Sueños

9:09 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! A veces hay alguna situación durante el día que me lleva a tener un sueño intenso en una dirección determinada, como si mi subconsciente quisiera indicarme ideas, lugares, proyectos, opciones, una dirección a seguir…
Esta noche ha sido una de esas, aunque no me apetecería nada conseguir ese sueño, así que me he despertado consciente de qué quiero y de la parte positiva de mi ahora.


Hace no mucho deseaba dar un paso gigante en la literatura, situarme en un lugar importante dentro de mi empresa anterior, seguir trabajando a alto rendimiento y no dejar de escribir. 
Ahora veo las cosas diferentes, con más perspectiva.
Necesitaba dejar de publicar un tiempo, o como mínimo dejar de firmar contratos de edición. También abandoné la escritura por un periodo. E intenté replantear muchas cosas para encontrar un nuevo rumbo.
Por eso sé que mi sueño de esta noche no lo quiero. Saberlo, reconocer que a pesar de todo sigo fiel a mis principios, a mí misma y a la felicidad, es un paso adelante muy productivo y capaz de darme esperanza.


Hace casi siete meses inicié la escritura de una novela bastante alejada de mis estándares actuales. Tenía un cúmulo de sentimientos punzantes en mi interior y necesitaba exorcizarlos en forma de palabras.
Cada tarde, cuando me sentaba frente al ordenador tras la estresante jornada laboral, las emociones vibraban entre mis dedos para aporrear el teclado con ansiedad, como si necesitaran desnudarse en las frases, en los instantes, en las páginas.
Era una sensación muy viva, desgarradora y liberadora a la vez. Porque si algo me ofrece la escritura es la posibilidad de darle voz a los sentimientos. Y los que me vapuleaban entonces eran tan dolorosos que terminé escribiendo una historia intimista, sentimental, cargada de emociones.


Cuando al fin logré centrar mis sentimientos ya estaba con la segunda parte de lo que en un principio era una trilogía, y ahora he comprendido que se va a quedar en bilogía. Y ya no podía acceder a ese estado sensitivo porque se había mitigado, ya no me acompañaba ni me arañaba el alma.
Quizás por eso he tardado más de lo normal en retomar la historia, en encontrar de nuevo ese punto de unión entre los personajes y yo, la capacidad para volver a darles vida en el papel.


Hace una semana encontré por fin la forma de seguir adelante con esa historia, de darles voz de nuevo a Alba, Amelia, Alonso, Sebastián… Y llevo un avance brutal en los últimos días, porque cuando siento la trama puedo crearla, darle vida, avanzar, escribir sin descanso, vibrar con cada giro.
Eso es lo que cuenta para mí, ese camino, esa necesidad de escribir, ese pensamiento constante acerca de las situaciones, ese sentimiento que nace en mi corazón para traspasar el espacio a través de mis dedos para imprimirse en una hoja de Word.
¡Feliz día! J


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Nuevo rumbo

7:37 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! A veces hace falta un break en tu vida diaria, un instante de serenidad para coger fuerzas antes de seguir adelante, incluso quizás dar un paso atrás. Porque la vida es un cúmulo de momentos y solo nosotros tenemos la potestad de ver lo mejor de ellos, aunque a veces debamos despejar esa niebla que nos impide verlos como merecen.
Este fin de semana hemos subido a la montaña. Solo mi marido, mi perrita y yo. 


Lo necesitaba porque estas últimas semanas solo he caminado hacia la adaptación sin detenerme en ningún momento a disfrutar de la situación, a buscar esas pequeñas ilusiones diarias para dibujar una nueva rutina sin sentirme un poco apabullada.
Los cambios siempre son difíciles, a pesar de haberlos delineado con tiempo y de aceptarlos tal y como vienen, de entenderlos. Adaptarse a un ritmo diferente, a dejar atrás algunas de tus antiguas preocupaciones o responsabilidades, tiene su proceso y si no se busca un camino sereno para mirar las cosas con perspectiva se puede entrar en un bucle interminable de sensaciones negativas.


Estoy dispuesta a disfrutar de lo que me ofrece la vida sin dejar de luchar por mis deseos, a mirar adelante, a encontrar un camino agradable para recorrer mientras busco un nuevo rumbo donde aportar toda mi energía y pasión. Porque cuando un proyecto me interesa lo doy todo, sin importar el esfuerzo que requiera. 
La montaña tiene un poder relajante, como si un par de días rodeada de nieve, frío, aire puro y fuego en la chimenea pudiera traerme una serenidad necesaria para llenarme los pulmones de aire y mirar con calma hacia atrás para trazar un rumbo hacia delante.


