Un día más...

¡Buenos días! Parece que el tiempo corre de una forma diferente al estar confinados, como si los minutos se escurrieran tan rápido que apenas hay tiempo de vivirlos. Porque, por extraño que parezca, los días me pasan volando y de repente descubro que ya es la noche de nuevo.
He redescubierto mi pasión por escribir. Las últimas circunstancias de mi vida engulleron mi inspiración, ya no era estable ni fija, sino discontinua.  Entraba y salía de mi mente sin definir cuándo ni por qué, sencillamente lo hacía. Y los libros se escribían a trompicones, según cuando aparecía y desaparecía la chispa de la creación, esas cosquillas en el cuerpo de cuando una historia toma forma y crece sin medida.


Mi última novela se vende bien. Es tan maravilloso cuando eso sucede. Tenía pocas esperanzas por el momento en el que vivimos, por la proliferación de ebooks de las editoriales grandes, por mil cosas… ¡Y míralo! Dylan y Brenda están ahí, en el candelero, a puntito para que los descubras…
He recibido muchísimos mensajes pidiendo I8U. La editorial calcula que para el mes de junio estará a la venta. Quizás el mes que viene tenemos portada. 
¡Gracias por esos mensajes! Lo mejor que se puede hacer cuando un libro te ha gustado es comentarlo en Goodreads, dejar un comentario en Amazon, en Instagram, en cualquier red social, enviar un mensaje a la autora. ¡Eso es mágico! 


Estos días no he parado de inventar, de darle vida al ordenador, de idear nuevas historias llenas de intensidad. Y estoy feliz. Porque ese proceso creativo da color a mi vida, la llena de estímulos, de vivacidad, como si estuviera viéndola a través de un calidoscopio lleno de cenefas coloridas.
Y sí, quizás en algunos momentos de mi vida me he visto invadida por demasiados pensamientos y entonces me cuesta más encontrar esa fiebre creativa que me impulsa a escribir sin parar, pero sigue siendo maravilloso, incluso parcelando mis facetas de forma eficiente.


Estoy feliz. En serio. A pesar de lo que se nos viene encima, de que tarde o temprano regresaremos a esa vida que ahora mismo está en pausa y que quizá sea muy diferente a cómo era antes…
Hay que aprovechar la parte positiva de cada situación y no dejarse vencer nunca.
¡Feliz día! J

Puerto Rico #PELN (localizaciones)

¡Buenos días! Seguimos en casa, buscando formas de entretenernos y descubriendo cómo la convivencia nos acerca los unos a los otros. Es bonito sentirse acompañado en un momento así, ayuda a pasar las horas sin la sensación de que pueden estar vacías por la falta de libertad.
En momentos como estos no dejo de pensar en los viajes realizados con mi familia durante estos últimos años, en los lugares maravillosos donde hemos pasado unos días perfectos, en las playas paradisíacas, los países del sureste asiático que quizá tarden demasiado en volver a abrirse al turismo…
Soy de buscar el sol, la playa, el silencio de los climas tropicales, el calor, el mar, la arena…


La primera parte de Perdida en la niebla sucede en una playa de Puerto Rico, donde el temperatura siempre es cálida, las olas bañan la arena y el surf es uno de los deportes favoritos de los asiduos.
Ernesto tiene un bar en medio de esa playa, llamado Copacabana. Sobre un entarimado de madera se asientan las mesas y la barra, donde Sussie prepara los combinados a los muchos clientes que acuden por las noches a pasarlo bien, a bailar, a charlar, a disfrutar de la calidez.


Su casa se asienta a pocos metros del Copacabana, con vistas al océano desde ese porche en el que se sientan los dos por las noches a compartir confidencias, un té, una copa, unos minutos de compañía.
Y durante las mañanas practican surf. Ernesto como un experto, Sussie aprendiendo.
Cierro los ojos y me transporto a esa playa donde la Tierra deja de girar, el tiempo se detiene y el olor a salitre se entremezcla con las canciones que bailan los clientes en el calor nocturno.


Casi puedo ver cómo Sussie y Ernesto se van conociendo, enamorándose a fuego lento, al ritmo de esas olas que mecen la orilla. 
Leer o escribir te ofrecen la posibilidad de viajar a cualquier lugar con la imaginación, de sentir los personajes, de imaginarte allí con ellos. En la playa por las mañanas, bajo la sombrilla con un libro, como Sussie. Surcando las olas con tu tabla y una sonrisa, como Ernesto. Por las noches detrás de la barra, como ambos…


Si nos esforzamos, incluso podemos oler ese aroma característico del océano, escuchar las olas entrar sinuosamente en la arena durante las noches silenciosas, palpar los granos sobre las plantas de tus pies, sentir los rayos de sol en tu piel, ser parte del silencio de ese paraíso…


En momentos como este releo trocitos de estas novelas para alejarme por unas horas del encierro y dejar volar mi imaginación para reunirme con mis personajes. A veces incluso los acompaño después de la novela, pensando en qué deben estar haciendo, si seguirán en esa playa de Puerto Rico compartiendo veladas o su vida es otra…
¡Feliz día! 
     

Confinamiento

¡Buenos días! Los días pasan y seguimos en casa, pasando las horas y preguntándonos a dónde nos conducirá esta crisis, cómo sobreviviremos al después, si cambiará algo nuestra forma de vivir. Porque salvar vidas es básico, pero una vez lo consigamos, ¿qué será de nuestra economía? ¿De nuestros sanitarios? ¿De nuestra vida? 
No me gustaría estar en este momento en el pellejo de un jefe de estado porque no hay decisiones fáciles ni acertadas del todo. No hay una forma sencilla de enfrentarse a la situación ni se puede prever qué sucederá después. 


Pero la realidad es que hay demasiada gente pasándolo mal, demasiada incertidumbre, demasiado colapso en el sistema sanitario y demasiadas muertes… En mi familia ha habido una. Dolorosa, surrealista, horrible… Dejar morir a alguien a quien quieres sin despedirte, sin estar a su lado, dándote cuenta de que no le verás nunca más es muy duro. Y más si ahora, tras su final, hay que esperar a tener hora en el tanatorio para recoger sus cenizas. Sin el velatorio, sin la despedida, sin compartir con los allegados ese momento. 


No voy a ser de las tres personas que tienen potestad para acudir al tanatorio, no era tan cercano, pero me hace llorar pensar en eso, en las miles de familias que están en la misma situación, en lo que está pasando, en el drama de los médicos, en la angustia del personal de enfermería, en la capacidad de un virus de poner al mundo en jaque de esta forma.
Es como vivir en una de esas películas de pandemias que me parecían lejanas e imposibles.
Los jabalíes de Collserola se pasean por la Diagonal a sus anchas. Los delfines invaden la costa. Las palomas atacan a las personas. Se escuchan más pájaros que nunca. El triunfo de la naturaleza es increíble. Y también se ha rebajado en mucho la contaminación. 


¿Qué pasará? 
A mí me viene a la mente El quinto día, ese libro de Frank Schätzing que me leí hace años, donde las criaturas marinas atacan a la tierra. O la película The happening (El incidente), donde es la naturaleza la que encuentra la forma de rebelarse contra los humanos. O incluso la película Ultimátum a la Tierra, donde son los extraterrestres los que quieren castigar a nuestro planeta por los actos humanos en su contra.
Entre muchas otras, porque la serie de Netflix V wars también aparece en mis pensamientos, y la película de hace mil años llamada Epidemia
Pero hay muchísimas más. Aunque en la vida real quizá no tengan ese final perfecto…


En fin. Seguiremos pasando los días lo mejor posible, esperando un desenlace, buscando formas de cambiar nuestras prioridades mientras permanecemos confinados.
Leo, escribo, limpio la casa, cocino y estoy con mi familia. Esa es la parte positiva. No pierdo el contacto con mis amigas ni con mis padres y mi hermana, he conseguido escribir una novela entera en un mes e intento sonreír a diario, aparcando mi futuro por un tiempo.
¿Y vosotros?
¡Feliz día!   

Hoy a la venta

¡Buenos días! Hoy será especial, va a salir a la venta mi nuevo libro y estará disponible para que al fin podáis conocer a Brenda, a Dylan, a la primera parte de su historia, a sus desvelos y cada instante de esas ideas que en su momento aparecieron en mi cabeza para crear un mundo donde poder viajar a otro lugar sin moverme de la silla.


