Xcaret, una pequeña decepción

8:49 Pat Casalà 2 Comments


¡Buenos días! Llegamos a la recta final de las vacaciones y del viaje a México. Entre hoy y mañana terminaré el relato del fabuloso viaje de este año y regresaré a la rutina diaria con una sonrisa. ¡Con mil cosas maravillosas que recordar!
Mi decálogo de intenciones este año es claro: seguir como ahora, escribir por emoción y no esperar a que suceda algo mejor. El promedio de producción este último año es increíble, cada cuatro meses tengo una novela terminada y corregida. ¡Me encanta crear mundos paralelos!
Volvamos a México… El día de Xplor llegamos al autobús a las once y cuarto de la noche, envueltos en una tormenta tropical con enormes goterones que nos empaparon más de la que ya estábamos. Esa noche nos metimos en la cama enseguida para despertarnos a las ocho el día siguiente.
De todas las excursiones que pagamos, la del último día me pareció la peor. Fuimos al parque Xcaret, un zoológico de enormes dimensiones cuya entrada, con espectáculo nocturno y comida, asciende a ciento cuarenta y cinco euros por persona. Es un dineral que únicamente incluye la visita al parque y el descenso por los ríos.
Me pareció un abuso que todas las demás actividades, en las que interactúas con los animales y con la naturaleza del lugar, sean de pago. Lo único que vale la pena de Xcaret es el mariposario, el acuario, la comida y los ríos.
Al llegar hacía tantísimo calor que decidimos iniciarnos con el descenso de uno de los ríos. Elegimos el que hacía el recorrido por el poblado maya, una reproducción de cómo vivían en la antigüedad. El cauce discurría la mayor parte del tiempo por la selva, aunque en algunos momentos también atravesamos grutas.
Fue una experiencia muy bonita, pasamos casi una hora nadando, hasta llegar al mar. Nos dieron unas gafas, un tubo y unas aletas para que no nos cansáramos. Tienen muy bien montado el sistema, puesto que dejas tus zapatos, la toalla y la ropa en una bolsa antes de entrar al río y la recoges a la salida del agua.
Nos pasamos el resto del día caminando de un lado para otro, sin pagar nada extra. Visitamos el acuario, con expositores de la barrera de coral y de peces singulares, paseamos por el enorme mariposario, ya os he dicho que vale la pena, surcamos el río con una barca a dos por hora (uffffff, ¡qué calor, calor, calor!) y comimos en un restaurante frente a los jaguares.
La comida era buenísima, elegimos el restaurante internacional y nos encontramos con sushi, pasta, pizzas, carne argentina, platos mexicanos, paella… ¡Estaba buenísimo!
Por la tarde mi marido y mis hijos nadaron por otro de los ríos, el Manatí. Los ríos eran lo mejor del parque… Yo perdí el bañador por la mañana y no pude ir con ellos. ¡Fue una lástima!
Terminamos el día con una actuación en un teatro enorme donde el calor era sofocante. Compramos unos botellines de agua a precio de oro y contemplamos el espectáculo que a mí no me entusiasmó para nada. La primera parte fue bonita, pero en la segunda, con bailes regionales mexicanos, me costó un mundo no aburrirme.
Llegamos al hotel tarde, casi a las diez de la noche. Los restaurantes estaban cerrados y de poco no cenamos… Suerte que en el italiano del hotel nos dejaron coger un plato y llenarlo de comida para llevárnoslo a la habitación.
En fin, un día bonito, pero sin la substancia de los anteriores…
¡Feliz día! J

You Might Also Like

2 comentarios: