La incertidumbre

12:21 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! A veces el tiempo me parece una medida difícil de asumir, y más cuando siento la ansiedad de la espera. Y es que la incertidumbre es el peor estado porque no sabes a qué atenerte ni puedes prepararte para asumir la situación.
Buscar trabajo es en sí un trabajo. Los procesos de selección son largos, llenos de instantes, entrevistas, tests, momentos de tensión… Si consigues llegar a las finales conoces a los que podrían convertirse en tus futuros superiores en esa última prueba de fuego donde las preguntas se suceden mientras sientes los nervios en punta. Porque te lo juegas todo en ese interrogatorio y a la vez has de ser lo máximo sincera posible y calibrar tu futuro en la posición demandada.


Una vez sales de esa última entrevista viene un periodo de inquietud. Ha llegado la hora de la verdad, el sí o el no definitivo, esa decisión que ya no está en tus manos y que te puede llevar a reiniciar tu vida laboral o a seguir buscando.   
Para mí es el momento más duro. Puede ser un no, pero incluso aunque lo sea soy de las que prefieren escucharlo cuanto antes para hacerse a la idea y asumirlo. Aunque comprendo que para las empresas es una decisión importante y necesitan su tiempo.


En estos meses he hecho muchísimas entrevistas, he contestado a una cantidad infinita de ofertas de trabajo, he preparado el CV de mil maneras, he explorado las opciones y cada mañana sigo abriendo los buscadores para leer todas y cada una de las nuevas ofertas. Y he llegado a cinco finales.
Ahora estoy pendiente del veredicto de tres. Y en principio deberían llegar esta semana… A las otras dos dije yo que no…
Mi moral está por los altos por haber conseguido sortear todos los obstáculos hasta alcanzar la entrevista final en varios procesos. Eso se quedará conmigo tanto si llega el sí como si llega el no. Pero estoy con el alma en espera, sin ser capaz de rebajar la ansiedad, deseando saberlo y a la vez temiendo esa respuesta.


Quizás el destino me tenga reservada una magnífica sorpresa, puede que en una de esas tres ofertas encuentre mi nuevo reto laboral. O puede que me quede otra vez en la casilla de salida, de nuevo buceando en el mar de la búsqueda. ¿Quién sabe? Solo me queda cruzar los dedos, quedarme anclada al móvil y al mail, instándoles a traerme noticias.
¡Feliz día! J


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Bilogía 4ever

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hay momentos en la vida en los que es importante dejarse llevar por las emociones para crear una historia.
Pronto podré enseñaros la nueva portada de la mano de Litworld y no puedo estar más contenta porque la vida me ha ofrecido una nueva oportunidad de haceros llegar nuevas historias y tengo unas ganas locas de hacerlo. Porque de eso se trata ser feliz, de disfrutar de cada pequeño instante.
Hay novelas que calan más en mi interior, sobre todo durante la escritura. A veces solo es una gran afinidad con los personajes o ese run-run interno que me acompaña durante meses y me acerca a ellos.


Con la bilogía 4ever me pasó. Me sentía muy ligada a Brenda y a Dylan, sentía su cercanía, cómo sus mundos colisionaban, cómo evolucionaban lentamente, cómo crecían en mi interior.  
La verdad es que Dy no es un protagonista fácil, llegas a odiarlo por su forma de tratar a Bren, por cómo la mangonea, por ese derroche de prepotencia que muestra. Cuesta cogerle cariño y mucho más entenderlo. Pero no se puede ir siempre a lo seguro ni construir personajes fáciles, y menos cuando el tiempo nos ayuda a quererlos porque vamos descubriendo su fondo a pasos de tortuga.


Bren, sin embargo, es una persona con quien se empatiza al instante. Consigue hacernos sentir, no se amilana con el tono de Dy ni se deja intimidar a pesar de sus constantes asaltos para ponerla en evidencia. Su sarcasmo, esas salidas de tono ingeniosas, cómo afrontó su pasado, su forma de plantearle cara nos ayudan a quererla, a sentirla como parte de nosotros, a entenderla.
Y sí, Brenda tiene una forma de pensar un tanto conservadora, pero tiene argumentos claros de por qué quiere hacer las cosas de esa forma. Es lista, decidida, llena de vitalidad y no se deja pisar con facilidad.
Es más fácil quererla.


