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Get it right #LDTPA (canciones)

¡Buenos días! Hay canciones que por alguna extraña razón me roban el alma al escucharlas por primera vez y luego se quedan asidas a mi interior para despertar una riada de sentimientos cuando las pongo.
Fue por casualidad que un día random, mirando vídeos de YouTube apareció de repente Get it right, una canción original de la serie Glee. Recuerdo el subidón al escucharla, cómo mis emociones se apoderaron de mi cuerpo y la idea para seguir con una escena fue más clara que nunca.
Porque para escribir es importante sentir, ver más allá del ahora, tocar el corazón de los personajes y meterse en su piel de una forma intensa, para poder dotar de sentimientos las palabras y llegar a cada uno de los lectores de la mejor forma posible.


Esta canción forma parte de casi todas las listas de canciones que escucho cuando escribo desde ese día porque consigue la magia necesaria para alentar a mi inspiración.
Después de escucharla en bucle durante un tiempo larguísimo, con esa excitación propia de cuando encuentro un dimanante musical, me pude a buscar en YouTube las actuaciones de Lea Michele en Glee, y terminé viendo la serie solo para deleitarme con las actuaciones.


Una de las escenas que más recuerdo con esta canción es una de Lo di todo por amarte. Zofia no puede amar a quien desea, se debe a una única persona si quiere conservar lo más importante de su vida, pero está en la cárcel, encerrada por culpa de alguien que debería amarla, apartada de su vida, ansiosa por recuperar una brizna de ilusión. Esta en el baño de la prisión, dándole vueltas a la situación, sin saber que en breve conocerá a Aiden, su amor imposible.



«Odio estar aquí encerrada. Le odio a él. Le odio tanto que a veces siento cómo me hiere de forma física solo con escuchar su voz o doblegarme ante sus peticiones.
El odio es un sentimiento intenso. Se me agarra a las entrañas, circula por mis venas y se introduce en mis pensamientos despertando la ira hasta invadirme por completo.
Muchas noches me duermo imaginando mil formas de deshacerme de él. Fantaseo con la posibilidad de clavarle un pincho en el corazón, de aniquilar su asquerosa sonrisa para siempre, de librarme de su yugo. Entonces me sería igual continuar en prisión, no me importaría continuar aquí encerrada para el resto de mi vida ni acabar en una cárcel más jodida porque él es mi carcelero y me deja demasiadas veces sin aire».



Os animo a escuchar la canción, a disfrutar de ella, a sentir cómo vuestro corazón se expande mientras la música vibra en vuestro interior y a sentiros transportados a otros mundos con el poder de la voz de Lea Michele.
¡Feliz día! J

Cuba, quiero bailar la salsa #NDDB (canciones)

¡Buenos días! Hay canciones que definen una historia por los sentimientos que despiertan o las ideas que me han ayudado a definir momentos determinados, otras, sin embargo, la determinan por una escena o una atadura con la trama o con un cambio de devenir de los personajes o un instante concreto.


Nunca dejes de bailar es una historia sensual, llena de música, baile, amor y cambios de rumbo por culpa de situaciones no elegidas.
¿Qué pasaría si conocieras a una persona con la que vivir un apasionado primer amor a pesar de saber que iba a acabar en separación?
Prometeo se lo pregunta a Maya antes de empezar siquiera a mirarse como algo más que desconocidos. Y la impulsividad de ella la lleva a sus brazos sin pensárselo, sin atender a la realidad, sin planificar qué pasaría después.


Él está involucrado con el narcotráfico. Ella es muy joven, tiene toda la vida por delante y un futuro definido. Adora bailar. Quiere dedicarse a ello de forma profesional. Y, a través de los ritmos latinos, bailados en la terraza de un hotel de Nicaragua frente a la playa, Maya y Prometeo se enamoran, aunque ambos saben que su historia tiene una inevitable fecha de caducidad.


