Cuba, quiero bailar la salsa #NDDB (canciones)

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hay canciones que definen una historia por los sentimientos que despiertan o las ideas que me han ayudado a definir momentos determinados, otras, sin embargo, la determinan por una escena o una atadura con la trama o con un cambio de devenir de los personajes o un instante concreto.


Nunca dejes de bailar es una historia sensual, llena de música, baile, amor y cambios de rumbo por culpa de situaciones no elegidas.
¿Qué pasaría si conocieras a una persona con la que vivir un apasionado primer amor a pesar de saber que iba a acabar en separación?
Prometeo se lo pregunta a Maya antes de empezar siquiera a mirarse como algo más que desconocidos. Y la impulsividad de ella la lleva a sus brazos sin pensárselo, sin atender a la realidad, sin planificar qué pasaría después.


Él está involucrado con el narcotráfico. Ella es muy joven, tiene toda la vida por delante y un futuro definido. Adora bailar. Quiere dedicarse a ello de forma profesional. Y, a través de los ritmos latinos, bailados en la terraza de un hotel de Nicaragua frente a la playa, Maya y Prometeo se enamoran, aunque ambos saben que su historia tiene una inevitable fecha de caducidad.


Y hay una canción que marca de forma importante su relación y el futuro de Maya. Se trata de Cuba, quiero bailar la salsa, en la versión de DJ Rebelde. 
Es una canción llena de ritmo, con ese traqueteo que te entra en el cuerpo cuando la escuchas, invitándote a tomar la pista, a mover los pies, a no dejar de moverte al compás frenético de la música. Porque tiene una marcha rápida, intensa, prodigiosa.
Para escribir suelo usar baladas que despierten mis sentimientos, sin embargo, en esta novela supe qué quería usar para destacar una parte esencial de la historia, la que abarca el tiempo juntos de Maya y Prometeo en Nicaragua y marcar el rumbo de ella tras la marcha de él, cuando se queda sola en su dolor.


Y sí, fue una apuesta arriesgada, una forma de llevarla a un sitio concreto, a una nueva versión de ella misma, a descubrir cómo iba a vivir y hasta dónde arriesgaría por rehacerse pedazo a pedazo.
Mientras escribía esta historia de amor verdadero, de reencuentros, de segundas oportunidades y de metas redimensionadas por golpes del destino, veía de nuevo todas las películas de la franquicia Street Dance y de Step up, buscando los movimientos para Maya y Prometeo, empapándome de la danza callejera.


Fue mirando Street Dance 2 cuando la idea se forjó en mi mente y supe que Cuba, quiero bailar la salsa iba a ser importante en esta novela porque significaría algo muy importante para los protagonistas y un cambio de vida para Maya.
¡Feliz día! J

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Proyectos emocionantes

8:28 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Las semanas pasan con tanta rapidez que apenas cuento con tiempo de atrapar los momentos, sin embargo, los saboreo y los siento crecer en mi interior de una forma intensa.
Brenda y Dylan están en manos de una nueva editorial que me parece una buena apuesta y pronto podré avanzaros fechas de publicación, portada, sinopsis y mil cosas que me ilusionan... Amelia, Alba y Alonso están leyéndose en una agencia literaria que quizás pueda ser algún día la mía. Y Efraím y Debora empiezan a tomar forma en el papel, a ocupar mi mente en muchos momentos, a encontrar su sitio en la complicada trama que estoy tejiendo.


Es agradable sentir esas cosquillas creativas en el cuerpo, dejarse llevar por los personajes, por sus historias, por sus sentimientos. Ayuda en momentos de estrés o cuando las ansiedades ahogan, porque puedes aferrarte a ellos y sonreír mientras los acompañas en su periplo.
Proyectos… Hace unos días una compañera de inglés me preguntó por mis futuros proyectos... Y sonreí porque, ¡HE FIRMADO UN CONTRATO PARA LA BILOGÍA 4EVER! ¡Voy a estrenar editorial! Tengo otra bilogía acabada y un thriller. Y estoy escribiendo. Pero quizás podría hacer más…
La vida me ha otorgado este periodo de descanso, de desconexión, de tiempo para recargar las baterías y para ver el mundo desde una perspectiva distinta. Y lo estoy disfrutando, exprimiendo, sintiendo.