En pleno confinamiento, con esa sensación de vivir días extraños, largos, vacíos, exentos de la posibilidad de encontrar una rutina diferente a la que cada día se desarrolla dentro de casa, llega a las librerías, de momento virtuales, esa novela que me robó el aliento durante unos meses.
Los deseos de compartirla con vosotros son inmensos, porque para mí significa muchísimo y cuando pasa de mis manos a las vuestras siento que debe encontrar lectores para continuar viva.


Amo escribir, crear, sentir cómo mis personajes me atrapan nublando todo lo demás. Y sí, quizás a veces la vida no me devuelve la misma intensidad que imprimo a todas horas mientras avanzo en la escritura, pero cada una de las lecturas, cada interacción, cada persona que apuesta por darle una oportunidad a la historia ilumina un pedacito de mi alma.
Porque construir un mundo paralelo es desprenderse de trocitos de mi corazón, iluminar una inhóspita sección de un lugar invisible, darle vida, hacerla vibrar, expandirse, ocupar un espacio en un corazón ajeno.


Nunca tengo suficientes palabras para transmitir las emociones que me embargan al sentir la inspiración, al teclear, al ver cómo las ideas se plasman en el papel, directas desde mi imaginación. Me encanta vivir en la burbuja de la creación, solo en ese instante, sin pensar en el después, sin desear, sin anhelar un salto. Porque es cuando la magia se plasma en palabras y consigo la felicidad.
Ojalá os emocione esta historia, os cale hondo, la sintáis crecer y atraparos como a mí. Porque todos mis personajes son importantes para mí. 



SINOPSIS

Brenda Ortiz lleva desde los trece años deseando estudiar en el MIT y ahora que por fin lo ha logrado no puede creerse su mala suerte al encontraste con la obligación de compartir habitación con Dylan McLaren, un estudiante de informática muy pagado de sí mismo, egocéntrico y con una clara tendencia a dejarse llevar por el gran concepto que tiene de él. Es una chica de un pueblo de Andalucía que apenas ha salido de ahí. Tiene principios, es centrada, estudiosa, un genio de las matemáticas y con una personalidad claramente definida. Y sabe muy bien qué no quiere. Por eso le molesta tanto la presencia impuesta de Dylan en su vida, y más cuando empieza a jugarle malas pasadas para luego reírse de ella. Pero él no deja de insistir. A veces no se pueden prever los designios del destino. Porque, ¿hay algo más detrás de ese chico? ¿Puede Brenda adentrarse en su corazón? ¿O acabará sufriendo?

El book tráiler lo he montado yo. Ha sido una experiencia diferente… Y en cuanto a la música, es una creación, producción en interpretación de mi hijo. Os dejo si perfil de artista en Spotify (enlace) y me quedo a la expectativa de que os guste.
Hoy Brenda y Dylan vuelan… ¡Podéis alcanzarlos!
¡Feliz día! 

Imaginación al poder

¡Buenos días! Hace tiempo que me prometí escribir con más asiduidad en el blog, pero mi mente anda despistada en ese sentido porque ha tenido un derroche de imaginación, un brote de esa necesidad de escribir de antes, de darle vida a las historias en el papel, de no dejar de teclear.
Hacía tiempo que no me pasaba. El despido, la búsqueda de trabajo, mi cambio de rutina, los noes tras alcanzar cuatro finales… Todo eso afectaba a mi capacidad de creación porque tenía un amasijo de pensamientos descontrolados.


Pero llegó el confinamiento, la imposibilidad de ir a entrevistas, la prohibición de moverse demasiado de casa, la casi ausencia de ofertas y mi aceptación de que nada volverá a la normalidad hasta que este periodo finalice. 
Fue entonces cuando mi mente volvió a funcionar como una máquina bien engrasada de creatividad, llenándome las horas con las ideas necesarias para casi acabar una novela en quince días. Empecé a escribirla el uno de marzo y ya cuenta con casi setenta mil palabras, lo que equivaldría a unas doscientas sesenta páginas de un libro. Y me queda poco para terminar.
Lo mejor es que mis ideas no mueren ahí, siguen punzantes, frescas, intensas.


