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Buenas vibraciones

¡Buenos días! Llevo unos meses alucinantes, todas y cada una de mis expectativas se cumplen, he mejorado en muchos niveles y he dejado atrás para siempre algunos aspectos negativos de mi vida, como ese absurdo intento de recuperar amistades pasadas o sentirme al borde del abismo por falta de publicaciones.
Quizás podría decir que al fin se ha sanado mi alma porque ahora tengo la sensación de haber llegado a unas metas que me parecían imposibles, de haber estabilizado todas las facetas de mi vida y de estar en el camino perfecto para disfrutar de cada instante.

Foto de la estantería de mi amiga Mercè

Los propósitos que nos trazamos a veces son inconmensurables, soñamos a lo grande y no nos paramos a pensar en la magnificencia de disfrutar mientras caminamos hacia las metas. Tendemos a agarrarnos solo a los logros sin darnos cuenta de lo mucho que ganamos mientras batallamos por alcanzarlos.
Mi camino hasta aquí ha zigzagueado mucho, quizás demasiado. Pero al echar la vista atrás no me parece mal porque al fin me ha llevado a un lugar donde quiero estar. Mientras avanzaba hacia el presente he encontrado un mundo de instantes que nunca dejarán de emocionarme.

Foto de Pilar Merchan Galdeano

Personas que han pasado por mi vida de puntillas, otras que han aterrizado para quedarse y muchas que han logrado hacerme la travesía feliz. Tengo una familia a la que quiero y que me quiere, unas amigas que jamás soñé conseguir, un trabajo alucinante, con compañeros a los que aprecio y con quienes hemos construido una familia diferente a la de casa y por fin he logrado que existan lectoras entusiasmadas con mis historias. Lo mejor de estas lectoras es que las conozco, que me escriben, que comparten conmigo opiniones y momentos.

Foto de Aprovecha la vida cada día

La explosión de fotos de mis libros que inunda la red, los comentarios, los mensajes, las críticas, la cercanía de las bloggeras y las lectoras… Es como si las conociera en persona, como si compartieran conmigo un pedacito de esas emociones que me embargan cuando escribo. Y es precioso porque mis personajes encuentran una forma de traspasar las hojas para acompañarlas durante un tiempo.
No puedo pedir más. Quizás nunca acabe de llegar a esa meta demasiado alta que me tracé, nunca consiga esa larga cola en el FNAC ni sea la escritora del año. Me da igual, tengo mucho, lo disfruto cada día, cada hora, cada segundo porque es como vivir dentro de un precioso sueño.

¡Feliz día! J

BEFAS

¡Buenos días! Todavía sigo con resaca de ilusión, como si no acabara de creerme la buena acogida de mis libros en Sant Jordi. Y lo mejor son las personas que me acompañan en esta aventura porque gracias a ellas he llegado hasta aquí.


Hay días en los que me invade una extraña nostalgia, con un sinfín de recuerdos, y entonces me encantaría tirar el reloj hacia atrás para reencontrarme con personas a las que quería. Lo he intentado, he puesto mi corazón algunas veces en intentar retomar la conexión, pero a veces si se ha roto no hay posibilidad de remendar el hilo que nos unía.
Y entonces miro a mi alrededor, me doy cuenta de la suerte que me ha otorgado la vida rodeándome de personas que cada día me demuestran su amistad con gestos y no con palabras.


Porque lo realmente importante son eso, los gestos, las acciones, la predisposición a estar a mi lado. Recuerdo la primera vez que vi a Mabel… Me dolía la cabeza, acababa de entrar a trabajar en una nueva empresa y ella estaba en un laboratorio. Me ofreció un Ibuprofeno, charlamos y a los pocos días le mandé El secreto de las cuartetas. Nuestra amistad fue un flechazo que ha resistido a sus casi seis años en Suiza y a los meses que lleva en Hamburgo (¡Gracias Hangouts por existir!!!!).
Nuestras conversaciones literarias son geniales. ¿Con quién si no debatiría sobre la personalidad de Zack? ¿O sobre lo millonetis que es Ernesto? ¿O sobre las tramas? ¿Y a quién iba a mandarle yo trocitos de mis novelas???