Quiero y deseo volver a trabajar en algún proyecto laboral que me emocione. De hecho, he encontrado un par de esos y estoy en los procesos de selección cruzando los dedos en todo momento porque parecen un reto perfecto para mí. 
Pero mientras llega ese ansiado sí, aprovecho el tiempo para otros proyectos. 
Me he apuntado a una academia de inglés llamada What’s Up donde además de estudiar lo paso de miedo. Los profesores son jóvenes, divertidos, simpáticos y apasionados. Y las ideas de las clases son muy motivadoras. Como el horario es flexible, voy conociendo a personas, repitiendo con algunas y estableciendo amistades de esas pasajeras, pero interesantes. 


Voy cada día porque es una forma perfecta de mejorar y practicar. 
También estoy aprovechando mucho el tiempo para cultivar mis amistades, las consolidadas y algunas nuevas a las que ahora tengo tiempo de conocer de una forma más calmada, sin el estrés de contar con pocos minutos para ellas.
Y aprovecho para volver a cocinar, para comer cada día en familia, para estar para mis hijos, que aunque ya sean mayores siempre va bien estar a su lado, para estar con mis padres, para estar por mí y para escribir. 
Cuando encuentre mi nuevo proyecto laboral me encantará llevarme conmigo estos meses.
¡Feliz día! J

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¿Y si...?

9:49 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! No sé muy bien cómo darles voz a algunas de mis reacciones porque a veces le doy excesivas vueltas a las cosas y me cuesta aceptar que he dejado un camino en la distancia para transitar por otro. Pero, a pesar de la sensación de vacío al encararme a esas decisiones trascendentales, el tiempo coloca todo en su lugar y consigue darme la perspectiva necesaria para dejar atrás cualquier reproche.
Escribo menos últimamente, pero lo hago con ilusión y eso es lo más importante, la motivación, encontrar esa emoción de ser la titiritera de un mundo paralelo a través de mi imaginación, dotando de palabras la historia y de sentimientos las palabras. 


Quizás con los años he ido perdiendo una parte esencial de la ilusión primaria, de querer publicar más cada día, de alcanzar el cielo. Ahora soy feliz con cada instante, con la compañía de mis historias, con la cercanía de algunos lectores que jamás me abandonan, pero la ilusoria sensación de querer llegar a lo más alto se desvanece con el paso del tiempo para traerme intensas sensaciones a diario.
Quiero caminar por una senda llena de emociones, quiero encontrar un sendero en el mundo laboral que me lleve a sentir la conexión con él, deseo un sí al proyecto por el que he apostado, aunque quizás no pase. Pero ¿qué es la vida sin riesgo? ¿Y si al final me cogen? ¿Y si lo consigo?


Los acasos a veces duelen, sin embargo, en algunas ocasiones son necesarios para creer, para soñar, para luchar. Y en eso estoy, en mi ¿y si…? particular, esperando esa respuesta positiva. Porque me gusta ver el vaso medio lleno y no voy a decaer ahora en mi optimismo.
Bueno, también diré que si no lo consigo la vida me llevará a otro lugar donde habrá una ventana abierta por la que colarse y encontrar otro camino. Seguro. No hay que darse nunca por vencido ni agobiarse ni sentir que todo se desmorona a nuestro alrededor por haber descartado algo y apostado por otra cosa.


La vida es cambio, riesgo, instantes, decisiones. La idea de reprocharse el haber elegido está fuera de lugar porque nunca sabes qué hubiera pasado de otra forma. Así que ama y cree, vive al límite de la felicidad, lucha por tus deseos, redimensiona tus metas cuando sea necesario y aprende a vibrar con cada instante. Porque es la única forma de saborear la felicidad.
Pronto os informaré sobre la publicación de la bilogía 4ever. Estoy deseando que conozcáis a Dylan y a Brenda, que le odiéis a él con todo vuestro corazón y la améis a ella. Aunque quizás Dy se gana vuestro corazoncito poco a poco… 
¡Feliz día! J  

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El Congo #UUDC (localizaciones)

8:18 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! La tormenta de esta noche ha acompañado mis pensamientos y los ha llenado de mil ideas, como si quisiera desatar mi imaginación. Ojalá pare de llover pronto porque hoy tengo un día lleno de interesantes y maravillosas experiencias. 
Esta mañana quiero hablaros de una localización que me pareció increíble cuando la decidí, la investigué y la escribí, llenando las páginas de un libro intenso en sentimientos. Porque, a pesar de la contención de Lúa, de su forma tan estructurada de tomar decisiones y de su ausencia total de muestra de emociones, había un mundo de sentimientos en su interior.


