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En toda oscuridad hay luz

¡Buenos días! La vida sigue con su camino hacia un futuro incierto, hay demasiado ruido a causa del virus, demasiada incertidumbre, demasiados condicionantes para hacernos sentir ansiosos por la falta de seguridad para afrontar con maestría los próximos años. Pero, aun así, es importante encontrar la positividad en cada escollo porque es lo único que nos queda para no perder la sonrisa ni las esperanzas ni la ilusión.
A veces te pierdes, te fundes en una bruma donde solo puedes ver oscuridad. Y solo encuentras la luz cuando algo te ayuda a abrir los ojos y te das cuenta de que incluso en la peor de las negruras existe el color.

Foto de Ahmed Aqtai en Pexels

Ser una persona empática y sensible es una bendición y a la vez una lacra. Porque sientes en estéreo, amplificas cada sensación y la haces tuya, siendo capaz de llorar, reír, enfadarse, incluso sollozar como una tonta con un libro, una película o las situaciones en la vida real. 
Es bonito, a mí me encanta sentir con esa viveza porque me aporta todo un mundo de emociones, me enseña a estar cerca de los demás, a abrirme, a formar parte de sus vidas, a soñar y a hacer reales por un instante a los protagonistas de una novela, película, serie…

Siempre he creído que esa es la cualidad más destacable a la hora de escribir, el poder sentir, el ser capaz de entrar de verdad en la mente de unos personajes inventados, pero a los que dejo cobrar vida en el papel y en mi mente hiperactiva.
Pienso en ellos en mis ratos libres, al despertarme por la mañana, al irme a la cama, mientras ceno, cuando miro la tele… Siempre he sido muy capaz de compartimentar mi mente, de ser multitarea, de pensar en dos y tres cosas a la vez sin perder el hilo de ninguna. 
Vale, esa capacidad me afecta al sueño, pero también a la ilusión porque consigue rebajar el estrés y darme una salida momentánea cuando las responsabilidades se me amontonan. Es como una brizna de aire fresco que suele funcionar mejor incluso que salir al aire fresco a fumar como hacen algunos o bajar a hacer un café.

Foto de Chris John en Pexels

Durante la mayor parte de mi vida he compaginado trabajos muy exigentes a nivel de concentración y de responsabilidad con la escritura. Y nunca ha sido un problema porque no colisionan las actividades entre sí, soy totalmente capaz de separarlas y dar todo de mí en cada una.
Desde hace un año mi vida cambió, y estos meses me han aportado una nueva visión de la escritura, he madurado en ella, he aprendido a dudar, a reescribir, a releer muchísimas más veces, a evaluar de forma diferente mis avances, a caminar en doble sentido. 
Esta ha sido la parte positiva de quedarme sin trabajo, el aprender a corregir constantemente, a repasar cada escena, a valorar cada paso mirando hacia atrás y regresando a los detalles. Es algo que una vez conseguido ya no se pierde y el día que vuelva a trabajar no abandonaré. Porque volveré a compaginar mis dos mundos con efectividad y a la hora analizaré los avances en las novelas desde un ángulo diferente.
¡Feliz día! J   

Escribir

¡Buenos días! Este viernes es perfecto para destensarme de todas las ansiedades de la semana. Mi trabajo es un poco voluble y hay instantes en los que se acumulan las tareas y no tengo tiempo ni de respirar.
Ayer hablaba con una amiga acerca de unos sentimientos que intenté traspasar al papel en la entrada mañanera, con bastante desacierto. Quedan muy lejos esos años en los que mi única meta en la vida era llegar a los lectores publicando. Deseaba tanto… Y obtenía tan poco…


Al final llegó lo ansiado, ahora tengo tres editoriales que apuestan por mí y pronto firmaré con una cuarta, tengo lectores entusiastas que compran mis libros y también encuentro otros que no seguirán leyéndome. Es la ley de la jungla, una en la que cada uno tiene la potestad de decidir sus gustos literarios.
Es bonito haber llegado hasta este punto, agradable conocer el destino de mis novelas y muy emocionante leer vuestros comentarios, las reseñas, las opiniones, los e-mails…
Pero con el tiempo he perdido esa ilusión primaria, esa sensación de felicidad ilusoria al pensar en la publicación. Ahora disfruto más de las pequeñas cosas, de los momentos con el ordenador, de un mensaje, de un comentario, de compartir horas con los personajes inventados.


