Un último día conmigo

 ¡Buenas tardes! 
Esta semana sale a la venta uno de mis libros, uno especial; se trata de la reedición de Un último día conmigo, revisada y con nuevas escenas, ¡incluso tiene el epílogo que tanto me pedisteis la primera vez! Estoy muy feliz de haber encontrado una editorial que cree en mí, de haber releído esta historia, de haber cambiado cosillas y estar a punto de compartirla con vosotros. Si algo me ha enseñado la vida es a disfrutar de las pequeñas cosas , y publicar me hace feliz.
¿Queréis saber un poquitito de la novela? ¡Ahí va la sinopsis! 

«Amar significa caminar a ciegas; no siempre se avanza sobre suelo firme,
pero hay que dejarse llevar, arriesgarse. si no se hace así,
se puede perder lo más importante».
La vida de Lúa se desmorona de la noche a la mañana, y todas las certezas que atesoraba se convierten en la nada más absoluta. Su matrimonio con Cesc resulta no ser tan fuerte como imaginaba, la plaza de médico que consideraba fija en el hospital donde trabaja desaparece y tiene que cambiar el camino trazado de antemano, sus planes y sus ideas de futuro.
Una mujer racional, que valora siempre los pros y los contras de sus decisiones, y nunca se deja llevar por los sentimientos, se siente perdida. intentando encontrarse, decide embarcarse en la mayor aventura de su vida y se va como voluntaria en una misión de Médicos sin fronteras a una región recóndita del Congo. Y allí, en mitad de la selva, conocerá a Matt, la persona que a priori es la menos indicada para desatar sus emociones, pero que tal vez sea la única que conseguirá cambiar su manera de ver el mundo.


👩‍🔬La vida de Lúa se desmorona y se va a África con Médicos sin fronteras 
🤦‍♂️Matt necesita un lugar sereno para pensar
📋Ella es poco flexible
💕Quizá sus corazones puedan encontrarse en el Congo
A veces la vida nos enfrenta a situaciones dolorosas y acabamos tomando decisiones que afectan a nuestra forma de entenderla porque necesitamos un cambio, un giro, un nuevo rumbo.
Eso le pasa a Lúa cuando se encuentra a su marido en la cama con otra mujer...

¿Tenéis ganas de descubrir qué pasa? ¿Puede una persona infeliz darse cuenta de por qué y dejarse llevar sin perder su identidad? Lúa es racional, contiene sus emociones, piensa antes de actuar... ¿Podrá Matt romper sus barreras? ¿O terminará dándole otra oportunidad a Cesc?
¡Feliz día! 

 

 

En la lucha sin perder la sonrisa

 ¡Buenos días!
Parece mentira cómo después de muchos meses alejada del blog, ahora tengo ganas de compartir mis desvelos a través de esta plataforma, aunque he perdido lectores y estaba muerto hasta hace tres días. A veces las circunstancias te llevan por un lugar diferente al planeado, hay que empezar de cero, labrarte un nuevo camino y abrirte paso entre las fauces de las espinas. Porque los reveses te sorprenden sin darte tiempo a reaccionar y lo único que puedes hacer es levantarte y volver a ponerte en marcha, no permitir que nada te hunda, seguir soñando y sonreír. Porque las sonrisas son el motor de la ilusión.




Este mes salen dos libros a la venta: Un último día conmigo, con mi querida eTerciopelo y Cuando estoy sin ti, la cuarta de la serie Sin ti que está reeditando Romantic Ediciones. Hasta hace diez días tenía una cuenta de Instagram con más de 2.002 seguidores donde exponer las novedades, pero tras el pirateo me quedan apenas 191 y es bastante triste ver cómo mis publicaciones apenas llegan a unas cuantas personas. Sin embargo, seguiré en la brecha, caminaré hacia la cumbre y creeré en el poder del destino.
 