Es curioso pero casi todas mis lectoras beta se van yendo de Barcelona… A Senda la conocí el mismo día que a Mabel. Ella era otra de mis compañeras, pero me presentaron a tanta gente ese primer día que ni me acordaba de su nombre… bajé a mi despacho (trabajábamos dispersos por una zona de la Maternidad) y recibí su llamada preguntando por uno de los directivos. ¡Y no sabía quién era!!!


A medida que pasamos tiempo juntas nuestros lazos se acercaron, conseguimos conectar, convertirnos en amigas. Al cambiarnos de despacho siempre celebrábamos nuestras Bath Partys… ¿Y qué haría yo sin nuestras cibercharlas??? Porque ella también se ha ido lejos…
Recordad la pre-venta de Un día más sin ti… ¡Irá firmado si lo compráis ahora!

¡Feliz día! J

¿Os gustan los finales felices?

¡Buenos días! Hoy me despierto con una maraña de emociones en mi interior tras un fin de semana un poco intenso. El sábado nos reunimos varias amigas de mi hermana para despedir sus últimas semanas de soltera y fue muy bonito.
Fuimos a buscarla a la peluquería con un millar de globos rosas, la llevamos a comer a un restaurante precioso, charlamos, reímos y nos lo pasamos genial acompañadas de una comida buenísima.
Luego nos la llevamos a un bar para jugar un poco. Le habíamos preparado un rosco de Pasapalabra con preguntas divertidas acerca de su vida y se las hicimos entre risas. ¡Fue una maravillosa manera de pasar el sábado!


Este fin de semana he seguido con la corrección de No puedo vivir sin ti. Hace unos días le dije a mi amiga Senda que era la mejor de las tres para mí, pero ahora ya no tengo tan claro que pueda elegir una de ellas porque las quiero a cada una de las tres, sin excepciones. Adoro a Zack y a Julia, soy incapaz de dejarles, por eso releo trozos antiguos, vuelvo a coger las anteriores, voy lenta en las correcciones y me lleno con esos instantes maravillosos.
He recibido un montón de mensajes acerca del final de CDTEAT. En general me dicen que han llorado y que les costará esperar hasta mayo para saber si es posible ese desenlace. Lo siento, quizás es demasiado fuerte y duro, pero ese era el final. Como mínimo todos sabemos que hay tres libros, eso da un conato de esperanza.


Por un lado me emociona saber que he conseguido interesar a las lectoras lo suficiente como para escribirme y llorar con ese final durísimo. Por el otro me siento culpable porque yo no lo escribí así. Terminé una novela con epílogo, no tenía ninguna intención de continuar con la historia, pero mi querida amiga me dijo que debía hacerlo así. Y sí, podría ser una novela dramática con un final trágico, podría terminar así. Aunque entonces ya no sería yo quien la escribiera…
¿Os gustan los finales felices? A mí me apasionan, cuando una película romántica acaba mal me enfado, así que os entiendo. Esperad un poquito porque Un día más sin ti no os va a defraudar. Aunque su final también os va a hacer odiarme un poquito, No puedo vivir sin ti va a daros el desenlace que Zaclia se merecen.


Este fin de semana ha salido una reseña de Un último día conmigo que le he enviado con rapidez a mi amiga Mabel. ¡Ella opina igual! A Jani la actuación de Matt le ha parecido de acosador, pero le ha gustado mi caracterización de los personajes. Os invito a leer esta reseña (enlace).
Y Carmen Cano, del blog Libros escondidos, ha colgado un Unboxing de la caja Dream Book Box. ¿Os apetece verlo? ¡Fue divertido estar ahí! (enlace).



¡Feliz día! J

Camino a la felicidad

¡Buenos días! Hoy es un día laaargo. Mañana tengo que pasar una auditoría complicada y no sé si me apetece demasiado pasarme el día entero en el despacho, pero es lo que toca…
Últimamente se suceden las noticias perfectas, esas que llenan mi corazón de ilusión y desatan mis emociones hasta llegar a alcanzar un pedacito de ese cielo que hace años veía lejano e inalcanzable.