Y hay una canción que marca de forma importante su relación y el futuro de Maya. Se trata de Cuba, quiero bailar la salsa, en la versión de DJ Rebelde. 
Es una canción llena de ritmo, con ese traqueteo que te entra en el cuerpo cuando la escuchas, invitándote a tomar la pista, a mover los pies, a no dejar de moverte al compás frenético de la música. Porque tiene una marcha rápida, intensa, prodigiosa.
Para escribir suelo usar baladas que despierten mis sentimientos, sin embargo, en esta novela supe qué quería usar para destacar una parte esencial de la historia, la que abarca el tiempo juntos de Maya y Prometeo en Nicaragua y marcar el rumbo de ella tras la marcha de él, cuando se queda sola en su dolor.


Y sí, fue una apuesta arriesgada, una forma de llevarla a un sitio concreto, a una nueva versión de ella misma, a descubrir cómo iba a vivir y hasta dónde arriesgaría por rehacerse pedazo a pedazo.
Mientras escribía esta historia de amor verdadero, de reencuentros, de segundas oportunidades y de metas redimensionadas por golpes del destino, veía de nuevo todas las películas de la franquicia Street Dance y de Step up, buscando los movimientos para Maya y Prometeo, empapándome de la danza callejera.


Fue mirando Street Dance 2 cuando la idea se forjó en mi mente y supe que Cuba, quiero bailar la salsa iba a ser importante en esta novela porque significaría algo muy importante para los protagonistas y un cambio de vida para Maya.
¡Feliz día! J

Secret Love Song (canciones)


¡Buenos días! La música para mí es clave a la hora de escribir porque les da un sentimiento profundo a mis palabras, las ayuda a sentir, a vibrar, a ser sensibles y a transmitir emociones reales. 
Me cuesta explicar esa extraña simbiosis, pero la siento muy dentro y es como si cada novela tuviera su propio ritmo y las canciones de su playlist me dieran un pulso de cómo la siento en mi interior.


Hay canciones que se repiten en todas y cada una de mis listas de las novelas. Es porque ejercen un poder especial en mí, como si me transportaran a un mundo paralelo donde puedo saborear cada instante y me dan ese pasaporte a las sensaciones epidérmicas, me producen cosquillas en el vientre y preparan mi cuerpo para sentir emociones difíciles de explicar, pero que traspasan los dedos a la hora de posarse en la hoja del Word.
Una de esas canciones fetiche es Secret Love Song, de Little Mix junto a Jason Derulo. 


La escuché por casualidad un día que miraba mix de una pareja de una serie en YouTube y me dejó sin palabras. Fue como una revelación, como si al escuchar esa canción pudiera elevarme varios metros sobre el suelo y volar hacia mi imaginación, llenándola de sensaciones.
Ese día la escuché como diez veces seguidas y luego pasé una época escuchándola en bucle mientras escribía porque era capaz de hacerme acariciar las emociones solo con su melodía.


En No puedo vivir sin ti hay una escena donde esta canción es importante. Porque Julia y Zack tienen un amor sin hogar, un amor secreto y prohibido. Y a veces, cuando escucho la canción, recuerdo ese instante y lo revivo como si fuera real, como si estuvieran en ese coche los dos, escuchando esta canción y sintiendo.
Cuando tengo un día poco inspirado me la pongo varias veces, junto con un par de canciones de las que hablaremos más adelante, y consigo centrar mi mente con ideas porque la música es un catalizador de la inspiración, me llena la mente y me trae mil escenas interesantes.


¿Cuántas historias hablan de amores prohibidos como la canción? ¿De amar en secreto? ¿De ser de alguien sin poder explicarlo?
La letra es bonita y a la vez triste. Porque cuando amas quieres decirlo en voz alta, explicarlo, no aguardártelo. Y a la vez ese sentimiento es tan puro, tan alucinante…


Os invito a escuchar esta canción, a sentiros como Julia y Zack, a saber que a pesar de amaros debéis guardar en secreto esa relación porque está prohibida…
¡Feliz día! J

Playlists


¡Buenos días! Sometimes I wonder where I've been, who I am, do I fit in. Make believein' is hard alone, out here on my own…
¿Alguien recuerda esta canción de Irene Cara? Pertenecía a la banda sonora de Fame, una de las series que más me influenciaron de niña, cuando pensaba que todo era posible y me pasaba las tardes bailando frente a la pared cubierta con un espejo del salón de mi casa.


