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¿Me ayudas? Pero de verdad, ¡eh!

¡Buenas tardes! 
Ayer fue un día emocionante, de esos en los que vuelves a creer en las personas, en la capacidad de los demás a tenderte una mano, porque al final la única manera de caminar por el sendero de la vida es cooperar, ayudar a difundir aquello que nos afecta y ser capaces de colaborar con los demás, de tender una mano.
Aparte de escritora, soy directora de una fundación que trabaja para y con la discapacidad. En mi plantilla hay 95 personas con discapacidad, son como tú y como yo, solo necesitan una oportunidad para demostrar sus muchas otras  capacidades. Este trabajo me ha enseñado mucho, ellos me han dado un sinfín de razones para confiar en los demás, para avanzar hacia una mejor versión de mí misma. Porque ellos luchan cada día para que se reconozca su valía, que es mucha. Y como ellos, yo también batallo a diario para informar de una injusticia, para proteger a todos aquellos que han sufrido en sus carnes un hackeo de una red social y se encuentran con la absoluta falta de respuesta por su parte.  
Quizá es cierto que sigo en el mismo punto, sin una solución, pero eso no me ha impedido acudir a los medios, explicar, hablar, mandar mensajes y denunciar lo más públicamente posible lo sucedido. Llámame loca, pero siempre he creído que cuando tienes el no has de ir a por el sí, aunque nunca llegue.
Cuando ayer abrí el correo y recibí un enlace a la noticia de 20 Minutos (enlace a la noticia), no me lo podía creer. ¡Por suerte algunos medios entienden la importancia de luchar conta el hackeo y la indefensión! Porque hemos de hablar en voz alta, encontrar una manera de arreglar la situación y no dejar que los hackers campen impunes por Instagram sin que la red se implique.  
¿Queréis saber lo peor? Si aspiras a subir en seguidores, tu único medio viable es pagar a Instagram algún que otro anuncio. Lo he probado con mi antigua cuenta, esa que ahora controla en hacker, y funciona. Pero claro, mis sentimientos al respecto son una mezcla de perplejidad, impotencia, rabia y malestar. Porque, ¿de verdad voy a pagarle a quien no me ayuda? ¿A un proveedor que no cuida a sus clientes ni apuesta por la seguridad cibernética? ¿Un negocio que no ofrece medios para demostrar quién eres y le cede el control de tu cuenta a una persona que suplanta tu identidad? ¡Pues eso parece! Quizá por eso no me decido… Es un grandísimo dilema moral.

¿Me ayudáis? Pero ayudarme de verdad:
DENUNCIAD MI ANTIGUA CUENTA
DIFUNDIDA LO QUE ESTÁ PASANDO
SI CONOCÉIS A ALGUIEN MÁS EN LA MISMA SITUACIÓN, HACED LO MISMO. Necesitamos vuestro apoyo, que os pongáis un segundo en nuestra piel y penséis cómo estaríais si el hacker controlara vuestra cuenta y no la nuestra.
Si te ha pasado lo mismo, háblame, busquemos medios para difundirlo. ¡No nos quedemos quietos! Eso es lo peor.
 
RECUERDA:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
1. DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2. BLOQUÉLA
3. NO LA SIGAS
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/
Si quieres seguirme, ya lo sabes…
 
¡Feliz día! 


¿Y tú? ¿Qué sientes?

¡Buenos días! 
Sentimientos. Esta sencilla palabra es la clave real para entender a un escritor, nuestro mundo interior, aquella razón por la que seguimos aporreando el teclado para crear historias, para transmitir nuestras ideas locas al papel, para dotar de vida a unos personajes que solo existen en nuestra mente, pero que al traspasar al papel cobran una dimensión desconocida: se alimentan de nuestras emociones, crecen en nuestras mentes, incluso deciden cuáles serán sus siguientes pasos en ese mundo paralelo donde moran. Y al final, tras apoderarse de la narración, de mi mente y de mi corazón, os los regalo, son vuestros, aunque dejan una huella en mi alma para siempre. Y me cuesta tanto dejarlos marchar…