Me encantaría que cuando todo esto acabe no me abandonaran, siguieran aquí, acompañándome, haciéndome sentir feliz, ayudándome a superar cada día con esa ilusión de construir un mundo paralelo donde puedo viajar sin salir de casa.
El lunes sale a la venta mi nuevo libro, en medio de turbulencias difíciles para el sector editorial. La anulación de Sant Jordi y de la Feria del Libro de Madrid, junto con las otras ferias internacionales donde se venden y compran derechos de obras, puede arruinar al sector. Porque la mayor parte del negocio se concentra en estos eventos. En unos se vende casi el ochenta por ciento del año y en los otros se consiguen traducciones.


Es la hora del ebook, pero ¿va a ser suficiente para salvar a la industria? ¿O va a llevarse a muchas editoriales por delante? 
De momento el lanzamiento de 4ever 3A no será a lo grande como estaba previsto, durante tres meses solo estará en Amazon, en venta y en el KDP. Y después el tiempo dirá… Ojalá tengáis ganas de conocer a Brenda y a Dylan, de darles una oportunidad, de bajaros el libro para el Kindle… ¡Me haría muy feliz! Os dejo el book tráiler con la canción que m hijo ha compuesto, producido e interpretado para la novela (enlace).


Mientras sigo ultimando la historia de Holly y Clark, pensando en la de Dinah y Troy, disfrutando de la escritura, de la intensidad de sentimientos desbocados al crear su mundo, de la sensación de que lo mejor de ser escritora es este momento, cuando me paso las horas soñando despierta con las escenas, los personajes y sus desventuras… No quiero perder nunca esta ilusión.
¡Feliz día! 

    

La vida sigue

¡Buenos días! La vida sigue, siempre. Pase lo que pase a nuestro alrededor, nos enfrentemos a momentos perfectos o dolorosos, prosigue su camino hacia algún lugar, sea el que sea.
Esperaba tres respuestas y fueron tres noes. Ha sido difícil, ¿para qué os voy a engañar? Pero hay que sacar las conclusiones positivas de la situación y entender que a veces hay ventanas que se cierran para abrir puertas en cualquier otro lugar.


Haber llegado a tres finales tan interesantes fue estimulante, ahora toca lidiar de nuevo con la selva de la búsqueda de ofertas laborales. Y sé que algún día llegará mi oportunidad, así que he decidido pasar mi tiempo lo mejor posible, encontrando mil actividades perfectas para no quedarme lamiéndome las heridas. Porque al final hay una lectura positiva: tengo un CV lo suficientemente bueno como para que me consideren incluso para llegar a la final.


Pronto tendremos a Dylan y Brenda en las librerías y eso me hace tan feliz que me olvido de muchos malos momentos. Y sigo luchando para presentaros nuevos proyectos, para encontrar ideas interesantes, para no dejar nunca de vibrar con la escritura ni con mi vida, sea cuál sea.
Estamos en un momento convulso, el coronavirus ha revolucionado la situación, no voy a poder ir a Madrid con la familia como teníamos previsto y quizás los eventos donde iba a participar se anulen. Pero la ilusión nunca se mitiga y sigo sonriendo cada día, con esa emoción primaria de descubrir nuevas y excitantes historias, de leer, de escribir, de mirar series, de ir a inglés cada día, de aprender y de seguir compartiendo mis mediodías con la familia.


Porque en todas las situaciones dolorosas existe ese hueco donde la luz nos alcanza para demostrarnos la capacidad de brillar en la oscuridad.
Este fin de semana lo he pasado en la montaña con mi marido, mi perrita y unos amigos. Ha estado genial, lo repetiría mil veces. Amor, mi perrita, corrió por la nieve emocionada, como si fuera algo mágico. Me encantó ver su felicidad, porque a veces la de los que te rodean te alcanza para llenarte de ella.
La vida sigue…
¡Feliz día! 

#4ever3A portada y sinopsis

¡Buenos días! La vida no deja de sorprenderme y a veces no es en positivo, pero al día siguiente me despierto con la sensación de que el sol brilla de nuevo, ahí fuera y en mi corazón.
Hace un tiempo anuncié que iba a publicar con una nueva editorial y que me hacía mucha ilusión el proyecto. Y aquí está, ha llegado, ya puedo desvelar la portada, la sinopsis, aunque todavía no la fecha exacta de publicación. Va a ser pronto, pero todavía depende de un par de factures y estoy a la espera de concretarlos. Aunque sí os puedo decir que para Sant Jordi estará ahí.