Cuando Lúa encuentra a su marido en la cama con otra chica y su mundo se desmorona, decide irse a El Congo en una misión de Médicos sin fronteras. Para ella embarcarse en esa aventura significa un nuevo comienzo, rendir tributo a su padre, interesarse por los demás y, sin saberlo, abrirse y dejarse llevar en algunos momentos por las emociones.
La idea de trabajar en medio de la selva, en pleno centro de ella, rodeada de naturaleza, de calor, del sonido de la selva, de un clima inestable, de personas sin recursos y de voluntarios que como ella han decidido dedicar una parte de su vida a los demás, le reporta paz en medio de la tempestad.


Recuerdo mis dificultades a la hora de investigar acerca de este lugar, de encontrar información sobre alguna misión de MSF en esa recóndita localización, de centrar mis pensamientos en esa selva desconocida para mí.
Poco a poco fui delineándola en mi mente, dándole color, sintiendo ese rugido animal que surgía de sus profundidades, imaginando cómo sería vivir ahí y llenando los huecos con imágenes de internet.
Descubrí que moverse por El Congo es una tarea complicada por los socavones, las lluvias torrenciales que embarran los pocos caminos transitables, la precariedad de los servicios… 


Pero también ofrece la posibilidad de ver gorilas en su hábitat natural, de embarcarse en un safari a poca distancia, de disfrutar de la naturaleza, de la calma, de la serenidad, de la soledad buscada.
Lúa vive con intensidad su estancia, descubre cómo le afecta la gente que llega a la misión y se desvive por ellos mientras se destapa poco a poco su lado más pasional junto a un Matt que en esos momentos está perdido. 
Porque a veces dejarlo todo atrás para emprender un nuevo rumbo consigue descubrirnos todo un mundo inexplorado y nos ofrece la oportunidad de cambiar nuestra visión de la vida.
¿Os venís a El Congo con Matt y Lúa? Seguro que lo disfrutaréis…
¡Feliz día! J

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Decidir

14:41 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! O tardes… Hoy me he dormido en los laureles y es que he pasado una noche larga, de esas donde tomar decisiones es de obligado cumplimiento y la ansiedad se apodera de tu mente.
Porque elegir un camino significa no recorrer el otro y a veces puede implicar sentirse angustiada después, cuando echas la vista atrás y te preguntas qué hubiera sucedido si no hubieras escogido así.


Pero siempre he defendido a capa y espada el no cuestionarme el peso de las decisiones, el no especular acerca de posibilidades inexistentes porque ya no hay vuelta atrás. 
Sin embargo, a veces dejar escapar una ruta causa un desajuste momentáneo en mi equilibrio, me ahoga y quita la respiración. Porque no deja de ser un salto al vacío sin red, una apuesta arriesgada, una puerta que se cierra.
Me gusta meditar las decisiones con cuidado, analizar los datos, repasar los hechos de forma lenta y pausada para valorarlos en conjunto y por separado. Porque es importante detenerse a ver cada parte en perspectiva antes de decantarse por un lado o por el otro.


Madurar las decisiones es básico para no lamentarse de ellas después. Aunque no siempre en la vida cuentas con tiempo para pensar, a mí me gusta sopesar los pros y los contras antes de apostar.
Esta noche me he dado cuenta de qué quiero a nivel profesional. Hasta este instante no lo había asentado en mi mente, solo había rozado la idea abstracta de conseguir un trabajo que me emocionara, per no había sentado las bases de cuál es esa emoción, de dónde puede provenir o hacia dónde me lleva.