Estos últimos meses he pasado por mucho, demasiado diría mi yo interior. Escribir me apasiona, es la base de mi sonrisa diaria, pero ¿qué sería de una escritora de romántica si no tuviera la sensibilidad por las nubes? A veces, cuando algo me altera en una medida superior a los demás y se lo cuento a una amiga, necesito justificarme, quizá por eso una de mis frases recurrentes es: «hombre, si no sintiera en estéreo, no escribiría romántica». Y lo pienso de verdad. Este tipo de escritura es un mapa de emociones, un camino por un páramo donde ellas lo son todo y minan el sendero para atravesarme y llenarme el cuerpo de su esencia. Leer es eso para mí, un camino entre la densidad de sentimientos, y mientras escribo me sobrecogen con una fuerza colosal. Río, lloro, me estremezco… 

Este último mes han explotado varias bombas en mi vida. Algunas las he sorteado con facilidad, otras todavía dejan réplicas en mi cuerpo y me zarandean al recordar la explosión inicial. Algunas se han disipado. Y pocas han eclosionado en una situación mejor. La vida es impredecible. Nunca sabemos qué puede salir de un momento tenso. La buena noticia es que todos nos levantamos tras caernos, que los sentimientos, a pesar de indomables, a mí me sirven para conectar con unos personajes, para crearlos, para dotarlos de una capacidad innata para avanzar en el intrincado mundo que creo para ellos. 
Llevo desde junio reeditando una serie de libros que en su momento significaron muchísimo para mí. Los volví a leer, los pulí, cambié algunas cosas, añadí escenas, conecté de nuevo con esos protagonistas que me tuvieron en vilo mucho tiempo y volvieron a conquistarme —aviso spoiler: no es difícil conseguir mi absoluta abnegación a ellos, son pate de mí—. Hay más historias preparadas para conquistar las librerías. Y no puedo ser más feliz de ver cómo llegan a vosotros.

¡Feliz día! 

RECUERDA:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
1. DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2. BLOQUÉLA
3. NO LA SIGAS
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/
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¿Sientes mi impotencia?

 ¡Buenos días!
Impotencia… ¡Qué palabra! Si buscas su significado en la web lo primero que te sale es la «disfunción eréctil», pero ni rastro de su otro significado, ese que te deja perpleja, rabiosa, enfadada, dolida, sin capacidad para actuar de una manera o de otra. Si pones en el buscador «impotencia sentimiento» salen un sinfín de entradas sobre lo difícil que es de sobrellevar, cómo enfrentarnos a ella y superarla… En cambio, si nos decantamos por poner: «impotencia definición» la RAE nos dice que es: «Falta de poder para hacer algo», mientras que Google lo define como: «Falta de fuerza, poder o competencia para realizar una cosa, hacer que suceda o ponerle resistencia». Al final ambas dicen lo mismo, que nuestros movimientos para solucionar una situación son nulos. 
Llevo desde el día 21 de septiembre con esta sensación. IMPOTENCIA en estado puro, de esa que me deja a veces incluso sin respiración para luego empezar a agitar mis pulmones y mi ritmo cardíaco hasta el infinito. ¿En serio estamos tan en las manos de máquinas, algoritmos y compañías que solo piensan en ganar dinero a costa de quienes los «necesitamos» para fines comerciales? Me parece alucinante dónde hemos llegado como seres humanos, nuestra sociedad, cómo nos comportamos y cómo permitimos que nos traten de esta manera. 



Lo peor es esa impotencia a la hora de hacer algo contundente. Si no estás en Instagram e intentas vender libros, no eres nadie, no tienes nada, no eres interesante para las editoriales ni para los libreros. Pero ¿qué pasa si te hackean la cuenta y se hacen pasar por ti para timar a los demás? ¡NADA! Es fuerte, porque el hackeo es una suplantación de identidad, sin embargo, la policía tiene las manos atadas por falta de legislación y esa gran corporación llamada META, cuyo dueño es uno de los grandes filántropos del mundo, sencillamente no investiga ni desactiva ni da la posibilidad de recuperar la cuenta o de cerrarla. 
Mi experiencia está siendo de impotencia total. Absoluta. He pasado de tener 2.200 seguidores en una cuenta, tras mucho trabajo e inversión en tiempo y dinero, a tener que crearme una nueva cuenta donde empezar de cero y enfrentarme a que IG me bloquee la posibilidad de poner hashtags o comentar lo que sea porque «molesto a la comunidad». ¿Y el hacker? ¡Pues me han enviado un mensaje los graciosos de Instagram diciéndome que no incumple ninguna norma y van a dejarlo actuar impunemente! ¿Flipante, no? Pues así están las cosas así trabajan los que en teoría deberían velan por nuestra privacidad. Y aquí continúo, luchando para como mínimo cierren la cuenta y nadie más reciba mensajes de alguien que se hace pasar por mí. ¿Quién gana? ¡El puñetero hacker!