Quizás es una madurez o simplemente una constatación de esa idea que se formó en mi mente hace unos años y fue tomando posesión de mis sentimientos con lentitud. Escribir es lo bonito, crear, vivir aventuras, sentir esa inquietante necesidad de aporrear las teclas para sumergirme en mundos imaginarios. Sin esa capacidad para vibrar con la inspiración jamás sería feliz.
Ahora miro con una perspectiva diferente las publicaciones y no me parecen tan importantes ni necesarias para conseguir una sonrisa. Una vez los libros llegan a vosotros consigo una inmensa alegría, pero no es lo único importante porque el proceso de crear esas obras es lo que me aporta una felicidad infinita.


Faltaría a la verdad si no os dijera que cuando recibo opiniones positivas de mis libros siento una ilusión demasiado grande para caber en mi pecho, se expande hacia cada uno de los átomos de mi cuerpo y los hace vibrar. Porque el hecho de saber que os ha llegado una historia colma mis mayores sueños.
Sin embargo, escribir es muchísimo más. Mientras una historia está en marcha llena mi mente a todas horas, ocupa los resquicios más olvidados y consigue transportarme a un lugar donde todo es posible. Muchas veces me sorprendo dándole vueltas a una escena en los lugares más inverosímiles, sintiendo esas emociones de los personajes bullir en mi interior como si quisieran atraparme para permitirme acceder a ellas.
Esa es la verdadera magia de escribir, la capacidad para vivir otras vidas y dirigirlas como si fuera un titiritero, sin dejar de aportar mi granito de arena para ofrecerles unas emociones que surgen de mi alma.

¡Feliz día! J

Con ganas de volver a escribir

¡Buenos días! El modo off sigue ahí, no puedo desbloquear mis sentimientos con respecto a algunas facetas de mi vida literaria y me cuesta concentrarme en escribir. Por eso he dejado de actualizar el blog en días y me he centrado en leer, ver series y disfrutar de otras actividades que nada tienen que ver con la escritura.
Reestructurar mi mente ávida de dar un paso hacia otra dirección es difícil a veces y la apatía ante algunas circunstancias me envuelve con rapidez.


Es como cuando termino una novela y mi cabeza empieza a decir: ¿y ahora qué? Una sensación agridulce me invade entonces, mezclada con euforia y sensaciones contradictorias. ¿Se puede sentir ilusión y tristeza a la vez? Quizás son más bien oleadas intermitentes de ambas emociones, como si oscilara entre ellas como un péndulo caprichoso.
Me encantaría descubrir cómo funciona mi inspiración, pero es un ente con vida propia que decide manifestarse cuando le apetece y con los años he aprendido a no intentar domesticarla porque no sirve de nada. Así que cuando me invade la apatía escritora, simplemente me adapto a ella y espero.


Tarde o temprano volverán las cosquillas en el estómago, las ideas flotando por mi cabeza, esa necesidad imperiosa de agarrar el ordenador para no parar de darle vida a las teclas, los deseos de acompañar a los personajes en sus aventuras.
Mientras espero a ver las portadas de mis últimos libros, a descubrir las fechas definitivas de publicación, a poder hacer publicidad de ellos y a explicaros cositas, espero con la mayor entereza posible e intento encontrar temas interesantes para darle vida a otra historia.
Llevo casi un mes con achaques de salud, trabajando a destajo para terminar las mil tareas que hay sobre mi mesa relativas a los cierres anuales de las empresas que llevo, preparándome para los cambios positivos que se avecinan y luchando contra mis defensas que han decidido coger todos los virus que viven a mi alrededor.


