¿Nos conocemos?

7:37 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hoy se cumplen cuatro semanas desde la publicación de 4ever 3A y solo me ha dado buenos momentos. Estoy feliz de haberme lanzado a la piscina con este libro, haber apostado por esa idea loca de un día de verano y haberle dado forma en dos novelas llenas de sentimiento.
Pronto tendré noticias de la próxima publicación de I8U y esperaré ansiosa a que os guste. Porque escribir una historia es algo muy íntimo, muy solitario y a la vez lleno de emociones al sentirme acompañada de los personajes, plagada de emociones. 
Cuando mando el manuscrito final a la editorial, siempre siento los nervios de cedéroslo, de no poder reescribir, de no tener la potestad de cambiar ni una coma.


Dylan y Brenda fueron unos protagonistas intensos, de esos que se agarraron a mi alma con fiereza, descubriéndome su carácter poco a poco, dejándome atisbar en su corazón y colmándome de emociones.
Ahora toda mandar el desenlace, porque ya tengo las galeradas y una vez las dé por válidas, dejará de ser mío para llegar pronto a vuestras manos.
Este miércoles voy a protagonizar una nueva aventura. Me entrevistarán en directo en Instagram y me harán preguntas sobre la bilogía y sobre mi faceta de escritora. Será desde el Instagram de la editorial (enlace) a las 16:00.



La idea de ser parte de vuestras vidas durante la lectura de mis libros es preciosa, me encanta porque para mí escribir es crear otras vidas capaces de emocionar, de traspasar la barrera de la distancia, de llenar vuestros corazones. Porque de eso se trata leer, de sentir, de imaginar, de volar.
¿Por qué romántica? Parece mentira que haya acabado inmersa en este género sin esperarlo. De jovencita solo leía novelas románticas salidas de la enorme biblioteca de mi abuela. Amores imposibles en la época victoriana, dramas imposibles que siempre acababan bien, historias lacrimógenas y emocionantes… Crecí con ellas en mi mente, devorando las letras, sin contención. Porque leía como ahora, una media de setenta novelas al año.
Los libros me acompañaban, llenaban mis instantes de soledad, me completaban.


Cuando cumplí dieciséis años mi padre me regaló un libro que lo cambió todo por muchos años: El ocho, de Katherine Neville. Lo recuerdo como si fuera ahora. Lo leí en dos días, devorando las páginas, sintiéndome transportada a un mundo mágico. Y a partir de ese instante solo devoré thriller, novelas de intriga, policíacas… Y decidí escribir esos géneros.
La era de la romántica me pasó de largo durante muchos años. Lejos quedaban esas lecturas desenfrenadas de la estantería de mi abuela. Y el día que escribí mi primeras letras me dije que jamás me lanzaría a ese género.


Pero no puedes decir nunca haré algo sin estar abierta a darte de bruces con tu destino. Porque un día de 2013 me lancé a mi primera New Adult y descubrí todo un mundo de emociones escondidas en mi alma, una explosión de sentimientos, un lugar que deseaba explorar. Porque en la vida el amor es importante y el sentimiento sobre el que giran un montón de situaciones y decisiones.
Me encantaría poder decirle a mi abuela que fueron sus novelas las que me inspiraron, que su afición por leer fue contagiosa y que esos libros compartidos consiguieron hacerme crecer como escritora de mayor.
¡Feliz día!       

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Feliz Sant Jordi confinados

9:49 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hoy es especial porque en otras circunstancias estaríamos en el exterior, celebrando una nueva diada, paseando entre las paraditas llenas de libros, rosas, firmas… Pero estamos en casa, leyendo en digital o los libros comprados de forma virtual, descubriendo cómo realizar rosas de papel en familia.
A pesar de estar confinados nos quedan los e-books, las compras online de libros en papel y las rosas virtuales. Hoy se han de comprar libros porque leer es viajar, vibrar, soñar, hay que contribuir a que la industria editorial pueda subsistir para traernos nuevas historias y es importante encontrar un libro que te guste para regalar.