También cantaba, pero claro, siempre con la sensación de que era una maravillosa cantante, aunque en realidad conseguía más chaparrones que nadie con mis gallos. Desafino un montón, ¡qué le vamos a hacer! ¡Lo mío es baile y la escritura! En la música es mil veces mejor mi padre, guitarrista y cantante de un grupo, y mi hija, intento de guitarrista y con una voz preciosa. ¡Ellos sí dan la nota! En cambio yo… Vale, mejor no hablar de cómo canto yo.
El fin de semana pasado me puse a buscar música para ambientar las ideas que poblaban mi mente para iniciar 4F3A y de repente me vino a la cabeza la tonada de Irene Cara. Fue como un flash y empecé a tararear intentando recordar qué canción era y de dónde la recordaba.


Estaba en el parque, paseando a Amor.
Una de las ventajas de salir a caminar con la perrita cada día es que mientras avanzo por la calle mi mente se dedica a crear escenas, a conectar sentimentalmente con las tramas, a darle vida a las escenas… Y ese día me dio el tono para la novela y para la banda sonora.
A veces me pregunto dónde he estado, quién soy, encajo. Creer es difícil sola, aquí fuera conmigo misma… La traducción de la parte con la que he empezado la entrada hoy da el tono y la idea de la historia de Brenda. Y a veces incluso de la mía y de la mayoría de personas en algunos instantes. ¿Quién no se ha sentido solo en algún momento? ¿Perdido? ¿Sin rumbo?


Encontrar canciones para formar parte de la playlist de una novela es una tarea más difícil de lo que parece en un principio. No todas las historias tienen el mismo grado de intensidad ni requieren tirar de los mismos sentimientos y aunque suene a locura, a mí cada canción me destapa unas emociones diferentes, ayudándome a encarar la escritura de una forma especial.
A veces me pongo una canción en bucle durante días e incluso semanas. Spotify la reproduce una y otra vez para lograr sacar a la superficie ese sentimentalismo propio de mí, el que me hace llorar en las películas y en las novelas, el que me pone la piel de gallina mientras imagino una escena, el que me empuja a aporrear las teclas con la necesidad absoluta de cargar las palabras de sentimiento.


La música es una vía directa al corazón, obra magia al conseguir evadirme a ese mundo paralelo donde todo es posible y puedo caminar de la mano de los personajes hasta tocar el cielo con mis manos.
¡Feliz día! J

How am I supposed to live without you (UDMST)


¡Buenos días! Ayer cuando hablaba de esta canción os explicaba cómo se convirtió en mi fetiche mientras escribía Un día más sin ti.
De jovencita esta canción me gustaba un montón, recuerdo ponérmela en mi discman sentada en la cama cuando estaba triste, con la mirada puesta en la ventana, en un libro o en alguno de mis cuadernos, esos que emborronaba de palabras llenas de sentimientos dispares.
Cuando planteaba la necesidad de introducir la trama Caruso en el libro supe a dónde quería llegar. Tenía una foto como salvapantallas, la que está bajo este párrafo. Y me decidí a escuchar esta canción una y otra vez hasta llegar a ese punto, describiendo la escena a partir de la imagen. Quedó así:



El dolor es como si un rayo me atravesara el pecho. Me cuesta respirar. Zack camina hacia la entrada del edificio de oficinas y aulas sin mirar atrás.
Me dejo caer al suelo, rota. Levanto las rodillas para esconder la cara en ellas y las rodeo con las manos, presa de un llanto ansioso y desesperado.
La lluvia cae impune sobre mí, me empapa, pero no puedo moverme ni razonar ni pensar. Sus palabras se vuelven cuchillos contra mi pecho y ya nada importa si no le tengo a él.

Había logrado darle un sentido a esa foto, aunque me costó más páginas de las que planteaba en un principio. Y mi cabeza trabajó a mil para darle una vuelta de tuerca a la situación. Necesitaba otra escena con la canción porque me recordaba mis días de juventud, esos en los que las hormonas disparadas te hacen sentir el dolor de una ruptura o de cualquier obstáculo como si te rompieras por dentro y te llenara el cuerpo de esquirlas de tu corazón desmenuzado. Y decidí que quedaría así:  


Busco la canción que llevo tres días poniéndome en bucle y que dispara mis sentimientos. How am I supposed to live without you, de Michael Bolton. Su melodía, las palabras del estribillo, su voz y cada una de las connotaciones de la balada se acercan demasiado a mi estado anímico, y eso me ayuda a sacar a la superficie el dolor, a mirarlo a la cara.
Paso cerca de dos horas en la ventana sin cambiar de canción ni abandonar la perturbadora necesidad de volver a mirar una y otra vez los recuerdos del álbum. Cada uno de ellos dispara nuevas imágenes en mi mente ávida de sentir a Zack cerca.