Me da miedo soñar de nuevo, situarme en la tesitura de esperar un imposible, de imaginar que al fin he arañado una porción del pastel. Es como si me resistiera a dejarme ir por miedo a caerme y no ser capaz de levantarme después.
No tengo ni idea de si podré alcanzar alguno de mis objetivos, si conseguiré seguir en la brecha con estas maravillosas noticias, pero soy muy feliz y ahora eso no importa porque la vida es un conjunto de momentos y pone a prueba el motor de tu ilusión a medida que avanzas en el sendero.


A veces has de caerte varias veces para descubrir el trazo real del camino hacia la felicidad. ¿Y qué es exactamente ese concepto de felicidad que todos ansiamos? Para mí es saborear los instantes, disfrutar con cada pequeña alegría, darle color a las situaciones insípidas.
Ha pasado un año desde que me apunté al primer Encuentro RA, era mi primera vez en un encuentro de escritoras y lectoras de románticas. En febrero de 2015 fui allí sin expectativas ni libros ni nada. Me recuerdo junto a unas autoras que firmaron un montón de libros y mi sensación de deseo de llegar un día a firmar un solo ejemplar.


Estos últimos doce meses han sido increíbles. Ojalá la vida me traiga muchísimas cosas buenas para seguir disfrutando de momentos mágicos. De momento este RA se presenta excitante… ¡La presentación de CDTEAT será increíble!! La editorial se está volcando en ella y yo estoy como un flan esperando a ver si soy capaz de subir a la mesa sin sentir el peso de los nervios.
No me acabo de creer la expectación por la novela ni la cantidad de personas que me escriben para preguntar por ella. Es un sueño hecho realidad.


Red Apple Ediciones ha lanzado un concurso internacional de dos ejemplares de Un último día conmigo. Si todavía no has leído la novela esta es tu oportunidad (enlace). Lúa, Matt y Cesc pueden conmoverte si les das una oportunidad de llegar a tu corazón y llenarlo.
Y ayer salió un post increíble acerca de la Trilogía Sin ti (enlace). ¡Es tan bonito verlo ahí! ¡Gracias Camila!

¡Feliz día! J  

Un reencuentro apoteósico

¡Buenos días! Todavía sonrío al recordar la noche de ayer. Fueron instantes de risas, conversaciones y una felicidad contagiosa.
Hay reencuentros poco afectivos, cuando no encuentras conexión con la persona a la que ves después de muchos años. En esas situaciones me siento pequeña, ansiosa y sin demasiados motivos para sonreír. Y luego existen los reencuentros apoteósicos como el de ayer, con amigos de antaño que vuelven a llenarme el corazón de alegría, amor e ilusión.


De niña tenía unos amigos inseparables, David, Margarita y Eva. Éramos una piña, un grupo de personas dispares que tenían puntos en común. En nuestra época carecíamos de redes sociales, móviles, Internet… Cuando cada uno de nosotros fue a la Universidad nos distanciamos hasta perder el contacto.
Los años sumaron.
A David todavía le conservé entre mis amigos un tiempo, vino a mi boda, fue mi testigo, conseguimos seguir nuestras vidas un tiempo, hasta que tuve a mi primer hijo. Tenía veinticinco años y mi vida cambió radicalmente, convirtiéndome en una madre responsable.


El tiempo pasó con mil momentos increíbles. Mi vida dio un giro al empezar a escribir, a crear, a dejar escapar esa creatividad innata que convivía conmigo dense niña. Pasé años ansiosos, con la sensación de que se me escapaba el tren de las metas trazadas, sin encontrar un resquicio de luz en mi emocionante camino en la escritura.
En medio de ese vendaval Facebook irrumpió en mi vida. Recuerdo los inicios, sentada en el despacho de casa, cuando todavía no tenía portátil ni una rutina ni las alas para volar alto. Los recuerdos de otros tiempos se formaron con rapidez en mi mente, me transportaron a ese pasado remoto donde tenía a mis amigos al lado. Y los busqué.  


