Nunca dejes de soñar

¡Buenos días! Estoy muy feliz con mi vida en estos momentos y he descubierto cómo encontrar el camino te llena de luz, de color, de sonrisas, de buenas vibraciones. Entonces atraes la ilusión, la alegría y ese arcoíris en tu corazón. 
A veces solo se necesita una chispa, un destello o simplemente una claridad de mente capaz de darte la capacidad de ver más allá de la oscuridad para descubrir todo un mundo de brochazos llenos de vida.
Me gusta tanto sentirme montada en una nube de algodón, en el paraíso de la purpurina… Sin embargo, no soy una soñadora compulsiva y entiendo claramente la necesidad de tocar con los pies en la tierra para caminar por la vida sin dejarse seducir solo por una ilusoria sensación de estar en paz. Porque en realidad lo estoy. 

Foto de Pexels

Quizá mis sueños infantiles eran demasiado imposibles, pero ahora, echando la vista atrás, descubriendo cada recodo de mi sendero hasta mi ahora, soy capaz de apreciar cada curva con la emoción precisa y necesaria para descubrir sus matices. Y sonrío.
Sí, la verdad es que llevo tiempo sonriendo, con esta sensación de intensa paz, con un sosiego en el alma y esa curvatura perenne en mis labios, como si se hubiera forjado una ilusión sin fin en mi corazón.
Quizá hace un par de años no era consciente de mi necesidad absoluta de darle un giro a mi vida laboral. No lo esperaba ni estaba preparada entonces para la gran debacle que se avecinaba. Pero ahora sí sé que he conseguido llegar a un lugar mejor, que mi corazón está preparado para asumir riesgos, que mi cerebro colabora con mil ideas y retos, que mi capacidad de dar está a pleno rendimiento mientras recibo. Porque la vida es tan feliz como tú quieres pintarla.

Encima, he subido un nuevo peldaño en la escalera de la literatura. Uno que llevaba tiempo persiguiendo. Porque si algo me ha enseñado el aprendizaje de la vida es que nunca debemos renunciar a la lucha constante por alcanzar metas cada vez más elevadas. Pero sin presiones, sin agobios, disfrutando del camino.
Y aquí estoy, soñando despierta con el veintidós de marzo, con los nervios de siempre, con ese runrún interno que anuncia a gritos mis inquietudes: ¿se venderá Caramel Macchiato? ¿Os gustará? ¿Ocupará un lugar en vuestra estantería?   
Publicar con Phoebe romántica es un sueño hecho realidad y deseo tanto que salga bien, tengo tantas esperanzas en este lanzamiento… Así que os animo a descubrir a Holly y a Clark el próximo 22 de marzo, a soñar conmigo y a nunca rendiros a la hora de luchar por alcanzar vuestras metas.
Foto de Alex Azabache en Pexels

A veces hay que redimensionarlas, otras subir peldaño a peldaño, incluso sudar lágrimas, pero nunca hay que desfallecer ni dejar de sonreír porque los sueños están para hacernos felices.
¡Feliz día! J
 

Pronto, muy pronto...

¡Buenos días! A veces siento la conexión instantánea con unos personajes y otras me cuesta encontrarla, es un viaje a lo largo de las páginas, de descubrimiento y cariño, de sensaciones, de emociones…
Queda menos de un mes para poder hablar de forma abierta de mi próximo libro, para contaros de qué mano va a venir y cómo de ilusionada estoy por la experiencia. Tengo una portada increíble esperando para revelarse, una aventura lista y las ilusiones en modo on. Porque a veces hace falta solo una chispa para encender una hoguera y la mía crepita al son de los nervios y la ilusión.



Puedo explicar pocas cosas de momento… El libro es el primero de la serie Little Falls, con una historia autoconclusiva y unos protagonistas muy diferentes entre sí. La mezcla resulta explosiva en muchos momentos, porque ella es un torbellino y él la planificación en persona. Y, aun así, ambos se necesitan para encontrarse.
Me gustó la idea de empezar con una chica odiosa, llena de superficialidad, sin ningún interés por adaptarse a la situación que le toca vivir, aunque tampoco le queda otro remedio y pasa por el aro con demasiada facilidad. Porque ella no es así, no como se muestra en ese primer capítulo, solo es una fachada construida a base de heridas nunca cicatrizadas. En realidad tiene un punto de locura, su espontaneidad, las ideas irreflexivas, la positividad, la efusividad. Y, además, descubre su corazón y su capacidad de amar. Porque a veces nos emperramos en no ve hasta dónde estamos dispuestos a dar cuando encontramos nuestro destino.  



