Primera esquiada

13:31 Pat Casalà 2 Comments


            ¡Buenas tardes! Jajajaja. ¡Es la primera vez que escribo tan tarde!!! Pero como siempre acudo a mi cita diaria con el blog con mucha energía e ilusión. ¡Espero que os guste la crónica de mi primer día de esquí de la temporada!
            Ayer, cuando llegamos a Estavar, uno de nuestros vecinos nos estuvo explicando la cantidad de nieve que había en el Puigmal y lo bien que se esquiaba, pero nos advirtió de que a partir de las once y media de la mañana las colas eran larguísimas, puesto que es una de las pocas estaciones abiertas de La Cerdaña y que sólo hay nieve en la parte superior de la estación.
            Al tener el forfait de temporada ir a probar qué tal no nos supone más que un madrugón, así que esta mañana me he despertado a las seis y media para preparar el desayuno de los cuatro y organizar la casa. Una hora después he levantado a mi familia y a las nueve menos diez ya estábamos frente al telesilla a la espera de que lo abrieran.
            ¡Qué ilusión me hace ponerme los esquíes el primer día!!! ¡Y deslizarme por la nieve a esas horas tan tempranas en las que no hay gente y las pistas están recién aplanadas por las máquinas! ¡Y sentir la libertad de la montaña! ¡Es genial! Y pensar que en uno de los telearrastres de esta estación nació mi querida Pam….
            Fue una mañana de marzo, disfrutando de la Semana Santa. Mi cabeza no paraba de darle vueltas a varias ideas que se me habían ocurrido para una nueva novela. Al principio sólo eran un montón de ideas inconexas que me iban asaltando poco a poco, creando un bucle de pensamientos entorno a ellas.
            Con el paso de las horas, mientras iba de un arrastre a otro e iba esquiando, la personalidad de mi protagonista fue tomando cuerpo, la fui definiendo  despacio, imaginando, empatizando con sus sentimientos y su manera de comportarse. Y así se forjó Pamela Casas Agreste, una mujer fuerte y con algunos traumas, con un don paranormal y toda una aventura por vivir.
            ¡Es curioso cómo volver al sitio donde se fraguaron los inicios de la novela me despierta unas intensas cosquillas en el estómago! Es como si al ir allí pudiera conectar con esas primeras emociones.
            Y hoy he sentido esas primeras ilusiones, he recordado todos mis primeros pensamientos, aquellos que se fueron perdiendo dentro de la trama cuando fue tomando consistencia. He evocado los muchos oficios que pensé para Pam hasta decidirme por el de la novela, los matices que le fui confiriendo a la historia primaria, la idea prigenia que fue llevándome por los laberintos e la creación.
            La verdad es que hoy la nieve no estaba genial, había placas de hielo y trozos un poco pelados, pero nos hemos sacado el gusanillo y hemos disfrutado de dos horas fantásticas en familia, ¡así que ha valido la pena!
            El sol parece empeñado en ocultarse detrás de unas nubes blanquecinas que lo apagan un poco, pero no consiguen evitar que algunas de sus barras de luz broncee la piel de quien se desliza por las laderas.
            La estación del Puigmal es muy bonita, con remontes un poco vintage, servicios suficientes y una vista espectacular de las montañas cunado subes arriba de todo de la zona Montserrat. Desde allí se ve hasta la mítica montaña que le da nombre si tienes la suerte de encontrar un día despejado.
            Hoy había niebla entre las montañas, una niebla maravillosa que cubría los montes y parecía formar un mar blanquecino entre los picos que sobresalían como si fueran pequeñas islas rocosas. Es precioso, la niebla forma una especie de olas y llena una gran extensión de espacio bajo la cima desde la que se observa el fenómeno.
             Y ahora estoy delante de la chimenea, tras una ducha con agua hirviendo, escribiendo esta entrada que en unos minutos iré a colgar al banco de la carretera, completamente tapada y con unos guantes en las manos para impedir el frío de la última vez.
            ¡Os deseo un día genial!

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2 comentarios:

  1. Si soy sincera, no he ido a esquiar nunca, prefiero esconderme en mi manta delante de la chimenea cuando hace ese frío.
    A veces los "Ports de Beseit" estan nevados y estan preciosos, la gente sube hasta donde puede para ver la nieve. Yo desde mi casa puedo ver esa vista maravillosa y salir corriendo para esconderme bajo mi manta o calentarme las manos en la chimenea.

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  2. ¡Pues a mí me encanta esquiar!!!!! Pero también me gusta lo de la chimenea.... ¡Pasa un gran día guapa!!!!!

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