La lectura es básica para el aprendizaje, para estimular la imaginación, para volar a otro lugar dejando atrás tus ansiedades. Es sentir esos personajes como una parte importante de ti, dejarlos crecer en tu interior, descubrir cada uno de sus rasgos del carácter y quererlos, odiarlos, apoyarlos…
Porque para mí un buen libro es el que te hace sentir, el que te mete entre sus páginas para hacerte partícipe de otro lugar donde puedes darles vida a tus miedos, a tus ilusiones, a tus sueños.
Es una pena estar en casa, perdernos este día tan señalado en Barcelona, no estar en mi paradita firmando mi último libro, no poder compartir con el resto de los barcelonenses esta diada, pero siempre nos queda el comercio online, nuestra capacidad de encontrar la forma de traer libros y rosas a casa.



Mi recuento de estos últimos años es precioso. Recuerdo cuando escribía sin parar y luego solo recibía rechazos o noes, cuando soñaba con escalar el Everest de la literatura y apenas era capaz de encontrar la montaña, cuando tenía el alma en espera, siempre pendiente de llamadas o e-mails… Fue doloroso, intenso, frustrante a veces… 
Sin embargo, ahora tengo seis editoriales, veinte libros publicados, en junio saldrá el número veintiuno y tengo propuestas para publicar.
Es tan bonito, la verdad…


Estoy feliz por los logros conseguidos, por las ventas, por vuestros mensajes, por la ilusión de saber que queréis conocer el desenlace de 4ever, por vuestras lecturas, por estar ahí.
En mi nueva editorial venden una caja literaria especial… ¡A ver si os animáis!
¡Feliz día de sant Jordi! J

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Dylan McLaren #4ever (personajes)

9:39 Pat Casalà 2 Comments

¡Buenos días! Tras varios mensajes privados de lectoras me toca hablaros de Dylan McLaren porque entiendo muchísimo vuestro desconcierto con ese final de 4ever 3A, incluso vuestro revoltijo de sentimientos hacia su forma de actuar. Y sí, Dy es difícil de descifrar y hasta de querer.
A veces la empatía con un personaje es básica para avanzar en una lectura, pero a mí también me parece importante que cada uno de los integrantes de un libro puedan llegarte al alma de una u otra forma. Porque si alguno te cae mal o te parece odioso o consigue sacar tu ira, es que lo he hecho bien al definirlo con palabras y actos.


Dylan es egocéntrico hasta la médula, tiene una autoestima por las nubes y se cree invencible, un semental, incapaz de amar ni de dejarse enredar por una mujer. Es chulo, capullo, pagado de sí mismo… Es un malhablado, está lleno de tatuajes, va por la vida pisando fuerte, como si fuera el dueño de todo. Y hay instantes en los que entrarías en su mundo para darle una colleja.
Pero también tiene un fondo menos odioso. Un pasado. Un presente donde no sabe cómo lidiar con sus nuevos sentimientos. Porque, ¡sorpresa! Dylan McLaren, conocido como Mac en el MIT y como Dy por Brenda, tiene sentimientos. 


Brenda entra en su vida como un torbellino. No la esperaba así, sarcástica, luchadora, intensa, habladora, llena de vida y sin deseos de venirse abajo a la primera de cambio. No llora ante sus continuos desplantes, no se amedranta con sus malas pasadas, no se derrumba cuando él lo intenta. Y eso le desconcierta.
Porque a pesar de su fachada, de su situación, de su forma de ver la vida y de no creer en el amor, quizá su corazón todavía pueda latir por alguien con mucha fuerza.


Ella despierta algo en Dy. A veces sucumbe a la fuerza magnética que desprende Bren y que le atrapa en una espiral de necesidad, y desnuda su alma, se muestra de verdad, le ofrece esa parte de él mismo que lleva guardando bajo llave desde muy niño, cuando Danny se fue.
Pero luego regresa a su coraza, la vuelve a erigir, la levanta, la abraza…
Aunque hay un factor importante en estos cambios de personalidad, y solo podemos entenderlos si llegamos al final de la primera novela.
Porque en I8U vamos a ahondar más en él, a descubrir cómo es en realidad y si es capaz de entrar en nuestros corazoncitos.


¿Queréis conocer un poquito el gran concepto que tiene de su persona? Así se presenta ante Brenda:

—¡La duda ofende! —Me señalo la cabeza—. Tengo un jodido cerebro privilegiado, soy el puto amo, ya te lo he dicho algunas veces. A los doce ya había usado los ordenadores del cole para piratear webs por dinero. Así me compré mi primer PC. A los quince dominaba cualquier programa de programación y sacaba la hostia de dinero gracias a mis dotes. ¡Hay tantos pijos a los que contentar a cambio de pasta!  