Semanas después nos reunimos Margarita, David y yo reanudando de manera tímida nuestra relación. No era el momento, en mi interior libraba una batalla entre las esperanzas rotas y la realidad a la que me enfrentaba cada día. Acababa de perder el trabajo, necesitaba encontrar otro y apenas podía sonreír.
El tiempo volvió a pasar. Mi vida dio otro giro impresionante, reuní a un grupo de amigas que me mostraron el sendero a la amistad verdadera, aprendí a canalizar mis ansias de publicar hacia las de la creación, a disfrutar con cada novela, a descubrir la emoción de acompañar los personajes…


Ayer al fin volvimos a vernos.  Fue en un concierto de David (enlace a suestudio), un gran artista al piano. Margarita y yo nos sentamos a su lado a escucharlo, con los sentimientos a flor de piel, felices, contentas de estar juntas después de tantos años.
El concierto fue alucinante, David y Alfredo, su compañero al piano, nos prepararon un formato en petit comité con explicaciones de cada una de las canciones, una copa de cava y un ambiente inmejorable.
Después nos fuimos a cenar con dos amigos de David que resultaron ser divertidos y con chispa. Fue una cena regada con risas, recuerdos, momentos tiernos y espacio para ser felices.

¡Feliz día! J

Gracias por acompañrme

¡Buenos días! Hoy me levanto con mucha energía positiva gracias al aluvión de votos que llegaron. A veces no me doy cuenta de la cantidad de cariño que se respira a mi alrededor. Es una pasada sentirme arropada por personas que me acompañan en mi día a día y me llenan las horas con su presencia, sus palabras, su ilusión y su afecto.
De niña pensaba que nunca conseguiría sentir este apoyo y a veces me desesperaba. A medida que avanza el tiempo me percato de la importancia de ser yo misma, de no esconderme tras una máscara que desdibuja mi realidad y de sentirme integrada en su mundo.


Una amiga ayer me decía que para ella lo más importante a la hora de educar a sus hijos es convertirlos en buenas personas. Comparto su opinión porque si tienes buenos sentimientos y te muestras a los demás sin omitir detalles de tu personalidad al final consigues encontrar a gente que te valora por cómo eres y no por cómo quisieras ser.
Tengo un largo día de trabajo por delante, mil informes a los que darles la vuelta y un sinfín de instantes al límite para solucionar flecos, pero estoy muy feliz porque tras muchísimos meses de negociaciones al final ha salido una operación muy importante.


A veces siento que me falta el aire en la oficina porque hago demasiadas cosas a la vez. Soy multifunción y lo peor del caso es que mi cabeza sigue el ritmo.
Muchas veces contesto al teléfono mientas sigo tecleando en el correo o mantengo dos conversaciones a la vez o a veces mientras mi jefe me explica qué debo hacer tras colgar lo hago de forma simultánea a su llamada, así cuando termina de hablar solo he de comprobarlo y darle a enviar el mail o darle la cifra que me pide.
Mientras escribo escucho música, cuando estudiaba la carrera solía coser a punto de cruz porque hacer una sola cosa me cuesta, necesito compartimentar mi cerebro para seguir su ritmo. Es hiperactivo, eso queda clarísimo.


Durante el día suelo escuchar música mientras trabajo. Elijo la lista de Spotify de la novela que tengo entre manos, tanto si la estoy corrigiendo como escribiendo porque me ayuda a darle vuelas a las escenas y a no perder el hilo cuando llego a casa.

¡Feliz día! J

Amistad

¡Buenos días! Ayer fue un día de reencuentros con personas a las que adoro. Es curioso cómo la vida me ha llevado a conocer a gente maravillosa con quien compartir instantes.
La amistad es un concepto extraño porque a veces te acerca a alguien sin llegar a crear un vínculo real o solo es unidereccional.


De niña pensaba y sentía diferente a los demás. Las emociones siempre me ahogaban y la imaginación desbordante me convertía en una chiquilla demasiado fantasiosa para crear lazos fuertes con las personas de mi entorno.
Por suerte el tiempo solo consiguió traer madurez, miles de experiencias, tanto positivas como negativas, objetividad y un sinfín de compañeros de viaje.


