Playlists


¡Buenos días! Sometimes I wonder where I've been, who I am, do I fit in. Make believein' is hard alone, out here on my own…
¿Alguien recuerda esta canción de Irene Cara? Pertenecía a la banda sonora de Fame, una de las series que más me influenciaron de niña, cuando pensaba que todo era posible y me pasaba las tardes bailando frente a la pared cubierta con un espejo del salón de mi casa.


También cantaba, pero claro, siempre con la sensación de que era una maravillosa cantante, aunque en realidad conseguía más chaparrones que nadie con mis gallos. Desafino un montón, ¡qué le vamos a hacer! ¡Lo mío es baile y la escritura! En la música es mil veces mejor mi padre, guitarrista y cantante de un grupo, y mi hija, intento de guitarrista y con una voz preciosa. ¡Ellos sí dan la nota! En cambio yo… Vale, mejor no hablar de cómo canto yo.
El fin de semana pasado me puse a buscar música para ambientar las ideas que poblaban mi mente para iniciar 4F3A y de repente me vino a la cabeza la tonada de Irene Cara. Fue como un flash y empecé a tararear intentando recordar qué canción era y de dónde la recordaba.


Estaba en el parque, paseando a Amor.
Una de las ventajas de salir a caminar con la perrita cada día es que mientras avanzo por la calle mi mente se dedica a crear escenas, a conectar sentimentalmente con las tramas, a darle vida a las escenas… Y ese día me dio el tono para la novela y para la banda sonora.
A veces me pregunto dónde he estado, quién soy, encajo. Creer es difícil sola, aquí fuera conmigo misma… La traducción de la parte con la que he empezado la entrada hoy da el tono y la idea de la historia de Brenda. Y a veces incluso de la mía y de la mayoría de personas en algunos instantes. ¿Quién no se ha sentido solo en algún momento? ¿Perdido? ¿Sin rumbo?


Encontrar canciones para formar parte de la playlist de una novela es una tarea más difícil de lo que parece en un principio. No todas las historias tienen el mismo grado de intensidad ni requieren tirar de los mismos sentimientos y aunque suene a locura, a mí cada canción me destapa unas emociones diferentes, ayudándome a encarar la escritura de una forma especial.
A veces me pongo una canción en bucle durante días e incluso semanas. Spotify la reproduce una y otra vez para lograr sacar a la superficie ese sentimentalismo propio de mí, el que me hace llorar en las películas y en las novelas, el que me pone la piel de gallina mientras imagino una escena, el que me empuja a aporrear las teclas con la necesidad absoluta de cargar las palabras de sentimiento.


La música es una vía directa al corazón, obra magia al conseguir evadirme a ese mundo paralelo donde todo es posible y puedo caminar de la mano de los personajes hasta tocar el cielo con mis manos.
¡Feliz día! J

Pasión


¡Buenos días! Hoy me despierto con muchísima energía y ganas de comerme el mundo. Hacía mucho tiempo que no sentía esa sensación de estar escribiendo una historia que me conecta con los personajes. Quizás la más fuerte a nivel emocional para mí fue Cada día te espero a ti y le sigue Mi vida sin ti.
A veces requiero de esa conexión extrema y otras basta con volcar una parte de mis sentimientos en la trama.
Es difícil explicar eso de la conexión porque la intensidad emocional suele ser importante para escribir, pero no siempre estoy tan ligada a la historia, a los personajes, a esas letras que brotan de mi interior.


Recuerdo los días de escritura de CDTEAT, cómo sentía electricidad en el ambiente mientras mis dedos surcaban el teclado, esas chispas que chisporroteaban en el aire cercano a mí e inundaban mis venas de ideas, sensaciones, instantes.
No podía dejar de pensar en Julia y en Zack, era como si se hubieran tatuado en mi mente. Y no paraba de darle vueltas a cada giro de la trama en cualquier momento, sin  atender a la hora ni al lugar. Incluso en el trabajo me dispersaba a veces y necesitaba fuerza de voluntad para centrarme de nuevo.