Pero Dylan también tiene su pasado doloroso y unas razones poderosas para haber desafiado a la vida. Se merece que le prestemos atención a pesar de su hinchado ego y las «putaditas» que le dedica a Brenda. Es un chico con un corazón escondido y cuando lo descubre conseguimos atisbar un poquito de su alma.
Al final del primer libro se puede sentir rabia, impotencia y odio enfermizo hacia un personaje. Pero ¿qué es la vida sin chliffhangers? ¿Y sin personajes con dicotomías, difíciles de entender, pero que a la vez nos enternecen?


La historia de Dylan y Brenda se desarrolla en el MIT, en Estados Unidos. Es una universidad súper interesante, igual que los estudios de ambos. 
¡Pronto tendremos portada, fecha, sinopsis y noticias!
De momento os voy a dejar los tableros de Pinterest (enlace a 4E3A) (enlace a I8U) y las playlist de Spotify (enlace a 4E3A) (enlace a I8U) para despertar vuestra curiosidad. 
¡Feliz día! J

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El lado bonito de las cosas

15:51 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenas tardes! Siempre he mantenido que es importante quedarse con las partes positivas de las situaciones, sobre todo cuando en un primer momento pueden parecer dolorosas o difíciles. Porque, aunque nos sintamos perdidos, siempre hay luz al final del túnel.
Mis deseos de encontrar un empleo no han disminuido tras unos meses en casa, por eso cada día sigo aplicando a las ofertas interesantes y mantengo los dedos cruzados por escuchar ese sí ansiado, porque he llegado a tres finales en tres puestos súper interesantes.


Siempre se tiene uno preferido, y yo sé cuál es el mío, sin embargo, no quiero hacer castillos en el aire sin tener nada seguro ni tampoco inquietarme. Porque tarde o temprano llegará el veredicto, sea cual sea.
La mejor parte de estos meses en casa ha sido reencontrarme con mi familia. Porque hacía casi nueve años que no comía con ellos ni compartía esos instantes tan perfectos del almuerzo ni cocinaba para ellos. 
Me encanta pasar ese instante del día con mis hijos y mi marido, sentarme a la mesa para compartir una conversación, bromas, ideas… 


Tarde o temprano volveré a perderlo, porque mi trabajo exigirá total dedicación. Y se la daré encantada porque soy de las que implican al cien por cien en los proyectos. Pero lo echaré en falta.
Soy una fiel defensora de la familia, de construirla día a día, de mantenerla unida, de esas comidas dominicales donde nos reunimos todos para charlar de la semana y no perdernos la pista.
Otra de las grandes ventajas de estos meses ha sido el poder pasear por mi ciudad para ir a inglés cada día, descubriendo lugares, establecimientos, rincones. 


No correr siempre, sentir la vida más pausada, poder decidir los horarios, tomárselo todo con mayor tranquilidad, disfrutar la lectura un día soleado en el parque, frente a una Coca-Cola Zero, escribir hasta las doce del mediodía metida en la cama, disfrutar de mis amigas sin buscar huecos imposibles, estudiar inglés cada día en una academia chulísima…
No me gusta empeñarme en ver lo negativo. Porque vale, la hay. Cuando eres todavía joven la idea de no trabajar cuesta de asumir, y menos si eres activa como yo. Sin embargo, prefiero buscar la felicidad en los pequeños detalles que dejarme engullir por la ansiedad.
¡Feliz día! J

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Get it right #LDTPA (canciones)

8:08 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hay canciones que por alguna extraña razón me roban el alma al escucharlas por primera vez y luego se quedan asidas a mi interior para despertar una riada de sentimientos cuando las pongo.
Fue por casualidad que un día random, mirando vídeos de YouTube apareció de repente Get it right, una canción original de la serie Glee. Recuerdo el subidón al escucharla, cómo mis emociones se apoderaron de mi cuerpo y la idea para seguir con una escena fue más clara que nunca.
Porque para escribir es importante sentir, ver más allá del ahora, tocar el corazón de los personajes y meterse en su piel de una forma intensa, para poder dotar de sentimientos las palabras y llegar a cada uno de los lectores de la mejor forma posible.


Esta canción forma parte de casi todas las listas de canciones que escucho cuando escribo desde ese día porque consigue la magia necesaria para alentar a mi inspiración.
Después de escucharla en bucle durante un tiempo larguísimo, con esa excitación propia de cuando encuentro un dimanante musical, me pude a buscar en YouTube las actuaciones de Lea Michele en Glee, y terminé viendo la serie solo para deleitarme con las actuaciones.