Así que impotencia es lo que siento. Y no logro comprender cómo ningún medio de comunicación lo cuenta en primera página —he investigado y hay muchísima gente en mi situación—, cómo la policía no presiona, cómo nadie hace nada. 
La única forma que tengo de intentar solucionarlo es pedirte que:
 



ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
1.    DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2.    BLOQUÉLA
3.    NO LA SIGAS
 
Si quieres seguirme, ya lo sabes…
 
¡Feliz día! 
 

En la lucha sin perder la sonrisa

 ¡Buenos días!
Parece mentira cómo después de muchos meses alejada del blog, ahora tengo ganas de compartir mis desvelos a través de esta plataforma, aunque he perdido lectores y estaba muerto hasta hace tres días. A veces las circunstancias te llevan por un lugar diferente al planeado, hay que empezar de cero, labrarte un nuevo camino y abrirte paso entre las fauces de las espinas. Porque los reveses te sorprenden sin darte tiempo a reaccionar y lo único que puedes hacer es levantarte y volver a ponerte en marcha, no permitir que nada te hunda, seguir soñando y sonreír. Porque las sonrisas son el motor de la ilusión.




Este mes salen dos libros a la venta: Un último día conmigo, con mi querida eTerciopelo y Cuando estoy sin ti, la cuarta de la serie Sin ti que está reeditando Romantic Ediciones. Hasta hace diez días tenía una cuenta de Instagram con más de 2.002 seguidores donde exponer las novedades, pero tras el pirateo me quedan apenas 191 y es bastante triste ver cómo mis publicaciones apenas llegan a unas cuantas personas. Sin embargo, seguiré en la brecha, caminaré hacia la cumbre y creeré en el poder del destino.
 
RECORDAD:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/ DENÚNCIALA, NO SOY YO.
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/ si quieres seguirme ya lo sabes…
 



¿Alguien se ha parado a pensar cómo es de difícil conseguir crecer en una red social? ¿El trabajo que hay tras el crecimiento exponencial de seguidores? Es una tarea ardua: pensar contenido interesante, prepararlo, aprender a hacer diseños, buscar herramientas adecuadas, encontrar las ideas, pasarse horas contestando los mensajes, compartiendo, visitando otros perfiles… ¿Y todo para qué? ¿Para que un hacker te robe tu cuenta y Instagram te bloqueen en la nueva por crecer demasiado rápido y usar hashtags para llegar a más gente? ¡Es de locos! ¿Lo peor? Estamos en sus manos, ¡eso me revienta!
He mandado ya siete vídeos para demostrar mi identidad a Instagram, pero ellos siguen diciendo que no puedo probarla. Y, mientras tanto, el hacker sigue usando mi nombre y mi cuenta para acosar a mis seguidores. Porque Instragram, a pesar de las cientos de denuncias de personas que me conocen y de mis intentos por hacer llegar el mensaje a todos mis antiguos seguidores, no hace nada para asegurarse de que digo la verdad, solo pedirme vídeos —vamos a ver, mi antigua cuenta está asociada a mi teléfono, les envío siempre la petición desde el correo de antes, el que llevo usando años y mi foto está en todas las redes sociales, junto a mis denuncias públicas de lo que está pasando, ¿tan difícil es comprobar que soy yo?—. Estamos en un mundo loco, en manos de unos pocos a los que les importa cero o nada la gente, la privacidad o dejar impunes a los delincuentes. Y nosotros solo contribuimos a que sigan igual.



