá, me acompaña en mis desayunos solitarios, mientras camino por la calle, en cualquier instante de inactividad.
Seguiré buscando esos títulos que me emocionen, devorando novelas intensas para mí, valorando muchísimo cada una que caga en mis manos, me enganche o no.

¡Feliz día! J