Una de las escenas que más recuerdo con esta canción es una de Lo di todo por amarte. Zofia no puede amar a quien desea, se debe a una única persona si quiere conservar lo más importante de su vida, pero está en la cárcel, encerrada por culpa de alguien que debería amarla, apartada de su vida, ansiosa por recuperar una brizna de ilusión. Esta en el baño de la prisión, dándole vueltas a la situación, sin saber que en breve conocerá a Aiden, su amor imposible.



«Odio estar aquí encerrada. Le odio a él. Le odio tanto que a veces siento cómo me hiere de forma física solo con escuchar su voz o doblegarme ante sus peticiones.
El odio es un sentimiento intenso. Se me agarra a las entrañas, circula por mis venas y se introduce en mis pensamientos despertando la ira hasta invadirme por completo.
Muchas noches me duermo imaginando mil formas de deshacerme de él. Fantaseo con la posibilidad de clavarle un pincho en el corazón, de aniquilar su asquerosa sonrisa para siempre, de librarme de su yugo. Entonces me sería igual continuar en prisión, no me importaría continuar aquí encerrada para el resto de mi vida ni acabar en una cárcel más jodida porque él es mi carcelero y me deja demasiadas veces sin aire».



Os animo a escuchar la canción, a disfrutar de ella, a sentir cómo vuestro corazón se expande mientras la música vibra en vuestro interior y a sentiros transportados a otros mundos con el poder de la voz de Lea Michele.
¡Feliz día! J

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Swan Nelson #MVST (Personajes)

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Llegamos a un viernes en el que estoy muy pendiente de la llegada de noticias, tanto literarias como laborales… Hace años decía que me costaba encontrar la paciencia y me preguntaba demasiado a menudo dónde se compraba. Ahora me doy cuenta de que con el tiempo he aprendido a ser más pausada, pero también es lógico estar algo nerviosa cuando esperas la respuesta final a un trabajo que te apasionaría.
Crucemos los dedos porque aposté y espero haber acertado.


Hoy me gustaría hablaros de mi personaje masculino favorito, ese que me hace estremecer al pensar en cómo lo creé y se apoderó de mis pensamientos con una fuerza inusitada.
Es extraño, porque en mi vida real no estoy casada con alguien así y soy muy feliz tras casi veinticuatro años de matrimonio… Pero a nivel literario Swan Nelson ha creado un precedente en cuanto a un protagonista que se me metió muy dentro, mostrándome su interior con facilidad y llenándome de emociones.


Chulo, impulsivo, con un carácter fuerte, convicciones firmes y un gran amor por su familia, Swan lucha por su hermana, por su amigo Zack, por su primera novia, Tess, y en Mi vida sin ti lo hace por su gran amor, Steff. Porque cuando se ama de verdad nada puede apartarte de esa persona a la que has entregado tu corazón.
Quizás Swan se perdió al final de No puedo vivir sin ti. Lo hizo por una razón y tardó demasiado en encontrarse, pero al conocer a Steff su vida cambió. Aunque le costó aceptarlo, aunque cometió errores, aunque debía abandonarla porque lo suyo no podía ser. Pero su pasión desborda los límites del papel para inundar los corazones de los lectores. Porque cuando Swan ama lo hace a lo grande.


Swan es Ingeniero aeroespacial y piloto de cazas, pero tras descubrir la perica de Zack a los mandos de un F18 decide que dedicará su vida a la ingeniería y volará solo por placer. 
Le gusta su trabajo, disfruta de la creatividad a la hora de darle vida a máquinas interesantes, por eso se traslada durante un año a la base Edwards para participar en un proyecto conjunto de la US Air Force y la NASA.
Es un año complejo. Por un lado tiene a Steff metida en el corazón y por el otro todavía no ha superado del todo lo de Tess. Y se ha perdido. 
Pero su fondo es tierno, por eso cuando el destino lo lleva de nuevo a la vida de Steff consigue mostrarnos su alma, esa que ama sin reservas, que haría lo necesario para mantener a su chica al lado, que quizás se pasa de celosa, pero que es pasional, explosiva y leal.