Creo que por fin estoy completamente sana y voy a retomar mis ilusiones. Quizás no conseguiré escribir hasta pasado un tiempo, puede que no os hable de Luke y Kristie hasta tener una portada, una sinopsis y una constatación de la fecha de publicación, pero sí os puedo contar mis emociones mientras espero a que se haga realidad.
De momento intento leer muchísimo, encontrar inspiración para avanzar en NUS, una historia que inicié hace dos años y dejé en el folio veinte y releer antiguas historias para acabar de pulirlas.
A veces este alto es positivo porque me ayuda a recuperar las fuerzas.

¡Feliz día! J

La magia de escribir

¡Buenos días! Vuelvo de la montaña con una energía increíble gracias al sueño recuperado y a los proyectos que se acumulan en mi haber. Y no, todavía no tengo nada claro qué voy a hacer con la próxima novela de la Serie Sin ti ni cómo ni cuándo va a llegar a vosotros. (Espero tomar una decisión pronto).


El viernes fue un día increíble, uno de esos en los que recibí una dosis nada desdeñable de subidón del amor propio y me hizo muy feliz.
Mabel me dijo algo precioso a lo que yo respondí como lo siento: sigo siendo una escritora pequeñita, pero por suerte con lectoras entusiastas. Y es cierto, no puedo intentar cambiar la realidad ni adaptarla a lo que me interesa creer. Soy muy consciente de dónde estoy y hacia dónde voy. En eso consiste enfrentarse al ahora y no perder nunca la sonrisa.
Durante mi larga trayectoria literaria he necesitado redimensionar mi mundo muchas veces, hasta descubrir exactamente dónde me encuentro y aprender a disfrutar de ese lugar.


No me asusta volver a trabajar para centrarme y darme cuenta de que todavía hay muchísimo camino por recorrer y que quizás nunca llegue al final de un sendero con intrincadas curvas. Es lo más sensato, disfrutar de cada instante y no pasarse la vida anhelando un imposible. Porque lo importante es vibrar con la creación y no dejar de luchar nunca por llegar a un mañana mejor.
La vida me ha enseñado a mirar a la cara a los fracasos, a aceptar las críticas negativas, a no desfallecer por las reseñas de una estrellita que salieron con Cada día te espero a ti, sobre todo al principio de su publicación. Solo dejo que me afecte de una forma superficial y escucho para ver si puedo mejorar en mi próxima novela porque cada día se aprende algo nuevo.


La serie me ha traído mil momentos mágicos, igual que la publicación de mis otras novelas. Adoro los mensajes de las lectoras, sus interacciones, su forma tan perfecta de señalar las partes buenas y las malas de la lectura. Y el viernes adoré el e-mail que recibí de una lectora donde me adjuntaba este enlace. ¡Todavía lloro de emoción! Son cosas que solo pasan una vez en la vida, estar rodeada de los más grandes en un artículo.
En momentos así sé que vale la pena seguir adelante, luchar con uñas y dientes por seguir escribiendo, sonriendo, creando, emocionándome con cada historia.


La administradora del blog Lectora de tot me hizo una entrevista centrada en Dúo (enlace). Si tenéis ganas de conocerme un poquito mejor os invito a leerla.
En la revista Pandora Magazine han publicado una reseña de Un último día conmigo (enlace) dónde hablan acerca de la novela con mucho cariño.
Es bonito estar aquí, saber que hay gente ahí fuera dispuesta a leerme y dejar que mis personajes le acompañen durante un tiempo. Nunca pensé que sería tan alucinante sentirme acompañada en algo tan mágico como crear mundos.

¡Feliz día! J

¿Qué le dirías a los que empiezan?