El resultado fueron ciento treinta y dos mil doscientas treinta y una palabras en un mes y medio. Creo que nunca más en mi vida voy a lograr esa proeza de nuevo. Aunque luego necesité unas semanas para corregir y añadir algunas escenas, nunca antes había sentido algo igual.
Inevitablemente acabé escribiendo la segunda y la tercera parte a la velocidad de la luz, sin desear desprenderme nunca de Zaclia.
Pero llegó el momento de decirles adiós y decidí no hacerlo del todo dándole vida a la historia de Luke. Y entonces aparecieron Kristie, Steff y Dennis en mi vida, haciéndome replantearme muchísimas cosas. Las hermanas Edwards vinieron pisando fuerte. Y Dennis se asió a mi alma.


Ayer Ester, del blog Reading without stopping publicó una reseña de Mi vida sin ti (enlace), la quinta de la serie, la historia de Swan y Steff. Mientras la escribía tenía claro que era la más alejada de la serie, la trama menos parecida a las anteriores, pero fueron los personajes los que me impulsaron a ese cambio y a veces es necesario bajar el ritmo de tira y afloja para darles una oportunidad.


Me gustó ese cambio de registro mientras avanzaba en la relación de Luke y Kris para llegar al final de la serie con Contradirección, sin frenos y sin ti. Y sí, quizás escribí una historia de amor después de haberse conocido y enamorado en Cuando estoy sin ti, pero fue a propósito porque me sentí impulsada por la fuerza de Sweef.
Me gusta escribir lo que siento y espero seguir la estela de mis emociones dando vida a los personajes de 4E3A.
¡Feliz día! J

Nuevas reseñas


¡Buenos días! Hace un calor pegajoso de esos que avecina el verano. Ya se huele el olor del sol, de los días calurosos, de esa paz perfecta del cielo azul y de las calles repletas de color y vivacidad.
Inspiro para llenar mis pulmones de esta sensación placentera que envuelve la casa silenciosa. Aunque mis mañanas han cambiado porque ahora tengo a Amor dándome los buenos días y la obligación de sacarla a pasear antes de poner rumbo a la oficina, sigo emocionándome con el silencio.
Hay momentos en mi vida en los que me planteo demasiadas cosas. Por suerte soy capaz de plantarme, de mirar atrás, de descubrir una estela de logros impensables hace unos años y cuando salen tantas reseñas de mis libros, teniendo en cuenta que algunos de ellos hace tiempo que están publicados, me emociono y me doy cuenta de lo maravilloso que es seguir dándole a las teclas y a la imaginación.
Ayer salieron tres reseñas de libros diferentes, ¿queréis saber algo de ellas?


En el blog Donde mis pies me lleven la administradora habla acerca de Un último día conmigo (enlace). Erika es enfermera, ha trabajado con muchos médicos, como yo, y entiende el carácter de Lúa. Además, le ha gustado cómo describo la labor humanitaria de Médicos sin fronteras y ha conseguido viajar con mis protagonistas al Congo, disfrutar de África, casi paladearla.


En el blog Interpretadoras de letras Desiré habla acerca de Cuando estoy sin ti (enlace). Y sí, la historia en sí es un cliché, pero en realidad, ¿qué novela romántica no lo es? Es un género bastante explotado y con guiones demasiado claros, pero se trata de darle un toque especial, de cautivar con las ideas y de darle al lector escenas diferentes. Luke es un ligón, una persona fría en las relaciones que solo busca sexo ocasional. ¿Podrá cambiar por amor? Hay tres novelas para descubrirlo…


Y la última reseña es de Cada día te espero a ti en el blog Obsesión letrada (enlace). A mí también me gusta la idea de que Julia sea una mujer fuerte, es algo de lo que estaba bastante cansada de las otras novelas NA, esa obsesión por hacerlas tímidas y sin casi personalidad. ¡Mujeres fuertes al poder!
Mi mente inquieta está ideando una nueva historia, con algunos giros interesantes y la constatación de que no estoy cerrada en una dirección y tengo ganas de probar cosas nuevas, sin importarme ceñirme a un tipo de historia determinada.
Siempre me ha gustado explorar opciones, darles vida a personas muy diferentes y procurar usar un lenguaje real para no hacer los diálogos y las situaciones excesivamente fuera de tono.
Espero seguir escribiendo muchos años, creando esos mundos paralelos donde todo es posible y triunfa mi imaginación.
¡Feliz día! J    

De la A a la Z... ¡La K!