En Steff encuentra la pareja perfecta, una chica que no le teme a nada, valiente, atrevida, sin miedo a decir las cosas por su nombre, capaz de darlo todo por amor y a la vez de mostrarse combativa cuando la situación lo requiere. Positiva, feliz, optimista, llena de vitalidad… Son una pareja increíble.
Pero Swan también sabe estar en su lugar en momentos tensos, porque su vena militar sale a la superficie. Lo vemos en una angustiosa escena de Mi vida sin ti, cuando no puede seguir sus impulsos si quiere actuar con tino. 
Es un chico 10.
¡Feliz día! J  
   

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Yo quiero bailar

7:57 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Vivir feliz es aprender a buscar las ilusiones en las pequeñas cosas, a valorar lo que se tiene en vez de desear constantemente lo que no se tiene, a saborear los cambios y a abrazar la rutina con una sonrisa. Y, a veces, a hacer de más y de menos para seguir en la senda correcta.
Hace unos años me lesioné la rodilla esquiando. Fue una de las épocas más duras para mí porque no podía dejar el trabajo, estábamos en una fase de expansión muy importante, mi suegro pasó una temporada en el hospital antes de dejarnos y decidí subir mi primer libro a Amazon por mi cuenta y riesgo.


Cuando echo la vista atrás para recordar esos momentos soy capaz de ver la parte positiva a pesar de la ansiedad y los meses intensos que se sucedieron, trabajando en casa hasta las once o las doce de la noche, yendo cada día a recuperación tras la operación, consiguiendo volver a caminar a mi ritmo lento…
Pero el tiempo pasa y lo coloca todo en su lugar. La rodilla también. Aunque en mi caso no del todo.
Este invierno empecé a tener dolores de nuevo. Las pruebas mostraron que mi cartílago ha decidido dejar de estar presente, detalle que no tiene una solución fácil. 


Me prohibieron esquiar, bailar, hacer deportes de impacto… 
Lo intenté. Al principio me pasé al Pilates, pero no funcionó. Quizás era yo y mis posturas (que por una razón inexplicable la profesora no corregía) o es bueno para la espalda y no para las rodillas… Así que me decidí por el Tono. Pero, voy a ser sincera, ¿a quién le gusta machacarse así, sufriendo en cada ejercicio? Y, vale, yo no soy de las que se rinden, sin embargo, la motivación se fue por el desagüe.


¡A mí me gusta bailar! Y las «extraescolares» han de motivarte y animarte, no hacérsete pesadas. Porque la vida ya tiene demasiados instantes en los que debemos arrimar el hombro, aunque esa parte no nos guste.
Hace tres semanas decidí regresar a una clase de baile. No se lo dije más que a una amiga, y ella me aconsejó desistir. Pero soy terca y estaba totalmente decidida a intentarlo. 
Estaba nerviosa porque si no lo conseguía me quedaba sin mi deporte favorito.


Empecé un martes, muy flojito, sin saltar, sin moverme al cien por cien, cuidando la rodilla y yéndome a los treinta minutos. ¡Pero mi rodilla sobrevivió!!! Y el jueves volví a otra clase para repetir las mismas conductas.
Es emocionante seguir bailando, dejando que mi cuerpo entre en armonía con la música, permitiéndole a mi sonrisa aflorar a pesar de que en algunos momentos noto el dolor en la rodilla y todavía no puedo acabar las clases. 
Porque de eso se trata buscar la felicidad, de disfrutar de cada actividad, de dedicarse a lo que más te gusta, de no desfallecer, de vibrar con cada instante.
¡Feliz día! 


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Seguir en la brecha

8:28 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hay momentos en los que la reflexión es importante para tomar distancia con los sucesos y encontrar la senda perfecta para caminar hacia el futuro.
A veces las cosas salen bien, pero otras se tuercen, y no por ello vamos a permitir que los nubarrones nos empeñen la vista, así que debemos mirar la parte positiva, que siempre la hay, y agarrarnos a ella para solucionar cualquier imprevisto con ilusión.
Soñar es bonito porque nos aporta esa dosis de sonrisa necesaria para ver la luz en cualquier oscuridad. A mí a veces me gusta imaginarme la vida de otra manera y consigo plasmar esas ideas en libros donde los protagonistas viven aventuras muy alejadas de mi realidad.


Es mi evasión, mi forma de olvidarme por unas horas de la realidad y concentrar mis energías en crear un mundo diferente donde controlo cada variable.
Ayer hice tres tests de personalidad para un trabajo que me apasionaría. Llevo con los dedos cruzados desde que postulé para el puesto porque me siento muy identificada con él, y en estos momentos estoy buscando eso, un proyecto que me apasione. 
Las preguntas de esos tests a veces me resultan difíciles de contestar porque en mí conviven dos realidades, dos personalidades contrapuestas y a la vez cercanas y complementarias. La escritora soñadora y la directiva responsable.


