Rumbo a Vietnam

¡Buenos días! Toca buscar una rutina, acomodarse a la nueva situación e iniciar el periplo para hallar un camino directo al futuro. 
Voy a dedicarme a ser lo más productiva posible, a sonreír y a pasarlo lo mejor posible.
Os prometí que como cada año os haría una detallada descripción de mi súper viaje de este verano. Y tengo un montón de ganas de compartirlo con vosotros, de explicaros mis sensaciones, mis anécdotas, cada uno de los descubrimientos realizados durante las dos semanas de ruta.


Pero antes de nada voy a explicar la parte memos divertida, esa con la que yo disfruto un montón, la de preparación del viaje, de organización, de cuadrar vuelos, hoteles, lugares… ¡Y hacer el presupuesto! Porque como ya sabéis, adoro los excels y los números.
¿Cómo empieza todo? 
¡Fácil! Con la búsqueda del destino. Y eso para mí es de lo más interesante porque algo que disfruto un montón es abrir el Skyscanner, poner las fechas en las que podemos viajar y decirle que el destino puede ser cualquier lugar. Es como cuando ves una película en la que van al aeropuerto y piden un billete para el primer avión que salga.


Este año no teníamos ni idea de adonde queríamos ir. Las dos o tres ideas que nos acompañaban eran escandalosamente caras y decidimos descartarlas con rapidez. Así que ya me veis mirando los resultados del Skyscanner en busca de un chollo.
Fue un domingo a las siete de la mañana cuando Vietnam se cruzó por mi camino. Y ahí desmonté el mito de que los billetes de avión son mucho más baratos los martes porque ya llevaba unos nueve días buscando, así que fue un domingo cuando bajó de precio.
Barcelona-Da Nang con Qatar, con solo una escala corta y a un precio de escándalo. No podía dejarlo correr. Era demasiado bueno para ser verdad. Quizás por eso tardamos pocas horas en comprar los billetes. 


Y ahí empezó todo, la vorágine de preparación del viaje, las búsquedas por internet, la lectura desenfrenada de blogs y relatos de antiguos viajeros que contaban su periplo por tierras vietnamitas. La mayor parte de este trabajo suele realizarla mi marido, yo soy más de comprar billetes, de encontrar compañías low costpara los vuelos internos, de cuadrar horarios, de encontrar chollos en los hoteles, de contratar los transfers
Tardamos casi un mes en decidirnos por la ruta. Vietnam es un país grande y si solo tienes dos semanas has de afinar muy bien tus preferencias para decidir los lugares idóneos para ti. 


Nosotros solemos hace eso, decidir según nuestros deseos, trazar un plan de viaje que se adapte cien por cien a nuestra forma de viajar. Y a veces esta es la parte más complicada porque se ha de indagar mucho antes de elegir para atinar con cada una de las escalas del viaje.
Tras mucho investigar en las redes decidimos el itinerario: Ciudad de Ho Chi Ming (antigua Saigon), para visitar el Mekong; Ninh Binh, para mí el paisaje más alucinante de todo el viaje; la Bahía de Halong, un lugar mágico; Hanoi, ciudad donde cruzar la calle es un deporte de riesgo y que me alucinó por su colorido; y finalmente Hoi An, un pueblo precioso con sus fanalillos, pero a mi gusto demasiado lleno de turistas.
¡Feliz día! J 

Últimos coletazos del verano

Buenos días,
Los últimos coletazos de las vacaciones se alargan entre días de sol, paseos, descanso, lectura y un poco de escritura.
No quiero pensar en la idea de las vacaciones permanentes, de la necesidad de buscar un nuevo rumbo, de empezar de cero otra vez. Quizás por eso no lo pienso y dejo pasar los días sin afrontar demasiado la situación.
Me he propuesto hacerlo en un par de semanas, plantarme entonces y dibujar lo mejor posible un camino directo al futuro.


El verano me ha servido para colocar muchos sentimientos en su lugar, para dejar atrás la responsabilidad ya no ostentada, para redistribuir mis prioridades y para descubrir qué quiero y trazar una hoja de ruta, aunque todavía es un esbozo al que le falta mucho trabajo.
Viajar obra siempre la magia de descubrirnos nuevas maneras de serenar el alma, de dejar atrás unos deseos para recomponer otros con un color diferente. Porque los sueños se pueden recalibrar y cambiar a lo largo de la vida, cuando es necesario. Sin embargo, los sucesos muchas veces nos abren ventanas impensables.