He tenido mucho tiempo para planteármelo y quizás debería haberlo hecho antes, pero en la vida a veces te enfrentas a situaciones que te ayudan a encontrar el rumbo y a redefinir algunos conceptos que creías claros.
De eso se trata caminar por el sendero de la vida, de aprender cada día un poquito más de uno mismo y descubrir las prioridades en nuestra vida laboral y personal. Porque no todos sentimos ni pensamos igual ni tenemos las mismas metas.


Hace años mi única ilusión era publicar un libro. Luché con uñas y dientes para conseguirlo, lloré, me emocioné, sufrí… Y ahora vivo cada publicación de otra manera, sin esa emoción tan epidérmica. Porque ya tengo diecinueve a la venta y poco a poco he ido serenando mis ansias con cada nuevo ejemplar.
Creo que esta noche me ha servido para conocer con claridad qué quiero y qué no quiero de mi futuro laboral. Ojalá el destino me brinde la posibilidad de encontrar el sitio ideal para mí.
¡Feliz día! J

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En la lucha

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hace mucho tiempo pensaba que para lograr un objetivo solo era necesario perseverar, darlo todo y no desfallecer nunca. Ahora creo que también se requiere una buena actitud, dosis de paciencia y la ilusión como compañera en cualquier instante.
Se puede mirar el vaso medio vacío o darte cuenta de que está llenándose, de que solo has de aportar un poco para sumar en vez de restar.


Cuando me preguntan por mi reacción cuando supe que me iba a quedar sin trabajo admito que fue doloroso al principio porque esas empresas eran parte de mí, las sentía en mi interior, las vivía y las tenía en el corazón. Pero al pasar el tiempo entendí que a veces el destino te lleva a un lugar muy distinto al que pensaste y te ofrece un camino alternativo.
Estaba súper estresada, tenía un montón de responsabilidades a mis espaldas, trabajaba muchísimas horas diarias y nunca desconectaba porque mis tareas eran súper amplias. 
No me ha ido mal la serenidad de estos meses, el encontrar la calma para rellenar de energía mi cuerpo y mi mente ni volver a estudiar inglés mientras me reencontraba a mí misma.


Ahora estoy preparada para asumir el siguiente nivel, para disfrutar de lo que me ofrezca el destino y para encontrar un puesto de trabajo lleno de nuevos y emocionantes retos.
Este fin de semana hemos ido a la montaña. Esa casa es mi fetiche a la hora de relajarme, de poner en perspectiva los sucesos, de sentir cómo la ilusión sigue acompañándome siempre.
Y lo sé, debo cambiar algunas reacciones cuando algo no sale como lo tenía previsto, pero en general estos meses de tranquilidad me han ayudado a descubrir mis puntos flojos, los fuertes y cuáles son mis habilidades reales a la hora de trabajar, de escribir, de sonreír.


He desechado algunos proyectos, pero he seguido con los alcanzables. Hago inglés intensivo cada día en una academia donde me siento a gusto, y a la vez socializo. He preparado mi CV de mil maneras diferentes, buscando la mejor para mostrar mis capacidades. He escrito, corregido, firmado un contrato para publicar una bilogía en 2020. He soñado. Y seguiré haciéndolo siempre.
Una de mis mejores bazas para seguir en el camino de la felicidad es mi perseverancia, mi constancia y que nunca me doy por vencida. Aunque no consiga llegar a la cima, no dejo las cosas a medias ni me echo para atrás ni dejo de darlo todo para llegar a los deadlines. Porque la vida consiste en luchar con uñas y dientes para ser lo mejor posible y no desfallecer nunca por el camino.
¡Feliz día! J

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4ever pronto en vuestras manos

10:01 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! ¿Existe el amor para siempre? ¿Puede sobrevivir a la peor de las traiciones? ¿Consigue superar cualquier obstáculo?
Hoy quiero hablaros de 4ever, mi nueva bilogía, de la que pronto podré explicaros muchas cositas, como la editorial que la llevará al papel y a vuestras estanterías digitales. Porque sí, he firmado un contrato para las dos historias y estoy tan feliz… 
A veces hay que dar un paso adelante, dejarse llevar por la emoción y darle un voto de confianza a un nuevo rumbo. 