Aunque en realidad ambas son la misma. Porque para escribir una historia, aparte de tener la creatividad, también necesitas ser capaz de estructurar la trama, de analizar las repercusiones de cada acto de los protagonistas y de conseguir meterte en su piel, de sentir como ellos.
Para mí todo el proceso de escritura es innato, mi cerebro organiza, idea y les da vida a las historias en el papel con facilidad.
Cuando me dedico a mi otra faceta profesional también suelo ser muy ordenada, siempre planifico con mucho cuidado cada paso porque me gusta controlar las variables, anticiparme a los contratiempos y tener preparadas soluciones para posibles contingencias.


De joven era mucho más idealista y veía las cosas desde una perspectiva un poco más impulsiva, pero con los años he ido asentando mi necesidad de prever las situaciones, de planearlas, de arriesgarme cuando sea interesante hacerlo, pero buscando siempre el mayor control posible.
Ojalá consiga ese puesto de trabajo. Ojalá mi nueva bilogía os guste. Ojalá mañana os cuente más cambios maravillosos.
Pero, si no alcanzo esos objetivos, seguiré en la brecha sin rendirme porque en la vida hay que asumir los golpes, levantarse y seguir adelante sin desfallecer.
Siempre se encuentra una razón poderosa por la que ser feliz. Solo hay que buscarla, identificarla y disfrutarla sin más.
¡Feliz día! J
  

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Cuba, quiero bailar la salsa #NDDB (canciones)

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hay canciones que definen una historia por los sentimientos que despiertan o las ideas que me han ayudado a definir momentos determinados, otras, sin embargo, la determinan por una escena o una atadura con la trama o con un cambio de devenir de los personajes o un instante concreto.


Nunca dejes de bailar es una historia sensual, llena de música, baile, amor y cambios de rumbo por culpa de situaciones no elegidas.
¿Qué pasaría si conocieras a una persona con la que vivir un apasionado primer amor a pesar de saber que iba a acabar en separación?
Prometeo se lo pregunta a Maya antes de empezar siquiera a mirarse como algo más que desconocidos. Y la impulsividad de ella la lleva a sus brazos sin pensárselo, sin atender a la realidad, sin planificar qué pasaría después.


Él está involucrado con el narcotráfico. Ella es muy joven, tiene toda la vida por delante y un futuro definido. Adora bailar. Quiere dedicarse a ello de forma profesional. Y, a través de los ritmos latinos, bailados en la terraza de un hotel de Nicaragua frente a la playa, Maya y Prometeo se enamoran, aunque ambos saben que su historia tiene una inevitable fecha de caducidad.


Y hay una canción que marca de forma importante su relación y el futuro de Maya. Se trata de Cuba, quiero bailar la salsa, en la versión de DJ Rebelde. 
Es una canción llena de ritmo, con ese traqueteo que te entra en el cuerpo cuando la escuchas, invitándote a tomar la pista, a mover los pies, a no dejar de moverte al compás frenético de la música. Porque tiene una marcha rápida, intensa, prodigiosa.
Para escribir suelo usar baladas que despierten mis sentimientos, sin embargo, en esta novela supe qué quería usar para destacar una parte esencial de la historia, la que abarca el tiempo juntos de Maya y Prometeo en Nicaragua y marcar el rumbo de ella tras la marcha de él, cuando se queda sola en su dolor.


Y sí, fue una apuesta arriesgada, una forma de llevarla a un sitio concreto, a una nueva versión de ella misma, a descubrir cómo iba a vivir y hasta dónde arriesgaría por rehacerse pedazo a pedazo.
Mientras escribía esta historia de amor verdadero, de reencuentros, de segundas oportunidades y de metas redimensionadas por golpes del destino, veía de nuevo todas las películas de la franquicia Street Dance y de Step up, buscando los movimientos para Maya y Prometeo, empapándome de la danza callejera.


