Siempre hay luz


¡Buenos días! Mi cuenta atrás personal lleva activada varios días. Es una sensación agridulce, de esas en las que no quiero ahondar, prefiero esperar a que suceda y no agobiarme pensando en el después.
Porque hay instantes en los que me invade la ansiedad al internarme en la realidad que me espera tras el verano, pero la combato con la necesidad de dejar todos los asuntos lo mejor posible, de luchar por no venirme abajo, por no dejarme vencer por la tristeza.
A veces las cosas no salen como esperas. Pero la única solución es levantarse y continuar caminando, sonriendo, avanzando hacia donde sea. Porque nunca sabemos cuál es el destino que nos espera detrás de una encrucijada ni podemos pasarnos la vida angustiados por lo que no es.


He vuelto a escribir, a leer, a creer.
Todavía me queda un largo recorrido hasta la paz total, pero la vida continúa con su ritmo, atrapándome, sumergiéndome en esa necesidad de dejar salir mis sentimientos en los folios del Word y sintiéndome tentada a soñar en grande. Aunque solo consiga abarcar lo pequeño.
Sigo con una trilogía intensa para mí. Creo que la comunión entre mis emociones disparadas y la historia consigue llenar la trama de intensidad.


Sé qué quiero transmitir, qué quiero escribir y conozco demasiado mi necesidad de vestir las palabras con emociones casi táctiles. Porque tras leer muchísimo estos últimos años he entendido mi ávida necesidad de descubrir cómo los sentimientos de los personajes de mis lecturas consiguen traspasar la barrera del libro para internarse en mi cuerpo y hacerlo vibrar, sentir, estremecerse, llorar, reír.
No tengo ni idea de cómo acabaré ni cuál será mi próximo destino laboral. Tampoco sé si algún día leeréis mis últimas novelas ni si gustarán ni si voy a llorar de tristeza al descubrir que no os han llegado al alma.


Solo sé que quiero entusiasmarme con un nuevo proyecto laboral sin dejar de aporrear las teclas en los momentos libres, dándole vida a mis mundos paralelos, dejando fluir las emociones que me embargan, intentando darle una intensidad parecida a las tormentas sentimentales que arrecian en mi interior.
Quizás el futuro se llene de ilusiones y nuevas publicaciones o simplemente me deje como hasta ahora, en suspenso, sin acabar de decidirme a volver a firmar un contrato porque necesito respirar, espacio y tiempo.
La buena noticia es que incluso los malos momentos consiguen mitigarse y siempre hay una luz al final del camino.
¡Feliz día! J  

Destinos. Rotos, cruzados, encontrados...


¡Buenos días! Tengo abandonados el blog, la escritura, la ilusión, la lectura y alguna que otra esperanza, pero solo necesito tiempo para adaptarme a la situación, encontrar el camino y volver a soñar.
El proceso suele tardar más de lo que nos gustaría, pero algún día se termina alcanzando una mejor versión del futuro. Porque no se puede pasar una la vida dolida por lo que queda atrás, es mejor ver lo mucho que ofrece caminar hacia delante.
Hace poco salió a la venta mi último libro, Cuando el destino nos encuentre. El título me recuerda el lugar donde estoy ahora y las tres partes de la novela bien pueden marcar mi devenir.
El destino siempre acaba encontrándote.


Destinos rotos. En la historia nos encontramos con la vida de nuestros cuatro protagonistas hecha añicos por diferentes circunstancias. Eugenia se ve obligada a casarse con un depravado como Diego. Geni está en manos de Jesús, una persona despreciable. Daniel acaba de perder a su mujer a manos de un tirano que le ha destrozado la infancia y la juventud. Y Dan se encuentra con una revelación que cambia su forma de ver el presente y el futuro.
En mi caso estoy en el borde de un final que duele y me despedaza el corazón. Porque durante años lo he dado todo y ahora recibo un pequeño rédito por mi esfuerzo.


Destinos cruzados. Dos historias, dos épocas, dos realidades. Daniel y Eugenia, dos almas rotas, se conocen en la Filipinas de finales del siglo XIX. Su amistad se fortalece con el paso de los años y evoluciona en algo imposible. Dan y Eugenia coinciden en una Filipinas actual y un encuentro casual entre ellos hará que surja una llama que quizás fructifique.
Estoy convencida de que en poco tiempo recibiré una llamada para alguna entrevista maravillosa que cambiará el curso de mis desvelos.


Destinos encontrados. Hechos históricos contra actualidad. Mientras Daniel y Eugenia luchan por una Filipinas libre, Dan y Geni siguen las huellas del viaje que realicé con mi familia a esas tierras hace dos veranos. Los cuatro van en busca de un destino que al final los encuentra.
A mí también me encontrará, me llenará y recuperaré todo cuanto he perdido este último mes.