Me casé muy joven, solo tenía veintitrés años cuando caminé hacia el altar de la mano de mi padre. Construí mi mundo alrededor de mi familia y dos años después tuve a mi primer hijo. Fui madre con veinticinco, cambié las salidas con amigos por un bebé precioso que consiguió llenar mi vida de sonrisas. Dos años y ocho meses después vino Irene…
Durante un largo tiempo transité por una existencia feliz donde no necesitaba demasiado. Mi familia, mis escritos, mis personajes, mis ideas…  Esos eran mis compañeros de viaje.


Recuerdo el día que entré por primera vez en mi trabajo actual, en esa oficina atípica que teníamos entonces. Había una joven andaluza con el pelo rizado que me pareció simpatiquísima. A la media hora de empezar a trabajar el dolor de cabeza me atenazaba y ella me ofreció un Ibuprofeno.
A partir de ese instante empezó una amistad que todavía ahora, casi seis años después, sigue manteniendo la llama. Mabel fue la primera persona externa a mi círculo familiar que se decidió a leerme y se convirtió en mi amiga, una de verdad, con quien hablo muchísimo, a veces incluso más que con mi marido. ¡Y eso que vive en Suiza!


Después apareció Senda. ¿Quién olvidaría nuestras bath parties? ¿O esa paranoia absurda de que la oficina estaba llena de micros? Fue otro soplo de aire fresco, una sonrisa diaria y alguien con quien ser yo misma. También hablamos cibernéticamente porque ella vive en el reino Unido… ¡Pero ahora pasará un tiempo aquí y nos vimos ayer! Fue precioso comer con ella y sentir que nos vimos hace dos horas cuando en realidad han pasado meses desde la última vez.
También hay otras amigas que me han enseñado el valor de la amistad, pero no me queda tiempo ni espacio en el folio, así que mañana más…

¡Feliz día! J

Agradecimientos

     ¡Buenos días! Este fin de semana se ha llenado de correcciones y momentos. El viernes fui a la maravillosa presentación del libro La fuerza de Eros, de María José Moreno, una gran autora que conozco desde mi época de la autopublicación.
     Fue muy interesante, tanto por las preguntas del escritor Víctor del Árbol como por las respuestas de la autora. Pasó una hora sin darme cuenta gracias a la amena charla entre ellos.


     Me gustan estas presentaciones porque a parte de hablar del libro consiguen mostrarte un pedacito del alma del escritor. Es bonito conocer sus motivaciones, sus pensamientos y cómo construyó a sus personajes.
     Al escribir los agradecimientos de mis libros siempre intento dar un poco de esa visión. Busco algunas anécdotas interesantes de la escritura de la novela asociadas con personas de mi entorno y las escribo para darles las gracias por esos momentos mágicos.


      Hay mucho detrás de la creación de una historia. Charlas animadas con un grupo de personas, lecturas de los primeros borradores llenas de notas e impresiones, pensamientos fugaces que acaban convirtiéndose en parte de la trama cuando toman forma, ideas después de una hora disertando por chat acerca de un tema concreto…
      Para mí los agradecimientos han de contener el alma de la creación de la trama, los momentos que debo agradecer a mis lectoras beta, las mil paciencias de mi familia y, por supuesto, las personas que hacen posible la existencia del libro.


      Cuando releo una de mis novelas mi mente dispara recuerdos al enfrentarse a una escena concreta, como si pudiera retroceder a ese instante en el que tecleaba con absoluta precisión. Cada instante está asociado a un lugar, a un olor característico, a un estado de ánimo que retengo para siempre en mi interior.
   Espero que la idea de escribir unos agradecimientos con esas anécdotas interesantes de cómo surgió la trama, la historia y los personajes sea de interés. 


     Para mí es importante dejar constancia de por qué doy las gracias en vez de escribir una lista interminable de agradecimientos sin corazón ni explicación.
     Me he pasado el resto del fin de semana corrigiendo Un último día conmigo, dándole color a las páginas, reescribiendo cualquier parte que no acababa de convencerme para ofreceros una novela en condiciones. Cuento las horas para compartirla con vosotros…
     El viernes Shia escribió una reseña de Rumbo a ninguna parte (enlace). Espero que os guste.