La portada es muy distinta a lo que suelo tener, por eso estoy tan nerviosa y a la vez emocionada de enseñárosla. ¿Qué os parece? ¿Qué os sugiere? ¿Os gusta?

Mi nueva editorial es Grupo Edition World @grupolitworld y me está haciendo mucha ilusión trabajar con ellos porque cuidan los detalles de una forma perfecta. Seguro que la publicación va perfecta.

¿Con ganas de conocer algo de Dylan y Brenda? 



4ever 3A es una novela romántica, pero con muchos más ingredientes para hacerla atractiva a un público más amplio. Forma parte de la bilogía #4ever y en ella conoceremos a los dos personajes principales, los acompañaremos en su historia de amor, les sentiremos evolucionar, enamorarse, sufrir y nos dejarán con la boca abierta. La historia continuará en I8U, novela donde la intriga entrará a formar parte de la trama y quizás nos desvelará alguna incógnita. 

 



SINOPSIS

 

Brenda Ortiz lleva desde los trece años deseando estudiar en el MIT y ahora que por fin lo ha logrado no puede creerse su mala suerte al encontraste con la obligación de compartir habitación con Dylan McLaren, un estudiante de informática muy pagado de sí mismo, egocéntrico y con una clara tendencia a dejarse llevar por el gran concepto que tiene de él.
Es una chica de un pueblo de Andalucía que apenas ha salido de ahí. Tiene principios, es centrada, estudiosa, un genio de las matemáticas y con una personalidad claramente definida. Y sabe muy bien qué no quiere. Por eso le molesta tanto la presencia impuesta de Dylan en su vida, y más cuando empieza a jugarle malas pasadas para luego reírse de ella.
Pero él es no deja de insistir. 
A veces no se pueden prever los designios del destino. Porque, ¿hay algo más detrás de ese chico? ¿Puede Brenda adentrarse en su corazón? ¿O acabará sufriendo?



¿Qué os parece? ¿Una sinopsis atractiva? ¿Tenéis ganas de conocerlos? ¿De descubrir su historia? Yo estoy deseado que sea vuestra, que la tengáis en vuestras manos, que me digáis si he conseguido conmoveros con ella. Cuento los días…





¡Feliz día! 

 


La incertidumbre

¡Buenos días! A veces el tiempo me parece una medida difícil de asumir, y más cuando siento la ansiedad de la espera. Y es que la incertidumbre es el peor estado porque no sabes a qué atenerte ni puedes prepararte para asumir la situación.
Buscar trabajo es en sí un trabajo. Los procesos de selección son largos, llenos de instantes, entrevistas, tests, momentos de tensión… Si consigues llegar a las finales conoces a los que podrían convertirse en tus futuros superiores en esa última prueba de fuego donde las preguntas se suceden mientras sientes los nervios en punta. Porque te lo juegas todo en ese interrogatorio y a la vez has de ser lo máximo sincera posible y calibrar tu futuro en la posición demandada.


Una vez sales de esa última entrevista viene un periodo de inquietud. Ha llegado la hora de la verdad, el sí o el no definitivo, esa decisión que ya no está en tus manos y que te puede llevar a reiniciar tu vida laboral o a seguir buscando.   
Para mí es el momento más duro. Puede ser un no, pero incluso aunque lo sea soy de las que prefieren escucharlo cuanto antes para hacerse a la idea y asumirlo. Aunque comprendo que para las empresas es una decisión importante y necesitan su tiempo.


En estos meses he hecho muchísimas entrevistas, he contestado a una cantidad infinita de ofertas de trabajo, he preparado el CV de mil maneras, he explorado las opciones y cada mañana sigo abriendo los buscadores para leer todas y cada una de las nuevas ofertas. Y he llegado a cinco finales.
Ahora estoy pendiente del veredicto de tres. Y en principio deberían llegar esta semana… A las otras dos dije yo que no…
Mi moral está por los altos por haber conseguido sortear todos los obstáculos hasta alcanzar la entrevista final en varios procesos. Eso se quedará conmigo tanto si llega el sí como si llega el no. Pero estoy con el alma en espera, sin ser capaz de rebajar la ansiedad, deseando saberlo y a la vez temiendo esa respuesta.