En cambio él… Tiene esa madurez propia de cuando la vida te ha asestado muchísimos golpes y necesitamos adaptarnos a las responsabilidades que se nos vienen encima. A veces no hay alternativa, por eso nuestro protagonista masculino es organizado, recto, con las ideas claras, una tendencia demasiado pronunciada a planificarlo todo y poco dado al desfase. 
Hasta conocerla… Ella arrasa con su visión práctica de la vida, le desmonta los esquemas, lo hace reaccionar con una pasión desbordante, le enseña a sentir a lo grande, a dejarse llevar en algunos momentos, a que no siempre lo puedes tener todo controlado, a arriesgarse.


Es bonito haberlos construido, haber sentido cómo crecían, cómo maduraban, cómo construían su relación. Y es precioso ver cómo ha quedado la maqueta, la portada, la redacción, la historia.
Darle a enviar a la última versión, siempre desata sentimientos encontrados. Porque ya no hay marcha atrás, pero pronto va a estar en imprenta…
En marzo… 
¡Feliz día! 

Pat 2.0

¡Buenos días! ¿Conocéis aquella sensación de estar al borde de un momento épico? ¿Cuándo sabes que vas a tener una epifanía? ¿Y hasta puedes saborear la chispa con los dedos?
Ser feliz no es una cuestión de búsqueda infinita hacia fuera, es la necesidad de absorber la positividad en cada momento, de mirar más allá, de encontrar sin esfuerzo. Porque al final solo es un estado mental, uno en el que dejas atrás las malas vibraciones para solo captar las buenas, uno en el que es tu decisión consciente de aplastar el dolor para abrazar la ilusión.
Mi vida ha cambiado en este último año y medio. Ha sido un cambio sorprendente a todos los niveles, me ha hecho ver muchas cosas desde una perspectiva muy alejada de mi pasado y me ha ayudado a encontrar ese camino de liberación para abrazar la verdadera felicidad.

A veces, pasar por un trago amargo abre la puerta a una paz imperecedera, a un conocimiento más profundo de uno mismo, a una felicidad sin límites. Porque superar los obstáculos te hace más fuerte y te da una visión menos sesgada de la realidad. 
Para mí construir mundos paralelos sobre el papel es como crear un mapa de sentimientos, profundizar en las mentes ajenas, sumergirme en situaciones intensas e imaginar cómo me sentiría en ellas, cómo reaccionaría, cómo las superaría. Y me encanta meterme en la mente de los personajes, ser parte de su corazón, empatizar con sus emociones. 
La base de mis novelas son los sentimientos. No me importa tanto la parte física de mis «chicos» como la emocional, porque la vida está compuesta de pequeños destellos de sentimiento, de reacciones viscerales, de amor, pasión, dolor, tristeza, ilusión… Por eso siempre he sido tan abocada a sentir en estéreo. A veces, cuando algo me afecta con más intensidad que a otros lo expreso en voz alta, quizá llorando —sí, soy una llorona empedernida, y a mucha honra—, con una frase: «si no reaccionara así, no podría escribir mis novelas».

Me he dado cuenta con las últimas que ahora siento diferente. Ni mejor ni peor, solo de una manera distinta. Y es bonito porque me gusta esta nueva Pat 2.0. Me gusta sentirme feliz a cada paso, disfrutar de la ilusión sin desfallecer, ver cómo mi vida laboral crece y la literaria le sigue a la zaga. Descubrir cómo mi mente no deja de crear y cómo mi capacidad para liderar un equipo no ha mermado. He pasado de dirigir quince personas a hacerlo de ciento quince. Y me encanta darlo todo, luchar, vibrar y descubrir cada día cómo avanzar. Porque el pasado ha conformado mi presente, me ha convertido en alguien más sabio y que cada día aprende algo más.

Foto de YURI MANEI en Pexels

Quiero sentir así, quiero ser yo quien abrace la felicidad por decisión propia. Quiero disfrutar de cada paso, de cada palabra, de cada decisión, de mi familia, de mi vida y de todo cuanto me rodea. Porque no necesito un éxito aplastante para sentir cómo hasta la última fibra de mi corazón se llena de calidez, se expande, lo ocupa todo y me llena de chispas de emoción. Un solo lector, un solo guiño de mis amores, una sola frase alentadora de alguien del trabajo puede hacerme saltar a la estratosfera de la ilusión.
¡Feliz día! J 

¿A qué suena la felicidad?

¡Buenos días! La vida se me ha complicado un poquito para bien desde que volví a trabajar y no encuentro tanto tiempo como antes para escribir, pero sigo soñando porque mis novelas avanzan, crecen, se desarrollan en mi mente y en mi corazón y desean llegar a vosotros, emocionaros, encontrar una forma de adentrarse en vuestros corazones.
Hace un mes de la publicación de ¿A qué huele la nostalgia? y de momento la mayoría de reseñas son preciosas. Es tan bonito cuando leo una opinión donde alaban los sentimientos de una de mis historias… Porque para mí escribir es darles vida a las emociones e intentar traspasárselas al lector.