¡Buenos días! El fin de semana ha sido perfecto, con dos días interesantes en la montaña acompañada de mi marido, la visita de mi suegra y los tíos de mi marido, un paseo con amigos y muchas horas para leer y reencontrarme con mis personajes escribiendo una nueva historia.
ECDA es una novela diferente a cómo la planteé. Cambia cada día, adaptándose a nuevas ideas, reorganizándose, sumando folios por delante y no por atrás… Y es que a veces la escritura me lleva hacia un lugar alejado del que en un inicio pensé y necesita una reestructuración de los inicios, con muchas horas de relectura y corrección.


Lo hago con ilusión, dándole vueltas a las nuevas tramas en mi cabeza, ordenando la información para crear laberintos llenos de emoción, viendo la forma en la que la historia encuentra su fluidez y sin dejar de sentir la emoción de aporrear las teclas del ordenador.
Hace poco contesté a una entrevista esa pregunta que casi siempre sale: ¿Qué le dirías a los que empiezan?  A ver, yo me siento siempre una principiante porque cada día aprendo algo nuevo. Y, a pesar de tener casi doce novelas publicadas y otras diez escritas, sigo considerándome una escritora pequeñita.


Mi respuesta siempre es la misma: disfruta del camino, no te rindas nunca, sé capaz de sentir la historia en tu interior y de saborear el proceso creativo sin dejar de ser feliz al proyectar y escribir.
El mundo literario no es fácil, o como mínimo nunca lo ha sido para mí. Tardé trece años en publicar mi primera novela y fue autopublicación en Amazon. Pasé unas épocas horribles, con la frustración como compañera. Me enfrenté a una realidad muy distinta a la esperada, con el alma continuamente en espera y los nervios crispados.


Hasta que un día descubrí la magia de escribir, la felicidad de reunir a unas cuantas amigas que me leían y comentaban mis manuscritos, de vibrar con cada creación, con cada protagonista, con cada historia. Y entonces entendí lo verdaderamente importante: disfrutar de la escritura.
Crear los tableros de Pinterest mientras dibujo la trama en mi mente, la banda sonora para darle un tono, los sentimientos que van a escaparse al papel, un mundo paralelo… Eso es lo que me impulsa a no dejar nunca de escribir ni de soñar.


El viernes salió una nueva reseña de Un día más sin ti en el blog Estoy entre páginas (enlace). Cristina parece contenta con los giros de la trama, con los nuevos personajes, con la intensidad de la escritura… Es bonito leer estas opiniones…

¡Feliz día! J   

Del manuscrito a la librería

¡Buenos días! Esta noche la he pasado sola en casa… Y no he pegado ojo. Era raro, escuchaba al conejo de mi hijo moverse, un mosquito volando en mi oreja, los ruidos de las tuberías, de la madera, de los vecinos… Era como tener a gente en casa, como si no estuviera sola.
Creo que es la primera vez en muchos años que estoy completamente sola en mi casa de Barcelona. Y se me ha hecho tan raro que al final lo ha pagado una larga noche de insomnio.
Espero tener el cuerpo para aguantar de un tirón el día. Si no me adaptaré a lo que venga…


Ayer me pasé un par de horas con las galeradas de NPVST. Para personas ajenas al mundo literario este término suena extraño… Después de mi post recibí muchos mensajes de conocidos preguntando qué significaba y para contestarles he decidido hacer una entrada donde se explique el camino de un manuscrito.
Cuando empecé en esto pensaba que se trataba de escribir una buena historia, mandarla a Planeta y voilà, recibir un contrato de edición al mes. Nada más lejos de la realidad… Recuerdo la primera vez que conté a mi familia mi nueva aspiración literaria. Era septiembre, acababa de mandar el primer manuscrito a Planeta y mi primo me dijo: ¿en Sant Jordi lo vas a tener?