RECORDAD:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/ DENÚNCIALA, NO SOY YO.
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/ si quieres seguirme ya lo sabes…
 



¿Alguien se ha parado a pensar cómo es de difícil conseguir crecer en una red social? ¿El trabajo que hay tras el crecimiento exponencial de seguidores? Es una tarea ardua: pensar contenido interesante, prepararlo, aprender a hacer diseños, buscar herramientas adecuadas, encontrar las ideas, pasarse horas contestando los mensajes, compartiendo, visitando otros perfiles… ¿Y todo para qué? ¿Para que un hacker te robe tu cuenta y Instagram te bloqueen en la nueva por crecer demasiado rápido y usar hashtags para llegar a más gente? ¡Es de locos! ¿Lo peor? Estamos en sus manos, ¡eso me revienta!
He mandado ya siete vídeos para demostrar mi identidad a Instagram, pero ellos siguen diciendo que no puedo probarla. Y, mientras tanto, el hacker sigue usando mi nombre y mi cuenta para acosar a mis seguidores. Porque Instragram, a pesar de las cientos de denuncias de personas que me conocen y de mis intentos por hacer llegar el mensaje a todos mis antiguos seguidores, no hace nada para asegurarse de que digo la verdad, solo pedirme vídeos —vamos a ver, mi antigua cuenta está asociada a mi teléfono, les envío siempre la petición desde el correo de antes, el que llevo usando años y mi foto está en todas las redes sociales, junto a mis denuncias públicas de lo que está pasando, ¿tan difícil es comprobar que soy yo?—. Estamos en un mundo loco, en manos de unos pocos a los que les importa cero o nada la gente, la privacidad o dejar impunes a los delincuentes. Y nosotros solo contribuimos a que sigan igual.



Es una situación complicada… Por un lado siento un odio visceral hacia Instagram y su monopolio, es indefensión en estado puro. Pero por otro, está esa necesidad de ser visible —no nos engañemos, vendo libros y si no se conoce su existencia, es imposible ganar lectores—, una que me empuja a volver a levantar una cuenta nueva. ¿Y cómo se hace eso? Invirtiendo tiempo y dinero. Porque no olvidemos que Instagram es un negocio que se lucra gracias a los anuncios. Y, ¿cómo creéis que se sube rápido de seguidores sin comprarlos? ¡Pues pagando anuncios! Y ahora viene cuando mi imaginación se pregunta: ¿no será que IG potencia y protege a los hackers para conseguir que paguemos anuncios destinados a aumentar el tráfico de nuestras nuevas páginas? ¿Por eso están bloqueándome constantemente e impidiendo que etiquete a gente o ponga hashtags en mis publicaciones para llegar más lejos? ¿Me están instando a pagarles por anuncios? ¿A los mismos que no mueven ni un dedo para solucionar el pirateo? ¿Y dejan que los hackers campen a sus anchas por la red? Llamadme loca, pero eso da mucho qué pensar… Y no es nada bueno, da miedito...
En fin… Sigamos luchando…
¡Feliz día!   

La pesadilla continúa

 Buenos días,
La vida no deja de sorprenderme de maneras imposibles de entender. A veces luchas durante una eternidad para conseguir algo y otras te sorprende la facilidad con la que llegas al lugar soñado. Tras años de batallar con uñas y dientes para salir adelante en el mundo de la literatura, pensando en contenido interesante para compartir en las redes, escribiendo, buscando editoriales donde publicar mis novelas y que creyeran en ellas, dándolo todo por alcanzar cada vez más lectores, van y me roban mi cuenta de Instragam, y nadie hace nada. 
Estamos en el mundo al revés, no es posible que un hacker logre llegar a mi cuenta, hacerse con el control, robar nuevas cuentas a partir de ahí, acceder a mi información personal y que la red social no haga nada. Es la sensación de impotencia más agotadora de la historia. Porque si pretendes seguir siendo visible en la web, teniendo en cuenta que tu perfil es algo profesional, esto te destruye y estás en manos de quien no te ayuda. Es un sinsentido. Y ni siquiera te permiten avisar a las personas que todavía siguen la cuenta, ni hay nadie dispuesto a comprobar quién eres. ¡Si la policía admite no tener armas para luchar contra ellos! ¡No hay legislación al respecto! Y le estamos dando un poder enorme a los monstruosos monopolios de Meta —Facebook e Instagram—.



Llamadme loca, pero a mí me da por reflexionar… Para ganar seguidores en IG has de trabajar muy bien, crear contenido interesante y pagar sus anuncios. Y…, ¿no será que permiten los hackeos para que vuelvas a empezar y pagues más? Sería la perversión del sistema, pero ¿qué podemos esperar de unas corporaciones que pasan absolutamente de los hackeos? Es escalofriante pararte a analizar la situación. Más de cien personas me consta que han denunciado mi antigua cuenta por suplantación de identidad, a algunos los están acosando con mensajes, a otros incluso les han enviado SMS a teléfonos extraídos de mis mensajes, ¿y no hay cierre de la cuenta?