Pronto la vida me ofrecerá un sinfín de posibilidades nuevas y excitantes, estoy convencida, y ahí estaré yo, dispuesta a sonreír sin parar, a implicarme, a encontrar una brecha de emoción en cada recodo.
Y mientras todo se asienta, voy a proseguir con mis proyectos, mis ilusiones, mis planes y todo aquello que logre hacerme feliz. Porque la felicidad es algo importante y que solo se consigue cuando quieres lograrla.
¡Feliz día! J    

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Cuando el destino nos encuentre

8:18 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! A veces una simple casualidad me lleva a desarrollar una historia intensa, llena de momentos especiales y de situaciones que nunca imaginé descubrir.
Hoy quiero hablaros de cómo nació CEDNE, una historia donde conocemos dos Filipinas separadas por más de un siglo. La actual, a través de mis ojos, y la de la revolución de los tagalos, poco antes de que los españoles dejaran la colonia, a través de los ojos de la historia.


En 2017 hice un maravilloso viaje familiar a Filipinas que me llenó de sensaciones y de buenas vibraciones. Todavía hoy sueño con coger mi mochila e irme a vivir a Siquijor durante un tiempo indeterminado, sin más obligación que pasar los días absorbiendo las nuevas experiencias para plasmarlas en una novela.
En mi primer día en Filipinas tuve una de esas revelaciones que terminan por germinar en una historia. Estaba en un ferry destino a Bantayan desde Cebú, ciudad donde llegamos el día anterior tras dos vuelos internacionales y uno nacional. 


El calor sofocante del trópico me llenaba el cuerpo con un sudor húmedo y pegajoso. Estábamos cansados por lo poco que habíamos dormido y teníamos unas ganas locas de llegar a destino porque llevábamos más de treinta horas viajando desde nuestra salida de Barcelona.
El ferry era un barco antiguo y destrozado de hierro azul descolorido. Había una plataforma larguísima donde se agolpaban los coches y camiones repletos de mercancías para llevar a la isla. Y hacía un calor asfixiante. 


Al final de la plataforma, tras caminar bajo un sol de justicia, llegamos a una cabina de dos pisos. En la de abajo estaban los lugareños, en la de arriba estábamos los demás.
Me senté en un banco al lado de la barandilla con vistas al mar. El barco no avanzaba demasiado rápido y apenas había una brisa suave que me refrescara. Teníamos más de treinta minutos de trayecto y decidí ponerme a leer con el Kindle. En los veintiún días de viaje me leí doce libros…
Mientras descubría las aventuras de la novela me fijé en el chico que tenía delante. Rubio, ojos azules, vestido con una camiseta de una organización humanitaria, joven… Dejé el Kindle a un lado para escucharlo cuando empezó a hablar con una pareja de holandeses que se sentaron a su lado con sus mochilas.


Se llamaba Daniel… Trabajaba en tareas humanitarias en la isla de Bantayan… Era australiano… Estaba entusiasmado con Filipinas…
Mi mente conectó enseguida esas palabras en inglés, descubrió la posibilidad de usar el viaje por tierras ajenas como base para una historia y supo que Daniel sería uno de sus protagonistas. Daniel Tate. El apellido me vino a la mente y decidí explorarlo.
A partir de ese instante me descubrí dándole vueltas a la historia en cada destino visitado, imaginando a Dan y a Geni en mi lugar, delineando otra línea temporal cuando los españoles eran dueños del archipiélago y anotándome la necesidad de investigar ese tema.
Así nació Cuando el destino nos encuentre. Dos historias, dos amores, dos líneas temporales y cuatro protagonistas muy fuertes…
¡Feliz día! J

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Book’s Wings

13:31 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Este fin de semana ha tenido lugar un evento literario de esos que a mí me gustan, con organizadores divertidos, enérgicos, cercanos, llenos de buenas ideas y, sobre todo, de buen rollo. El Book’s wings.  
El evento estuvo lleno de personas maravillosas, de ideas súper originales, de buen ambiente, de risas, de instantes más serios, de sorpresas y de solo cosas positivas. No es fácil llevar a cabo algo de ese calibre y a mí me pareció muy bien organizado.


