Frases de novela

 ¡Buenos días!
Aquella frase hecha que dice: «La vida sigue» es cierta, aunque quizá deberíamos añadirle una coletilla: «a pesar de que a veces tú te quedas encallado en un mismo lugar». Porque el hecho de continuar no significa tu avance ni la superación de algunos obstáculos. Para mí el hackeo de la cuenta de Instagram ha quedado en el pasado en algunos puntos, pero sigue mi lucha diaria, mi deseo de detener esta locura, de encontrar medios para explicar en voz alta lo que pasa. Y, en muchos instantes, me siento demasiado sola. La gente se desentiende de situaciones así, nadie mueve un dedo, los medios enmudecen y las grandes corporaciones siguen imponiendo su dominio. ¿Lo peor? O juegas a su liga o desapareces. 

En fin… Seguiré luchando día a día para salir de este atolladero sin dejar de ver la parte positiva, esa de empezar de cero y ver cómo a veces consigues crecerte en la adversidad de esta manera.

Hoy la idea es hablaros de frases de mis novelas. Cuando preparo las promociones para las redes, tengo siempre a mano un listado de ellas, extraídas mientras corrijo, pulo, releo. Porque en unas cuantas palabras puede contenerse la esencia de una historia, resumir un sentimiento, pueden hacerte pensar, llenarte de ideas y llevarte a un lugar diferente donde todo es posible. Normalmente elijo aquellas que hablan de amor, emociones, pensamientos constructivos… Y es que un manuscrito es un legado, un grupo nada desdeñable de palabras, muchas ellas con mensaje.

Cuando leo, muchas veces señalo las frases que me han llamado la atención. Son pequeños lemas, impulsos, brillos en un universo plagado de letras. Al escribir salen solas, se enredan en mi cerebro y encuentran su camino hacia la liberación a través de la lectura una vez pasan a ser vuestras. Pero eso no quita que estén en mi lista, en mi ordenador, en mis montajes fotográficos. Porque son la verdadera esencia de una novela, su corazón, su alma, su grandeza.

¿Alguna vez has subrayado frases en una lectura? ¿Cuáles te han llamado la atención? ¿Por qué? ¿Qué tipo de ellas te gustan más? ¿Te inspiran? ¿Te acompañan en tu día a día? 

Escribir es sentir para mí. Cada palabra cobra vida entre mis dedos, en mi cuerpo y en mi mente. Se enredan con mi ahora para llevarme de la manita a un mundo paralelo donde todo está permitido, donde la línea se difumina y puedo saborear de verdad la emoción de ser parte del devenir de esos personajes que crecen en mi mente. 

Las frases son un nexo irremplazable entre la realidad y la ficción, te adentran en la historia, la nutren de sentido, la dibujan y consiguen darle alas para volar hasta el firmamento de nuestros corazones. 
¡Feliz día! 

¿Qué es el amor?