Y más adelante…



Hay una débil luz en la ventana de Julia. Se acerca al cristal de su habitación, como si esa lámpara fuera un potente imán para sus ojos sedientos de contemplarla. Se esconde en un ángulo muerto y la descubre sentada en el alféizar tras el calendario, con sus cascos blancos en los oídos y uno de sus pijamas minimalistas. La tristeza ocupa cada una de sus facciones, apagándolas.
—Solo solapa aire cuando tú estás cerca —murmura para sus adentros—. Aguanta un poquito más amor mío, confía en mí.
Ella levanta la mirada y el corazón de Zack recibe una descarga. No puede verle, la penumbra de la habitación lo protege de esos ojos que escrutan la negrura con un dolor implacable. Julia coloca la mano en el cristal, niega con la cabeza y empieza a cantar. A Zack le recuerda a la noche en la que compartió con él How am I supposed to live without you. Fue un acto demoledor que le llenó de desesperación.


¡Feliz día! J

Darte un beso (CDTEAT)


¡Buenos días! Tras un pequeño descanso vuelvo a escribir una entrada interesante. Me ha sentado genial el break en compañía de mi amiga. A veces no nos damos cuenta de cuánto necesitamos parar para recuperar las fuerzas.
El otro día os hablaba de dos canciones con la D. Fui incapaz de centrarme en una sola porque ambas significan mucho para mí.
Hoy hablaré de Darte un beso, de Prince Royce. Esta canción me trae recuerdos de una novela intensa de escritura, tanto por la historia en sí como por las reminiscencias a una serie que me marcó un montón.
Cada día te espero a ti.


Julia tiene solo dieciséis años, Zack veintisiete. Ella es cantante y estudia en el instituto, él es un militar a las órdenes del padre de Julia. Lo suyo es imposible, un amor prohibido, por eso Zack lucha contra sus sentimientos con todas sus fuerzas porque si cae en sus brazos podría perderlo todo.
Cuando ella se sube al escenario y él la ve por primera vez siente cómo su ansiedad aumenta de forma impredecible:



Le hago una señal a Penny para que siga nuestro plan. Ella le manda un enlace a Zack con un traductor instantáneo de letras y un mensaje donde le explica cómo usarlo para entender mis palabras.
Mientras suenan los primeros acordes de Darte un beso las chicas empiezan a moverse y yo camino hacia ellas siguiendo el ritmo de la bachata. Dos pasos y golpe de cadera, otros dos pasos y golpe de cadera…
Empiezo a cantar sin perder el movimiento.



Amarte como te amo es complicado,
pensar como te pienso es un pecado,
mirar como te miro está prohibido,
tocarte como quiero es un delito.
Ya no sé qué hacer para que estés bien
si apagar el sol para encender tu amanecer,
falar en portugués, aprender a hablar francés
o bajar la luna hasta tus pies.

Hacia la derecha, dos pasos y golpe de cadera…
Mientras me deslizo por el espacio frente a la barra cantando sin desafinar y bailando con mis compañeras sin perder el compás, observo las expresiones de Zack. Parece conectado a mí por un hilo invisible. Tiene los ojos muy abiertos, los labios separados y se los humedece con la lengua muchas veces.



Yo solo quiero darte un beso y regalarte mis mañanas,
cantar para calmar tus miedos,
quiero que no te falte nada.
Yo solo quiero darte un beso,
llenarte con mi amor el alma,
llevarte a conocer el cielo,
quiero que no te falte nada.