¡Buenos días! Ayer no pasé por aquí porque estaba malita… A veces pasa, ¿no? Pero hoy me he levantado con muchísimas ganas de dejar atrás el malestar e irme a trabajar con una sonrisa, tal como corresponde.
El fin de semana estuvo genial, conseguí terminar LDTPA y escribir un capítulo y medio de 4E3A. También me dio tiempo de abrir un tablero de Pinterest y una playlist de Spotify. ¡Espero escribir una historia a la altura!
Mañana os contaré mi experiencia del sábado por la tarde en un café literario, ¡fue maravilloso! Me lo pasé genial.
Vamos con la K…

Una película


Esta es muy fácil para mí. ¿Quién no recuerda el poner cera, pulir cera?
Yo tenía doce añitos cuando estrenaron Karate kid y recuerdo la emoción cuando hacía la cola en el cine. En esa época no había entradas numeradas ni Internet ni otra manera para comprar las entradas que pasarse horas delante de la taquilla. Y después tocaba hacer una fila kilométrica para entrar de los primeros y coger buenos asientos.
Me encantó la película. A lo largo de mi vida la he visto varias veces y en cada una he descubierto algún rasgo interesante que me había pasado desapercibido.

Una canción



Kilómetros, de Sin bandera. Esta canción me sirvió para sentir cómo Lúa iba evolucionando su forma de ser en Un último día conmigo, cómo necesita cambiar de aires y se va en misión humanitaria y cómo el Congo le da la perspectiva suficiente para progresar. Necesita deshacerse de esas cadenas que la reprimen ty de su forma de ser controladora y demasiado rígida.
Esta canción me encanta. Es de esas que me gusta escuchar en bucle y que despierta un sinfín de emociones.

Una serie



Esta ha sido la categoría más difícil, pero al final he conseguido encontrar un título. Kyle XY, primera aparición de la protagonista de Blindspot.
Me gustó, sobre todo en la primera temporada, aunque tampoco es una de mis series preferidas. La idea de partida es muy interesante y la relación de Kyle con Amanda me tuvo enganchadísima durante semanas.

Un libro



A ver, hay pocos libros que empiecen por K, pero cuando vi que me tocaba esta letra no tardé en decidir que la serie New Adult llamada Kiss me iba a ocupar esta categoría.
Fue una lectura bastante adictiva, de esas que me abrieron los ojos en algunos aspectos a la hora de montar mis historias. De los cuatro me gustó más el primero, pero las cuatro parejas se llevaron un poquito de mi corazón.

Me gustaría compartir con vosotros dos reseñas. La primera de Cada día te espero a ti en el blog Arcoíris soñador (enlace). Es alucinante encontrar todavía buenas opiniones de un libro de febrero de 2017. Y la segunda es de Un último día conmigo y sale a partir del minuto 7:57 de este vídeo (enlace).
¡Feliz día! J

Llegando al final


¡Buenos días! A veces el peso de los sentimientos cae a plomo sobre mis hombros. Es parte de mi naturaleza, algo necesario para crear mundos paralelos y deambular por ellos sintiendo cada una de las emociones del momento, con las cosquillas en la piel y un sinfín de escenas para recordar.
Llegar al momento de poner un punto y final en una novela suele remover mi interior, por eso estoy más sensible. Me voy a dormir con las emociones alteradas y me despierto melancólica, ilusionada, expectante.