Quizás el destino me tenga reservada una magnífica sorpresa, puede que en una de esas tres ofertas encuentre mi nuevo reto laboral. O puede que me quede otra vez en la casilla de salida, de nuevo buceando en el mar de la búsqueda. ¿Quién sabe? Solo me queda cruzar los dedos, quedarme anclada al móvil y al mail, instándoles a traerme noticias.
¡Feliz día! J


Bilogía 4ever

¡Buenos días! Hay momentos en la vida en los que es importante dejarse llevar por las emociones para crear una historia.
Pronto podré enseñaros la nueva portada de la mano de Litworld y no puedo estar más contenta porque la vida me ha ofrecido una nueva oportunidad de haceros llegar nuevas historias y tengo unas ganas locas de hacerlo. Porque de eso se trata ser feliz, de disfrutar de cada pequeño instante.
Hay novelas que calan más en mi interior, sobre todo durante la escritura. A veces solo es una gran afinidad con los personajes o ese run-run interno que me acompaña durante meses y me acerca a ellos.


Con la bilogía 4ever me pasó. Me sentía muy ligada a Brenda y a Dylan, sentía su cercanía, cómo sus mundos colisionaban, cómo evolucionaban lentamente, cómo crecían en mi interior.  
La verdad es que Dy no es un protagonista fácil, llegas a odiarlo por su forma de tratar a Bren, por cómo la mangonea, por ese derroche de prepotencia que muestra. Cuesta cogerle cariño y mucho más entenderlo. Pero no se puede ir siempre a lo seguro ni construir personajes fáciles, y menos cuando el tiempo nos ayuda a quererlos porque vamos descubriendo su fondo a pasos de tortuga.


Bren, sin embargo, es una persona con quien se empatiza al instante. Consigue hacernos sentir, no se amilana con el tono de Dy ni se deja intimidar a pesar de sus constantes asaltos para ponerla en evidencia. Su sarcasmo, esas salidas de tono ingeniosas, cómo afrontó su pasado, su forma de plantearle cara nos ayudan a quererla, a sentirla como parte de nosotros, a entenderla.
Y sí, Brenda tiene una forma de pensar un tanto conservadora, pero tiene argumentos claros de por qué quiere hacer las cosas de esa forma. Es lista, decidida, llena de vitalidad y no se deja pisar con facilidad.
Es más fácil quererla.


Pero Dylan también tiene su pasado doloroso y unas razones poderosas para haber desafiado a la vida. Se merece que le prestemos atención a pesar de su hinchado ego y las «putaditas» que le dedica a Brenda. Es un chico con un corazón escondido y cuando lo descubre conseguimos atisbar un poquito de su alma.
Al final del primer libro se puede sentir rabia, impotencia y odio enfermizo hacia un personaje. Pero ¿qué es la vida sin chliffhangers? ¿Y sin personajes con dicotomías, difíciles de entender, pero que a la vez nos enternecen?


La historia de Dylan y Brenda se desarrolla en el MIT, en Estados Unidos. Es una universidad súper interesante, igual que los estudios de ambos. 
¡Pronto tendremos portada, fecha, sinopsis y noticias!
De momento os voy a dejar los tableros de Pinterest (enlace a 4E3A) (enlace a I8U) y las playlist de Spotify (enlace a 4E3A) (enlace a I8U) para despertar vuestra curiosidad. 



¡Feliz día! J

El lado bonito de las cosas

¡Buenas tardes! Siempre he mantenido que es importante quedarse con las partes positivas de las situaciones, sobre todo cuando en un primer momento pueden parecer dolorosas o difíciles. Porque, aunque nos sintamos perdidos, siempre hay luz al final del túnel.
Mis deseos de encontrar un empleo no han disminuido tras unos meses en casa, por eso cada día sigo aplicando a las ofertas interesantes y mantengo los dedos cruzados por escuchar ese sí ansiado, porque he llegado a tres finales en tres puestos súper interesantes.