Los primeros días trabajé con la esperanza de recuperarla, pero al cabo de cinco vídeos —oye, que soy yo, que la red está plagada de fotos mías y encima tengo un Facebook que ellos también controlan, comprobar mi identidad no es tan difícil— y la negativa de Instagram a reconocerme, he acabado por empezar de nuevo. Cuenta nueva, sin seguidores, sin capacidad de llegar a demasiada gente y con el hándicap de que si intento etiquetar a mis antiguos seguidores para que no se dejen timar por el hacker, IG me bloquea y no me deja ni publicar ni comentar. ¡Flipante! Se premia al hacker y se castiga a la persona a la que han suplantado la identidad… En fin… ¡Sin palabras!



Lo más importante es qué se puede hacer:
1.     NO HAGAS NADA DE LO QUE TE PIDA EL HACKER.
2.     Denuncia todos los mensajes recibidos al chat de IG por fraude.
3.     Denuncia la cuenta por suplantación de identidad.
4.     Bloquea la cuenta.
5.     Comparte en redes para ayudar a avisar a los demás. ¡HEMOS DE PROTEGERLOS!
6.     Si ha logrado hacerte algo: VE A LA POLICÍA. No te ayudan demasiado, pero yo he abierto una denuncia y cuantos más datos, más posibilidades de que juntos logremos atraparlo y detenerlo.
Espero que algún día todo se solucione… ¡Gracias por vuestra ayuda y apoyo! 
¡Feliz día! 

 

La pesadilla de que te hackeen la cuenta de Instagram

 ¡Buenos días!
Hace mucho tiempo que no paso por aquí, la verdad es que la vida me absorbe y apenas tengo tiempo para abarcar las mil obligaciones que me impongo durante el largo día. Recuerdo cuando venía aquí a escribir cada madrugada, con la emoción de construir un lugar pequeñito en la blogosfera donde dar a conocer mis escritos… Luego aparecieron las editoriales, las redes sociales, las publicaciones, un trabajo cada vez más exigente y el tiempo se me escurrió de las manos.
Es importante la parte llamada REDES SOCIALES. Por desgracia, dependemos de ellas de una forma escalofriante y hoy en día nadie nos protege de ellas. Hace unos días, concretamente el 21 de septiembre de 2022, ME HACKEARON LA CUENTA DE INSTAGRAM. No dormí durante tres días, impactada, agobiada, ansiosa. El hacker se dedicaba a publicar cosas sobre bitcoins, a enviar enlaces de compra a mis seguidores, a intentar hackear otras cuentas, y tenía acceso a todas mis conversaciones privadas. ¡YO NO PUEDO ENTRAR EN LA CUENTA! Es duro saber que tu privacidad ha sido vulnerada, que alguien ahí fuera está usando tu nombre para cometer delitos informáticos con los que tima a la gente o la hackea. Eso está tipificado como delito. Y si alguien está hablando a los demás con mi nombre, está suplantando mi identidad. Pero INSTAGRAM NO HACE NADA.


Durante todo el día 21 recibí un millar de mensajes avisándome de la situación. Mis amigos, conocidos y personas a las que tenía en mis perfiles de otras redes sociales me escribieron, todos me mandaban fotos de lo que estaba ocurriendo. Hablé con META Business, entre otras cosas yo solía pagar algún que otro anuncio y mi tarjeta de crédito estaba asociada a la cuenta que comparten Instagram y Facebook. ¿Me ayudaron? ¡No! Me dijeron que ellos eran Meta y no Instagram —léase ironía modo on, ya que Instagram y Facebook son Meta—, no me dieron opciones válidas para eliminar la tarjeta de crédito sin perder mi cuenta de Meta business —gracias a San Google descubrí que era tan fácil como desvincular Facebook e Instagram desde FB— y que, evidentemente, no me podían ayudar con lo del hackeo de mi cuenta.