Me hubiera gustado estar todo el sábado, pero tenía un compromiso familiar ineludible y solo estuve un ratito el viernes por la tarde y el sábado a primera hora, en una mesa interesante, con personas cercanas y muy agradables.
Estos eventos son un lugar perfecto para conocer a las personas del sector para interactuar con otros escritores, para descubrir la gran solidaridad que hay entre nosotros y cómo solo unos pocos tienen ese ego del que se suele hablar.


El tema para debatir en mi mesa era interesante y a la vez peliagudo: ¿Creéis que las editoriales podrían promocionar más a sus escritores o por el contrario es el escritor el que debe moverse para darse a conocer?
A ver… Tengo cinco editoriales y en cada una de ellas la publicidad es mínima. La verdad es que en general, a no ser que seas un gran autor y que tengan aseguradas las ventas, las editoriales no suelen invertir mucho en publicidad, y mucho menos las pequeñas. Y muchas veces nos toca a nosotros, los autores, buscar formas de llegar al público…


Aunque he de reconocer que cuando tienes diez libros en una editorial, como yo en Red Apple Ediciones, la cantidad de publicidad se incrementa, porque aunque sea poca, la hay para cada libro y la posibilidad de que compartan reseñas y fotos se multiplica. 
Al final se habló poco de esto en la mesa, pero igualmente fue interesante. 
La tertulia que me interesó mucho fue la del viernes por la tarde, donde acabamos hablando de la autopublicación frente a la edición tradicional. Y, bueno, es ese eterno debate me parece muy interesante porque hoy en día contamos con los medios suficientes para publicar nuestras obras sin necesidad de intermediarios si es lo que deseamos y es tan válida esta opción como cualquier otra.


Fue un debate chulo, de esos en los que quieres dar tu punto de vista y escuchar el de los demás para aprender de ellos.
¡Feliz día! J  

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Viajar por libre

8:18 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Cierro los ojos y vuelvo a sentirme en las playas de Creta, con el sol brillando en un cielo despejado y la tranquilidad de estar estirada en una hamaca, junto a mi marido y un libro, sin más obligaciones que dejar pasar las horas…
Me maravilló ese enclave de Grecia, sus aguas cristalinas, su arena, sus playas… Y ahora, cuando el frío empieza a impactar en nuestro día a día, me gusta evocar esos instantes serenos, los mil viajes maravillosos en familia donde se crean lazos entre nosotros.


Durante el año en Barcelona nos engullen los estudios de unos, los trabajos de otros y las actividades de la mayoría de nosotros. Apenas contamos con un tiempo de calidad para esas conversaciones tranquilas al ritmo de las visitas, de las actividades, de las comidas compartidas durante los viajes.
A veces salir de la rutina para irnos lejos no solo nos aporta vivencias ricas en conocer nuevas culturas, también nos enriquece como familia, como personas, como parte de un grupo compenetrado.
No es un secreto que me encanta viajar. Y lo que más me gusta es hacerlo en compañía de los míos, preparando yo misma cada trocito de la ruta, gestionando los vuelos, los hoteles, las visitas… Siendo mi propia guía turística. Porque si algo he aprendido en estos años es que no hay dos personas iguales y que para ofrecer un viaje a medida has de escuchar sus gustos y preferencias.


A nosotros nos gusta la playa, la aventura, el submarinismo, el ir por libre, descubrir lugares paradisíacos… Nunca nos hemos integrado bien en los viajes organizados ni en grandes grupos, preferimos nuestra independencia.
Últimamente me han hecho muchas preguntas acerca de cómo organizamos los viajes, si vamos a agencia, si nos empapamos del lugar, si no nos da miedo comprar billetes internacionales sin un respaldo detrás…
No creo tener una respuesta directa a una de las preguntas que más se repiten: ¿es mejor con agencia o por libre? Pues no lo sé, depende de cada uno. Ambas opciones son válidas.
A mí me gusta más por libre, pero me lo curro un montón y sí, siempre es más inseguro no contar con el respaldo de una agencia, aunque no en todos los casos ese respaldo es cierto.


La agencia es un lugar que ofrece seguridad, sabes dónde estás en todo momento, tienes a alguien que te gestiona cada paso del camino y te asesoran, aunque para mí ese asesoramiento es bastante sesgado por lo que hace casi toda la gente.
Ir por libre, en cambio, engloba más riesgos, ya que nadie te ayuda si hay un retraso o una dificultad en el camino. Sin embargo, una vez superas la ansiedad de arriesgarte a comprarlo todo desde tu ordenador, si estás dispuesto a rastrear la web en busca de información del destino, el viaje es a tu medida de verdad, porque decides los destinos con conocimiento de causa, incluso rastreas los hoteles y eliges el que mejor se ajusta a ti. 
¡Feliz día! J

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¡A Julia le pasó lo mismo!