Siempre se tiene uno preferido, y yo sé cuál es el mío, sin embargo, no quiero hacer castillos en el aire sin tener nada seguro ni tampoco inquietarme. Porque tarde o temprano llegará el veredicto, sea cual sea.
La mejor parte de estos meses en casa ha sido reencontrarme con mi familia. Porque hacía casi nueve años que no comía con ellos ni compartía esos instantes tan perfectos del almuerzo ni cocinaba para ellos. 
Me encanta pasar ese instante del día con mis hijos y mi marido, sentarme a la mesa para compartir una conversación, bromas, ideas… 


Tarde o temprano volveré a perderlo, porque mi trabajo exigirá total dedicación. Y se la daré encantada porque soy de las que implican al cien por cien en los proyectos. Pero lo echaré en falta.
Soy una fiel defensora de la familia, de construirla día a día, de mantenerla unida, de esas comidas dominicales donde nos reunimos todos para charlar de la semana y no perdernos la pista.
Otra de las grandes ventajas de estos meses ha sido el poder pasear por mi ciudad para ir a inglés cada día, descubriendo lugares, establecimientos, rincones. 


No correr siempre, sentir la vida más pausada, poder decidir los horarios, tomárselo todo con mayor tranquilidad, disfrutar la lectura un día soleado en el parque, frente a una Coca-Cola Zero, escribir hasta las doce del mediodía metida en la cama, disfrutar de mis amigas sin buscar huecos imposibles, estudiar inglés cada día en una academia chulísima…
No me gusta empeñarme en ver lo negativo. Porque vale, la hay. Cuando eres todavía joven la idea de no trabajar cuesta de asumir, y menos si eres activa como yo. Sin embargo, prefiero buscar la felicidad en los pequeños detalles que dejarme engullir por la ansiedad.
¡Feliz día! J

Get it right #LDTPA (canciones)

¡Buenos días! Hay canciones que por alguna extraña razón me roban el alma al escucharlas por primera vez y luego se quedan asidas a mi interior para despertar una riada de sentimientos cuando las pongo.
Fue por casualidad que un día random, mirando vídeos de YouTube apareció de repente Get it right, una canción original de la serie Glee. Recuerdo el subidón al escucharla, cómo mis emociones se apoderaron de mi cuerpo y la idea para seguir con una escena fue más clara que nunca.
Porque para escribir es importante sentir, ver más allá del ahora, tocar el corazón de los personajes y meterse en su piel de una forma intensa, para poder dotar de sentimientos las palabras y llegar a cada uno de los lectores de la mejor forma posible.


Esta canción forma parte de casi todas las listas de canciones que escucho cuando escribo desde ese día porque consigue la magia necesaria para alentar a mi inspiración.
Después de escucharla en bucle durante un tiempo larguísimo, con esa excitación propia de cuando encuentro un dimanante musical, me pude a buscar en YouTube las actuaciones de Lea Michele en Glee, y terminé viendo la serie solo para deleitarme con las actuaciones.


Una de las escenas que más recuerdo con esta canción es una de Lo di todo por amarte. Zofia no puede amar a quien desea, se debe a una única persona si quiere conservar lo más importante de su vida, pero está en la cárcel, encerrada por culpa de alguien que debería amarla, apartada de su vida, ansiosa por recuperar una brizna de ilusión. Esta en el baño de la prisión, dándole vueltas a la situación, sin saber que en breve conocerá a Aiden, su amor imposible.



«Odio estar aquí encerrada. Le odio a él. Le odio tanto que a veces siento cómo me hiere de forma física solo con escuchar su voz o doblegarme ante sus peticiones.
El odio es un sentimiento intenso. Se me agarra a las entrañas, circula por mis venas y se introduce en mis pensamientos despertando la ira hasta invadirme por completo.
Muchas noches me duermo imaginando mil formas de deshacerme de él. Fantaseo con la posibilidad de clavarle un pincho en el corazón, de aniquilar su asquerosa sonrisa para siempre, de librarme de su yugo. Entonces me sería igual continuar en prisión, no me importaría continuar aquí encerrada para el resto de mi vida ni acabar en una cárcel más jodida porque él es mi carcelero y me deja demasiadas veces sin aire».



Os animo a escuchar la canción, a disfrutar de ella, a sentir cómo vuestro corazón se expande mientras la música vibra en vuestro interior y a sentiros transportados a otros mundos con el poder de la voz de Lea Michele.
¡Feliz día! J