 ¡Hola!
Este año ya llevo leídos 115 libros y quiero llegar a 131 como mínimo a finales de diciembre. Está claro que mi pasión por la escritura se complementa con el de la lectura, porque es la mejor manera de incentivar a mi inspiración y de sentir cómo mi mente viaja a otros mundos. Para mí parte de la magia del escritor reside en crear mapas de sentimientos, de lugares imaginarios, de personas desconocidas, pero que son capaces de acompañarte durante meses para iluminar tu vida. 
Escribo sobre historias de amor, parejas que se encuentran en algún instante de su vida, cómo llegan a enamorarse y cómo acaban juntos tras enfrentarse a obstáculos. Cuando empecé a publicar, escuchar las críticas era doloroso, encontrar una reseña negativa me hacía sentir un dolor intenso. Ahora he entendido que no todos tenemos el mismo gusto literario y que si alguien expone con respeto su opinión, debo quedarme con la parte constructiva y seguir adelante. Nuestras impresiones sobre un libro se llenan de un sinfín de inputs, entre el que destaca cómo nosotros encaramos la vida, nuestra forma de ser y cómo nuestra mente piensa que afrontaríamos ese acontecimiento en la vida real.
Una de las constantes críticas a algunas de mis novelas es lo que comúnmente se conoce como instant love. Lo malinterpretamos como amor instantáneo y algunas personas se llevan las manos a la cabeza porque no se creen que una sola mirada pueda desencadenar en una relación. Pero… ¿a qué exactamente llamamos amor? ¿En qué punto podemos encontrarlo? ¿Qué es la atracción primaria? ¿Esa chispa que surge de una mirada, un gesto, una palabra, un encuentro? Porque a veces nos ciega la nomenclatura, creemos que no nos puede pasar porque nunca nos ha sucedido. Pero ¿alguna vez has puesto tus ojos en alguien y has sentido ese vuelco en el estómago? Eso es la primera chispa. Puede que se quede ahí, que no vuelvas a ver nunca más a esa persona, pero también es posible que germine. 
Quizá el problema es la definición de «amor». Si nos fijamos en la RAE, hay varias definiciones, y no todas ellas hablan de ese sentimiento que muchas de las reseñadoras exponen. La primera acepción de la Real Academia Española es: «Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser». Y, ¿quién interpreta que esto no pueda ser esa atracción primaria, ese instante inicial donde dejas de comer, de dormir y de pensar en nada que no sea esa persona que te ha llamado la atención? ¿Cuánto tiempo se necesita para alentar a la química a despertar? Porque tras una única mirada puedes quedarte «pillado», ¿no? ¿O hace falta pasar tiempo para querer volver a verlo? ¿Para desear un encuentro? ¿Para poder decir estoy «enamorado»?
Para mí la diferencia radica en el querer. En un primer estadio una relación ha de pasar por la pasión, el enamoramiento primario, esa fase donde la potencia de la avidez nos lleva a un estadio de absoluta «enfermedad del amor» y estallido sexual. Si siguiéramos así durante demasiado tiempo, acabaríamos consumidos. Ese momento es pura química, atracción, enganche… Es necesario para que el cariño, el afecto y el deseo de pasar el resto de tu vida junto a esa persona se asiente. Pero también es amor, uno diferente, uno que podría ser pasajero, uno que quizá no sea idéntico al de después. Pero sin él no llegaríamos a más.
¡Feliz día! 

¿Me ayudas? Pero de verdad, ¡eh!

¡Buenas tardes! 
Ayer fue un día emocionante, de esos en los que vuelves a creer en las personas, en la capacidad de los demás a tenderte una mano, porque al final la única manera de caminar por el sendero de la vida es cooperar, ayudar a difundir aquello que nos afecta y ser capaces de colaborar con los demás, de tender una mano.
Aparte de escritora, soy directora de una fundación que trabaja para y con la discapacidad. En mi plantilla hay 95 personas con discapacidad, son como tú y como yo, solo necesitan una oportunidad para demostrar sus muchas otras  capacidades. Este trabajo me ha enseñado mucho, ellos me han dado un sinfín de razones para confiar en los demás, para avanzar hacia una mejor versión de mí misma. Porque ellos luchan cada día para que se reconozca su valía, que es mucha. Y como ellos, yo también batallo a diario para informar de una injusticia, para proteger a todos aquellos que han sufrido en sus carnes un hackeo de una red social y se encuentran con la absoluta falta de respuesta por su parte.  
Quizá es cierto que sigo en el mismo punto, sin una solución, pero eso no me ha impedido acudir a los medios, explicar, hablar, mandar mensajes y denunciar lo más públicamente posible lo sucedido. Llámame loca, pero siempre he creído que cuando tienes el no has de ir a por el sí, aunque nunca llegue.
Cuando ayer abrí el correo y recibí un enlace a la noticia de 20 Minutos (enlace a la noticia), no me lo podía creer. ¡Por suerte algunos medios entienden la importancia de luchar conta el hackeo y la indefensión! Porque hemos de hablar en voz alta, encontrar una manera de arreglar la situación y no dejar que los hackers campen impunes por Instagram sin que la red se implique.  
¿Queréis saber lo peor? Si aspiras a subir en seguidores, tu único medio viable es pagar a Instagram algún que otro anuncio. Lo he probado con mi antigua cuenta, esa que ahora controla en hacker, y funciona. Pero claro, mis sentimientos al respecto son una mezcla de perplejidad, impotencia, rabia y malestar. Porque, ¿de verdad voy a pagarle a quien no me ayuda? ¿A un proveedor que no cuida a sus clientes ni apuesta por la seguridad cibernética? ¿Un negocio que no ofrece medios para demostrar quién eres y le cede el control de tu cuenta a una persona que suplanta tu identidad? ¡Pues eso parece! Quizá por eso no me decido… Es un grandísimo dilema moral.