9:09 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! Poco a poco me doy cuenta de cómo ha cambiado mi percepción de muchas cosas estos últimos años, cómo he conseguido sentir emoción donde antes sentía frustración y cómo cada día soy capaz de sonreír por mil instantes, por lo que tengo, por las ilusiones. 
Para escribir y crear mundos diferentes al que vivimos hay que sentir, dejar volar la imaginación, conectar con personajes más allá de lo común y dejarlos vibrar en tu interior, porque entonces se convierten en una parte esencial de ti misma.


A veces, cuando alguien me cuenta una vivencia, pienso en voz alta y digo: ¡cómo Swan y Steff!, o ¡a Julia le pasó lo mismo!, o ¡me recuerda tanto a Lúa!, o ¡Aurora hubiera reaccionado igual!, o… Y es que hay tantas situaciones que me recuerdan a un libro, y las siento tan mías…
Cuando hago eso, cuando digo en voz alta alguna de esas frases, porque se me escapan, pocas personas me entienden porque, ¿cómo van a entender que sus palabras despierten mi recuerdo de algo que escribí hace tiempo?
Pero para mí esas historias, aunque ya publicadas y vuestras, siguen siendo mías. No me hace falta demasiado para recordarme en pleno proceso creativo, frente a la pantalla, tecleando para darle vida a esa trama que me absorbía hasta impregnarse en cada célula de mi piel. Y cuando lo hago, cuando conecto con ese pasado, con ese instante, soy capaz de recordar dónde estaba, cómo, qué sentía…


Hace un tiempo decidí dejar de publicar durante unos meses. Me ha ido bien esa decisión, he podido dedicarme a otras cosas, a revisar manuscritos pasados, a pensar en perspectiva, a valorar otros caminos y a dejar volar mi imaginación para decidir qué quiero escribir a continuación. 
No tengo ni idea de dónde me va a llevar esta nueva etapa ni si habrá algún cambio, solo sé que a veces detenerse un tiempo te devuelve la energía perdida entre tantos momentos estresantes. Y es que mi vida estos últimos meses se ha llenado de cambios, de giros y de sentimientos encontrados.


Pero en el fondo siempre subyace mi emoción, la sensación de necesitar compartir con los demás esos mundos que me acompañan desde muy niña, mi incapacidad de quedarme demasiado tiempo sin dedicarle a mi imaginación las ganas y la ilusión necesarias para crear una historia.
Tengo cuatro novelas listas. ¡Sí! ¡Cuatro! Y me gusta saber que estoy a la mitad de la quinta porque, aunque no tengo ninguna prisa por publicar, estoy feliz de tener material para no sufrir si me decido a dar el paso. 
Así que ahora mismo me siento como Lúa al principio de la novela en el terreno profesional, pero como Julia al final de la serie en el terreno artístico. Y quiero pacerme un poquito a Steff y a Emma en sus ganas de sorber el mundo a bocados… 
¡Feliz día! J

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Fin de ciclo

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hoy termina un ciclo de mi vida, uno que me ha reportado buenos y malos momentos, que ha conseguido emocionarme, estresarme, traerme amigas entrañables a mi vida, aprender, darlo todo de mí y avanzar hacia un futuro diferente al que imaginaba.


Me siento un poco desencajada, con una mezcla de emociones. Hay mucho por lo que dar las gracias, por lo que sonreír, por lo que sentirse orgullosa. Y como siempre quiero quedarme con esa parte, la bonita, la maravillosa, eso es lo que va a permanecer para siempre en mi memoria. Porque es absurdo recrearse en las pocas curvas pronunciadas del camino en vez de mirar el ancho paisaje que se presenta a nuestras espaldas.
A veces llegas a un lugar por casualidad, lo haces tuyo y disfrutas muchísimo de la travesía, sin pensar más allá ni imaginar cómo será el final. Porque eso sí es algo inherente a nuestras vidas: todo tiene un final. Aunque está claro que muchas veces lo desconocemos.


Es una sensación agridulce. Triste por dejar algo que me ha llenado mucho y a la vez alegre por empezar un nuevo rumbo que todavía no sé cuál será, pero en el que voy a imprimir todas mis energías, ganas e ilusiones. Porque así soy yo y nada me hará cambiar.
A veces hay que dar el paso, dejarse llevar y cerrar los ojos confiando en que una red te recogerá bajo la caída al vacío. Porque siempre hay futuro, aunque no sepamos cuál es.
Toca descansar, desconectar, asumir y luchar por un mañana diferente. 