Porque en la vida siempre hay altibajos, momentos duros y otros álgidos, proyectos que enamoran y otros que te decepcionan, personas que han decidido acampar en tu corazón y otras que solo están de paso.
Porque como mis protagonistas hay que acatar el destino y cuando te encuentra aprender a convivir con él. Aunque duela o emocione. Aunque no sea el que pensabas en un principio. Quizás te sorprenda y acabes sintiéndolo tan tuyo como el anterior.
¡Feliz día! J

La vida sigue

¡Buenos días!
¿Sabéis lo que sucede cuando la vida te lleva a un lugar inesperado? ¿Esa sensación de vivir con constante ansiedad? ¿De sentir cómo tu rutina está a punto de cambiar, pero todavía no puedes superarlo porque sigues asida a la anterior? 
Cortar el cordón umbilical que te une a algo en lo que has creído y por lo que has luchado dándolo todo es doloroso, difícil y angustiante. 


Quizás una gran parte de esa dificultad radica en el miedo al cambio inherente en todo ser humano, en la capacidad de nuestro cerebro de darle demasiadas vueltas a lo sucedido y de nuestra incapacidad por deshacernos de sentimientos arraigados.
Duele. Es un dolor profundo y cada vez más difícil de asumir porque no puedo cortar lazos todavía. Pero algún día sí lo haré y entonces mi vida será mil veces más tranquila.
A veces no pesa el hecho sino la razón que lo ha motivado y la sensación de caer en barrena en una constante necesidad de encontrarle un sentido.
La buena noticia es que la vida sigue trayéndome nuevas y excitantes posibilidades.
¿Y si cambio de idea también respecto a mi futuro? ¿Y si intento encontrar un nuevo rumbo un poco más interesante? ¿Y si dejo de dedicar todas mis energías en proyectos ajenos para dedicarme al mío propio?


No sé… Todo esto me ha bloqueado la mente… Y sigo un poco perdida a pesar de ir encontrando rumbos capaces de ilusionarme.
¿Saldrá bien darle la vuelta a mi vida? 
Puede que en un año me estire de los pelos con ansiedad y la sensación de haberlo hecho todo mal, pero también cabe la posibilidad de que sea un éxito, de que las cosas vayan bien, de que quizás encuentre mi sitio dando un vuelco a mis ideas y arriesgándome.
Aunque debo dar un paso detrás del otro, marcarme metas, pensar, razonar y lanzarme al vacío con un mínimo de seguridad.
¿Y si sale bien? 
Por suerte tengo algo muy preciado. Una familia que me apoya, me quiere y está siempre ahí, amigas como nunca hubiera imaginado tener, hijos maravillosos…


Y la vida sigue.
A pesar de mi necesidad de avanzar en el calendario y llegar al treinta y uno de julio. A pesar de la dificultad diaria por levantarme y afrontar lo inafrontable. A pesar de no encontrar todavía la forma de desvincularme mentalmente de algo que debería dejar ya en el pasado. A pesar de cómo duele.
Porque encontrar nuevos horizontes, sonreír, saborear la vida y experimentar la felicidad depende solo de nosotros.
Y quizás, solo quizás, en un tiempo razonable consiga aparcar la tempestad para sumirme en una calma perfecta, de esas que te llevan a un puerto inimaginable y lleno de nuevos y excitantes proyectos. 
¡Feliz día! J

Serenidad

¡Buenos días! La paz a veces viene de momentos tranquilos, de dejarse llevar por la ausencia de rutina, por dejarse seducir por la belleza del campo, de las montañas, del silencio.
Porque la serenidad es algo intrínseco al alma, a la sensación de calma que te produce la ausencia total de ansiedades y pensamientos recurrentes.
Dar de baja en tu alma un sentimiento, un recuerdo o un arraigo no es tan fácil como coger el archivo en el Mac y arrastrarlo hasta la papelera. Porque hay rastros en tu interior, demasiados pensamientos, demasiados recuerdos.


Sin embargo no quiero perder mis horas sintiendo el arraigo, abrazándome al pasado sin mirar a la cara el futuro. 
Voy a dar un paso. Esta vez en una dirección concreta. Sin presiones, sin angustias, sin dolor. Solo un paso. Caminando hacia la aceptación, el desapego, la intención de construir un nuevo horizonte.
Quizás con el tiempo acabe en un lugar parecido o consiga reinventarme. 
Llegue a donde llegue voy a ser feliz. 


Porque me lo he prometido a mí misma y lo deseo con ferviente emoción. Porque la vida bien vale ilusiones y anhelos. 
Porque quedarse varada en un lugar donde no me valoran lo suficiente es una equivocación y no va a destrozarme. 
Porque da igual lo que suceda, si algún día me echan o no en falta, es el pasado y ahora debo construir el presente.


Sé que habrá de todo. Instantes de flaqueza, quizás algún llanto, ansiedad y un poquito de nostalgia mientras siga asida a lo mismo durante un breve periodo de tiempo. Pero al final del túnel habrá luz, una cegadora.
Porque cuando una puerta se cierra se abre una ventana en cualquier otro lugar y nos proporciona esa bocanada de aire necesario para capear los malos momentos con una sonrisa de ilusión.
Reinventarse es un proceso necesario en este momento. Buscar un nuevo proyecto de vida que me interese lo suficiente para dejarme la piel y el alma para construirlo va a convertirse en el centro de mis desvelos a partir de ahora.
Porque preocuparse por lo que va a quedar atrás es no desarraigarse. Y lo más necesario para mí en estos instantes es desligarme de un lugar donde ya no tengo cabida.