También influyen las mil ideas que aparecen en mi mente. Necesito tenerla ocupada con una historia y se pone a disparar argumentos sin detenerse. No me da tregua. Me siento vapuleada por mil argumentos, nuevos personajes, tramas, escenas…
Sentir siempre es la base. Por eso el revuelo se apodera de mi interior y me sacuden tantísimas emociones a oleadas, como si fueran pequeños huracanes capaces de borrar la tormenta anterior.
Llevo dos días dándome cuenta de que quizás esta vez la idea es buena. Debería acabar LDTPA antes de decidirme a poner la primera palabra de 4F3A, pero mi cabeza va por libre y no para de disparar palabras, de crear frases, de juntarlas en párrafos demasiado interesantes para dejarlos en el olvido.


Sin embargo sigo aporreando el teclado para darle vida a los últimos momentos de LDTPA. Hace unos días pensaba que ya lo tenía, que había llegado a ese momento en el que me digo a mí misma se acabó. Sin embargo sigo aumentando las palabras, los capítulos, las escenas. Porque en realidad no podía precipitar ese punto álgido en el que la trama da un último vuelco.
Otra vez son las emociones las que dirigen mis dedos. Ellas claman en mi mente, abren brechas en mi alma y me desligan de la necesidad de agotar la trama para enseñarme el camino.


LDTPA es la novela más intensa de sentimientos que he escrito nunca. Cada capítulo me agota emocionalmente, me drena y me deja destrozada porque necesito recurrir a mi corazón, a ese millar de sentimientos internos que me sacuden, a la reserva de recuerdos dolorosos, conmovedores, vivos.
La experiencia ha sido increíble aunque me ha costado muchísimo ponerme en situación para avanzar a buen ritmo. No es fácil hacer burbujear los sentimientos en mi interior cuando lo requiero ni darles vida en el papel con la fuerza arrolladora necesaria para traspasarla al lector.


Quizás por eso he tardado más de la cuenta y le he dado muchísimas vueltas. Incluso ha habido momentos en los que me he obligado a escribir porque mi corazón no cooperaba.
Ojalá algún día os pueda enseñar el resultado. Sería genial hacerlo. Me encantaría porque en esta historia lo he dado todo por emocionaros, por crear una trama llena de intensidad, por ofreceros ese pedacito de mi alma.
¡Feliz día! J

¿Hace falta?


¡Buenos días! Parece que el verano al fin ha decidido acompañarnos y que mi inspiración ha resurgido de sus cenizas, aunque como últimamente va un poco a su bola no sé si va a durar.
Mi mente inquieta ya está creando una nueva historia y como siempre todavía me queda poner el punto y final a la anterior. Es como si al llegar al ocaso de la novela me negara a despedirme de esos personajes y prefiriera darles vida a unos nuevos para hacer la transición más sencilla.


Tengo varias noticias guardadas en un cajón para explicároslas en el momento justo. Las hay seguras y otras que todavía se han de concretar, pero estoy muy feliz por cómo se desarrolla mi faceta literaria. ¡Ojalá esta ilusión durara para siempre!
Llevo unos días dándole vueltas a unas cuantas cuestiones, sobre todo a lo referente al mundo de las reseñas, las opiniones, las críticas… Si bien es cierto que todo el mundo tiene derecho a tener su gusto literario, si a la mayoría nos gustara lo mismo sería muy aburrido, hay mil formas de darle voz a esa opinión.


No es lo mismo decir: yo con esta mujer no puedo que no acabo de conectar con esta autora. En ambos casos expresas lo mismo, pero en la segunda no hay agresividad y sienta mejor cuando lo lees.
Es curioso porque cuando estás en el lado de los lectores muchas veces no eres consciente de que tus palabras pueden también llegar a la escritora, en cambio al empezar a publicar libros te das cuenta de que es así y cambias la percepción de cómo dar una opinión.
Estoy un poco espesa esta mañana, la verdad. Divago. A veces está bien hacerlo, pero es que he leído un comentario bastante repetido de una bloggera y me ha dado rabia. ¿Qué necesidad tiene de decirlo una y otra vez bajo publicaciones que hablan de mis libros? No sé, vale, no te ha gustado, estás en tu derecho, pero, ¿hace falta escribirlo tantas veces?