¿Me ayudáis? Pero ayudarme de verdad:
DENUNCIAD MI ANTIGUA CUENTA
DIFUNDIDA LO QUE ESTÁ PASANDO
SI CONOCÉIS A ALGUIEN MÁS EN LA MISMA SITUACIÓN, HACED LO MISMO. Necesitamos vuestro apoyo, que os pongáis un segundo en nuestra piel y penséis cómo estaríais si el hacker controlara vuestra cuenta y no la nuestra.
Si te ha pasado lo mismo, háblame, busquemos medios para difundirlo. ¡No nos quedemos quietos! Eso es lo peor.
 
RECUERDA:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
1. DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2. BLOQUÉLA
3. NO LA SIGAS
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/
Si quieres seguirme, ya lo sabes…
 
¡Feliz día! 


¿Y tú? ¿Qué sientes?

¡Buenos días! 
Sentimientos. Esta sencilla palabra es la clave real para entender a un escritor, nuestro mundo interior, aquella razón por la que seguimos aporreando el teclado para crear historias, para transmitir nuestras ideas locas al papel, para dotar de vida a unos personajes que solo existen en nuestra mente, pero que al traspasar al papel cobran una dimensión desconocida: se alimentan de nuestras emociones, crecen en nuestras mentes, incluso deciden cuáles serán sus siguientes pasos en ese mundo paralelo donde moran. Y al final, tras apoderarse de la narración, de mi mente y de mi corazón, os los regalo, son vuestros, aunque dejan una huella en mi alma para siempre. Y me cuesta tanto dejarlos marchar…


Estos últimos meses he pasado por mucho, demasiado diría mi yo interior. Escribir me apasiona, es la base de mi sonrisa diaria, pero ¿qué sería de una escritora de romántica si no tuviera la sensibilidad por las nubes? A veces, cuando algo me altera en una medida superior a los demás y se lo cuento a una amiga, necesito justificarme, quizá por eso una de mis frases recurrentes es: «hombre, si no sintiera en estéreo, no escribiría romántica». Y lo pienso de verdad. Este tipo de escritura es un mapa de emociones, un camino por un páramo donde ellas lo son todo y minan el sendero para atravesarme y llenarme el cuerpo de su esencia. Leer es eso para mí, un camino entre la densidad de sentimientos, y mientras escribo me sobrecogen con una fuerza colosal. Río, lloro, me estremezco… 

Este último mes han explotado varias bombas en mi vida. Algunas las he sorteado con facilidad, otras todavía dejan réplicas en mi cuerpo y me zarandean al recordar la explosión inicial. Algunas se han disipado. Y pocas han eclosionado en una situación mejor. La vida es impredecible. Nunca sabemos qué puede salir de un momento tenso. La buena noticia es que todos nos levantamos tras caernos, que los sentimientos, a pesar de indomables, a mí me sirven para conectar con unos personajes, para crearlos, para dotarlos de una capacidad innata para avanzar en el intrincado mundo que creo para ellos. 
Llevo desde junio reeditando una serie de libros que en su momento significaron muchísimo para mí. Los volví a leer, los pulí, cambié algunas cosas, añadí escenas, conecté de nuevo con esos protagonistas que me tuvieron en vilo mucho tiempo y volvieron a conquistarme —aviso spoiler: no es difícil conseguir mi absoluta abnegación a ellos, son pate de mí—. Hay más historias preparadas para conquistar las librerías. Y no puedo ser más feliz de ver cómo llegan a vosotros.