Siento la mirada de Zack repasarme el cuerpo cuando levanta la vista del traductor de canciones como si le faltara el aire. Le sonrío mordiéndome el labio un segundo sin letra y él suspira.
Zack vuelve a leer el traductor mientras entono la siguiente estrofa. Los años de estudio de español consiguen otorgarme un acento decente. Enfilo la última parte con una sonrisa sudando por el esfuerzo, pero feliz, con los ánimos levantados.
Él parece desencajado, como si su mundo acabara de volverse del revés. Sus emociones se vuelven locas y se descontrolan. Me fijo en sus ojos verdes, tienen un brillo especial y una expresión honesta al mostrarse vulnerables ante mí.
Ninguno de los dos aparta la mirada en un largo instante. Volvemos a hablarnos sin necesidad de palabras y su decisión de mantenerse alejado de mí se tambalea.



Si el mundo fuera mío te lo daría,
hasta mi religión la cambiaria.
Por ti hay tantas cosas que yo haría,
pero tú no me das ni las noticias.

Canto las últimas frases con una sonrisa, esforzándome para no perder la concentración. Ahogo un jadeo al terminar, me siento como si mis sentimientos fueran una fina lámina de cristal transparente capaz de mostrar al mundo por quien suspiran en silencio. Él cierra los ojos, niega con la cabeza y cambia otra vez el discurso de su expresión rompiéndome el corazón en mil pedazos.
Unos aplausos increíbles llenan la sala. Agradezco a mis compa-ñeras su colaboración animándolas a repetirlo otro día. Ellas me besan en la mejilla antes de retirarse a la mesa con Penny. Están agitadas, reciben los halagos de los presentes en su camino y se ríen emocionadas, como si ser el foco de atención durante unos minutos las encendiera.
Regreso al escenario para la última canción.

Encima la canción me chifla.
¡Feliz día! J

Can I have this dance? (MVST)

¡Buenos días! A veces las cosas suceden escapándose a nuestro control, pero son positivas y consiguen acelerarme el corazón hasta el infinito y más allá.  Esta vez es una pasada ese descontrol. J
Pronto os daré noticias interesantes de Mi vida sin ti. Queda tan poquito para el 8 de mayo y su publicación. Ayer estaba terminando de revisar las galeradas y no puede evitar una sonrisa feliz al encontrarme con la canción que le da vida a unas cuantas escenas. Can I have this dance? 
En los agradecimientos hablo de mi hija:


Al principio me costó un poco centrarme. Steff y mi hija nacieron el mismo año y era difícil ponerme en su lugar sin pensar en qué sentiría si ella fuera Steff. Pero a medida que escribía me quedaba con la esencia de nuestros años compartidos y la desligaba de la protagonista porque cada una tiene su forma de ser y sus historias son diferentes. Le agradezco a Irene toda la vida que hemos pasado juntas. ¡Verla crecer es una constante alegría! Ella me cedió sin saberlo muchas experiencias, como su adoración por High School Musical cuando era pequeña o esa efusividad con la que Steff encara los retos de su vida. Mis experiencias como madre a su lado me han ayudado a construir las de Steff.



Para esta historia he tirado muchísimo de las canciones de esa serie de películas que marcó la infancia y primera juventud de Irene y las he integrado en la trama creando una gran simbiosis entre mis recuerdos de cuando era una cría y la vida de Steff.
Y es que hay una escena significativa con esta canción. ¿Os apetece leerla?

—No voy a venir a tu casa si no me prometes cumplir con tu promesa. —Se muerde el labio en un gesto socarrón—. Karaoke y baile.
—¿Alguna canción en especial? Voy a pedirle a Ju que me ayude a prepararme. Bailar lo domino, pero afinar no es lo mío. 
Ella se queda unos instantes pensativa y al final abre los ojos entusiasmada.
—Can I have this dance? —Lo pronuncia con una emoción intensa—. Me encanta la letra de esa canción, es mágica. Es de las que escuchaba con Kris y Dennis de niña.
—Princesa, deja de ser una ñoña o te voy a dar un par de azotes.