A veces nos parece que la vida es injusta y buscamos una forma de luchar contra esa injusticia. Pero cuando no hay posibilidad de ganar es mejor cerrar los ojos para caminar hacia otro lugar donde podamos construir una vida mejor.
Llegará. Estoy convencida. Un día abriré los ojos y observaré el camino recorrido hasta un mejor ahora. Y sonreiré feliz, sin cadenas, sin lastres, sin dolores. Solo con alegría.
La paz de estas montañas me es beneficiosa para el alma. 
Me la llevaré para aspirarla en los malos momentos, para sonreír al recordarla, para siempre.
¡Feliz día! J

Desapegarse


¡Buenos días! Lo más difícil cuando algo termina es el duelo, el desapego, el cambiar las costumbres, el dejar atrás compañeros, lugares, instantes…
Ojalá fuera tan sencillo como no volver a la oficina nunca más, cerrar del todo la etapa en este momento y buscar la forma de no echar la vista atrás, de que no duela, de que no siga sintiendo esa conexión con las empresas creadas desde cero y por las que he luchado muchísimo.
Pero no lo es y cada día constituye un reto para mí.
Me despierto demasiado pronto, con los sentimientos descontrolados, los recuerdos acosándome, con la sensación de estar ante una situación dolorosa y difícil de afrontar.


Es un duelo.
Porque después de pasar nueve años creciendo con las empresas, dejar atrás esta etapa me cuesta.
Siempre he creído que esta es la peor parte de verse obligado a tomar caminos distintos, la de desapegarse, la de abandonar los hábitos adquiridos por años de dedicación, la de desprenderse de responsabilidades que en este instante ya no son mías.
En ese sentido mi forma de ser juega en contra. Porque a mí me cuesta el gris, soy de todo o nada. Y no puedo seguir yendo a la oficina cada mañana sin sentir un vendaval arrasar con mi serenidad. Porque la sigo sintiendo mía al cien por cien. Porque no encuentro la forma de desligarme de las responsabilidades. Porque me cuesta demasiado encontrar el equilibrio emocional necesario para desprenderme de todo.


Necesito tiempo.
Ahora me paso los días descontándolos en el calendario. Cuando estoy en casa pruebo de no conectarme al e-mail del trabajo cada instante, como siempre he hecho, de no mirar y controlar las cuentas bancarias, de no seguir sintiendo el peso de la responsabilidad.
Pero cuesta.
He de pasar el duelo. He de pasar el proceso entero de desapego. He de sonreír un poco más. He de dejar de darle vueltas. Y necesito volver a escribir. Aunque cueste.
Porque a veces hay que mirar por uno mismo y no por los demás. Y esa es la lección más importante de la vida.


Ayer adquirí un compromiso conmigo misma y a partir de este instante voy a luchar por cumplirlo.
Volveré a escribir. Volveré a leer. Volveré a ocupar mi mente con otras cosas. Recuperaré mi capacidad de dormir por las noches. Y seguro que la nueva etapa me traerá alegrías. Y un día miraré atrás y pensaré, ¿por qué me costó tanto?
Porque creo en el karma y espero que cumpla su cometido.
¡Feliz día! J

Tenéis una cita el 25/06/19

¡Buenos días! Después de una semana durísima sé que la vida continúa y hay que mirar hacia delante, dejarse seducir por lo que está por llegar y dejar atrás la parte dolorosa de despedir una de las etapas más bonitas de mi vida. Porque nada puede cambiar la situación y ahora me queda un largo camino hasta la aceptación, pero no por eso voy a dejar de luchar.
El día 25/06 llegará mi nueva novela. Es el último contrato de publicación que firmé porque no sé qué quiero hacer con las siguientes novelas y tampoco creo que ahora mismo sea el momento de planteármelo.


Cuando el destino nos encuentre son dos historias, una en el presente y otra en el pasado. Dos parejas muy distintas y a la vez muy cercanas. Dos Filipinas separadas por más de un siglo. Dos situaciones políticas, sociales, morales…
¿Puede el destino encontrarte?
Ayer me dieron luz verde para compartir con vosotros la sinopsis, la portada en papel y las ilustraciones que irán dentro del libro.


Dan y Geni en el presente.


Daniel y Eugenia en el pasado.

¿Queréis conocer la sinopsis?

Cuando el destino nos encuentre

Cuando nuestro corazón está roto buscamos formas de recomponerlo o no hallaremos el rumbo de regreso a la felicidad perdida. Quizás a veces el destino solo es caprichoso, pero siempre acaba encontrándonos.

Actualidad… Geni vive con un hombre violento que la maltrata, sobre todo de forma psicológica. Trabaja en un club nocturno donde hace striptease y algo más. En el otro lado del mundo, Dan se enfrenta a una revelación que cambia su vida por completo, desmoronándolo. Ambos necesitan encontrar el aplomo para afrontar lo que les depara el futuro y cada uno de ellos emprenderá un viaje a Filipinas para recomponer sus vidas.

Finales del siglo XIX… Eugenia se ve obligada a casarse con un hombre sin alma que la destroza sistemáticamente. Tres años después de la boda su marido decide llevársela a vivir a la plantación de azúcar que su familia posee en unas Filipinas que se preparan para afrontar la revolución de los tagalos en busca de libertad. Allí conoce al capataz, Daniel, un mestizo español-filipino que arrastra un pasado colmado de abusos y dolor. Al encontrarse descubren cómo unir sus corazones para luchar contra sus demonios.