Siempre hay proyectos postergados que en un instante como este son susceptibles de ser contemplados, y seguro que van a ser geniales. 
Debo empezar a plantearme si quiero volver a publicar, qué camino escoger ahora, si sigo escribiendo o relajo mi afición, definir mis metas laborales y ocupar las horas en mí, porque también soy importante. 
Quizás en un tiempo no muy largo encuentre un nuevo y excitante rumbo. 
¡Feliz día! J

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Luchar por los retos

8:08 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! Proponerse cambios, mejoras y proyectos es fácil, lo que cuesta es encontrar el camino, la fuerza, la voluntad para seguir luchando cada día y conseguirlo. Porque las palabras y las decisiones muchas veces se las lleva el viento y lo que quedan son simplemente tus agallas para cambiar las cosas.
Recuerdo con una nostalgia muy positiva cuando empecé a escribir, esas maravillosas ensoñaciones donde todo era fácil, donde solo se necesitaba poner toda la creatividad y el esfuerzo en las palabras, en los párrafos, en lo que mis dedos tecleaban en el ordenador mientras mi mente construía un mundo de tramas que iban sucediéndose en el Word.


Ese subidón creativo fue mi motor entonces porque es una fuerte energía que pronto se convierte en una necesidad de dejar escapar las ideas, esos mundos paralelos que viven en mí.
Pero una vez terminadas las tres primeras novelas, con mis ilusiones cargadas hasta el tope tras haberlo dado todo en la escritura, me enfrenté a la cruda realidad y descubrí a base de golpes que publicar no era tan sencillo.  
Hubo una frase que me ha acompañado desde entonces: «no puedes estresarte o frustrarte por cosas que no dependen de ti». En otras palabras, podía dedicar todo el esfuerzo posible a escribir, mejorar, reescribir, pulir y crear, pero si una editorial no creía en mí, no podía publicar.


El tiempo me ha concedido mis deseos, he logrado tener diecinueve libros editados, lectores y maravillosas experiencias. Pero me costó muchísimo llegar hasta aquí. Mucho esfuerzo.
Ahora, cuando el mundo laboral por el que he luchado con uñas y dientes durante nueve años se desploma, siento lo mismo que cuando quería publicar por primera vez. Porque de nada sirve tu esfuerzo pasado ni las ganas y los deseos que le pongas a encontrar un nuevo reto profesional si una empresa no cree en ti…


Cada mañana me levanto con la energía al cien por cien, sin desfallecer, con las ideas claras y deseos de comerme el mundo. Y por la noche me voy a la cama sin perder esa fuerza porque algún día me pasará como con las novelas, habrá alguien dispuesto a darme una oportunidad y entonces daré lo mejor de mí. Porque siempre lo doy todo cuando me implico en un nuevo proyecto. No sé hacer las cosas a medias.
Y por eso no solo me propongo retos, los llevo a cabo, los desarrollo, lo doy todo por lograrlo. Y con el tiempo he aprendido a hacerlo sin sentir el peso de las decisiones ajenas.
Por eso sé que lo lograré.
¡Feliz día! J

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Un nuevo comienzo

8:38 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Dejamos atrás el viaje a Vietnam para adentrarnos en la vida actual, en los cambios, en la necesidad de asumir, adaptarse y encontrar una forma de mirar hacia delante con el optimismo necesario para encarar los días con la ilusión que se merecen, porque como siempre afirmo, sé que la felicidad solo se consigue cuando cada uno de nosotros la busca en su interior.


Cuesta aceptar que tu vida ha dado un giro, que en poco tiempo vas a dejar atrás para siempre una parte de ti misma, que la rutina adquirida se va a fundir en la nada para adoptar una nueva y que vas a necesitar mucha energía para construir un nuevo mundo a tu alrededor.
Pero lo más importante es encontrar la motivación para seguir sonriendo. Porque cuando una puerta se cierra, alguna ventana se abre en otro lugar. Y no voy a parar de buscarla, siempre con la emoción de encarar un nuevo día.