En nada el final de Perfumes y acordes llegará a vuestras estanterías virtuales. ¿Se reencontrarán Alba y Alonso? ¿Superarán los obstáculos? ¿Qué pasará cuando Amelia se encuentre cara a cara con Sebastián? ¿Cuál es su historia?
En la primera parte cada uno de los tres personajes evoluciona hacia una versión muy diferente de él de la inicial. Alba necesita superar el dolor y a la chica que dejó en Barcelona. Alonso necesita creer en él, luchar por sus sueños y crecer como músico. Amelia necesita encontrar la fuerza para enfrentarse a su pasado. Y el final de ¿A qué huele la nostalgia? hay una decisión dolorosa para los tres. Alba y Alonso deberán elegir entre seguir sus sueños o el amor. Amelia se enfrentará a su pasado.



En ¿A qué suena la felicidad? cada uno de ellos camina por la senda de su vida actual con los sentimientos convulsos. Alonso se desprende de su pasado para convertirse en Al Ring. Alba se deja llevar por las prácticas y su carrera de Químicas. Amelia nos descubre a Sebastián y un mundo que dejó atrás… quizá pueda recuperarlo… Porque la familia a veces se construye con personas ajenas a los vínculos de sangre. Cuando hay amor, hay felicidad. 
 
SINOPSIS



 
«A veces la vida te demuestra cómo puedes sumirte en la oscuridad y enquistar tus recuerdos convirtiéndolos en lanzas contra tu corazón».
 
El pasado de Amelia no es fácil ni alegre, pero es el suyo y no quiere olvidarlo ni rechazarlo ni apartarlo nunca más. Ha llegado la hora de contarlo, asumirlo y superarlo. Está dispuesta a luchar por recuperar a Sebastián, a Eva y a Manel, porque no va a renunciar ni un segundo más a su felicidad. 
Armada con su diario y sus esperanzas, llama al timbre de casa de Sebastián. 
Él la recibe con una opresión en el pecho y la irrealidad acosándolo porque el pasado acaba de aparecer de repente, sin anestesia. 
Alba y Alonso prosiguen con sus vidas por separado, encontrando nuevos horizontes y una forma diferente de sentir mientras construyen una renovada versión de ellos mismos. Porque cuando persigues tus sueños renunciando al amor de tu vida, has de reinventarte desde cero. Pero nada te prepara para sobrevivir al paso del tiempo ni a la necesidad de compartir la vida con la única persona que te ha acompañado desde siempre.
 
¡Feliz día! J
 v

¡Adiós 2020! ¡Hola 2021!

¡Buenos días! ¡Y feliz entrada de año! Espero que, a pesar de la situación, todos encontremos la manera de pasar un feliz día y dejar atrás un año cargado de cambios.
Hacer balance es lo más importante en un momento así, porque la vida se llena de instantes que debemos valorar, de emociones, de pequeños momentos que nos definen y consiguen otorgarnos la felicidad.
2020 empezó triste para mí. Doloroso incluso, porque tenía el corazón roto. Acababa de perder mi trabajo, dejando atrás una parte importante de mi vida, y debía enfrentarme al duelo. Fue duro porque siempre he sido de ese tipo de personas que lo dan todo. 
A veces los cambios son difíciles, pero necesarios. Ahora lo sé.



Me adapté a la situación, asumí, acepté y aprendí a sonreír en mi nueva realidad, donde mi tiempo se llenaba de escritura, lectura y correcciones literarias, de sol, sensaciones y muchísimas horas de búsqueda de trabajo, de entrevistas, tests, pruebas de nivel… De clases de inglés. De familia, porque la parte más positiva de este año ha sido su compañía, el poder compartir las comidas con ellos, el estar unidos de nuevo, el estar a su lado sin trabajar una burrada de horas.
El confinamiento no me encontró a traspié porque para marzo ya me había acostumbrado a estar en casa, a quedarme en la cama escribiendo hasta media mañana, a pasarme horas leyendo, a corregir otras novelas en el despacho de casa por las tardes… A llamar a mis amigas por Skype a cualquier hora. A vivir más recluida, pero no menos feliz.