Es una situación complicada… Por un lado siento un odio visceral hacia Instagram y su monopolio, es indefensión en estado puro. Pero por otro, está esa necesidad de ser visible —no nos engañemos, vendo libros y si no se conoce su existencia, es imposible ganar lectores—, una que me empuja a volver a levantar una cuenta nueva. ¿Y cómo se hace eso? Invirtiendo tiempo y dinero. Porque no olvidemos que Instagram es un negocio que se lucra gracias a los anuncios. Y, ¿cómo creéis que se sube rápido de seguidores sin comprarlos? ¡Pues pagando anuncios! Y ahora viene cuando mi imaginación se pregunta: ¿no será que IG potencia y protege a los hackers para conseguir que paguemos anuncios destinados a aumentar el tráfico de nuestras nuevas páginas? ¿Por eso están bloqueándome constantemente e impidiendo que etiquete a gente o ponga hashtags en mis publicaciones para llegar más lejos? ¿Me están instando a pagarles por anuncios? ¿A los mismos que no mueven ni un dedo para solucionar el pirateo? ¿Y dejan que los hackers campen a sus anchas por la red? Llamadme loca, pero eso da mucho qué pensar… Y no es nada bueno, da miedito...
En fin… Sigamos luchando…
¡Feliz día!   

La pesadilla continúa

 Buenos días,
La vida no deja de sorprenderme de maneras imposibles de entender. A veces luchas durante una eternidad para conseguir algo y otras te sorprende la facilidad con la que llegas al lugar soñado. Tras años de batallar con uñas y dientes para salir adelante en el mundo de la literatura, pensando en contenido interesante para compartir en las redes, escribiendo, buscando editoriales donde publicar mis novelas y que creyeran en ellas, dándolo todo por alcanzar cada vez más lectores, van y me roban mi cuenta de Instragam, y nadie hace nada. 
Estamos en el mundo al revés, no es posible que un hacker logre llegar a mi cuenta, hacerse con el control, robar nuevas cuentas a partir de ahí, acceder a mi información personal y que la red social no haga nada. Es la sensación de impotencia más agotadora de la historia. Porque si pretendes seguir siendo visible en la web, teniendo en cuenta que tu perfil es algo profesional, esto te destruye y estás en manos de quien no te ayuda. Es un sinsentido. Y ni siquiera te permiten avisar a las personas que todavía siguen la cuenta, ni hay nadie dispuesto a comprobar quién eres. ¡Si la policía admite no tener armas para luchar contra ellos! ¡No hay legislación al respecto! Y le estamos dando un poder enorme a los monstruosos monopolios de Meta —Facebook e Instagram—.



Llamadme loca, pero a mí me da por reflexionar… Para ganar seguidores en IG has de trabajar muy bien, crear contenido interesante y pagar sus anuncios. Y…, ¿no será que permiten los hackeos para que vuelvas a empezar y pagues más? Sería la perversión del sistema, pero ¿qué podemos esperar de unas corporaciones que pasan absolutamente de los hackeos? Es escalofriante pararte a analizar la situación. Más de cien personas me consta que han denunciado mi antigua cuenta por suplantación de identidad, a algunos los están acosando con mensajes, a otros incluso les han enviado SMS a teléfonos extraídos de mis mensajes, ¿y no hay cierre de la cuenta?



Los primeros días trabajé con la esperanza de recuperarla, pero al cabo de cinco vídeos —oye, que soy yo, que la red está plagada de fotos mías y encima tengo un Facebook que ellos también controlan, comprobar mi identidad no es tan difícil— y la negativa de Instagram a reconocerme, he acabado por empezar de nuevo. Cuenta nueva, sin seguidores, sin capacidad de llegar a demasiada gente y con el hándicap de que si intento etiquetar a mis antiguos seguidores para que no se dejen timar por el hacker, IG me bloquea y no me deja ni publicar ni comentar. ¡Flipante! Se premia al hacker y se castiga a la persona a la que han suplantado la identidad… En fin… ¡Sin palabras!



Lo más importante es qué se puede hacer:
1.     NO HAGAS NADA DE LO QUE TE PIDA EL HACKER.
2.     Denuncia todos los mensajes recibidos al chat de IG por fraude.
3.     Denuncia la cuenta por suplantación de identidad.
4.     Bloquea la cuenta.
5.     Comparte en redes para ayudar a avisar a los demás. ¡HEMOS DE PROTEGERLOS!
6.     Si ha logrado hacerte algo: VE A LA POLICÍA. No te ayudan demasiado, pero yo he abierto una denuncia y cuantos más datos, más posibilidades de que juntos logremos atraparlo y detenerlo.
Espero que algún día todo se solucione… ¡Gracias por vuestra ayuda y apoyo! 
¡Feliz día!