Esa era la forma más sencilla de pensar porque no podía ni imaginar lo que costaría subir el primer peldaño hacia las estanterías de los lectores.
Terminar una historia solo es una parte muy corta del recorrido porque una vez lo tienes viene la peregrinación de editorial en editorial, la montaña rusa de sensaciones mientras te das un baño de realidad. En mi caso tardé trece años en encontrar un sello dispuesto a publicarme…


Y entonces viene la parte editorial. Elegir la portada con ayuda de una diseñadora, entregar el manuscrito (que reviso veinte veces y nunca lo doy por perfecto), recibir las galeradas (son las correcciones en el manuscrito. Normalmente las entregan en Word con el control de cambios activado), releer de nuevo la historia, retornarlo a la editora con mis notas y seguir el proceso hasta que no quedan dudas por ambas partes.
Y cuando parece que ya está, que por fin llega el momento, la maquetadora me manda las pruebas, pensamos juntas los inicios de capítulo, compruebo de nuevo las páginas y se va a imprenta.


Entonces viene la parte más complicada del proceso: vender. En vez de ser ese escritor que termina su obra y empieza una nueva toca invertir tiempo en marketing, preparar un book tráiler, contestar entrevistas, hablar con blogs, tener presencia en las redes sociales y cruzar los dedos para que el libro guste, enfrentándome a reseñas de todos tipos…

¡Feliz día! J  

Definir el carácter de los personajes

¡Buenos días! Esta semana se me ha hecho larga… Demasiado trabajo, reuniones, proyectos… Pero por fin he llegado al viernes y ahora estoy feliz porque tendré un par de días de descanso.
Últimamente me llegan muchísimos mensajes de lectoras con ganas de saber más acerca de la trilogía. Es precioso conocer vuestras opiniones y saber que Zack y Julia os han emocionado me llena de lágrimas.
Cuando os digo que en cada novela dejo un pedacito de mi alma es cierto. Escribir, crear mundos, personajes e historias requiere de concentración, muchas horas de dedicación y un grado importante de implicación. Son meses de darle vueltas a la trama, de idear el argumento, de descubrir las personalidades de los personajes, de teclear…


En Un día más sin ti tenía miedo de que los lectores no entendieran a Zack. La situación le supera, no tiene ni idea de cómo enfrentarse al giro de su historia y actúa según su forma de ser.
De momento esa sensación de agobio que siente al enterarse de que sus actos pueden poner en peligro a todos sus seres queridos la han percibido la gran mayoría de los lectores y me lo han transmitido en los mensajes.


Para mí la historia va en aumento de intensidad hasta llegar a la explosión de No puedo vivir sin ti, donde hay una trama llena de acción, momentos dulces y otros estresantes. Y por fin conocemos el desenlace, el por qué el malo quiere destrozar a la familia de Julia, cómo solucionan la trama Caruso y hasta dónde están dispuestos a llegar los personajes para conseguir su felicidad.
En Un día más sin ti hay más acción que en CDTEAT. Los personajes ya tienen definido su carácter, se comportan conforme a esa forma de ser y se agarran a ideas a veces absurdas, pero que bajo su punto de vista son las ideales en esas situaciones.


Zack se encuentra en una encrucijada, se ve sobrepasado y elije un camino erróneo. Tarda demasiado en darse cuenta de su error, quizás es tarde cuando al final decide ir a por todas y me preocupaba mucho que no se entendiera su forma de encararse al giro inesperado de su vida.
Pero él es así. No puedo cambiarle y convertirle en un Bryan o en un Swan o en un Luke o en un Ethan porque le cree de una manera y ha de seguir siendo él, no puede perder su identidad.


La evolución de los personajes en esta novela es grande, cada uno de ellos enfrenta la situación de formas diferentes y consigue madurar y darse cuenta de lo importante.
Cuando entregas tu corazón es muy difícil recuperarlo después, aunque te empeñes en ello.