Foto de Julia Larson en Pexels

El verano se llenó de seis semanas en mi casa de la montaña, donde escribir y leer fueron mis aliados. Lo hice sin parar, acompañada de mi perrita, de mi familia en algunos momentos y de la serenidad del lugar. Fue mágico.
Seguí inmersa en procesos de selección, unos muy largos y otros muy cortos. Recibí algún que otro no, pero siempre tuve la certeza de que algún día encontraría un sí. Y… Hace un mes llegaron tres propuestas en firme, todas en un solo día. ¡Fue tan increíble! Me decidí por una que me hacía muchísima ilusión, y ahí estoy, avanzando, adaptándome, disfrutando de un nuevo reto que me llena un montón.
A eso debemos sumarle las grandísimas noticias literarias, porque la editorial Grupo Litworld me publicó la Bilogía 4ever y ha sido un éxito aplastante, un constante subidón de autoestima. Y luego eTerciopelo me propuso publicar la bilogía Perfumes y acordes, dos novelas donde dejé impresos mis sentimientos de duelo cuando perdí mi trabajo. Hace apenas un día que ¿A qué huele la nostalgia? ha salido a la venta y pronto llegará ¿AQSLF? ¡Me encantan las dos portadas! 

Foto de VisionPic .net en Pexels

Pero eso no fue todo. Este 2020 me ha traído también un contrato con una editorial nueva y más grande, una que todavía no puedo anunciar, pero que me hace tan feliz… En marzo va a estrenar la serie Little Falls con CM, una portada de alucine y un grandísimo hype en mi corazón. 
Mi balance en realidad es súper positivo porque, a pesar de todo, este 2020 me ha traído novedades alucinantes y estoy decidida a explotarlas a lo grande durante 2021.
Mi balance: he escrito cinco novelas (¡qué fuerte, yo pensaba que no había producido tanto!), he leído 191 libros (¡Capicúa!!!!!), he visto un montón de películas y series, he publicado cuatro libros y he encontrado un trabajo que me está encantando. 
¿Se puede pedir más?
¡Feliz 2021! J
 

La importancia de ser respetuoso

¡Buenos días y feliz entrada de año!!! Ya queda poquito para dejar atrás este 2020 tan extraño, para hacer balance de cada instante perfecto y cada uno que nos ha dolido, de saber en qué hemos mejorado y en qué todavía nos queda un trecho por mejorar. Y es bonito hacerlo a pesar del Covid, del confinamiento, de la surrealista situación vivida por todos este año.
Ayer me sucedió algo que me removió muchas cosas y me hizo reafirmarme en mis creencias de cómo de importante es ser capaz de mantener el temple en todo momento y no perder nunca el respeto por los demás, y mucho menos si son compañeros en algún ámbito de tu vida. 
El carácter de una persona define su vida porque en muchos casos acarrea buenas o malas vibraciones y atrae un tipo de conductas ajenas. 
Siempre he defendido el diálogo como forma de solucionar cualquier conflicto, junto al ir de cara, pero sin perder el norte ni increpar a nadie ni tratarlo con una falta total de respeto.

Foto de John Finkelstein en Pexels

Todavía le doy vueltas a cómo puede una persona crecerse de esa forma, insultar sin venir al caso, tratar a un compañero como si acabara de sufrir una regresión y volviéramos a un patio de colegio donde los gritos y el enfado acaparan los sentimientos convulsos que empiezan a estabilizarse en nuestro interior.
Gritar, rebajar al otro, no dejar hablar, insultar y despreciar de una forma clara los intentos de tu interlocutor por reconducir la conversación a un tono más productivo, donde se puedan explorar los sucesos y encontrar una vía de entendimiento, es perder los papeles y no saber estar en tu lugar. Además de una forma irracional de tratar a tus compañeros.
En la vida me he enfrentado gente parecida, pero no me acostumbro, lo siento. Es uno de mis más grandes propósitos en la vida al que jamás renunciaré. Tratar bien a todo el mundo, razonar, no perder los nervios, encontrar una solución dialogante y no atacar, sino explicar, porque todos somos humanos, todos somos susceptibles de equivocarnos y la única manera de rectificar es explicar qué ha pasado y buscar una forma de evitar algo parecido en el futuro.
Foto de Olya Kobruseva en Pexels

De algo malo siempre se extrae un pedacito de positividad porque cualquier giro de los acontecimientos nos depara alguna enseñanza y un logro al que agarrarnos. La felicidad está hecha de esos pequeños momentos, cuando a pesar de escuchar insultos te mantienes sereno, sin perder los nervios y, en vez de sucumbir al instinto primario de la ira, al final solo te quedas perplejo ante lo sucedido, sin explotar ni permitir que los sentimientos capitaneen tu reacción. Y, además, es una buena base para crear a algún personaje en el futuro, aunque ya os aviso que no va a ser nada feliz… 

Hoy lo veo todo más nítido, menos punzante y busco esa sonrisa en mi interior que me define, porque dejo atrás el ayer y me centro en la alegría de la publicación de ¿A qué huele la nostalgia? A veces tu vida da un giro inmenso, como la de Alba, y has de buscar la forma de reinventarte… ¿A qué esperáis para comprarlo?
¡Feliz día!