Pasado el shock inicial, reaccioné. Busqué soluciones, maneras de contactar con el servicio de Instagram, de explicar lo que había pasado, de recuperar mi cuenta. Pero… ¡No existe esa posibilidad! Eso me desarmó. La red social más extendida en el mundo NO TIENE ATENCIÓN AL CLIENTE. Tras hablar con muchas personas a las que les había sucedido lo mismo, descubrí que solo podía mandar un vídeo —uno que ellos te hacen— para demostrar mi identidad. Lo he mandado cinco veces, incluso con la misma ropa y en el mismo lugar donde me saqué mi foto de perfil, pero en todas y cada una me dijeron que no había podido probar mi identidad y que mandara otro vídeo. Mientras tanto, el hacker sigue controlando mi cuenta.
Avisé a todos mis contactos directos —mi cuenta tenía 2.200 seguidores, de los que tengo datos de contacto de 70—. Les pedí que denunciaran la cuenta por suplantación de identidad, que dejaran de seguirla, que no hicieran caso al hacker. Sé que se han hecho más de cien denuncias a la cuenta, pero INSRTAGRAM SIGUE SIN ELIMINARLA. La verdad es que llegado a este punto solo quiero que la cierren. Estoy dispuesta a perder todo mi trabajo, lo prefiero a que un hacker hable en mi nombre. Pero ni con esas… 



Fui a la policía a denunciar el caso. Me dijeron que quizá la única solución es contratar a un informático para que recupere la cuenta —aquí mi capacidad de flipar alcanzó límites insospechados— o que me creara nuevas cuentas a mi nombre para que los usuarios de la red lo encontraran raro y acabaran viendo cuál es la mía. Está claro que con la legislación actual poco pueden hacer y eso es muy triste porque, ¿quién nos protege del monstruo de las redes sociales? Ellos no pueden, y son la policía. Instagram no hace nada. Facebook no hace nada. ¿Lo peor? Si quieres vender algo —en mi caso libros— estás en sus manos. 
MI ÚNICA SOLUCIÓN HA SIDO CREARME UN NUEVO PERFIL, empezar de cero, volver al principio, al inicio de un largo camino por conquistar seguidores. Cuando intento etiquetar a mis antiguos seguidores para avisarlos, Instagram me bloquea, y, la verdad, ojalá pudiéramos prescindir de ellos. ¿Cómo podemos preocuparnos por según qué cosas y no legislar para proteger a la gente? Si buscas en Internet alguna queja pública contra Instagram por algo parecido, no la encuentras. Y, no sé, la indefensión es la peor pesadilla de una persona. 
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/ DENÚNCIALA, NO SOY YO.
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/ si quieres seguirme ya lo sabes…
¡Feliz día! 

Felicidad en estado puro

¡Buenos días! A veces algunos sueños encuentran la forma de hacerse realidad y se materializan frente a tus ojos de una forma perfecta, y entonces es importante saborearlos, sentirlos, hacerlos tuyos mientras descubres esa intensa felicidad momentánea donde las piezas de tu vida encajan de forma absoluta.
De niña soñaba con escribir, contar historias, llegar a Hollywood con ellas, verlas en la gran pantalla, ayudar en el guion, descubrir mis libros en las estanterías de las librerías, saber que los leían… Pensaba en grande, soñaba a lo apoteósico y no me daba cuenta de cómo de alejadas estaban esas metas de la realidad.



Crecí y abandoné mis sueños, me dijeron que jamás escribiría un libro. ¿Cómo iba a hacerlo una disléxica con problemas ortográficos tan pronunciados? Subestimaron mi capacidad por perseverar, por estudiar, por aprender. Pero eso es otra historia… 
Recuerdo un día de San Juan, cuando quemé mis cuadernos en una hoguera y condené todas esas fantasías hechas relatos a una vida de ostracismo absoluto. Ese día fue doloroso, había decidido no volver a escribir nunca más, total, nadie daba un duro por ello… Y estudié económicas.