Fue mirando Street Dance 2 cuando la idea se forjó en mi mente y supe que Cuba, quiero bailar la salsa iba a ser importante en esta novela porque significaría algo muy importante para los protagonistas y un cambio de vida para Maya.
¡Feliz día! J

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Proyectos emocionantes

8:28 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Las semanas pasan con tanta rapidez que apenas cuento con tiempo de atrapar los momentos, sin embargo, los saboreo y los siento crecer en mi interior de una forma intensa.
Brenda y Dylan están en manos de una nueva editorial que me parece una buena apuesta y pronto podré avanzaros fechas de publicación, portada, sinopsis y mil cosas que me ilusionan... Amelia, Alba y Alonso están leyéndose en una agencia literaria que quizás pueda ser algún día la mía. Y Efraím y Debora empiezan a tomar forma en el papel, a ocupar mi mente en muchos momentos, a encontrar su sitio en la complicada trama que estoy tejiendo.


Es agradable sentir esas cosquillas creativas en el cuerpo, dejarse llevar por los personajes, por sus historias, por sus sentimientos. Ayuda en momentos de estrés o cuando las ansiedades ahogan, porque puedes aferrarte a ellos y sonreír mientras los acompañas en su periplo.
Proyectos… Hace unos días una compañera de inglés me preguntó por mis futuros proyectos... Y sonreí porque, ¡HE FIRMADO UN CONTRATO PARA LA BILOGÍA 4EVER! ¡Voy a estrenar editorial! Tengo otra bilogía acabada y un thriller. Y estoy escribiendo. Pero quizás podría hacer más…
La vida me ha otorgado este periodo de descanso, de desconexión, de tiempo para recargar las baterías y para ver el mundo desde una perspectiva distinta. Y lo estoy disfrutando, exprimiendo, sintiendo.


Quiero y deseo volver a trabajar en algún proyecto laboral que me emocione. De hecho, he encontrado un par de esos y estoy en los procesos de selección cruzando los dedos en todo momento porque parecen un reto perfecto para mí. 
Pero mientras llega ese ansiado sí, aprovecho el tiempo para otros proyectos. 
Me he apuntado a una academia de inglés llamada What’s Up donde además de estudiar lo paso de miedo. Los profesores son jóvenes, divertidos, simpáticos y apasionados. Y las ideas de las clases son muy motivadoras. Como el horario es flexible, voy conociendo a personas, repitiendo con algunas y estableciendo amistades de esas pasajeras, pero interesantes. 


Voy cada día porque es una forma perfecta de mejorar y practicar. 
También estoy aprovechando mucho el tiempo para cultivar mis amistades, las consolidadas y algunas nuevas a las que ahora tengo tiempo de conocer de una forma más calmada, sin el estrés de contar con pocos minutos para ellas.
Y aprovecho para volver a cocinar, para comer cada día en familia, para estar para mis hijos, que aunque ya sean mayores siempre va bien estar a su lado, para estar con mis padres, para estar por mí y para escribir. 
Cuando encuentre mi nuevo proyecto laboral me encantará llevarme conmigo estos meses.
¡Feliz día! J

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¿Y si...?

9:49 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! No sé muy bien cómo darles voz a algunas de mis reacciones porque a veces le doy excesivas vueltas a las cosas y me cuesta aceptar que he dejado un camino en la distancia para transitar por otro. Pero, a pesar de la sensación de vacío al encararme a esas decisiones trascendentales, el tiempo coloca todo en su lugar y consigue darme la perspectiva necesaria para dejar atrás cualquier reproche.
Escribo menos últimamente, pero lo hago con ilusión y eso es lo más importante, la motivación, encontrar esa emoción de ser la titiritera de un mundo paralelo a través de mi imaginación, dotando de palabras la historia y de sentimientos las palabras. 


Quizás con los años he ido perdiendo una parte esencial de la ilusión primaria, de querer publicar más cada día, de alcanzar el cielo. Ahora soy feliz con cada instante, con la compañía de mis historias, con la cercanía de algunos lectores que jamás me abandonan, pero la ilusoria sensación de querer llegar a lo más alto se desvanece con el paso del tiempo para traerme intensas sensaciones a diario.
Quiero caminar por una senda llena de emociones, quiero encontrar un sendero en el mundo laboral que me lleve a sentir la conexión con él, deseo un sí al proyecto por el que he apostado, aunque quizás no pase. Pero ¿qué es la vida sin riesgo? ¿Y si al final me cogen? ¿Y si lo consigo?