Quizás es que soy diferente a esas personas. Cuando algo no me gusta lo digo una vez si es coherente hacerlo. En general soy más de alabar lo positivo y no hablar acerca de lo negativo. Pero una vez más topamos con la forma de ser de cada uno.
No me molesta esa opinión, lo que me duele es la persecución, la repetición, la necesidad de escribir bajo las reseñas esa opinión una y otra vez en forma de comentario larguísimo.
Y hasta aquí mi queja formal. Este blog sirve para esto, ¿no?
¡Feliz día! J

De la A a la Z: ¡La J!


¡Buenos días! Soy un año mayor… Ayer era mi cumpleaños y decidí no escribir en el blog para tomarme unas mini vacaciones de escritura. Fue un día perfecto, con desayuno en el trabajo acompañada de mis todos compañeros, una cena con dos amigas, una tarde en la terraza de casa tomando el sol y leyendo… ¡Todo impresionante!
Voy a dejar constancia de las cuatro categorías con la letra J.

Una película



Hay una frase que se repite en Cuando estoy sin ti y en Mi vida sin ti. Viene de labios de Steff y me encanta porque es muy ella: ¡Ni Barry ni Jason Bourne ni Edward Cullen ni Damon Salvatore ni Jace Herondale ni Ethan Hunt ni hostias! Pues bien, el primero de la lista es de una película que me encanta, cada una de sus entregas.
La acción es uno de mis fuertes cuando voy al cine y el espía que pierde la memoria de la primera peli me enamoró hasta convertirse en uno de mis ídolos. Matt Damon es uno de mis actores preferidos.

Una serie



Los militares me interesan desde hace muuucho tiempo. Y si encima son abogados de la marina como en JAG: alerta roja, se ganan un pedacito de mi corazón.
En otra vida debí ser alguien cercano a ellos porque me pasé años frente a la tele descubriendo las peripecias de Harmon, Sarah, Anthony, AJ, Bud y el resto de personajes de esta serie con diez temporadas de duración.

Un libro


Ha sido difícil la elección ya que hay pocos que empiecen con ese nombre, pero enseguida he recordado mi época de juventud en la que devoraba novelas de misterio como si fuera una loba hambrienta.
Tom Clancy era uno de mis autores favoritos y Juego de patriotas me apasionó, tanto en su versión literaria como en la cinéfila, con un Harrison Ford increíble.
Siempre me ha parecido increíble la capacidad de algunos autores para idear historias complicadas de mucho misterio y con giros alucinantes como en esta. A lo mejor vuelvo a leer este tipo de libros algún día…

 Una canción



En 1994 James Ingram lanzó Just once, una canción que habla sobre cómo una relación puede llegar a su fin y seguir así durante un tiempo. Esos adioses que nunca son definitivos, esa sensación de que la relación se escurre entre los dedos y la nostalgia de los buenos momentos, cuando ambos eran uno y la felicidad irradiaba de sus rostros.
Está en la banda sonora de ECDA, una novela de la que pronto os hablaré. Su historia esconde un millar de instantes que me hicieron suspirar con la ilusión de contar algo distinto, de inventarme un país con unas reglas distintas…

¡Feliz día! J  

¿Autopublicación o editorial?


¡Buenos días! Esta semana he tenido demasiado trabajo para pasarme por aquí y hoy me he despertado con la emoción de haber llegado al viernes sin haberme dado cuenta apenas de que el tiempo había avanzado hasta aquí.
Hace días que quiero escribir esta entrada, pero no he encontrado el momento. Entre mis nuevas obligaciones como dueña de una perrita me toca sacarla a primera hora de la mañana a darle un paseo. Eso me deja menos tiempo para escribir en el blog y llegar a las ocho al trabajo, pero es reconfortante ir aprendiendo día a día sobre este mundo.
Muchas veces, cuando me hacen entrevistas, me preguntan una cuestión: ¿autopublicación o editorial? En mi caso lo tengo claro, pero no todos los escritores piensan igual y las razones varían en cada caso.