¡Feliz día! J

Mejorando diálogos

¡Buenos días! Me he pasado el fin de semana enganchada al Mac avanzando en la corrección de LB. Suerte que tengo un marido genial y no me pone pegas a la hora de dejarme espacio para la escritura porque cuando me propongo terminar una corrección me absorbe.
Mientras trabajo en LB me doy cuenta de muchísimos aspectos importantes de mi cambio en la escritura estos últimos años. Ahora soy más crítica, más capaz de diseccionar los capítulos de una manera lógica, de profundizar en el ritmo, la personalidad, las reacciones de los personajes y la cantidad justa de drama.


La estructura es buena, la historia me gusta, pero hay exceso de información, falta rebajar la manera de afrontar la situación de algunos personajes, mejorar los diálogos, darle más fluidez a la narración, cambiar los tiempos verbales… Incluso he modificado la personalidad de Pam y de Hugo para darles más profundidad.
Mientras releo tengo la gran suerte de acordarme del proceso creativo, de cómo era la idea en un primer momento, de algunos detalles olvidados con el paso del tiempo y de discernir con claridad las partes innecesarias. He borrado capítulos enteros, le he dado una vuelta a algunos y he buscado una manera más lógica de abordar la relación entre Pam y Hugo.


Recuerdo que cuando escribía mis primeras novelas, mi entonces agente literaria me animó a mejorar los diálogos. Me pasé un verano grabando las conversaciones de la familia, analizándolos, buscando cómo plasmarlos en un libro… Mejoré, pero no lo suficiente.
En LB original son rígidos, sin ritmo, forzados. Necesitan una dinámica diferente, hacernos sentir parte de los personajes, entender cuáles son sus sentimientos a través de las palabras. Los voy reescribiendo todos, les estoy dando un enfoque más profundo para conseguir una interacción más acertada entre sus interlocutores. Porque los diálogos ágiles hacen que la lectura sea más fácil y adictiva.


Creo que mis queridas beta acabarán mandándome al fondo del río porque me dedico a pedirles consejo, a ponerles el antes y el después de un diálogo, explicándoles porque lo he cambiado. Pero es bonito saber que les gusta la nueva versión y aprecian la evolución en mi escritura.
Mientras corrijo espero las galeradas de Un día más sin ti y releo alguno de los diálogos para encontrar ese ritmo necesario en los de LB. Los hay de todos los colores… Julia y Zack… Ains… Me encanta pensar en ellos ahora, tras terminar las novelas y llenar nuevas páginas de letras… Y queda tan poquito para dar noticias…

¡Feliz día! J

Reescribir, cortar, eliminar, añadir, pulir...

¡Buenos días! Hoy vengo con una entrada reflexiva, una de aquellas que me ayuda a centrarme y a darme cuenta del valor de algunas conversaciones antiguas y de cómo he cambiado desde entonces.
Al fin parece que mi vida literaria arroja una luz al final del túnel. Tras años de redimensionar mis metas, de adaptar mis expectativas a la realidad, de descubrir la magia de ser feliz con pequeñas cosas, conseguí lo impensable y dos editoriales apostaron por mis novelas. Ahora ya son tres… Desde entonces vivo inmersa en una montaña rusa de emociones, pero me siento afortunada porque ya tengo cuatro historias a la venta editadas de la forma tradicional, en mayo sale otra y en septiembre la última de la trilogía.


En tres años he escrito once novelas románticas. He aprendido mucho, he encajado críticas preciosas y otras durísimas, he reído, llorado, besado, sufrido, avanzado hacia diversos tipos de finales y he descubierto cómo encontrar el tono, la personalidad de los protagonistas, su esencia.
Llevo unos meses sin escribir. Entre las correcciones y las galeradas de los libros que ya están a la venta y los que me quedan por entregar… Dejé TLM a medias porque necesitaba reencontrarme, cambiar un poco de registro, darle un respiro a mi mente. Y empecé a reescribir LB... Pam y Hugo se merecen dar a conocer sus aventuras, encontrar una vía de salida del ordenador…