Los acasos a veces duelen, sin embargo, en algunas ocasiones son necesarios para creer, para soñar, para luchar. Y en eso estoy, en mi ¿y si…? particular, esperando esa respuesta positiva. Porque me gusta ver el vaso medio lleno y no voy a decaer ahora en mi optimismo.
Bueno, también diré que si no lo consigo la vida me llevará a otro lugar donde habrá una ventana abierta por la que colarse y encontrar otro camino. Seguro. No hay que darse nunca por vencido ni agobiarse ni sentir que todo se desmorona a nuestro alrededor por haber descartado algo y apostado por otra cosa.


La vida es cambio, riesgo, instantes, decisiones. La idea de reprocharse el haber elegido está fuera de lugar porque nunca sabes qué hubiera pasado de otra forma. Así que ama y cree, vive al límite de la felicidad, lucha por tus deseos, redimensiona tus metas cuando sea necesario y aprende a vibrar con cada instante. Porque es la única forma de saborear la felicidad.
Pronto os informaré sobre la publicación de la bilogía 4ever. Estoy deseando que conozcáis a Dylan y a Brenda, que le odiéis a él con todo vuestro corazón y la améis a ella. Aunque quizás Dy se gana vuestro corazoncito poco a poco… 
¡Feliz día! J  

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El Congo #UUDC (localizaciones)

8:18 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! La tormenta de esta noche ha acompañado mis pensamientos y los ha llenado de mil ideas, como si quisiera desatar mi imaginación. Ojalá pare de llover pronto porque hoy tengo un día lleno de interesantes y maravillosas experiencias. 
Esta mañana quiero hablaros de una localización que me pareció increíble cuando la decidí, la investigué y la escribí, llenando las páginas de un libro intenso en sentimientos. Porque, a pesar de la contención de Lúa, de su forma tan estructurada de tomar decisiones y de su ausencia total de muestra de emociones, había un mundo de sentimientos en su interior.


Cuando Lúa encuentra a su marido en la cama con otra chica y su mundo se desmorona, decide irse a El Congo en una misión de Médicos sin fronteras. Para ella embarcarse en esa aventura significa un nuevo comienzo, rendir tributo a su padre, interesarse por los demás y, sin saberlo, abrirse y dejarse llevar en algunos momentos por las emociones.
La idea de trabajar en medio de la selva, en pleno centro de ella, rodeada de naturaleza, de calor, del sonido de la selva, de un clima inestable, de personas sin recursos y de voluntarios que como ella han decidido dedicar una parte de su vida a los demás, le reporta paz en medio de la tempestad.


Recuerdo mis dificultades a la hora de investigar acerca de este lugar, de encontrar información sobre alguna misión de MSF en esa recóndita localización, de centrar mis pensamientos en esa selva desconocida para mí.
Poco a poco fui delineándola en mi mente, dándole color, sintiendo ese rugido animal que surgía de sus profundidades, imaginando cómo sería vivir ahí y llenando los huecos con imágenes de internet.
Descubrí que moverse por El Congo es una tarea complicada por los socavones, las lluvias torrenciales que embarran los pocos caminos transitables, la precariedad de los servicios… 


Pero también ofrece la posibilidad de ver gorilas en su hábitat natural, de embarcarse en un safari a poca distancia, de disfrutar de la naturaleza, de la calma, de la serenidad, de la soledad buscada.
Lúa vive con intensidad su estancia, descubre cómo le afecta la gente que llega a la misión y se desvive por ellos mientras se destapa poco a poco su lado más pasional junto a un Matt que en esos momentos está perdido. 
Porque a veces dejarlo todo atrás para emprender un nuevo rumbo consigue descubrirnos todo un mundo inexplorado y nos ofrece la oportunidad de cambiar nuestra visión de la vida.
¿Os venís a El Congo con Matt y Lúa? Seguro que lo disfrutaréis…
¡Feliz día! J

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Decidir

14:41 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! O tardes… Hoy me he dormido en los laureles y es que he pasado una noche larga, de esas donde tomar decisiones es de obligado cumplimiento y la ansiedad se apodera de tu mente.
Porque elegir un camino significa no recorrer el otro y a veces puede implicar sentirse angustiada después, cuando echas la vista atrás y te preguntas qué hubiera sucedido si no hubieras escogido así.


Pero siempre he defendido a capa y espada el no cuestionarme el peso de las decisiones, el no especular acerca de posibilidades inexistentes porque ya no hay vuelta atrás. 
Sin embargo, a veces dejar escapar una ruta causa un desajuste momentáneo en mi equilibrio, me ahoga y quita la respiración. Porque no deja de ser un salto al vacío sin red, una apuesta arriesgada, una puerta que se cierra.
Me gusta meditar las decisiones con cuidado, analizar los datos, repasar los hechos de forma lenta y pausada para valorarlos en conjunto y por separado. Porque es importante detenerse a ver cada parte en perspectiva antes de decantarse por un lado o por el otro.


