El lado bonito de las cosas

15:51 Pat Casalà 1 Comments

¡Buenas tardes! Siempre he mantenido que es importante quedarse con las partes positivas de las situaciones, sobre todo cuando en un primer momento pueden parecer dolorosas o difíciles. Porque, aunque nos sintamos perdidos, siempre hay luz al final del túnel.
Mis deseos de encontrar un empleo no han disminuido tras unos meses en casa, por eso cada día sigo aplicando a las ofertas interesantes y mantengo los dedos cruzados por escuchar ese sí ansiado, porque he llegado a tres finales en tres puestos súper interesantes.


Siempre se tiene uno preferido, y yo sé cuál es el mío, sin embargo, no quiero hacer castillos en el aire sin tener nada seguro ni tampoco inquietarme. Porque tarde o temprano llegará el veredicto, sea cual sea.
La mejor parte de estos meses en casa ha sido reencontrarme con mi familia. Porque hacía casi nueve años que no comía con ellos ni compartía esos instantes tan perfectos del almuerzo ni cocinaba para ellos. 
Me encanta pasar ese instante del día con mis hijos y mi marido, sentarme a la mesa para compartir una conversación, bromas, ideas… 


Tarde o temprano volveré a perderlo, porque mi trabajo exigirá total dedicación. Y se la daré encantada porque soy de las que implican al cien por cien en los proyectos. Pero lo echaré en falta.
Soy una fiel defensora de la familia, de construirla día a día, de mantenerla unida, de esas comidas dominicales donde nos reunimos todos para charlar de la semana y no perdernos la pista.
Otra de las grandes ventajas de estos meses ha sido el poder pasear por mi ciudad para ir a inglés cada día, descubriendo lugares, establecimientos, rincones. 


No correr siempre, sentir la vida más pausada, poder decidir los horarios, tomárselo todo con mayor tranquilidad, disfrutar la lectura un día soleado en el parque, frente a una Coca-Cola Zero, escribir hasta las doce del mediodía metida en la cama, disfrutar de mis amigas sin buscar huecos imposibles, estudiar inglés cada día en una academia chulísima…
No me gusta empeñarme en ver lo negativo. Porque vale, la hay. Cuando eres todavía joven la idea de no trabajar cuesta de asumir, y menos si eres activa como yo. Sin embargo, prefiero buscar la felicidad en los pequeños detalles que dejarme engullir por la ansiedad.
¡Feliz día! J

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