El primer archivo que tengo de esta novela data de junio de 2011. En esa fecha acabé la primera versión, a la que se sumaron cinco más, con mil revisiones tras horas de búsqueda de cómo mejorar el texto. Recuerdo las comidas con Lola, sus palabras, sus intentos de hacerme entender que debía darle unas cuantas vueltas más a la narración.
Cuando cierro los ojos y me traslado atrás en el tiempo irrumpo en una persona diferente. Tenía el alma en espera, vivía por y para publicar, con la ansiedad presente en cada paso del camino. Fue una época muy oscura, me dedicaba a construir castillos en el aire que un leve soplido destruía dejándome llena de sentimientos de frustración. Hubo indicios de que podía salir bien, luché con uñas y dientes para ver la luz, pero necesité una brutal fuerza de voluntad para redimensionar, entender y aprender a disfrutar.


Ponerme con la corrección de LB es complicado porque yo ya no escribo así. Y ahora me gustaría tener delante a Lola para decirle que la entiendo, que tenía razón, que faltaba buscar el tono de los personajes, rebajar algunas reacciones, reescribir, releer, recortar, no explicarlo todo, darle un ritmo a la narración. Y también le diría que lo estoy haciendo, que a pesar de la dificultad de reescribir, cada día avanzo un poquito. Releo lo escrito, busco en mi interior la idea original y vuelvo a escribir el capítulo entero. Corto, rebajo, cambio los diálogos, añado partes necesarias y poco a poco llevo a Pam y a Hugo hacia su desenlace con una mejora importante y con mucha ilusión.


El otro día me hicieron una entrevista para el blog 27 letras, en una sección súper interesante (enlace). Cuando me preguntaron la banda sonora de mi vida tuve claro que la idea de Julia de explicar sus momentos con una canción es perfecta para mí, porque no puedo dar una sola canción para mi vida, según el momento es una u otra. Y para ahora elegí Happy.
También ha salido una reseña muy bonita de Rumbo a ninguna parte en el blog El rinconcito de Minny (enlace). Poco a poco la red se llena de opiniones sobre mis novelas. Las hay excelentes, buenas, malas y horribles, pero es bonito ver que la gente le da una oportunidad a mis historias.

¡Feliz día! J  

Emociones y creatividad

¡Buenos días! Viernes… Hoy hace una semana estaba en un AVE destino a Madrid para presentar Cada díate espero a ti al público. Mentiría si os dijera que estaba tranquila, soy un nervio, alguien incapaz de tomarse algunas cosas sin ponerse a temblar.
Pasé un día genial con Carmen, una de esas amigas inesperadas que te trae el tiempo. Comimos, reímos, nos pusimos al día, cotilleamos… ¡Y llegó la tarde! Me senté en la pesa con inquietud, tras hablar con algunos conocidos, colegas y nuevas amistades.



A veces hablar sobre una historia que te ha llegado al corazón es difícil porque condensar más de cuatrocientas páginas en un discurso sin revelar ningún spoiler cuesta. Zaclia forman parte de mí, son un pedacito de mi alma, una pareja que consiguió conectar mis dos mundos y me tuvo hechizada demasiados meses.
El proceso de escritura es algo mágico para mí porque consigue llevarme a sentir vidas ajenas como la propia, a construir un entorno adaptado a mi imaginación, a vivir aventuras llenas de emociones. Una historia romántica en realidad se nutre de sentimientos. Es importante transmitir a las páginas esa fuerza que me vapulea al pensar en las mil sensaciones que sacuden a una pareja que acaba de conocerse.


El mejor estímulo para aflorar esos sentimientos es la música. Crear un entorno adecuado para transmitir ternura, ilusión, dolor, rabia, ansiedad, felicidad, deseo, amor, ira y un largo etcétera de emociones a las páginas es primordial para sacar de dentro toda aquella maraña de sensaciones que poseen al pensar en una escena. Y la música suele ayudarme a sentir, es un vehículo claro para hacerlo. Mis listas de spotify para una novela en concreto me acompañan durante mucho tiempo y se convierten en un reflejo de mis ideas creando una intrincada simbiosis entre mi sentir y mi creatividad. Si os apetece podéis visitarlas (enlace). Espero que os gusten.