Y se cree que tiene a todas las chicas en el bote. Os voy a poner un fragmento para que lo conozcáis un poquito más. Está desde el punto de vista narrativo de Brenda:

Tiene los ojos abiertos y una sonrisa socarrona en los labios cuando termino mi cuarta ronda de repaso desde sus piernas hasta la cara. Me sobresalto componiendo una expresión avergonzada que logro dominar pasados los primeros segundos de sorpresa. 
—¿Te gusta lo que ves? —pregunta cuando me quito los cascos—. Estoy bueno, ¿eh? Debes haber mojado las bragas, como el cien por cien de las tías cuando descubren mi cuerpo perfecto. 
—Sí, claro, me basta con mirarte a hurtadillas para aumentar exponencialmente mi cota de deseo. —Me sonrojo de forma involuntaria, aunque mantengo el tipo con uno de mis sarcasmos—. Y ya puedes cambiar el porcentaje al noventa y nueve coma noventa y nueve por ciento. Yo represento el cero coma cero uno restante. Aunque antes de aceptar ese tanto por ciento, necesitaría pruebas empíricas.  
—¡Tu inocencia es la hostia! —Me manda un beso socarrón y me lanza una mirada cargada de lascivia—. ¡Si hasta te has puesto roja como un tomate! Vamos, mojigata, admite que te has puesto cachonda, como todas las tías cuando miran mis músculos. Y no están así por casualidad, los trabajo mazo para ofrecerte estas vistas perfectas. 
—Tienes un cuerpo alucinante, ¿para qué te voy a engañar? —Mis cuerdas vocales deciden hablar sin permiso y traicionan mi intención de contestarle con ironía. Las reprendo y añado:— está claro, si quisieras ganarte la vida como modelo serías millonario. Lo de ser un vanidoso te viene de serie. —Intento mantener mi respiración a raya y quitarme el rubor de las mejillas porque necesito sonar segura de mí misma a pesar de estar a punto de colapsarme por la vergüenza. ¿Cómo se me ocurre decirle que está bueno?—. Y sí, sobresales de la media. Pero sigues pareciéndome una mala imitación de un chulo piscinas. No sé, para mí la vida es más que sexo y diversión, aunque es muy difícil explicárselo a alguien incapaz de querer a otra persona que no sea él mismo.  
—¡Eso duele, tía! —Se incorpora poniéndose un cojín en la espalda—. Tengo corazón y acabas de destrozarlo con ese discurso. 
—No tardarás ni dos segundos en pegarlo con Super Glue. —Levanto las cejas y suelto una carcajada buscando esa serenidad que mi respiración se niega a darme—. Tus trucos son patéticos. ¿Eres consciente? —Suelto otra risa, ocultando el amago de infarto que asoma por esos latidos acelerados—. ¿Corazón? ¿En serio intentas convencerme de que tienes uno?  
—¡En serio, tía! ¡Eres imposible!


¡Feliz día! J


    

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Evadirnos de la realidad

8:08 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! Seguimos en casa, buscando una forma de afrontar esta situación. Intento no pensar en el futuro porque en la vida, cuando no se puede actuar para cambiar las cosas, es mejor no darles demasiadas vueltas y afrontar lo que venga.
Soy positiva por naturaleza, luchadora y siempre busco solucionar cualquier problema, planificar, tener un plan contra las contingencias, controlar todos los procesos. Pero cuando no dependen solo de mí, cuando hay circunstancias inciertas de las que derivarán mil opciones posibles, delimito mis acciones y mis pensamientos a aquello que puede ser útil, dejando a un lado cualquier ansiedad derivada de lo incontrolable.


Para mí escribir es una evasión, una forma de abandonar mi vida durante unas horas para volar a otra donde cualquier posibilidad es válida para sentirse libre de soñar. Es como vivir otra vida, como al leer, pero añadiendo la potestad de decidir cuál es el destino de los personajes, cómo son, qué piensan, hacia dónde van.
¿Alguna vez os ha pasado que al leer un libro queríais otro final? ¿O que uno de los protagonistas decidiera de otra manera? A mí me pasa mucho. Tras una lectura intensa, muchas veces me quedo dándole vueltas a la trama, girándola, analizándola, encontrando elementos que me molestan y que yo hubiera resuelto de otra manera.