A veces nos cuesta ver la luz en medio de tanto bosque. Y sí, da pánico saltar al vacío y dejar atrás nueve años de tu vida. 
Pero en todo cambio hay que valorar la parte positiva y la negativa, y darse cuenta de hasta dónde estás dispuesta a ceder de tus sentimientos para aceptar lo inevitable y sumergirte con emoción en una nueva y excitante aventura.
Porque en la vida solo nosotros tenemos la llave para encarar cada paso, cada giro inesperado, cada curva sinuosa y cada caída al vacío.


Creí, soñé, me ilusioné, me impliqué y lo di todo. Y no me arrepiento. Nunca lo haré porque mientras estaba ahí, sintiendo ese crecimiento como mío, dando el cien por cien de mí, luchando por tirar adelante los proyectos, fui feliz. Me gustaba tanto mi trabajo, estaba tan involucrada en todos los ámbitos, tenía tanta admiración por los médicos que lo hacen posible, que nunca diré que no valió la pena. Aunque ahora debo rebajar paulatinamente mis pensamientos acerca de algo que muy pronto dejará de ser mío para convertirse en propiedad de otros.
¿Y qué me depara la vida?


De momento he decidido perseguir algunos proyectos personales mientras busco un nuevo trabajo donde dedicar todas las energías necesarias para tirar adelante los retos propuestos. Y mientras llega esa maravillosa oportunidad, buscaré llenar las horas con mil planes postergados, ideas, sensaciones, salidas con amigas y descanso. Porque a veces, en la vida, descansar también es importante.
Quién sabe qué me traerá el futuro incierto… 
Sea lo que sea seguro que me hará feliz, llenará mis horas y me ofrecerá una nueva perspectiva de la vida. Y lo espero con ansia.
¡Feliz día! J

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Islas Cham (Hoi An II)

10:01 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Estamos llegando al final de mi viaje a Vietnam… ¡Qué pena!
En Hoi An estuvimos tres maravillosos días. Tras el primero de playa, el segundo nos decidimos por un tour mañanero que resultó un fiasco. Fuimos con unas barcas de bambú por el río. Y al volver probamos la magnífica gastronomía de nuestro hotel. 


La tarde la dedicamos a descansar, a pasear por el pueblo, a descubrir tiendecitas, a tumbarnos en la piscina… Y cenamos en un súper restaurante que me encantó: Good Morning Vietnam (enlace).
Ese día fue de descanso y la verdad es que estuvo genial porque a veces es necesario parar un poco de la actividad febril.


Nuestro último día en Vietnam lo dedicamos a las islas Cham, una zona de playa impresionante cerca de Hoi An. La verdad es que vale la pena, aunque la única manera de ir es con un tour preparado al que a mi gusto le sobran muchas actividades. Intentamos buscar la alternativa de ir por libre, pero si no quieres quedarte a dormir en la isla, en casa de un pescador, no hay forma de hacerlo.
Nos recogieron pronto por la mañana para llevarnos a un muelle atestado de chinos. 

A mí en principio no me molesta la gente, pero los chinos siempre me demuestran ser muy maleducados. No respetan las colas, chillan constantemente, escupen en el suelo…
Por fin nos subimos a la barca y fuimos a visitar la isla más grande, donde me encantó el mercado de pescado. Lo que me pareció muy flojo fue el snorkel de después. Nos llevaron a una zona con poco coral vivo y unos fondos que no acabaron de gustarme para nada.


La verdad es que la playa donde nos dejaron pasar tres horas era preciosa, virgen, con agua clara y casi sin gente. Esa parte fue la mejor. Nos tumbamos en la arena para disfrutar de ese paraje, usamos el dron para hacer algunas fotos aéreas y nos bañamos en un mar precioso.
La comida fue pésima, como en general las de este tipo de tours, pero nos amenizó un mono que nos vino a robar un poco del plato. En esta isla había monos, ¡y se dejaban ver! 


Regresar a puerto fue triste porque nuestro viaje estaba tocando a su fin. Las islas Cham nos gustaron y Vietnam había sido un país con mucho sabor y un sinfín de experiencias nuevas y excitantes.
Como habíamos pagado la habitación todo el día, nuestro vuelo no salía hasta la una de la noche, usamos el tiempo para preparar las maletas, disfrutar de la piscina, descansar en la habitación y cenar otra vez en el Good morning Vietnam para despedirnos del lugar.
Y a las ocho en punto pusimos rumbo al aeropuerto para embarcar en nuestro larguísimo vuelo destino a Barcelona, despidiéndonos de un magnífico viaje de verano que quizás sea el último en un tiempo y que nos deja un buen recuerdo en forma de álbum, tanto de fotos como en la memoria.
¡Feliz día! J