Toca crear una nueva rutina, adaptarse a la realidad, caminar sin sentir el peso de lo que se queda atrás y recomponer los sueños con unos llenos de luz. Porque eso lo tengo claro, cualquier nuevo reto profesional se llenará de intensidad, de sonrisas y de ilusiones.
Este verano he viajado, me he ido unos días con amigas a la montaña, he encontrado algún que otro rumbo para seguir y he descubierto muchísimas cosas por las que vale la pena sonreír cada día. Porque tengo una familia maravillosa con la que he recorrido Vietnam, porque la vida me ha traído unas amigas increíbles con las que hablar de todo hasta las tantas, porque ahora tengo algo de tiempo para mí y quiero dedicarlo a mil cosas diferentes, porque la vida es mucho más que un trabajo.


El lunes volveré, empezaré a relataros mi viaje por Vietnam, os enseñaré las fotos que mi hija ha lanzado consiguiendo atrapar los colores, los sabores, la magia del lugar, os descubriré mis sentimientos, mis vivencias y cada paso por tierras extranjeras.
Y seguiré escribiendo, porque esa sensación de formar parte de los personajes, de vivir con ellos y de caminar a su lado en una historia que llena mis sentidos es algo mágico.
¡Feliz día! J

Cerrado por vacaciones


Sentir


¡Buenos días! El calor cada vez es más asfixiante y el olor a verano inunda las calles con su calidez. Me encanta esta época del año, cuando hasta el sonido es diferente, como si la calma del sol, de la ausencia de colegios y de las altas temperaturas pudiera cambiar el curso de la atmósfera para hacerla sentir serena.
Me queda poco para unas vacaciones demasiado largas para mi gusto, unas que me alejarán del lugar donde durante nueve años he volcado toda mi energía y al que se lo he dedicado todo.
Prefiero no pensar en el mañana, encontrármelo cuando llegue el momento, entender entonces el significado de este adiós definitivo y enfrentarme a ese dolor cuando corresponda.


A veces me gustaría domar estos sentimientos desbocados que anidan en mi interior, darles una consistencia más tenue y no permitirles llenarme de tantas tormentas sentimentales.
Pero entonces ya no sería yo.
Hace poco salió una reseña en la que comentaba mi tendencia a escribir sobre dramas de la vida, sobre circunstancias que truncan la vida de mis personajes y sobre su proceso de cicatrización.
Es cierto. Me cuesta encontrar una buena historia en una vida cotidiana, aunque las hay, existen mil situaciones alucinantes de gente a la que la desgracia no ha tocado a su puerta. Pero a mí me gusta explorar cómo actuaría si me sucediera un hecho en concreto, imaginar mis reacciones, mis emociones, mi marea emocional en ese instante.


Mi estado anímico siempre es un detonante a la hora de darle vida a una historia. A veces no es sencillo encontrar el tono para una trama porque a mí me hace falta sentirla como propia, verla en mi mente, dejarla invadir hasta el último resquicio de mi interior para crecer conmigo.
Quizás por eso mi última novela se ha teñido de drama, de dolor, de lazos que se crean despacio, a través de los años, y un día evolucionan.
Habla acerca del amor, de la amistad, de los traumas mal superados, de enfrentarse al pasado, de superar dolores, de crecer, madurar, luchar por los sueños.
De sentimientos.


Porque los sentimientos son el motor de nuestras vidas y todos ellos nos conforman como persona, definen nuestra personalidad, nos dotan de capacidad para afrontar cuanto nos encontramos por el camino y para redefinirnos cuando el momento lo requiere.
Estoy tardando más de lo habitual en encontrarle las palabras a la segunda parte. Busco profundidad, introspección, momentos intensos y una historia que me toque el corazón como lo hace mi realidad.
¡Feliz día! J   


Siempre hay luz


¡Buenos días! Mi cuenta atrás personal lleva activada varios días. Es una sensación agridulce, de esas en las que no quiero ahondar, prefiero esperar a que suceda y no agobiarme pensando en el después.
Porque hay instantes en los que me invade la ansiedad al internarme en la realidad que me espera tras el verano, pero la combato con la necesidad de dejar todos los asuntos lo mejor posible, de luchar por no venirme abajo, por no dejarme vencer por la tristeza.
A veces las cosas no salen como esperas. Pero la única solución es levantarse y continuar caminando, sonriendo, avanzando hacia donde sea. Porque nunca sabemos cuál es el destino que nos espera detrás de una encrucijada ni podemos pasarnos la vida angustiados por lo que no es.