Durante años me aparté de todo lo relacionado con la literatura. Ni lectura ni escritura ni nada que se le acercara. Pasé de leer más de cien libros al año a cero. Cambié mi percepción de la vida, estudié, me puse a trabajar, tuve hijos… y entonces todo explotó.
¿Conocéis esa sensación de que os falta algo para estar completos? A mí me sacudía constantemente, me zarandeaba, tiraba de mí. Los dedos me cosquilleaban de la necesidad absoluta de volcar mi imaginación en el papel, en la pantalla, en un libro. Esa ansiedad me carcomía. Se apoderó de mi alma, de mis sentidos, de mi vida. Hasta que me decidí a estudiar ortografía en secreto y, tras un año de volver a leer, de subrayar en los libros las palabras que me costaban, de aprenderme las normas una y otra y otra vez, me senté frente a una pantalla para dar rienda suelta a mi primera historia. ¡Fue catártico! Emocionante, increíble, perfecto, delirante… 



Entonces mis expectativas se montaron en un cohete imparable hacia la estratosfera, impulsándose hacia el imposible, jugando con fantasías desbordadas. Pero era tan feliz imaginando ese final, que quizá tardé demasiado en redimensionarlo a la realidad.
En esos sueños quiméricos había una parte que he logrado hace poco, y me siento como si acabara de subirme a ese cohete para alcanzar la velocidad de la luz y ver las estrellas pasar a toda pastilla a mi lado, como lucecitas blancas parpadeantes mezcladas con fuegos artificiales. Porque a veces, solo a veces, algunos sueños se hacen realidad. Como ir al FNAC y descubrir mis libros en la mesa de novedades, entre los más vendidos del género.



Fue una explosión de felicidad las dos veces. Con Caramel macchiato y con Chocolate muffins. Y quiero seguir sintiéndola, quiero alcanzar el cielo de las emociones de la mano de mis chicos, quiero disfrutar, saborear y compartir. Ojalá encuentre otro de esos sueños en el futuro, aunque haber vivido la consecución de estos vale por mil.
¡Feliz día! 

Contar historias

¡Buenos días! Debería escribir más en el blog, ya que apenas paso por aquí. He cambiado mis rutinas, pero a veces vuelvo a él. Lo empecé en un momento convulso de mi vida, cuando deseaba alcanzar una meta imposible, mi corazón estaba tan roto por las esperas y los rechazos y carecía de capacidad de ver la luz del sol entre las nubes. Me funcionó, fue un catalizador de rayos, un ente capaz de agujerear las nubes para darme la visión del cielo.
Contar historias es como volar a otro lugar, como darle la potestad a mi mente para vivir en una realidad paralela donde todo es posible, incluso ser quien nunca seré. Y eso me ayuda a dejar vagar mi imaginación por reinos desconocidos, por países lejanos e inalcanzables y por personajes que en ese momento me invaden el corazón y lo llenan con su realidad, una muy alejada de la mía.



A veces siento, pienso e idealizo conceptos, personas, instantes… Pero soy consciente de que si me pasaran en la vida real o conociera a ese chico completamente tatuado o me enfrentara a según qué tipo de traición, nunca acuartaría como mis personajes. Pero es tan bonito imaginar, darles alas a mis ensoñaciones románticas…



He evolucionado mucho desde que abrí el blog. Ahora veo la vida desde otra perspectiva, sé disfrutar de los buenos momentos, de la escritura, de las interacciones con los lectores, de la vivacidad de emociones que despierta escribir, leer y beber a sorbitos la felicidad.
La semana que viene se publica la segunda parte de Little Falls, una serie que me robó el corazón durante meses, me hizo cambiar de parecer con algunos personajes y me acompañó en un mundo lleno de emociones, en un pueblecito perdido en Arkansas, con ranchos, caballos, saltos de agua y personas increíbles. 



Me gusta mezclar el thriller en mis novelas, crear a malos, dotarlos de personalidad y de razones ocultas para convertirse en monstruos. Aunque he de admitir que muchas veces la realidad supera la ficción. En Little Falls aparece alguien oscuro, una persona con un corazón tan negro que debería pesarle. Y sí, como dicen muchas personas, Caramel macchiato termina dejando muchas cosas en el aire. Pero ya os adelanto que la mayoría de respuestas las hallamos en Chocolate muffins… 
Sigo feliz ante cada lector que llega a mis libros. 4ever continúa su carrera imparable hacia las lecturas, Perfumes y acordes ha conquistado muchos corazones y espero que Little Falls siga el mismo camino que Caramel macchiato en todas las novelas. ¿Me vais a acompañar en esta aventura????
¡Feliz día! 😍