Dos historias, dos épocas y un destino común. ¿Lograrán nuestros protagonistas hallar el modo de encontrar la felicidad?



Espero con ansia esta publicación porque cuando la vida me asesta los golpes de esta última semana, descubrir la próxima publicación es de esas pequeñas cosas que me dan esperanza y me muestran que la vida es mucho más y que quizás el destino también me encuentre a mí algún día.
¡Feliz día! J

Dar el primer paso


¡Buenos días! A veces, cuando algo en lo que has creído muchísimo se derrumba a tu alrededor, la única manera de dejar atrás ese desastre es dar el primer paso. Porque los otros vienen solos y aprendes a seguir caminando, a no dejarte arrastrar por la onda expansiva ni por los escombros ni por los pequeños pedazos de esas construcciones por las que has apostado y lo has dado todo y ahora solo te devuelven dolor.
Esta mañana voy a dar uno de los pasos más difíciles de mi vida. Pero sé que debo buscar la valentía, sacar fuerzas de la flaqueza y no permitir que los trocitos de mi corazón roto entorpezcan lo que se debe hacer.
Aunque duela. Aunque sienta un abismo bajo mis pies al caminar. Aunque me cueste un esfuerzo descomunal.


Quiero quedarme solo con lo bueno. Voy a necesitar un largo camino para hacerlo porque cuando los sentimientos dejan un reguero de dolores es difícil separar los buenos de los malos momentos. Pero se trata de dar el primer paso y no pararse nunca. Aunque a veces apenas avances unos milímetros, porque lo importante es moverse y caminar siempre hacia delante.
No me merezco sentir así ni este final. No me lo merezco porque he dejado mi alma luchando con uñas y dientes durante demasiado tiempo para encontrarme en un lugar tan doloroso. Pero la vida es injusta. Y hay que quedarse con la mejor parte y recuperar esa alma partida en mil pedazos que he ido dejando en algo que sentía demasiado mío.
Quizás ese es el problema. No saber implicarse a medias, no encontrar la forma de darse cuenta de dónde está la línea. Porque si lo hubiera hecho quizás esta mañana, después de una larga noche de insomnio, no me costaría tanto levantarme, escribir, vestirme y salir de casa.


Cuando miramos atrás solemos hacer eso, buscar los quizás que podrían haber cambiado la situación. Y sí, quizás podría haber actuado distinto, sin embargo nadie me puede asegurar qué hubiera pasado entonces.
Pesa el haber apostado todo para encontrarme con una forma demasiado dura de tratar la situación al final.
El tiempo lo cura todo, remienda las almas y los corazones cedidos a lugares que no corresponde porque a pesar de luchar con todo tu empeño al final te dan la espalda clavándote varios puñales que acaban de romper esos trocitos de tu interior.


Hace sol. Un poquito más de calor que los últimos días. Y este año ha sido el peor cumpleaños de mi historia. Pero por suerte el año que viene tendré otro, y lo pasaré acompañada de mi marido, de mis hijos, de mis padres, de mis amigas. Porque soy afortunada en tener la mejor familia y las mejores amigas del mundo. Y eso no me lo va a quitar nadie. Pase lo que pase.
Toca dejar esta huella de mis sentimientos en el blog, ducharme, vestirme y dar el primer paso. Porque estoy convencida que los demás vendrán solos y un día me daré la vuelta y veré que estoy en un lugar mejor y que ya puedo apreciar lo bueno de esta etapa de mi vida que ahora se cierra.
¡Feliz día! J  

Un año más...

¡Buenos días! Un año más…
Cuando era pequeña esperaba el día de mi cumpleaños durante todo el año y lo convertía en el más feliz de los trecientos sesenta y cinco días anteriores porque me gustaba cumplir años, hacerme mayor adquirir un poco más de madurez y acercarme a esa edad donde se podía tener mayor autonomía y libertad.


A partir de los treinta empecé a cambiar esa idea y cumplir un año más ya no era tan intenso, sencillamente era un día más en el calendario, uno en el que la gente me felicitaba y me llegaba algún que otro regalo tras soplar la tarta con las velas.
Y ahora que poco a poco me acerco al cinco delante me cuesta un poquito más cumplir años porque me doy perfecta cuenta de cómo ha pasado el tiempo y de lo rápido que ha sido.
Pero soy feliz con la vida que me ha tocado en suerte y o puedo quejarme por todo lo que tengo. Así que lo celebro con ilusión y propósitos interesantes para pasar otro año sin perder la felicidad conseguida a base de lucha, ilusiones, momentos y mil situaciones intensas.


Quizás hoy me he despertado en un mal día, con nubes grisáceas en el cielo ennegrecido y lluvia, sin agua en casa y sin posibilidad de limpiarme los dientes ni de ducharme ni de nada. Y he recibido una noticia que me tiene alterada. Pero incluso así no miro el día con dolor sino con esperanza.
Porque cuando te decides a ver el lado positivo de la vida nada puede alterar el curso de tu felicidad, aunque te despiertes en un día horrible y todo se desmorone a tu alrededor, siempre encuentras un motivo para sonreír. 
Así que voy a cumplir un año más rodeada de mi familia y amigos, con la ilusión de continuar luchando por no desfallecer y seguir en la brecha de la positividad y por ver brillar una luz en mi vida en vez de descubrir la oscuridad.
Ufff, qué poética estoy. 
¡Feliz día! 