Dylan y Brenda se conocen en circunstancias poco habituales. Ella es un cerebrito de las matemáticas, una chica con pocos amigos, pero luchadora. Tiene principios, una personalidad claramente definida y es centrada, estudiosa, fiel a sus ideales. Él, en cambio, es un estudiante de informática muy pagado de sí mismo, egocéntrico y con una clara tendencia a dejarse llevar por el gran concepto que tiene de su persona. 
El punto de partida de la historia me gustó muchísimo explorarlo. Porque, ¿qué pasaría si fueras a estudiar a una universidad tan prestigiosa como el MIT desde tu Andalucía natal y te encontraras con un chico ocupando la cama de al lado en vez de tu compañera de residencia asignada? ¿Y si él te obliga a aceptar la situación con métodos poco ortodoxos? La convivencia es entonces obligada…


Pero no todo acaba ahí, porque Dy no deja de comportarse como si fuera bipolar, abriéndose en algunos momentos y gastándole bromas pesadas a Bren demasiado a menudo.
Él es chulo, arrogante, tiene un lenguaje muchas veces soez, le gusta intimidar. Pero ella es sarcástica y no se rinde con facilidad, descolocándolo. Porque Dylan están acostumbrado a acobardar a las chicas y no encaja con soltura las incisivas respuestas de Brenda.
Y hasta aquí puedo leer… 
Pero hay más, mucho más… 


Empecé a escribir esta historia con la idea clara del final de la primera parte porque fue una idea repentina, de esas que debo explorar para rellenar los huecos. La empecé planteándome cómo sería vivir la última escena y las implicaciones para ambos personajes.
Crear a Dylan muy complicado porque al principio es frío y cae fatal. Cuesta cogerle cariño a alguien como él, aunque yo se lo tenía, y mucho. Tiene una dicotomía difícil de explorar en primera persona porque sus sentimientos se interponen en la situación y ha de lidiar con una realidad que el lector desconoce. 


Brenda, en cambio, es fuerte, decidida, transite buen rollo y tiene ese tipo de carácter que a pesar de su inocencia la hace valiente. Lo vive todo con una luz especial, irradia ilusión y a la vez es muy consciente de su realidad. 
Recuerdo mi primer brainstorming en una terraza del barrio de Gràcia, con Senda y su hermana, una tarde de septiembre, ante una Coca-Cola Zero… En ese instante la novela se perfiló y entre las tres creamos el universo de 4ever que yo ya había iniciado en mi mente. Aunque mi final no convencía porque es difícil pensar en cómo se puede empatizar con alguien como Dy. Sin embargo, me encanta el resultado y estoy deseando compartirlo con vosotros.
¡Feliz día! J

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¿Soy optimista?

9:49 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! Esta semana se me está complicando un poquito entre entrevistas y algunos líos, por eso estoy retrasando un poco la escritura en el blog. Pero prometo ponerme al día, trabajar duro y volver al ruedo.
A veces nos ahogamos en un vaso de agua y no nos damos cuenta de que el tiempo lo cura todo y consigue relativizar las situaciones hasta darles un lugar lógico. Cuando vivimos un momento tenso no vemos más allá.
Pero la vida tiene un montón de giros perfectos y el paso de los meses suele colocarlo todo en su lugar, ofreciendo una visión objetiva de la realidad. 


Ayer hice un test psicotécnico para postular a un puesto de trabajo súper interesante (dedos cruzados). Había algunas preguntas que me hicieron pensar un montón porque consiguieron despertar esa sensación de darle vueltas a las respuestas. Pero mi mente fue rápida a la hora de encontrarlas. 
¿Soy optimista? Hasta la muerte, prefiero ver el vaso medio lleno que medio vacío. ¿Extrovertida? Un sí rotundo. ¿Organizada? Es mi marca personal, suelo adorar tenerlo todo bajo control. ¿Cuento con las opiniones de los demás a la hora de tonar decisiones? Esta fue difícil porque sí lo hago, pienso que cuando diriges a un equipo escuchar es la base para ver el negocio desde todo los ángulos, sin embargo, también soy muy capaz de decidir por mí misma. ¿Te gustan los números? Vale, esta parte es tan clara… Adoro los excels, el lenguaje matemático, analizar los datos, buscar desviaciones, fórmulas erróneas y todo lo relacionado con el campo numérico. 