Hay personajes que me marcan, palabras que necesitan transmitir cada uno de mis sentimientos e historias que me invaden por completo. Swan fue un claro desafío desde el principio. Le di vida con la trilogía que inicia esta serie. Debía ser un secundario, nada más. Pero con el paso del tiempo cobró vida en mi mente, se apoderó de mis neuronas y creció hasta darme una visión clara de que necesitaba su historia y más con cómo suceden las cosas con Tess.
Swan se merecía a alguien como Steff, una mujer llena de vitalidad, fiera, alegre, con ese temperamento arrollador, la sonrisa siempre en su cara, la positividad y los deseos de luchar hasta el infinito y más allá por su amor.
Esta canción es importante para ella y se convierte también en básica para él.
Ayer salió una reseña preciosa de No puedo vivir sin ti en el blog Viajando a otros mundos (enlace). La leí en el gimnasio, después de una sesión de zumba alucinante y me emocionó tanto que todavía siento las lágrimas escalar posiciones cuando pienso en ella. ¡Gracias Toñi!
¡Feliz día! J

Bring me to life (CEST)


¡Buenos días! No quiero acabar la semana sin esta entrada, ya que Bring me to life es una canción importante en mi última novela, Cuando estoy sin ti.
¿Quién no recuerda este éxito de Evanescece? A mí el vídeo me encantó, lo miraba en bucle mientras escuchaba sin cesar las palabras que brotaban de la tele atrapándome y llenándome de emoción.


Me encantaba intentar traducirlas, descubrir su significado, imaginarme en esa situación alguna vez, sin sentir más que vacío y una necesidad intensa de que la persona de mis sueños consiga llegar a mi alma.

¿Cómo puedes ver en mis ojos como puertas abiertas?
Llevándote hasta mi núcleo donde me he convertido
en una persona tan insensible.
Sin alma mi espíritu está durmiendo en algún frío lugar
hasta que lo encuentras ahí y lo llevas de vuelta a casa

(Despiértame).
Despiértame por dentro.
(No puede despertar).
Despiértame por dentro.
(Sálvame).
Di mi nombre y sálvame de la oscuridad.
(Despiértame).
Ordena a mi sangre que corra.
(No puede despertar).
Antes de terminar incompleta.
(Sálvame).
Sálvame de la nada en la que me he convertido.



Al empezar a escribir Cuando estoy sin ti supe que esta canción describía muy bien el carácter de Luke porque él es alguien que se niega a amar, a dejarse atrapar, a compartir algo más que diversión con otra persona. El vacío que se apodera de su alma está lleno de miedo, de angustias, de sensaciones contradictorias y quizás solo Kristie puede llenarlo… Ella es tan diferente a él, tiene tan claro cómo quiere una relación y hasta dónde está dispuesta a arriesgar… Pero él no es de los que se enamoran…
Casi al final de la novela hay una escena en la que decidí darle importancia a la canción. Luke está en el coche…



Enciende la radio para distraerse con un poco de música. Deja una emisora donde pinchan las peticiones de los oyentes.
Durante un rato escucha algunas canciones antiguas con una creciente ansiedad.
—Martha quiere dedicarle a Eric Bring me to life, de Evanecence —anuncia la locutora—. Se conocieron escuchándola y es su manera de decirle que siempre estará a su lado.
Recuerda esa canción, fue una de sus preferidas durante un tiempo gracias a la increíble voz de la cantante.
Las palabras rompen el silencio con una cadencia ansiosa.
Luke abre los ojos con una aceleración de su respiración. Esas palabras son como si volviera atrás en el tiempo y regresara a… (¡nada de spoilers!).
Su cuerpo se agita, como si el lamento de la canción pudiera despertar cada uno de sus sentidos dormidos para indicarle un único camino.



Ahora que sé lo que soy sin ti no puedes simplemente dejarme.
Respira en mí y hazme real, tráeme a la vida.
Tráeme a la vida.
He estado viviendo una mentira.
No hay nada adentro.
Tráeme a la vida.

Congelada por dentro sin tu roce, sin tu amor, querido.
Solo tú eres la vida entre la muerte.

Toda esta vista.
No puedo creer que no pude ver
escondido en la oscuridad,
pero tú estabas enfrente de mí
Parece que he estado durmiendo por mil años.
Tengo que abrir mis ojos a todo.

Sin un pensamiento,
sin una voz,
sin alma.

No me dejes morir aquí.
Debe haber algo mal.
Tráeme a la vida.