Próximamente...


¡Buenos días! Cada día está más próxima la publicación de mi próxima novela y después he dejado en blanco el calendario porque necesito tiempo para descansar, ordenar mis ideas y dar un salto diferente. Porque a veces no se puede seguir recto.
Cuando el destino nos encuentre es una obra donde he expuesto algunas de mis experiencias en uno de los viajes familiares que hemos hecho estos últimos años y solo por eso ya la siento muy mía.


A veces la idea de relatar sucesos propios me llena de nerviosismo porque en una novela dejo fluir la imaginación y me interno de una forma tan impactante en mis sentimientos que revivir instantes reales me puede producir una alteración.
En este caso fue increíble relatar mi viaje, tirar de recuerdos, de instantes perfectos y otros difíciles, de los restaurantes, de las playas, de las gentes, de todo un mundo donde la serenidad del trópico nos acompañaron para pasar tres semanas lejos de todo lo conocido, juntos los cuatro y felices.


También investigué mucho el pasado de Filipinas, ese tiempo en el que los tagalos querían independizarse de los españoles y dejar de ser una colonia.
Esa parte de la trama me llenó en muchos sentidos porque cuando lees acerca del pasado de una cultura y descubres matices interesantes logras comprenderlos de otra forma.
Es la primera historia donde utilizo cuatro primeras personas y no fue una tarea fácil adentrarme en la mente de Dan, Geni, Daniel y Eugenia.


Dos parejas, dos líneas temporales diferentes, destinos rotos, destinos cruzados y destinos encontrados… Un sinfín de momentos, de sentimientos, de historia y de desventuras.
No veo el momento de descubrir las páginas impresas, de traspasar las aventuras de estos personajes a los lectores, de permitirles crecer, expandirse, llenar la ilusión de todos los que se adentren en sus páginas.


Porque cuesta cederos la historia, pero a la vez es gratificante.
Pronto os daré fechas y os hablaré un poco de la sinopsis, de los personajes, de qué encontrar en las páginas, de cómo ese viaje fue catártico, de cómo disfruté sumando páginas…
Estos días han salido tres reseñas que me encantaría compartir con vosotros.
De Lo di todo por amarte hablan en el blog Promesas de amor (enlace) y Leo la lluvia caer (enlace). Y de Un día más sin ti tenemos la reseña de Jud, del blog Las hojas en el desván (enlace).
¡Feliz día! J

¿Qué imagen se tiene de un escritor?

¡Buenos días! A veces nos enfrentamos a situaciones plagadas de injusticia y la impotencia nos invade. Porque no siempre es posible defender a capa y espada la realidad si nos vetan la oportunidad.
Los perjuicios, el prejuzgar sin hablar con alguien antes de tomar una decisión, y la forma en la que algunas personas te etiquetan sin preguntarte siquiera cómo compaginas tus dos facetas laborales, me deja siempre con esa sensación de impotencia ante la imposibilidad de defender mi posición y de que se me valore por mis capacidades.


¿Alguien se ha parado a pensar qué cobra un escritor? Los hay muy bien remunerados y que pueden mantenerse con esos ingresos, pero tras mis muchos años en el mundo literario puedo afirmar que solo son unos pocos. Los demás vivimos felices al compaginar dos trabajos y en mi caso ninguno de los dos se ve afectado por la existencia del otro.
¿Y acaso alguien puede decir sin miedo a equivocarse que todos los que trabajamos duro durante la semana para poder encontrar huecos de escritura fuera del horario laboral no somos capaces de rendir en el trabajo por nuestra faceta literaria?
Es totalmente falso.


Porque la creatividad no va unida a estar siempre con la cabeza metida en los libros y si se conocen los límites de la responsabilidad se puede dedicar el tiempo necesario a cada faceta de tu vida.
¿Qué imagen se tiene de un escritor?
Somos personas corrientes, con nuestras debilidades y nuestras fortalezas. Trabajamos para ganarnos el pan, al igual que la mayoría de las personas, y usamos nuestro tiempo libre para crear mundos imaginarios.
Pero podemos ser igual de responsables en nuestra otra faceta laboral, dar al máximo, trabajar siempre a tope y rendir como el que más.
En mi vida me habían acusado de muchas cosas, pero es la primera vez que alguien cuestiona mi capacidad de trabajar de forma eficiente porque soy escritora y sin tomarse la molestia de preguntarme cómo lo hago.