Yo no tengo problemas en aceptar cómo llegué a autopublicar. Lo hice tras diez años de esperar una propuesta editorial que nunca llegaba. La mitad de ellos fueron una época malísima para mí. Me pasaba horas frente al teléfono, suplicándole que sonara y con el corazón encogido por culpa de su silencio.
Fueron años difíciles. La esperanza me la dio una persona que confió en mí, pero nunca contestaba mis e-mails ni me daba ninguna noticia ni nada salía como había imaginado.
Y un día me lie la manta a la cabeza y subí mi primer libro a Amazon.
Nunca me arrepentiré de ese primer paso porque fue un peldaño pequeñito hacia dónde estoy ahora que me permitió deshacerme de las cadenas poco a poco y encontrar una vía directa a la emoción de escribir.


Cuando llegó mi segunda propuesta editorial seria me lo pensé muchísimo. Era para Rumbo a ninguna parte, de la mano de una pequeña editorial que solo se dedicaba a la edición digital, aunque podían hacer una tirada corta de papel.
Entonces salió mi vena de directora económica y me puse a hacer cálculos. La inversión inicial en un libro autopublicado son unos quinientos euros entre la corrección, la maquetación profesional, la portada y la compra de algunos pocos ejemplares para venderlos directamente. Con lo que se gana con cada libro, se necesitan vender un mínimo de trescientos cincuenta libros, entre ebook y papel, para amortizar la inversión. Teniendo en cuenta que la mayor parte de la venta será en digital.


En números sale más rentable hacerlo con editorial siempre que vendas unos cuatrocientos libros. A partir de ahí tu ganancia se multiplica yendo solo. Porque en una editorial tradicional tienes esos servicios de forma gratuita.
También hay una parte de distribución. Cuando vas tú solo puedes subir los ebooks a un par o tres de plataformas, pero con editorial los tienes en más de ochenta, entre ellas Nubico. Y en papel… Vale, no todas las editoriales consiguen llegar a librerías, pero seguro que lograrán una mayor distribución que un autor con su libro.
Para mí es mejor la editorial, aunque entiendo que cuando vas solo tienes un control mucho mayor sobre los beneficios.
¡Feliz día! J

De la A a la Z- ¡La I!


¡Buenos días! Este fin de semana se ha llenado de serenidad, mucha escritura y un sinfín de lectura. Necesitaba reconectar con mis mundos imaginarios, darles la vuelta y retomar el hilo de la novela que tengo entre manos. Ahora estoy de vuelta en Barcelona, con las baterías cargadas y las ideas listas.
Hoy toca la I… ¿Vamos allá?

 Una película



Uno de los iconos cinematográficos que marcó mi generación fue el cruce de piernas de Sharon Stone en Instinto básico. ¿Quién ha olvidado esa escena? Creo que ha quedado impresa en nuestra memoria para siempre.
La película me encantó. Cada uno de sus giros fue interesante y al premisa inicial me ha acompañado durante muchos años cuando escribía thriller. Porque la idea de una sospechosa de asesinar a su marido que seduzca al detective del caso para quedar exonerada es interesante.

Un libro




Durante una larga emporada Matilde Asensi fue mi ídolo. Me leí de un torón cada una de sus novelas, devorando los datos históricos, aprendiendo un sinfín de cosas acerca de los Templarios.
Iacobus fue sin duda su obra maestra. A mí me tuvo en vilo durante días y me abrió las puertas a un tipo de escritura muy particular. Me sentí transportada atrás en el tiempo gracias a su prosa, acompañé al monje Galcerán de Born y al joven novicio García en su aventura y logré traspasar las páginas para empaparme de sentimientos y sensaciones.
Durante mi vida lo he releído un montón de veces y creo que es de los mejores libros de la autora.