¡Feliz día! 

RECUERDA:
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1. DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2. BLOQUÉLA
3. NO LA SIGAS
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#SaboreaLaLectura

 ¡Buenos días!
Hace un tiempo empecé la serie Little Falls con una chispa que se convirtió en idea. Había perdido mi trabajo, mientras buscaba uno nuevo me apunté a una academia de inglés cercana a casa, cada mañana caminaba por la calle leyendo en el libro electrónico y mucha gente me preguntaba si no me daba miedo toparme con alguien o con algo. Soy un poco patosa… Pero, por extraño que os parezca, si camino y leo a la vez, mis sentidos se agudizan y no soy peligrosa. Además, está mi defensa absoluta a la eficiencia del tiempo… Así surgió Clark, el chico que leía para aprovechar las horas libres. Y no tardó en aparecer Holly, la adicta al café, una niña mimada con un corazón escondido. 



El título fue algo mágico, de verdad. Por ese entonces también iba mucho al Starbucks, y me tomaba mi caramel machiato mientras leía. Y me dije, ¿por qué Holly no puede ser una adoradora de los cafés aderezados con millones de cosas? A ver, a mí me encanta el solo y sin azúcar —cada mañana me tomo un tazón enorme y lo saboreo—, pero también me gusta lo dulce, y hay miles de sabores de café para probar. Así surgió Caramel macchiato, el primero de cuatro.



El segundo título fue tan fácil… Mi gran pasión siempre ha sido el chocolate, y tenía clarísimo que seguiría con ese tipo de nombres para las novelas. Había hecho café, tocaba pastas, pasteles, bollería… Así que decidí Chocolate muffins. La curiosidad quiso que las siglas de ambas novelas fueran CM y que mi amiga me dijera: ¿eres consciente de que los otros dos han de seguir la misma tónica? Pues, la verdad, no lo era antes, pero me tocó buscar ideas. Con Cherry margarita costó poco, sabía que quería un coctel, y buscar entre ellos uno con CM no fue difícil. En cambio, Coconut maracons me llevó un larguísimo tiempo. Probé con helados, con platos de pasta, con cocina exótica y un sinfín de ideas, hasta que los macarons aparecieron en la pantalla del Mac y lo supe. Fue amor a primera vista.



En todas las novelas los capítulos de ella hacen referencia al título: los de Holly son cafés, tés o alguna bebida. Los de Dinah son postres y bollería. Los de Zoey son cócteles. Y los de Kim son sabores de macarons. Ellos, por el contrario, tienen títulos de canciones: Clark es country, Troy rock indie, Jack baladas y Devil música clásica. —Sí, esa parte también me llevó por el camino de la amargura en muchos momentos…—. En Spotify tenéis la lista de cada historia con las canciones que componen los capítulos masculinos.