Pues en mi caso es fácil. Me levanto a las 6 de lunes a domingo para cumplir con todas mis obligaciones, y lo hago con ilusión porque me gusta mis dos mundos. Intento ganar huequecitos al día para arañar unos instantes de escritura, pero cuando no puede ser lo relego todo al fin de semana mientras mi familia duerme.
Llevo veinte años escribiendo y jamás ha interferido en mi vida laboral. ¡Si incluso miro el e-mail y las cuentas bancarias cada fin de semana! ¡Y contesto a cualquier petición aunque salga de mi horario!
¿Sabéis qué es lo peor? Encontrarse con gente que te etiqueta sin preguntar porque es más fácil imaginarse que los escritores somos unos vagos incapaces de asumir una responsabilidad. 
Y la verdad, me molestan estas injusticias. Sobre todo porque vivo mi trabajo no creativo como si la empresa fuera mía y dedico todos mis esfuerzos para cumplir siempre los plazos, los objetivos y los tiempos de respuesta.
¡Feliz tarde! J


AAA


¡Buenos días! Hoy me levanto con un chute de energía positiva, con la sensación de que esta semana va a ser perfecta. Porque al fin he logrado decantar la balanza hacia un lugar deseado y quizás, solo quizá, pronto tenga en la mano la llave de algo muy grande.
O como mínimo eso quiero creer.
Estoy escribiendo una historia de superación, de amistad, de amor, de dolor y de heridas que tardan demasiado en cicatrizar y por eso se enquistan.


En la vida eso pasa mucho. Nos encallamos en un lugar y nos cuesta mucho salir de ese bucle perverso.
Por eso decidí ahondar en esa realidad, darles a mis personajes un pedacito de introspección, espacio para sentir amor, tristeza, miedo, ilusión, felicidad, melancolía, dolor…, explicar cada uno de sus sentires y dejarles explorar el mundo en busca de esa fuerza para encarar el futuro.
Equivocarse es inherente a lo que somos. A través de los errores solemos mejorar, avanzar hacia un estadio mejor de nosotros mismos y en algunas ocasiones encontrar un camino diferente al trazado.


Cuando te caes has de levantarte. Pero no siempre lo conseguimos con un chasquido. Porque algunas situaciones te afectan de formas profundas, te lastiman el alma, le dejan muescas imborrables y te hacen zozobrar.
Es entonces cuando la fuerza de voluntad es tu único motor.
Mis personajes han pasado por situaciones dolorosas y cada uno de ellos las ha afrontado de manera distinta. Son tres porque he decidido no centrarme en una historia romántica, que también la hay, sino en el proceso de superación de cada uno de los tres.


Espero conseguir ese grado de sentimiento en las palabras para ahondar en los corazones heridos, en sus traumas, en cómo van despojándose del dolor lentamente hasta alcanzar la ilusión.
Porque la felicidad está repleta de esperanzas, de ilusión, de alegrías, de pequeños momentos y de decisiones a veces absurdas, pero que nos hacen sonreír con una luz especial.
Alba, Amelia y Alonso se han colado en mi piel, la han llenado de sensaciones, han conseguido filtrarse por mis grietas hasta alcanzar mi corazón y lo han colmado de emociones.
A veces, cuando mi vida está en un momento emocionalmente intenso, puedo penetrar en el alma de esos personajes para deshacerme un poco de la carga sentimental mientras les cedo un pedacito de mí.
¡Feliz día! J

Cambios


¡Buenos días! Hace tiempo que le doy vueltas a un montón de cosas y estoy en modo off de publicar, de seguir listas, de pensar más allá de mi ilusión al escribir y de dedicar mi mente a la novela actual en todas las horas libres, sin pensar en el después ni en el cómo hacerla llegar a vosotros ni en si os va a gustar.


Necesito tomar esta distancia, centrarme en otras áreas de mi vida y disfrutar de la sensación de ser la titiritera a la hora de crear un mundo paralelo, de dale forma, de verlo crecer sin pensar más allá, solo dedicándome a sentir. Porque a veces la ilusión se va diluyendo entre litros de otras emociones y la vida te demuestra que hay demasiado que estás dejando escurrir por las manos buscando algo que quizás sea una quimera imposible.


Estoy feliz de todo lo conseguido, de cómo la vida me ha sonreído, de la personas que me rodean, de la familia, de los amigos, de los lectores. Pero a veces hay que dejar reposar las emociones y ver hacia dónde quiero ir.
Nada es infinito. Hay recovecos inesperados en la vida y al encontrarlos nos hacen reflexionar sobre qué queremos y hacia dónde vamos.
Acostumbrarse a una rutina suele ser perfecto, pero no siempre es inmutable, hay factores que no dependen de nosotros que pueden variarla sin darnos la posibilidad de seguir adelante con ella.


Los cambios se producen a nuestro alrededor de forma incontrolable. Y a veces nos alcanzan. Pero hay que mirar el lado positivo, extraer lo maravilloso que hay en encontrar una nueva forma de avanzar y dar el salto necesario para hacerlo realidad.
Porque al final solo se trata de eso, de no dejarse atrapar por una rutina que se ha roto y buscar siempre la parte positiva de las situaciones.
¡Feliz día! J

Soltar lastre


¡Buenos días! El clima parece decidido a atraparnos en intensos días de sol para luego arremeter contra las calles con una tromba de agua, a dejar que el azul domine el cielo un día y a cambiarlo por un gris plomizo al siguiente.
Es la primavera, supongo. Esos contrastes entre los días cálidos y los más frescos, esas tormentas repentinas, esos cambios cíclicos y esa sensación de no saber cómo vestirte al salir de casa es parte de la estación del año.
Mi ánimo parece decidido a hacerle caso al tiempo y aclimatarse sin pensárselo a la primavera. Porque tengo días grises y otros brillantes. Y no puedo hacer nada por detener esa vagoneta anímica donde voy sentada.