Pero ¿es malo el libro por eso? ¡Por supuesto que no! Como autora tengo la potestad de decidir y los lectores la tienen desde que empiezan a leer. Porque la gracia de la vida es la diversidad de opiniones, las mil maneras en las que un cerebro puede razonar y un corazón puede sentir.
Para mí la parte más difícil de este mundo literario es dar el salto desde el ordenador a vuestras manos. Porque mientras tengo la novela en mi poder, solo para mí, soy capaz de cambiarla, de moldearla, de darle la vuelta tantas veces como desee. Pero una vez la mando a la editorial, deja de ser solo mía. Entonces empieza su periplo, aparecen las opiniones y cada uno de vosotros hace suya la historia, pudiendo sentir diferente, pudiendo desear otro final, otro giro, otra decisión…


Llevo mucho tiempo luchando en el mundo de la literatura. A veces deseo el cielo, otras disfruto del camino y algunas sueño en un salto diferente, en otras metas, en un imposible. Pero siempre busco la ilusión en las palabras, en mis ideas, en sentirme parte de ese lugar perdido en mi memoria que toma forma en el papel.
Me gusta soñar. Me gusta sentir. Me gusta ser empática, emotiva, sensible. Adoro mi capacidad para tangibilizar a las personas imaginarias, para hacerlas vivir a través de mi mente, para darles una pizquita de mi corazón.


Es la mejor parte, la de poder leer una sinopsis y sentirla otra vez en mi interior, la de a veces quedarme con la mirada perdida recordando mis sensaciones mientras creaba una historia, incluso trayendo a mi memoria el lugar donde escribí una escena, el olor, la temperatura, los sonidos y mis emociones agitadas.
Porque escribir es ver, sentir, oír, tocar, saborear… Es crear castillos en el aire que pueden derrumbarse o erigirse, es entrar en otras mentes, vivir vidas ajenas sin traicionar a la mía, dejarse seducir por una decisión errónea sin que afecte a tu realidad. 


Este encierro me ha traído una paz increíble en la inspiración, en mi caótica manera de escribir, en las ideas. Ha sido como si de repente me aclarara la mente para dejarme vibrar con cada historia. 
Porque a veces en los malos momentos encontramos positividad y solo se necesita agarrarse a ella para sonreír.
¡Feliz día! J



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No dejes de leer

8:38 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hoy llueve… Estos días de confinamiento son más sencillos cuando hace sol porque puedo salir un rato a la terraza a leer estirada en la hamaca mientras dejo que los rayos me bronceen. Y la luz es diferente.
Mi balance de estos últimos días de encierro es bastante interesante… He leído nueve libros (me parece poco, la verdad, pero es lo que hay), he escrito una novela y un 25% de la siguiente, he publicado 4ever 3A y he cocinado un montón.


Para mí es un buen balance… 
Aunque hay muchos instantes en los que me pregunto cómo vamos a salir de esta y dónde vamos a ir a parar porque es como un paréntesis de la realidad que de un momento a otro caerá a plomo sobre todos nosotros.
No puedo buscar trabajo, no puedo ir a mis clases de inglés, no puedo tomarme algo con mis amigas, no puedo dormir mucho más de lo habitual… 
El no puedo parece duro, pero no lo está siendo tanto. 
Escribir y leer me apasiona. Todas las horas que dedico a crear historias son productivas porque tarde o temprano esos personajes traspasarán desde mi ordenador a vuestras estanterías. Y saberlo me hace desear no detenerme, darle a las teclas y a la inspiración sin descanso.


Recuerdo cuando empecé, esas ideas llenas de sensaciones casi palpables, mis metas inalcanzables, las ilusiones… Quizá no he volado tan alto como para dedicarme solo a escribir, la verdad es que se gana tan poco con cada libro vendido que o te conviertes en un superventas o ganas poquito, y eso si la editorial te paga… Pero me da igual haber redimensionado mis aspiraciones porque cuando recibo un mensaje o veo cómo una novela se lee, mi corazón se expande.
Lo mejor es sentirse acompañada, ceder los personajes para que los hagáis vuestros y durante un tiempo les dejéis acompañaros, crecer en vuestro interior, emocionaros, tocaros el corazón. Porque es mi actual meta, sacudir los sentimientos de los lectores.