¿Creéis que alguien dirá su nombre para despertarlo? ¿Conseguirá Kris llegar a su alma? ¿O se quedará dentro del vacío para siempre?
¡Feliz día! J

All of me #CDTEAT


¡Buenos días!!! Hay semanas en las que el trabajo me absorbe tanto que apenas me quedan instantes para escribir. Uno de mis grandes problemas últimamente es que me disperso con muchísima facilidad y no tengo claro el rumbo de mis deseos. Hay instantes en los que incluso dejo de creer en mí, en mis historias, en mis personajes… Pero el tiempo lo cura todo y muchas veces tengo estos pequeños intervalos. Estoy convencida de que es una tregua de mi mente para pasar de una historia a otra.


Ayer dije que quería hacer una entrada por canción que mencione durante la entrada del abecedario de la semana porque la música es parte de mi tarea creativa.
Para cada una de las novelas que escribo me gusta preparar una lista de Spotify que escucho sin parar mientras escribo y durante la mayor parte del día. A veces incluso me pongo una canción en bucle.
Hoy toca hablaros de All of me… Al pensar en esta canción lo primero que me viene a la cabeza es una escena de Cada día te espero a ti:





 —¿Sabes qué le regalaría yo a un amor prohibido? —susurra—. Una partitura de su canción de amor preferida, junto con el CD, con una dedicatoria sencilla. Pondría: solo nos separan un año, un mes, dos semanas y cuatro días, y firmaría con CDTEAT. Así cada vez que él escuchara la canción sabría cuánto le quiero y lo importante que es esperarme.
Zack cierra los ojos un segundo para contenerse. El cumpleaños de Julia es el veintiséis de noviembre, falta exactamente el tiempo que ha indicado para que cumpla dieciocho. Le dirige una mirada emocionada, como si comprendiera de repente su insinuación velada.
—¿Cuál es tu canción de amor preferida?
—All of Me, de John Legend. —Ella le sonríe con picardía—. La letra es preciosa, una declaración de amor alucinante. Me encantaría sentirme así alguna vez con un hombre, amando cada pedacito de su cuerpo, de su mente, de su interior.
—Es una balada increíble, como tú.
Zack se acerca un poco a ella, le coloca un mechón de pelo tras la oreja, rozándole la mejilla, y le sonríe.



Y también recuerdo cómo decidí este título. Fue mi hija, que en esos instantes tenía dieciséis años, la que me contestó a una pregunta capciosa. Le dije: Irene, ¿cuál es tu canción de amor preferida? Y ella me contestó tan rápido que apenas lo pensé y All of me pasó a ser una de las dos canciones de Julia y Zack.
Ahora viene un SPOILER de primera, así que si no has leído CDTEAT no sigas adelante… Pero el momento más álgido para mí relacionado con la canción es este y no podía dejar de ponerlo:



Le acompaño al salón, con nuestras manos entrelazadas. El tacto suave de Zack me llena el cuerpo de una cálida sensación. Camino vacilante, sin estar todavía segura de qué está sucediendo. Él se detiene frente al sofá, coge un paquete de encima la mesilla y me lo entrega.
—Tu regalo de cumpleaños.
Es cuadrado, de unos veinte centímetros de ancho y de largo. Rasgo el papel rojo con rapidez, con las manos temblorosas. Todavía no soy capaz de controlar la respiración jadeante. Abro la caja carmín que se esconde tras el papel y profiero una exclamación al encontrarme con la partitura de All of me sobre el CD de John Legend.
La hoja tiembla entre mis dedos cuando la levanto. Zack ha escrito en el reverso, con un rotulador negro. «Ya no nos separan once meses y cuatro semanas. Nada va a impedirme estar contigo a partir de ahora. CDTEAT».
Le miro, mordiéndome el labio, con una emoción palpable y los ojos iluminados. Él me coloca las manos en las mejillas, acariciándolas con ternura.
—No voy a separarme de ti nunca más —musita acercando su boca a la mía—. Perdóname, he sido un estúpido. No me importa acabar en la cárcel ni perder mis galones ni empezar de nuevo fuera del ejército. Si estoy contigo lo demás es lo de menos. Te necesito.



Es una canción preciosa, con un sinfín de sentimientos y una letra alucinante. Y sí, podría seguir poniendo escenas donde Julia y Zack la recuerdan, pero me voy a detener aquí.
¡Feliz día! J