Es un momento de cambios, de subidas empinadas para precipitarse de golpe al vacío con una bajada a todo gas, de algunas rectas, de curvas sinuosas y de decisiones a veces complicadas.
Por suerte tengo una familia maravillosa, amigos, marido, lectores…
Lejos quedaron esos años donde caminaba sola, siempre con la sensación de desear compañía, pero de no disfrutarla.
Ahora tengo tanta gente al lado que cuando me caigo siempre encuentro unas manos dispuestas a levantarme y cuando me sobreviene un bajón emocional recibo alguna llamada, un ramo de flores, unos abrazos o una sujeción tan perfecta que sonrío a pesar de todo.


Porque la vida gana color cuando te rodeas de personas que te quieren por cómo eres, que te aceptan con tus virtudes y tus defectos, que están siempre ahí.
Los cambios siguen acechando, siguen produciéndose, siguen pisando mis esperanzas en algunas facetas de mi vida. Hay que dar un paso gigante hacia atrás, uno de esos que te dan impulso para saltar más alto. Y estoy dispuesta a darlo. Porque quiero arriesgarme a descubrir qué se esconde detrás de esa nueva encrucijada y disfrutarla al máximo.


A veces cuesta ver la realidad porque hay una brizna de suciedad que nos nubla la visión. Cuando llevas años luchando en una dirección, la alcanzas y de repente hay un giro inesperado, a veces cuesta centrarse y descubrir la claridad entre la bruma. Pero siempre está ahí, acechando en un rincón.
Sonreír. Deshacerse del peso emocional demasiado fuera de lugar. Dejar de darle tantas vueltas a las cosas. Encontrar el equilibrio emocional. No permitir que algunas situaciones te duelan. Y ver siempre la parte positiva. Esos son mis propósitos, mis decisiones, mis lemas.


Porque ser feliz es una elección, no una quimera imposible.
Y he decidido soltar lastres, mirar las cosas desde otro ángulo, coger aquello que me emociona y desechar cualquier otra opción. Porque he decidido llenar mi corazón de esperanzas e ilusiones y sentir cómo el sol me ilumina el camino.
¡Feliz día! J

Introspección


¡Buenos días! Sigo inmersa en un proceso de introspección, quizás en uno de necesidad de cambio, con una novela que se va tejiendo a una velocidad demasiado intensa porque las emocione se arremolinan en mi interior con una necesidad imparable de ocupar los folios.
No escribo una romántica. Ni un thriller. Ni nada parecido. Estoy metida de lleno en una novela donde solo los sentimientos capitanean el barco y resulta una experiencia muy gratificante.


Cambio. Esa es la palabra que susurra mi cerebro a cada minuto. Girar el timón, buscar una nueva ruta y emocionarse con ella.
En eso estoy. No solo en la parte literaria. Porque en la vida hay que seguir los impulsos una vez meditados y sobre todo es importante ser fiel a una misma, a unos principios y a unas ilusiones. A veces incluso se mezclan con las esperanzas.
Detenerse a pensar, mirar atrás, recorrer la línea del camino trazado y saber de qué partes te sientes orgullosa y de cuáles huirías si tuvieras la potestad de girar atrás las manecillas del reloj para revivir ese instante conociendo el resultado de tus decisiones la primera vez.


Defiendo a capa y espada el no arrepentirse de nada, el encontrar la parte positiva a cada una de las sendas elegidas en las encrucijadas de la vida. Porque cualquier decisión significa asumir un riesgo y dejar atrás otras posibilidades. Y ninguna es la buena si no la pruebas.
A veces el camino te lleva de nuevo a un cruce donde has de tomar una dirección. No siempre llegas ahí por un suceso, hay ocasiones en las que tu forma de ver la vida es quien te plantea esa dicotomía de posibilidades. Porque tú piensas diferente.
Escribir en medio de un proceso introspectivo es un acto necesario para mí. En las parlabas encuentro una salida a las emociones que se enredan en mi alma para hacerla deshacerse un poquito de ese peso.


Porque para mí lo mágico de una novela es conseguir sentir de la mano de esas letras que traspasan desde las páginas hasta mi corazón. Y al crear una historia siempre intento dotarla de alma, de corazón, de emociones capaces de arraigar en el lector para sacudir su interior un poquito.
Para mí ese siempre será el destino de mis letras, aunque me guarde muchas novelas, aunque no siempre termine las historias, aunque haya más de diez acabadas y guardadas en mi baúl de los recuerdos. Porque escribir para mí es exorcizar mis desvelos y ahora necesito más que nunca imprimir esos párrafos cargados de cambios.
Ayer salió una reseña preciosa de Lo di todo por amarte en el blog Leo la lluvia caer (enlace). Cuando leo estas palabras sé porque jamás dejaré de aporrear las teclas del ordenador.
¡Feliz día! J  

Respira


¡Buenos días! Cuando el nivel del agua te ahoga has de buscar la forma de salir a respirar. Porque a veces nos hundimos en un lugar donde tocamos de pies al suelo y hay una forma perfecta de cambiar de rumbo, de encontrar una vía de escape, de caminar hacia la orilla para dejar atrás ese mar.
Arriesgarse tiene sus peligros y en ocasiones puede reportarte una gran recompensa, pero en otras descubres que no lograrás nunca alcanzar las metas o cuando las alcanzas algo te hace zozobrar y dar un paso atrás.