En un momento como el actual, en el que no podemos salir de casa ni viajar ni caminar por la calle solo por el placer de hacerlo, un buen libro puede llevarnos a cualquier lugar, solo debemos leer para viajar con la mente y las emociones.
Desde este pequeñito espacio de la blogosfera voy a pediros un favor, uno que me hará feliz a mí y a los demás escritores: cuando un libro os emocione, dejad comentarios en Amazon, en Goodreads, en Nubico, en Google play o donde quiera que leáis. Porque para nosotros no hay nada mejor que conocer vuestras impresiones, son muchas veces el motor para seguir adelante.
Para mí escribir es vida, es productividad, es ilusión, es amor, es dolor, es emoción, es sentirme siempre acompañada y capaz de salir al mundo solo con la imaginación. Y leer me ayuda a volar más alto.
¡Feliz día! J

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Un día más...

9:49 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Parece que el tiempo corre de una forma diferente al estar confinados, como si los minutos se escurrieran tan rápido que apenas hay tiempo de vivirlos. Porque, por extraño que parezca, los días me pasan volando y de repente descubro que ya es la noche de nuevo.
He redescubierto mi pasión por escribir. Las últimas circunstancias de mi vida engulleron mi inspiración, ya no era estable ni fija, sino discontinua.  Entraba y salía de mi mente sin definir cuándo ni por qué, sencillamente lo hacía. Y los libros se escribían a trompicones, según cuando aparecía y desaparecía la chispa de la creación, esas cosquillas en el cuerpo de cuando una historia toma forma y crece sin medida.


Mi última novela se vende bien. Es tan maravilloso cuando eso sucede. Tenía pocas esperanzas por el momento en el que vivimos, por la proliferación de ebooks de las editoriales grandes, por mil cosas… ¡Y míralo! Dylan y Brenda están ahí, en el candelero, a puntito para que los descubras…
He recibido muchísimos mensajes pidiendo I8U. La editorial calcula que para el mes de junio estará a la venta. Quizás el mes que viene tenemos portada. 
¡Gracias por esos mensajes! Lo mejor que se puede hacer cuando un libro te ha gustado es comentarlo en Goodreads, dejar un comentario en Amazon, en Instagram, en cualquier red social, enviar un mensaje a la autora. ¡Eso es mágico! 


Estos días no he parado de inventar, de darle vida al ordenador, de idear nuevas historias llenas de intensidad. Y estoy feliz. Porque ese proceso creativo da color a mi vida, la llena de estímulos, de vivacidad, como si estuviera viéndola a través de un calidoscopio lleno de cenefas coloridas.
Y sí, quizás en algunos momentos de mi vida me he visto invadida por demasiados pensamientos y entonces me cuesta más encontrar esa fiebre creativa que me impulsa a escribir sin parar, pero sigue siendo maravilloso, incluso parcelando mis facetas de forma eficiente.


Estoy feliz. En serio. A pesar de lo que se nos viene encima, de que tarde o temprano regresaremos a esa vida que ahora mismo está en pausa y que quizá sea muy diferente a cómo era antes…
Hay que aprovechar la parte positiva de cada situación y no dejarse vencer nunca.
¡Feliz día! J

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Puerto Rico #PELN (localizaciones)

7:27 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Seguimos en casa, buscando formas de entretenernos y descubriendo cómo la convivencia nos acerca los unos a los otros. Es bonito sentirse acompañado en un momento así, ayuda a pasar las horas sin la sensación de que pueden estar vacías por la falta de libertad.
En momentos como estos no dejo de pensar en los viajes realizados con mi familia durante estos últimos años, en los lugares maravillosos donde hemos pasado unos días perfectos, en las playas paradisíacas, los países del sureste asiático que quizá tarden demasiado en volver a abrirse al turismo…
Soy de buscar el sol, la playa, el silencio de los climas tropicales, el calor, el mar, la arena…


La primera parte de Perdida en la niebla sucede en una playa de Puerto Rico, donde el temperatura siempre es cálida, las olas bañan la arena y el surf es uno de los deportes favoritos de los asiduos.
Ernesto tiene un bar en medio de esa playa, llamado Copacabana. Sobre un entarimado de madera se asientan las mesas y la barra, donde Sussie prepara los combinados a los muchos clientes que acuden por las noches a pasarlo bien, a bailar, a charlar, a disfrutar de la calidez.