He vuelto a escribir, a leer, a creer.
Todavía me queda un largo recorrido hasta la paz total, pero la vida continúa con su ritmo, atrapándome, sumergiéndome en esa necesidad de dejar salir mis sentimientos en los folios del Word y sintiéndome tentada a soñar en grande. Aunque solo consiga abarcar lo pequeño.
Sigo con una trilogía intensa para mí. Creo que la comunión entre mis emociones disparadas y la historia consigue llenar la trama de intensidad.


Sé qué quiero transmitir, qué quiero escribir y conozco demasiado mi necesidad de vestir las palabras con emociones casi táctiles. Porque tras leer muchísimo estos últimos años he entendido mi ávida necesidad de descubrir cómo los sentimientos de los personajes de mis lecturas consiguen traspasar la barrera del libro para internarse en mi cuerpo y hacerlo vibrar, sentir, estremecerse, llorar, reír.
No tengo ni idea de cómo acabaré ni cuál será mi próximo destino laboral. Tampoco sé si algún día leeréis mis últimas novelas ni si gustarán ni si voy a llorar de tristeza al descubrir que no os han llegado al alma.


Solo sé que quiero entusiasmarme con un nuevo proyecto laboral sin dejar de aporrear las teclas en los momentos libres, dándole vida a mis mundos paralelos, dejando fluir las emociones que me embargan, intentando darle una intensidad parecida a las tormentas sentimentales que arrecian en mi interior.
Quizás el futuro se llene de ilusiones y nuevas publicaciones o simplemente me deje como hasta ahora, en suspenso, sin acabar de decidirme a volver a firmar un contrato porque necesito respirar, espacio y tiempo.
La buena noticia es que incluso los malos momentos consiguen mitigarse y siempre hay una luz al final del camino.
¡Feliz día! J  

Destinos. Rotos, cruzados, encontrados...


¡Buenos días! Tengo abandonados el blog, la escritura, la ilusión, la lectura y alguna que otra esperanza, pero solo necesito tiempo para adaptarme a la situación, encontrar el camino y volver a soñar.
El proceso suele tardar más de lo que nos gustaría, pero algún día se termina alcanzando una mejor versión del futuro. Porque no se puede pasar una la vida dolida por lo que queda atrás, es mejor ver lo mucho que ofrece caminar hacia delante.
Hace poco salió a la venta mi último libro, Cuando el destino nos encuentre. El título me recuerda el lugar donde estoy ahora y las tres partes de la novela bien pueden marcar mi devenir.
El destino siempre acaba encontrándote.


Destinos rotos. En la historia nos encontramos con la vida de nuestros cuatro protagonistas hecha añicos por diferentes circunstancias. Eugenia se ve obligada a casarse con un depravado como Diego. Geni está en manos de Jesús, una persona despreciable. Daniel acaba de perder a su mujer a manos de un tirano que le ha destrozado la infancia y la juventud. Y Dan se encuentra con una revelación que cambia su forma de ver el presente y el futuro.
En mi caso estoy en el borde de un final que duele y me despedaza el corazón. Porque durante años lo he dado todo y ahora recibo un pequeño rédito por mi esfuerzo.


Destinos cruzados. Dos historias, dos épocas, dos realidades. Daniel y Eugenia, dos almas rotas, se conocen en la Filipinas de finales del siglo XIX. Su amistad se fortalece con el paso de los años y evoluciona en algo imposible. Dan y Eugenia coinciden en una Filipinas actual y un encuentro casual entre ellos hará que surja una llama que quizás fructifique.
Estoy convencida de que en poco tiempo recibiré una llamada para alguna entrevista maravillosa que cambiará el curso de mis desvelos.


Destinos encontrados. Hechos históricos contra actualidad. Mientras Daniel y Eugenia luchan por una Filipinas libre, Dan y Geni siguen las huellas del viaje que realicé con mi familia a esas tierras hace dos veranos. Los cuatro van en busca de un destino que al final los encuentra.
A mí también me encontrará, me llenará y recuperaré todo cuanto he perdido este último mes.


Porque en la vida siempre hay altibajos, momentos duros y otros álgidos, proyectos que enamoran y otros que te decepcionan, personas que han decidido acampar en tu corazón y otras que solo están de paso.
Porque como mis protagonistas hay que acatar el destino y cuando te encuentra aprender a convivir con él. Aunque duela o emocione. Aunque no sea el que pensabas en un principio. Quizás te sorprenda y acabes sintiéndolo tan tuyo como el anterior.
¡Feliz día! J