Es entonces cuando has de pararte un segundo, deshacerte de los sentimientos desbocados y respirar. Porque el aire entrando en los pulmones, llenándolos y saliendo de tu cuerpo con tranquilidad consigue serenarte y entonces te das cuenta de que nunca debemos mirar solo al frente porque el camino recorrido también es importante.
Quizás ahora nuestros pasos sean hacia un lugar donde no queríamos llegar, pero durante los años anteriores hemos podido sentir las esperanzas circulando por nuestras venas, la ilusión de crear algo precioso, de ser parte de ese mundo, de delinear algunas pequeñas líneas correctas hacia la meta.
Y eso vale todo el esfuerzo, la ilusión y el esfuerzo. Porque cada experiencia te da un gran bagaje y te aporta demasiadas cosas bonitas para no observarlas con cariño.


La vida a veces hace un alto en el camino, te muestra encrucijadas y te da las pistas necesarias para indicarte que ha llegado la hora de tomar otro sendero. Porque no todo es para siempre.
La magia está en no perder nunca la sonrisa ni la emoción por lo vivido, en quedarse con la parte buena de las experiencias y tirar de ella hasta que conforma un perfecto recuerdo que siempre está ahí para guiarte.
¿Quién sabe qué te depara el destino?
Puedes llegar a un puerto deseado o encontrarte en otro que te sorprenda. Y en ambos puedes ser feliz, puedes caminar con una sonrisa, mordiéndote el labio con una sonrisa radiante. Porque la chispa de la emoción se encuentra en cada paso, en cada momento, en cada instante.


Últimamente me he dado cuenta de lo verdaderamente importante, de aquellos momentos que quiero conservar en la memoria, de los giros emocionantes de mi vida, de las vivencias que me han hecho feliz.
No quiero dejar nunca de apostar por un futuro mejor porque aunque a veces se pierde, otras se gana lo suficiente para no rendirse jamás.
¡Feliz día! J   

Cuando el destino nos encuentre


¡Buenos días! Hace muy poquito que enseñé al fin la portada de mi nuevo libro, uno que me hace muy feliz compartir con vosotros porque es muy especial para mí. Aunque también he de anunciar que de momento no voy a publicar más en un tiempo porque necesito un descanso y creo que vosotros también.
A veces hay historias que nacen de unos sentimientos intensos y que logran traspasar la barrera de la realidad para convertirse en una preciosa sucesión de escenas basadas en experiencias personales.
Esta novela contiene dos historias, una actual y otra de finales del siglo XIX. La de ahora se nutre al cien por cien de mi viaje familiar a Filipinas, de las anécdotas que nos sucedieron, de las vivencias, de los momentos mágicos y de otros no tan mágicos.


Hay un ingrediente diferente, Dan y Geni, pero fue catártico introducir los pasos que dimos los lugares que descubrimos, donde comimos, qué excursiones realizamos, nuestra iniciación al buceo…
Mientras viajaba hace dos veranos sabía qué quería escribir y hacerlo fue increíble.
Y luego están Daniel y Eugenia, dos almas heridas, dos personas de un pasado lejano que nos introducen en esa Filipinas a punto de luchar por su liberación. Bucear entre las aguas de la historia para hilvanar esa parte de la trama fue bonito, trabador y muy intenso.
¿Puede el destino romperse, cruzarse y encontrarse?
Os dejo mi propuesta de sinopsis a la espera de la oficial.



Cuando el destino nos encuentre

Cuando nuestro corazón está roto buscamos formas de recomponerlo o no hallaremos el rumbo de regreso a la felicidad perdida. Quizás a veces el destino solo es caprichoso, pero siempre acaba encontrándonos.
Actualidad… Geni vive con un hombre violento que la maltrata, sobretodo de forma psicológica. Trabaja en un club nocturno donde hace striptease y algo más. En el otro lado del mundo, Dan se enfrenta a una revelación que cambia su vida por completo, desmoronándolo. Ambos necesitan encontrar el aplomo para afrontar lo que les depara el futuro y cada uno de ellos emprenderá un viaje a Filipinas  para recomponer sus vidas.


Finales del siglo XIX… Eugenia se ve obligada a casarse con un hombre sin alma que la destroza sistemáticamente. Tres años después de la boda su marido decide llevársela a vivir a la plantación de azúcar que su familia posee en unas Filipinas que se preparan para afrontar la revolución de los tagalos en busca de libertad. Allí conoce al capataz, Daniel, un mestizo español-filipino que arrastra un pasado colmado de abusos y dolor. Al conocerse descubren cómo unir sus corazones para luchar contra sus demonios.
Dos historias, dos épocas y un destino común. ¿Lograrán nuestros protagonistas hallar el modo de encontrar la felicidad?



Cuento las horas para anunciar la fecha de publicación, enseñaros las ilustraciones que irán dentro del libro…
¡Feliz día! J