Su casa se asienta a pocos metros del Copacabana, con vistas al océano desde ese porche en el que se sientan los dos por las noches a compartir confidencias, un té, una copa, unos minutos de compañía.
Y durante las mañanas practican surf. Ernesto como un experto, Sussie aprendiendo.
Cierro los ojos y me transporto a esa playa donde la Tierra deja de girar, el tiempo se detiene y el olor a salitre se entremezcla con las canciones que bailan los clientes en el calor nocturno.


Casi puedo ver cómo Sussie y Ernesto se van conociendo, enamorándose a fuego lento, al ritmo de esas olas que mecen la orilla. 
Leer o escribir te ofrecen la posibilidad de viajar a cualquier lugar con la imaginación, de sentir los personajes, de imaginarte allí con ellos. En la playa por las mañanas, bajo la sombrilla con un libro, como Sussie. Surcando las olas con tu tabla y una sonrisa, como Ernesto. Por las noches detrás de la barra, como ambos…


Si nos esforzamos, incluso podemos oler ese aroma característico del océano, escuchar las olas entrar sinuosamente en la arena durante las noches silenciosas, palpar los granos sobre las plantas de tus pies, sentir los rayos de sol en tu piel, ser parte del silencio de ese paraíso…


En momentos como este releo trocitos de estas novelas para alejarme por unas horas del encierro y dejar volar mi imaginación para reunirme con mis personajes. A veces incluso los acompaño después de la novela, pensando en qué deben estar haciendo, si seguirán en esa playa de Puerto Rico compartiendo veladas o su vida es otra…
¡Feliz día! 
     

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Confinamiento

8:58 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Los días pasan y seguimos en casa, pasando las horas y preguntándonos a dónde nos conducirá esta crisis, cómo sobreviviremos al después, si cambiará algo nuestra forma de vivir. Porque salvar vidas es básico, pero una vez lo consigamos, ¿qué será de nuestra economía? ¿De nuestros sanitarios? ¿De nuestra vida? 
No me gustaría estar en este momento en el pellejo de un jefe de estado porque no hay decisiones fáciles ni acertadas del todo. No hay una forma sencilla de enfrentarse a la situación ni se puede prever qué sucederá después. 


Pero la realidad es que hay demasiada gente pasándolo mal, demasiada incertidumbre, demasiado colapso en el sistema sanitario y demasiadas muertes… En mi familia ha habido una. Dolorosa, surrealista, horrible… Dejar morir a alguien a quien quieres sin despedirte, sin estar a su lado, dándote cuenta de que no le verás nunca más es muy duro. Y más si ahora, tras su final, hay que esperar a tener hora en el tanatorio para recoger sus cenizas. Sin el velatorio, sin la despedida, sin compartir con los allegados ese momento. 


No voy a ser de las tres personas que tienen potestad para acudir al tanatorio, no era tan cercano, pero me hace llorar pensar en eso, en las miles de familias que están en la misma situación, en lo que está pasando, en el drama de los médicos, en la angustia del personal de enfermería, en la capacidad de un virus de poner al mundo en jaque de esta forma.
Es como vivir en una de esas películas de pandemias que me parecían lejanas e imposibles.
Los jabalíes de Collserola se pasean por la Diagonal a sus anchas. Los delfines invaden la costa. Las palomas atacan a las personas. Se escuchan más pájaros que nunca. El triunfo de la naturaleza es increíble. Y también se ha rebajado en mucho la contaminación. 


¿Qué pasará? 
A mí me viene a la mente El quinto día, ese libro de Frank Schätzing que me leí hace años, donde las criaturas marinas atacan a la tierra. O la película The happening (El incidente), donde es la naturaleza la que encuentra la forma de rebelarse contra los humanos. O incluso la película Ultimátum a la Tierra, donde son los extraterrestres los que quieren castigar a nuestro planeta por los actos humanos en su contra.
Entre muchas otras, porque la serie de Netflix V wars también aparece en mis pensamientos, y la película de hace mil años llamada Epidemia
Pero hay muchísimas más. Aunque en la vida real quizá no tengan ese final perfecto…


En fin. Seguiremos pasando los días lo mejor posible, esperando un desenlace, buscando formas de cambiar nuestras prioridades mientras permanecemos confinados.
Leo, escribo, limpio la casa, cocino y estoy con mi familia. Esa es la parte positiva. No pierdo el contacto con mis amigas ni con mis padres y mi hermana, he conseguido escribir una novela entera en un mes e intento sonreír a diario, aparcando mi futuro por un tiempo.
¿Y vosotros?
¡Feliz día!   

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