Madurar las decisiones es básico para no lamentarse de ellas después. Aunque no siempre en la vida cuentas con tiempo para pensar, a mí me gusta sopesar los pros y los contras antes de apostar.
Esta noche me he dado cuenta de qué quiero a nivel profesional. Hasta este instante no lo había asentado en mi mente, solo había rozado la idea abstracta de conseguir un trabajo que me emocionara, per no había sentado las bases de cuál es esa emoción, de dónde puede provenir o hacia dónde me lleva.


He tenido mucho tiempo para planteármelo y quizás debería haberlo hecho antes, pero en la vida a veces te enfrentas a situaciones que te ayudan a encontrar el rumbo y a redefinir algunos conceptos que creías claros.
De eso se trata caminar por el sendero de la vida, de aprender cada día un poquito más de uno mismo y descubrir las prioridades en nuestra vida laboral y personal. Porque no todos sentimos ni pensamos igual ni tenemos las mismas metas.


Hace años mi única ilusión era publicar un libro. Luché con uñas y dientes para conseguirlo, lloré, me emocioné, sufrí… Y ahora vivo cada publicación de otra manera, sin esa emoción tan epidérmica. Porque ya tengo diecinueve a la venta y poco a poco he ido serenando mis ansias con cada nuevo ejemplar.
Creo que esta noche me ha servido para conocer con claridad qué quiero y qué no quiero de mi futuro laboral. Ojalá el destino me brinde la posibilidad de encontrar el sitio ideal para mí.
¡Feliz día! J

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En la lucha

8:48 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hace mucho tiempo pensaba que para lograr un objetivo solo era necesario perseverar, darlo todo y no desfallecer nunca. Ahora creo que también se requiere una buena actitud, dosis de paciencia y la ilusión como compañera en cualquier instante.
Se puede mirar el vaso medio vacío o darte cuenta de que está llenándose, de que solo has de aportar un poco para sumar en vez de restar.


Cuando me preguntan por mi reacción cuando supe que me iba a quedar sin trabajo admito que fue doloroso al principio porque esas empresas eran parte de mí, las sentía en mi interior, las vivía y las tenía en el corazón. Pero al pasar el tiempo entendí que a veces el destino te lleva a un lugar muy distinto al que pensaste y te ofrece un camino alternativo.
Estaba súper estresada, tenía un montón de responsabilidades a mis espaldas, trabajaba muchísimas horas diarias y nunca desconectaba porque mis tareas eran súper amplias. 
No me ha ido mal la serenidad de estos meses, el encontrar la calma para rellenar de energía mi cuerpo y mi mente ni volver a estudiar inglés mientras me reencontraba a mí misma.


Ahora estoy preparada para asumir el siguiente nivel, para disfrutar de lo que me ofrezca el destino y para encontrar un puesto de trabajo lleno de nuevos y emocionantes retos.
Este fin de semana hemos ido a la montaña. Esa casa es mi fetiche a la hora de relajarme, de poner en perspectiva los sucesos, de sentir cómo la ilusión sigue acompañándome siempre.
Y lo sé, debo cambiar algunas reacciones cuando algo no sale como lo tenía previsto, pero en general estos meses de tranquilidad me han ayudado a descubrir mis puntos flojos, los fuertes y cuáles son mis habilidades reales a la hora de trabajar, de escribir, de sonreír.


He desechado algunos proyectos, pero he seguido con los alcanzables. Hago inglés intensivo cada día en una academia donde me siento a gusto, y a la vez socializo. He preparado mi CV de mil maneras diferentes, buscando la mejor para mostrar mis capacidades. He escrito, corregido, firmado un contrato para publicar una bilogía en 2020. He soñado. Y seguiré haciéndolo siempre.
Una de mis mejores bazas para seguir en el camino de la felicidad es mi perseverancia, mi constancia y que nunca me doy por vencida. Aunque no consiga llegar a la cima, no dejo las cosas a medias ni me echo para atrás ni dejo de darlo todo para llegar a los deadlines. Porque la vida consiste en luchar con uñas y dientes para ser lo mejor posible y no desfallecer nunca por el camino.
¡Feliz día! J

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