Hubo una parte que me hizo replantearme algunos puntos. Y es que, ¿ser empática, extrovertida y mostrar tus sentimientos es malo? Creo que para un trabajo de dirección ser así es una habilidad porque la máxima para sacar lo mejor de los demás es crear un ambiente cálido donde puedan desarrollarse al máximo, sin perder nunca de vista el orden, la planificación y la eficacia laboral.
Entiendo la necesidad de los tests, pero me parece difícil valorar a una persona por sus respuestas. Yo soy más del feeling personal, de cómo siento la afinidad al hablar con alguien mientras comparto un rato con él o ella.


Fue interesante porque al llegar a inglés tocamos el tema de las entrevistas de trabajo y acababa de salir de una que me había dejado muy ilusionada porque me apasiona el proyecto. Después me pasé el día preparando alguna documentación que me solicitaron, rellenando el test e imaginado.
Porque el tiempo lo ha relativizado todo y me muestra que estoy bien, muy feliz y con una ilusión increíble para encontrar un nuevo destino, un reto, un trabajo de esos que me apasione y al que dedicarle todo mi entusiasmo, mi fuerza y mis conocimientos.
¡Feliz día! J  

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all I need is a yes

9:09 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenos días! ¿Alguna vez habéis tenido la sensación de que el tiempo pasa demasiado rápido? ¿De que de repente han pasado ya dos meses y sigues esperando ese deseado cambio en tu vida? 
A ver, estoy feliz, contenta y muy entregada a mis clases intensivas de inglés. ¡Si hasta miro series enteras en ese idioma para que mi inmersión sea absoluta! Las clases me parecen súper interesantes y todas las actividades en inglés de la academia son una acierto y me mantienen activa. También escribo, corrijo, me dedico a proyectos y he empezado a ir de nuevo al gym. 


Pero sigo esperando ese sí, ese nuevo e interesante trabajo en mi vida que me aportará una dosis fabulosa de emoción.
Es como con las novelas, las propuestas editoriales y las mil horas desperdiciadas esperando una noticia que tarda demasiado en llegar.
But, all I need is a yes!
Esta situación me recuerda muchísimo a mis inicios en el difícil mundo literario, mis aspiraciones y cómo el tiempo desmonta las expectativas con silencios. Y es que para alguien como yo, lo peor es eso, el silencio, la ausencia de respuestas, el no saber, la incertidumbre.
Esa era la parte más dura. El enviar propuestas o mails a mi agente y no recibir nada más que un silencio desesperante.


Con el paso de los años he ido aceptando esa realidad y acostumbrándome a no sentir ansiedad ni frustración ni nada parecido ante la ausencia de respuestas. Aunque sigue pareciéndome una mala praxis y una forma nada adecuada de tratar a la gente. Porque yo he trabajado muchos años a un ritmo frenético, con mil e-mails acumulándose en la bandeja de entrada diarios y, sin embargo, no he dejado a nadie nunca sin respuesta.
Sigo esperando ese sí. Esta vez en otro ámbito laboral, aunque el tiempo me ha enseñado cómo es la paciencia (a veces sigo preguntándome dónde se compra esa, pero poco a poco he aprendido a llenar mis reservas sin necesidad de comprarla J).


La búsqueda de trabajo es también una selva amazónica donde pocas empresas te informan de sus decisiones, de si sigues en el proceso, de si tienes probabilidades. 
Luego tenemos en mundo de las entrevistas, donde a veces conectas mucho con el entrevistador, pero después no vuelven a hablarte o al revés, sales con la sensación de no haber tenido feeling y resulta que te llaman para una segunda vuelta. Aunque aquí también hay casos curiosos, como hacer una entrevista íntegramente en inglés cuando en la oferta no se mencionaba la necesidad de dominar el idioma (signo inequívoco de que el perfil estaba mal planteado) o nunca más saber nada…
En fin, que ahora lo único que busco son síes. A nuevas entrevistas, a un puesto de trabajo, a una nueva publicación, a una propuesta, a un proyecto…
¡Feliz día! J


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Filipinas #CEDNE (localizaciones)

7:47 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Cuando pienso en las localizaciones de mis novelas, en cada uno de los lugares a los que me ha mandado mi imaginación, a esos instantes en los que me siento invadida por la necesidad de conectar con una localización específica para dotar las escenas de ese vínculo importante con un emplazamiento especial, muchas veces uso Google para investigar. Pero a veces recurro a mis experiencias personales, a esos momentos del pasado en los que estuve allí, a mis sensaciones, a mis emociones, a mis recuerdos.