Una serie



Esta es muuuuy difícil porque me ha costado un montón encontrar una serie de televisión cuyo título empiece por I, ya que prácticamente no hay, así que he decidido daros un título de una de la cadena autonómica catalana que vi y me encantó. Infidels (infieles en español). Trataba sobre un grupo de amigas de diversas profesiones y con diferente suerte en el amor…

Una canción




Cuando una persona es mujeriega, alérgica al compromiso, feliz a su manera y muy amiga de sus amigos, ¿puede cambiar? Para mí esa fue la premisa al iniciar la segunda parte de la serie Sin ti, las tres últimas novelas.
La primera canción de la lista de Spotify de Cuando estoy sin ti es Impossible, de James Arthur. ¿Será una respuesta a mis preguntas anteriores? ¿O es una treta? Lo sabréis leyendo los libros…
¡Feliz día! J

En las nubes


¡Buenos días! Hoy por fin parece que en mi casa se va normalizando la situación. La perrita mamá ya está casi del todo recuperada y sus pequeñinas son una monada, aunque tenemos claro que cuando crezcan lo suficiente vamos a encontrarles una casa donde las quieran muchísimo.
Hace días que le doy vueltas a muchos proyectos de futuro y me doy cuenta de que no quiero flotar en un cielo lleno de nubes esponjosas y perfectas.


Es bonito soñar, pero mi naturaleza controladora me obliga a tocar de pies al suelo, a ver dónde estoy y hacia dónde voy y a tomar los riesgos de la forma más calculada posible.
Es una contradicción en sí, ser capaz de idear historias llenas de imaginación, permitirle a mi mente que se pierda en laberintos intrincados sin limitarla ni darle un camino recto, solo dejándola perderse en cualquier lugar.
Pero al final creo que ambas posiciones son complementarias a la hora de escribir porque la parte controladora consigue estructurar la historia y la soñadora darle contenido.


Tengo claro cuál es el camino para los próximos años, sé hasta dónde puedo llegar con mi trabajo y cuándo el futuro no depende de mí y voy a apostar por ser feliz a cualquier precio, por disfrutar de cada pequeño logro y por no dejar de sentir cómo mi cada historia se apodera de mi alma para salir a flote a través de las letras.
Quizás en unas semanas o meses pueda dar nuevas noticias, es posible que NDDB salga pronto o que al final las conversaciones queden en nada y puede que en breve sepa el destino de ECDA.


Me encantaría decir que espero nuevas y excitantes novedades en un destino próximo, pero como nunca se sabe no voy a pensar en esa posibilidad ni a emocionarme demasiado como si fuera el cuento de la lechera, casi prefiero seguir apostando por vivir cada instante con la emoción que se merece.
Ayer salió una reseña alucinante de No puedo vivir sin ti en el blog Aprovecha la vida cada día (enlace). Es bonito saber que mis palabras han llegado al corazón de alguien y le han despertado tantas emociones. Os invito a pasaros por este blog.
¡Feliz día! J

How am I supposed to live without you (UDMST)


¡Buenos días! Ayer cuando hablaba de esta canción os explicaba cómo se convirtió en mi fetiche mientras escribía Un día más sin ti.
De jovencita esta canción me gustaba un montón, recuerdo ponérmela en mi discman sentada en la cama cuando estaba triste, con la mirada puesta en la ventana, en un libro o en alguno de mis cuadernos, esos que emborronaba de palabras llenas de sentimientos dispares.
Cuando planteaba la necesidad de introducir la trama Caruso en el libro supe a dónde quería llegar. Tenía una foto como salvapantallas, la que está bajo este párrafo. Y me decidí a escuchar esta canción una y otra vez hasta llegar a ese punto, describiendo la escena a partir de la imagen. Quedó así:



El dolor es como si un rayo me atravesara el pecho. Me cuesta respirar. Zack camina hacia la entrada del edificio de oficinas y aulas sin mirar atrás.
Me dejo caer al suelo, rota. Levanto las rodillas para esconder la cara en ellas y las rodeo con las manos, presa de un llanto ansioso y desesperado.
La lluvia cae impune sobre mí, me empapa, pero no puedo moverme ni razonar ni pensar. Sus palabras se vuelven cuchillos contra mi pecho y ya nada importa si no le tengo a él.