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Primaeras horas en Hoi An

13:31 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Estoy un poco despistada últimamente, pero me he propuesto retomar el blog y otras actividades desplazadas…
Nos quedamos rumbo a Hoi An, uno de los lugares más mágicos de Vietnam, aunque para mí el diez se lo llevó Ninh Binh.
Llegamos al aeropuerto de Da Nang de noche, un poco tarde, y nos esperaba el conductor enviado por el hotel para llevarnos al maravilloso hotel Little Riverside Hoy An (enlace), una grandiosa elección porque era un lugar precioso, con unas habitaciones alucinantes y un servicio de doce sobre diez. ¡Altamente recomendable!


A esa hora casi no había establecimientos abiertos, pero por suerte encontramos una hamburguesería cerca del hotel donde saciar nuestra hambre antes de irnos a descansar.
La mañana siguiente todos teníamos sed de playa, así que alquilamos un par de motos y nos fuimos al Deck House, un restaurante en la palaya, con tumbonas y vestuarios gratis para los huéspedes de algunos hoteles, entre ellos el nuestro. 
El sitio era muy bonito, el sol impresionante y bañarnos en el mar fue una experiencia mágica tras tantos días pasando un calor extremo. Àlex se subió a uno de esos paracaídas que van enganchados a una moto de agua mientras nosotros disfrutábamos del mar. 


Comimos allí y la verdad es que la comida estaba buena, aunque a un precio excesivo teniendo en cuenta dónde estábamos. Pero valió la pena.
Por la tarde, ya de regreso al hotel, decidimos perdernos con las motos por los alrededores para descubrir un poco la naturaleza de esa zona. Nos metimos por unos caminos estrechísimos, entre campos de arroz. 
Tras un par de horas de exploración utilizamos San Google Maps para regresar al hotel. La verdad es que en todos nuestros viajes compramos una tarjeta de datos solo llegar y es una maravilla poder usarlo para encontrar el camino d vuelta cuando estás perdido en medio de un país lejano y desconocido. 


Descansamos un rato, subimos a la azotea a darnos un baño en la piscina con unas vistas alucinantes del río y nos vestimos para ir a descubrir la joya de la corona, Hoy An, un pueblecito iluminado con miles de fanalillos distribuidos por las calles. 
Es un pueblo de cuento de hadas, aunque hay demasiada gente y eso para mí lo convierte en un parque de atracciones. Además, os digo desde ya que si sois compradores compulsivos allí os arruináis. Está lleno hasta los topes de tiendas de todo tipo, con una gran variedad de sastrerías a medida donde te hacen un traje o un vestido o unos zapatos o lo que quieras en menos de veinticuatro horas y a un precio de risa. Nosotros no compramos ninguna pieza de ropa porque temíamos la hora de charla con los vendedores, pero tenían muy buena pinta.


Como era el festival de la luna llena, el río se llenó de barcos con farolillos. La tradición dice que se ha de dejar uno con una vela encendida en el agua. Y claro, como manda la guía del turista, nos subimos a una de esas barcas con nuestro farolillo para navegar por las aguas y dejarlo viajar por el río. La única pega para mí fue la masificación…
¡Feliz día! J

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El Templo de la Literatura y un taxi estafador (Hanoi III)

12:21 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! Tras una noche de descanso enfilamos el último día en Hanoi. Decidimos ir a visitar el Templo de la Literatura y después el Museo de la Guerra, pero el último estaba cerrado y nos quedamos con las ganas.
El templo me pareció alucinante. Está lleno de historia, de cultura, de uno de esos silencios sacros que suelen acompañar a los santuarios. ¡Lástima del calor!
Paseamos por el recinto, miramos las tiendas de souvenirs, compramos cuatro cosas, hicimos un montón de fotos de esas que me sacan una sonrisa cuando las miro después.


Al salir cometimos el peor de los errores, uno que ya nos habían advertido, pero como estábamos cansados y acalorados, dejamos pasar. Nos subimos a un taxi rojo. ¡Menudo error! Teníamos la aplicación Grab, una con la que llamar a taxis de verdad, donde se pacta un precio y pueden venir a recogerte en coche o en moto, pero se nos acercó un señor a ofrecernos su vehículo y entramos.