Estos últimos años he viajado mucho y he conseguido reunir un conjunto de vivencias interesantes para darles vida algún día en el papel. Hay países más interesantes que otros, pero los que más me han marcado, sin duda, son Filipinas y Malasia, ambos repletos de intensidad, de sensaciones, de emociones.
Sobre Malasia he escrito poco. En cambio, Filipinas es el marco principal de Cuando el destino nos encuentre, novela donde dos historias se entrelazan, una del pasado y otra del presente, y nos llevan a través de algunas islas de este maravilloso país.


Mientas viajaba con mi familia por ese enclave paradisíaco, me pasó algo extraño y excitante a la vez. Fue al principio del viaje, en un ferry, donde una idea para una novela tomó cuerpo y empecé a sentir crecer la historia en los días posteriores, tomando nota mental de cada instante para después cedérselo a los personajes.
La trama actual se basa en esas experiencias, en mis recuerdos, en nuestro recorrido real. Y la parte antigua está escrita tras una exhaustiva tarea de documentación. 
Para mí Filipinas es un país alucinante, con muchísimo que ofrecer a los turistas, un sinfín de sitios llenos de sensaciones, ilusiones, esperanzas y nuevas experiencias. Con una serenidad palpable en el ambiente, un fondo marino colmado de color, vida, vivacidad, unas playas perfectas para tumbarse casi en soledad mientras el sol te acaricia la piel, unos precios irrisorios para todo, una gente increíble y unos paisajes impagables.


Les cedí a Geni y a Dan algunos de mis momentos, los llevé a restaurantes que había pisado y donde me había sentado a comer con una ilusión palpable, situaciones interesantes, otras estresantes, la mayoría maravillosas y cada uno de mis hoteles. Porque haber estado allí me ayudó a crear la atmósfera, a sentir cómo la escena era parte de mí.


Buceo, recorridos en motos alquiladas, esas iglesias con el eslogan ni cristo escrito en el exterior, las tortugas del fondo del mar, el coral, los paseos en barca, las Chocolat Hills, las personas que nos cruzamos en el camino, la pequeña isla de Malapascua, con su maravilloso restaurante La isla bonita, la canción de moda ese verano, la forma asiática en la que explicar cómo queríamos los huevos en el desayuno…
Cada una de esas experiencias quedará para siempre retenida en mi memoria y en la de los lectores que se adentren en la novela para conocer los detalles de un viaje cargado de emociones, felicidad y buenos momentos.
¡Feliz día! J

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Géneros literarios

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Se terminaron las fiestas, las comilonas, las horas dedicadas a la familia y el tiempo para descansar. Y llegamos otra vez a los momentos donde se debe dar todo en el trabajo o, en mi caso, en la búsqueda de un nuevo rumbo.
A veces de giros inesperados surgen cosas maravillosas. Y estoy convencida de que pronto será mi turno. Porque el karma está ahí, nos acompaña siempre y tarde o temprano nos ofrece sus servicios.
Hace tiempo que no hablo de géneros literarios ni de por qué necesito ir cambiando dentro de ellos ni de cómo me sobreviene esa idea para englobar mis novelas dentro de uno o de otro. 



A veces nos empeñamos en leer o ver un tipo de libros, películas o series y nos olvidamos por completo del resto, sin darles una oportunidad, cuando muchas veces podemos encontrar también una emoción implícita en ellos.
En mi vida literaria he probado muchos géneros y he disfrutado con todos ellos. Me gusta escribir, crear, imaginar, darles vida a mil ideas, aunque unas fructifiquen más que las otras. Y mi género favorito es la romántica. Pero eso no significa que renuncie al thriller ni que me centre solo en la New Adult o en la contemporánea adulta. La gran ventaja de este género es que combina a la perfección con muchos otros, otorgándome la posibilidad de expandirme.