Una vez Phoebe decidió publicar mi primera novela de la serie, la community manager tuvo la magnífica idea de preparar un cartelito con algunos de los cafés que salían en los títulos del primer libro, con el momento justo para tomarlo según tu estado de ánimo. ¡Incluso buscó en el capítulo cuando se lo toma Holly para ilustrarlo! Y de ahí surgió mi idea de #Saborealalectura. Adopté el cartelito, me propuse aumentarlo un poquito, me releí algunos capítulos y empecé a preparar uno con cada libro. Ahora tengo los cuatro, son preciosos, y estoy pensando que en algún momento sacaré una propuesta en las redes para aprovecharlo. De momento, ¡míratelos! ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesitas? Porque hay de todo. 
Si te has animado a leerme y a mirar los cartelitos, quizá podrías tomarte un café o una pasta o un cóctel o un macaron en un momento como el descrito y enviarme el vídeo, etiquetándome en redes… O incluso usar el hashtag #SaboreaLaLectura para explicárselo a los demás. Eso me haría muy feliz y me ayudaría a ganar seguidores…
¡Feliz día! 
 
RECUERDA:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
1.    DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2.    BLOQUÉLA
3.    NO LA SIGAS
 
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¿Sientes mi impotencia?

 ¡Buenos días!
Impotencia… ¡Qué palabra! Si buscas su significado en la web lo primero que te sale es la «disfunción eréctil», pero ni rastro de su otro significado, ese que te deja perpleja, rabiosa, enfadada, dolida, sin capacidad para actuar de una manera o de otra. Si pones en el buscador «impotencia sentimiento» salen un sinfín de entradas sobre lo difícil que es de sobrellevar, cómo enfrentarnos a ella y superarla… En cambio, si nos decantamos por poner: «impotencia definición» la RAE nos dice que es: «Falta de poder para hacer algo», mientras que Google lo define como: «Falta de fuerza, poder o competencia para realizar una cosa, hacer que suceda o ponerle resistencia». Al final ambas dicen lo mismo, que nuestros movimientos para solucionar una situación son nulos. 
Llevo desde el día 21 de septiembre con esta sensación. IMPOTENCIA en estado puro, de esa que me deja a veces incluso sin respiración para luego empezar a agitar mis pulmones y mi ritmo cardíaco hasta el infinito. ¿En serio estamos tan en las manos de máquinas, algoritmos y compañías que solo piensan en ganar dinero a costa de quienes los «necesitamos» para fines comerciales? Me parece alucinante dónde hemos llegado como seres humanos, nuestra sociedad, cómo nos comportamos y cómo permitimos que nos traten de esta manera. 



Lo peor es esa impotencia a la hora de hacer algo contundente. Si no estás en Instagram e intentas vender libros, no eres nadie, no tienes nada, no eres interesante para las editoriales ni para los libreros. Pero ¿qué pasa si te hackean la cuenta y se hacen pasar por ti para timar a los demás? ¡NADA! Es fuerte, porque el hackeo es una suplantación de identidad, sin embargo, la policía tiene las manos atadas por falta de legislación y esa gran corporación llamada META, cuyo dueño es uno de los grandes filántropos del mundo, sencillamente no investiga ni desactiva ni da la posibilidad de recuperar la cuenta o de cerrarla. 
Mi experiencia está siendo de impotencia total. Absoluta. He pasado de tener 2.200 seguidores en una cuenta, tras mucho trabajo e inversión en tiempo y dinero, a tener que crearme una nueva cuenta donde empezar de cero y enfrentarme a que IG me bloquee la posibilidad de poner hashtags o comentar lo que sea porque «molesto a la comunidad». ¿Y el hacker? ¡Pues me han enviado un mensaje los graciosos de Instagram diciéndome que no incumple ninguna norma y van a dejarlo actuar impunemente! ¿Flipante, no? Pues así están las cosas así trabajan los que en teoría deberían velan por nuestra privacidad. Y aquí continúo, luchando para como mínimo cierren la cuenta y nadie más reciba mensajes de alguien que se hace pasar por mí. ¿Quién gana? ¡El puñetero hacker!



Así que impotencia es lo que siento. Y no logro comprender cómo ningún medio de comunicación lo cuenta en primera página —he investigado y hay muchísima gente en mi situación—, cómo la policía no presiona, cómo nadie hace nada. 
La única forma que tengo de intentar solucionarlo es pedirte que:
 



ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
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¡Feliz día!