Soy demasiado empática. Eso me dicen siempre. Me emociono con facilidad, lloro enseguida en las películas, conecto de una forma intensa con las situaciones y tengo facilidad para ponerme en la piel de los demás. Me afectan mucho las noticias dolorosas, suelo intentar no perder nunca la sonrisa y ser agradable con todo el mundo y me disgusta mucho la gente que se dedica a dar puñaladas traperas a los demás porque yo no concibo ese tipo de comportamiento, a pesar de que muchas veces doy voz a personajes así en las novelas.


Otro de mis estímulos favoritos es crear tableros de Pinterest. Buscar imágenes que ilustren algunos momentos clave es increíble porque a veces le da alas a mi imaginación para inventarse escenas alucinantes. Me paso horas a la caza de la foto perfecta, con la sonrisa acompañándome y las ideas flotando a mi alrededor para atraparme en una espiral de intensidad y emociones. ¿Queréis verlos? Entrad en este enlace.
Ayer salió un vídeo donde podéis ver un poquito de la presentación. ¡Gracias Carmen!



¡Feliz día! J

Escribir, sentir y vibrar

     ¡Buenos días! El fin de semana se ha llenado de momentos en familia, con un concierto increíble, una cena perfecta con parte de los músicos y una celebración de cumpleaños muy emotiva.
      Estamos los ocho, no hay mal que por bien no venga. Ayer mi madre sopló las velas con la presencia de todos los integrantes de la familia sin excepción.
Las horas libres las dediqué a terminar con la última corrección de MVST y a centrar la última historia de esta serie que solo me ha reportado alegrías y buenos momentos. Tengo unas ganas de enseñaros las portadas de la primera trilogía…


     Me está costando plantear la estructura de CDSFYST. En mi cabeza la trama es de una manera y no acabo de encontrar cómo transmitirla a las páginas de forma lógica. Aunque poco a poco defino qué quiero y hasta dónde me interesa llegar.
     Por suerte mi cabeza tarde o temprano se centrará y encontrará la forma de darle un final a la altura a las peripecias de los chicos de Fort Lucas. Porque en el fondo tengo muy claro cómo ha de ser. Veo la luz al final del túnel, la apoteósica despedida de Julia, Zack, Kristie, Luke, Dennis, Steff, Swan, Penny, Ethan, Wyatt, Austin, Bryan, Rob, Maggi… ¡Ains! ¡Cuánto me han aportado estos personajes! Hay instantes en los que los echo tanto de menos que releo algún pedacito de su historia.


     Cuando las cosas van mal me animan, me despiertan sonrisas y me llenan de momento preciosos.
Me va a dar muchísima pena dejar atrás a este grupo, llevan acompañándome algo más de un año, se han convertido en parte de mi día a día y me ha encantado compartir con ellos sus peripecias dándoles color en el papel.
     A veces me preguntan cuál es mi novela preferida de las que he escrito. Para mí siempre gana la que tengo entre manos porque mientras escribo necesito que todo mi cuerpo sienta y se llene de las emociones de los personajes.


      Sin embargo le he dado muchas vueltas a cuál de mis protagonistas masculinos y femeninos prefiero y ahí sí tengo respuestas. Sin duda los hombres son Swan (MVST), Hugo (La baraja) y Matt (Un último día conmigo). Las mujeres Julia (trilogía Sin ti), Steff (MVST) y Margaret (Dúo).
    El sábado por la noche fuimos a escuchar a un grupo de música que nos encantó. Jazznesis (enlace). La cantante, Mar Vilaseca, creo que es una gran futura promesa de la música. Disfruté de versiones de canciones de los setenta en clave de jazz, con la voz de Mar en algunos instantes.

      ¡Feliz día! J