¡Nos timó! El taxímetro corría a una velocidad mucho más rápida de lo normal y nos costó cuatro veces lo normal la carrera hasta un sitio extraño. Y digo extraño porque se nos había roto una hélice del DJI Spark, nuestro pequeño dron, y buscamos en internet un establecimiento donde comprar el recambio. No estaba demasiado lejos del Templo de la Literatura, pero resultó ser un edificio sin distintivos donde Irene y Chiqui se adentraron con un poco de ansiedad.
Resultó ser un estudio de unos universitarios frikies que vendían todo lo relacionado con el DJI mientras realizaban sus proyectos.


Y de ahí nos fuimos al museo usando Grab, para descubrir que estaba cerrado por un evento.
Terminamos comiendo en el Pizza 4p (enlace), restaurante que encontramos gracias a TripAdvisor y donde reservamos el día anterior para darnos un homenaje. Y valió la pena porque la comida estaba espectacular.
Al salir fuimos dando un paseo al hotel, despidiéndonos de las últimas horas en Hanoi y parándonos  en algunas tiendas. La verdad es que las copias son impresionantes y más cuando miras el precio. 


A las cinco y media en punto nos montamos en una van destino al aeropuerto tras pasar un rato en la recepción del hotel para descansar. 
Me llevé un buen regusto de la visita a Hanoi, y no me disgustó haber pasado dos días recorriéndola, sobre todo el Old Quarter.
Es una ciudad ruidosa, llena de vehículos, peligrosa a la hora de cruzar las calles, pero también colorida, llena de vida y muy interesante.
¡Feliz día! J


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elVietnamita (Hanoi II)

8:28 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! El tiempo de Vietnam fue espectacular. Cuando preparábamos el viaje fueron muchos los que nos advirtieron de las lluvias constantes y de la necesidad de llevar encima un chubasquero, pero en los quince días de estancia solo tuvimos un par de tardes lluviosas y ninguna de ellas estropeó las visitas.
Para visitar Hanoi optamos por un free tour y, tras buscar mucho en la red, nos decidimos por elVietnamita (enlace). 
Resultó ser un catalán llamado Marc que se ha casado con una vietnamita y, aparte de las visitas guiadas y tours, también regenta un hostel. Y la verdad, fue un auténtico placer descubrir las calles de Hanoi de su mano.


Nos reunimos en la recepción del hostel para iniciar el recorrido. Éramos unos treinta españoles dispuestos a descubrir la ciudad en grupo y no tardamos en salir rumbo a nuestra primera parada.
Una de las primeras cosas que nos contó Marc, y que me pareció súper interesante, es que no debíamos comprar botellas de agua con el tapón verde, ya que es agua filtrada, sin minerales, y no ayuda a rehidratarse. Os parecerá una tontería, pero con el calor de allí toda precaución para no deshidratarse es poca.
Empezamos el recorrido descubriendo algunas callejuelas interesantes del Old Quarter, escuchando las anécdotas que Marc iba contando para internarnos en la cultura vietnamita, sin dejar de observar todo cuanto nos rodeaba.


Caminamos por la Hanoi Train Street, una vía de tren tan estrecha que apenas queda espacio en los andenes y las casas tiemblan a su paso. 
El calor abrasador nos acompañó en nuestro recorrido hasta llegar al lago de Hion Kiem, el lago de la espada, donde conocimos la leyenda que lo envuelve y vimos el Puente Huc y terminamos frente al Templo de la Tortuga escuchando un poco de historia.
Marc nos contó algunas anécdotas y muchos datos acerca de la guerra de Vietnam que desconocíamos. Me pareció una disertación muy interesante a pesar del calor abrasador que me arrancaba gotas de sudor mientras escuchaba con muchísimo interés.


La verdad es que valió mucho la pena el tour porque en vez de las tres horas que prometía, se alargó en más de cinco y conocimos un montón de cosas interesantes.
Paramos en un café a tomar un café con huevo, típico de Hanoi, ¡y Marc nos invitó! El tour seguía, pero yo me mareé un montón, estaba demasiado acalorada y supongo que tuve una bajada de tensión porque no conseguía reaccionar. Así que decidimos pagarle e ir en busca de un sitio para comer, a ver si lograba rehacerme.
El calor me afectó tanto que no pude casi probar la maravillosa Hot Pot que pedimos, y terminé yéndome al hotel con Irene para estirarme en la cama con el aire acondicionado a tope y recuperarme.
Por la noche, tras deambular en busca de un lugar para cenar, terminamos en un Burger King. Estábamos cansados y necesitábamos algo rápido antes de irnos a la cama para nuestra última noche en Hanoi.
¡Feliz día! J  

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