Me gusta escribir y leer sobre el amor, sobre esa parte tan especial del principio, cuando estamos enfermos de amor y nuestros cerebros se empeñan en mostrar la grandeza de la química inicial, cegándonos y llevándonos a cometer locuras. Porque ese sentimiento de enganche me sacude las entrañas, me invade, me llena y me mantiene enganchada a la escritura o a las páginas o a la pantalla sin fin.
Pero también me encanta la idea de buscar partes de suspense, de añadir más elementos a esa historia a la hora de escribir, de darle algo extra. 


Quizás mi mente funciona demasiado y por eso no se conforma solo con la historia de amor. Porque la interacción de antagonistas, de sumarle intriga a la trama, de sumar elementos que la hagan más difícil y la compliquen me parece la base para sentirme atrapada entre las palabras.
Adoro la adrenalina, ese subidón cuando busco giros inesperados, instantes álgidos y subrtamas que compliquen muchísimo la principal, creando trabas reales en las historias de amor, dándole una vuelta de tuerca, haciéndome sufrir mientras las escribo.


Me gusta cambiar de género o de subgénero en cada novela, no conformarme solo con un tipo de romántica y dejarle a mi inspiración ir por libre para crear a su antojo, sin restricciones.
Mi última historia es una bilogía intimista, sentimental, emotiva… Una historia de emociones e instantes. Porque así es la vida. Ahora he empezado un thriller. Quizás algún día comparta con vosotros LB, una de las historias más intensas que he escrito, aunque sea un thriller paranormal…
¡Feliz día! J

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Ernesto #PELN (personajes)

9:49 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Acabamos de estrenar a un nuevo año donde conseguiremos todos nuestros propósitos luchando cada día, sin perder la sonrisa y sin dejar de creer en las mil posibilidades que se abren a nuestro alrededor.
Me siento un poco como Ernesto, el protagonista masculino de Perdido en la niebla, con su despreocupación, esa forma tan suya de ser, tan altruista y a la vez feliz, sin detenerse a pensar en las consecuencias de sus actos o de sus pensamientos. Él simplemente se lanza a conseguir sus sueños. Aunque he de admitir que su herencia le otorga una capacidad increíble para hacerlo.


Ernesto tiene un bar en una playa de puerto Rico, el Copacabana, y se pasa los días haciendo surf, sirviendo cocteles, disfrutando de la vida, hasta que Sussie aparece en escena. Un impulso le lleva a darle cobijo, a ayudarla a adaptarse, a convertirse en su amigo, en su jefe, en su casero…
Tras una infancia exenta de cariño, con unos padres ausentes y un hermano con el corazón roto, Ernesto ha desarrollado un muro de despreocupación que lo protege de la parte sentimental. Tiene amigas de paso, historias con turistas que aparecen en el bar para luego fundirse en el recuerdo. Aunque le gusta profundizar, hablar, pasar horas con ellas… También tiene una amiga con derechos, pero sin ataduras ni promesas. Es un alma libre.
Sussie desbaratará sin quererlo esa visión de la vida ayudándolo a encontrarse y a descubrir que hay más aparte de compartir unos días con alguien.


Cuando se conocen, Ernesto es capaz de ver más allá de ella, de descubrir su alma herida y de permitirle a sus sentimientos de necesidad de ayudar a los desvalidos tomar cuerpo en su mente para actuar de forma compulsiva. Por eso le ofrece la casa de invitados y comparte con ella sus momentos hasta convertirse en amigos.
La enseña a hacer surf, pasa horas con ella en la playa, disfrutando del mar, del sol, de la serenidad, y las noches, después de trabajar codo a coso en el bar, se sientan los dos en el porche de la casa de la playa a tomar una infusión o una copa de ron mientras comparten confidencias.


Ernesto intenta que Sussie se abra a él, que le cuente ese secreto que esconde y la corroe por dentro, pero ella tarda demasiado en mostrarle su verdad. Cuando lo hace, el Ernesto despreocupado ha desaparecido para traernos a un hombre capaz de dejarlo todo por ayudarla. Porque en el fondo siempre ha sido un alma caritativa, alguien con un corazón dañado que solo desea curarse y ayudar a sanar a los demás.
¡Feliz día! J


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