Había logrado darle un sentido a esa foto, aunque me costó más páginas de las que planteaba en un principio. Y mi cabeza trabajó a mil para darle una vuelta de tuerca a la situación. Necesitaba otra escena con la canción porque me recordaba mis días de juventud, esos en los que las hormonas disparadas te hacen sentir el dolor de una ruptura o de cualquier obstáculo como si te rompieras por dentro y te llenara el cuerpo de esquirlas de tu corazón desmenuzado. Y decidí que quedaría así:  


Busco la canción que llevo tres días poniéndome en bucle y que dispara mis sentimientos. How am I supposed to live without you, de Michael Bolton. Su melodía, las palabras del estribillo, su voz y cada una de las connotaciones de la balada se acercan demasiado a mi estado anímico, y eso me ayuda a sacar a la superficie el dolor, a mirarlo a la cara.
Paso cerca de dos horas en la ventana sin cambiar de canción ni abandonar la perturbadora necesidad de volver a mirar una y otra vez los recuerdos del álbum. Cada uno de ellos dispara nuevas imágenes en mi mente ávida de sentir a Zack cerca.

Y más adelante…



Hay una débil luz en la ventana de Julia. Se acerca al cristal de su habitación, como si esa lámpara fuera un potente imán para sus ojos sedientos de contemplarla. Se esconde en un ángulo muerto y la descubre sentada en el alféizar tras el calendario, con sus cascos blancos en los oídos y uno de sus pijamas minimalistas. La tristeza ocupa cada una de sus facciones, apagándolas.
—Solo solapa aire cuando tú estás cerca —murmura para sus adentros—. Aguanta un poquito más amor mío, confía en mí.
Ella levanta la mirada y el corazón de Zack recibe una descarga. No puede verle, la penumbra de la habitación lo protege de esos ojos que escrutan la negrura con un dolor implacable. Julia coloca la mano en el cristal, niega con la cabeza y empieza a cantar. A Zack le recuerda a la noche en la que compartió con él How am I supposed to live without you. Fue un acto demoledor que le llenó de desesperación.


¡Feliz día! J

De la A a la Z, ¡La H!


¡Buenos días! Pasado el susto inicial de la perrita, sus cachorritas, el parto y la sensación de que ahora tengo un montón de nuevas responsabilidades, me levanto con muchas ganas de escribir el post que debía subir ayer. De la A a la Z, ¡La H!

Una canción


A veces tiendo a ser extraña en mis hábitos de escritura. Cuando estaba con Un día más sin ti no conseguía llegar a la escena que debía. Tenía claro hacia dónde se encaminaba la trama, cómo iba a cambiar el curso de las vidas de los protagonistas la mención de Caruso, pero no conseguía romper la burbuja, así que me puse de salvapantallas una foto de dónde quería llegar y escuché en bucle How am I supposed to live without you hasta que logré darle forma a mis ideas. Si leéis la escena donde sale esta canción quizás os apasione tanto como a mí, es una de mis preferidas.

Un libro



Llamadme frikie, pero si me preguntáis por un libro que empiece por H mi mente se va directa a Harry Potter, a todos y cada uno de los volúmenes, a esa serie de novelas que me mantuvieron enganchada a las páginas durante mucho tiempo para después perderme en las películas y desear saber más de ese mundo creado por J. K. Rowling.
Me declaro fan incondicional de la saga.

Una serie



Esta vez no me remonto a mi niñez ni a mi juventud porque una de las series actuales que más me ha gustado es sin duda Homeland, sobre todo las primeras temporadas. En un sinfín de instantes al mirarla sentía la adrenalina fluir por mis venas como un torrente de ansiedad, deseaba saber qué pasaría, descubrir cada uno de los giros previstos por los guionistas. La historia se llena de misterio y tensión, tal como a mí me gusta.

Una película



Cuando era pequeña hubo una película que me encantó. Hechizo de luna, protagonizada por Cher y Nicholas Cage. El argumento no es nada del otro mundo, pero me pareció una historia tierna, llena de sentimientos, con algunas risas y una ambientación de lujo.

Y hasta aquí la entrada de hoy… La semana que viene os cuento sobre la I…
¡Feliz día! J