¡Feliz día! J

Hay cosas que solo me pueden pasar a mí...

      ¡Buenos días! Parece que el sol y el buen tiempo se han largado a otro lugar porque ayer hizo un día triste en Barcelona y hoy no tiene pinta de que vaya a ser mejor. Menos calor, más nubes y a lo mejor cae algún chaparrón…
       Hoy Facebook me recordaba mi publicación de hace un año en la que escribía «hay cosas que solo me pueden pasar a mí…», y resulta que el viernes publiqué otra actualización de estado con el mismo encabezamiento. Y es que… ¿A quién se le ocurre darse un golpe con una bola de remolque de un cuatro por cuatro? ¡A mí! Y no fue un golpecito de nada, me hice un edema óseo que me va a dejar sin bailar  y sin moverme demasiado durante un mes. He de ir a fisioterapia, ponerme hielo, no subir escaleras, no caminar de manera excesiva… Por suerte puedo ir a trabajar porque permitirme el lujo de quedarme en casa no es una opción con la cantidad de temas abiertos que tengo en el despacho.


        El sábado fuimos a Tivisa, un precioso pueblo de Tarragona donde la prima de mi marido tiene una casa. Su marido es de allí. Comimos en la casa de su madre, en un jardín cuidado con mimo, una barbacoa buenísima. Fue un día espectacular, aunque me quedara en una silla todo el rato para portarme bien.
       De esa comida salió una idea preciosa para la primera parte de la serie Sin ti, la trilogía que nos cuenta la historia de amor entre Julia y Zack y nos presenta a gran parte de los personajes de la segunda parte que ahora estoy escribiendo. Si sale bien será algo grande… Solo necesito dejar pasar el tiempo para ver cómo acaba mi iniciativa.


       Tengo una posible noticia que me hace muchísima ilusión, pero todavía no sé si será posible, si acabará bien, si conseguiré dar saltitos de alegría como Steff o al final se quedará en nada. Aunque en mi caso los saltitos serán sobre una cama y sin apoyar el pie en el suelo.
       Me cuesta hacerme a la idea de que al final, después de años de trabajo muy duro, puedo sonreír con la sensación de que ya no estoy tan sola ante el peligro. Nunca dejaré de agradecerles a mis beta su acompañamiento durante estos años ni su constancia al estar a mi lado. ¡Hay días que incluso me dicen que escribo bien! J


         A ver si pronto os puedo dar noticias…
       El viernes salió una reseña preciosa de Rumbo a ninguna parte de la mano de Shy, la administradora del blog My life in simple Little words (enlace). Sonrío al ver cómo lo ha puntuado, es alucinante descubrir estas pequeñas alegrías y ver que mi pequeñín despierta alguna pasión.

        ¡Feliz día! J

Amistad en mayúscula

¡Buenos días! Parece que el tiempo se ha vuelto loco, tan pronto regresa el frío como llueve o sale el sol. Por suerte en mi corazón brilla la felicidad. A veces siento las embestidas de un deseo inalcanzable y rápidamente  cambio esa actitud, porque si consigo ver la parte positiva de las cosas sonrío sin parar.
Mi conversación de ayer por la tarde con mi amiga Mabel me hizo reflexionar. Al principio de crear mis tableros en Printerest y los posters de Fan Art de cada novela lo hacía con las caras de los protagonistas. Para mí es importante asociar a cada uno de los personajes a un rostro. Pero la grandeza de las novelas es que cada uno puede imaginárselo como le apetezca.


Por eso últimamente no busco a alguien en concreto, solo escenas que me ayuden a darle color a la novela. Estaría bien hacer un concurso para ver qué cara le pone cada lector a Bruno, Aurora, Jessie, Noah, Zack, Julia, Marta, Mick, Margaret, André, Iris… ¡Hay tantas posibilidades!
 Lo bonito de mi proceso creativo es que he entendido su importancia para sonreír. Sumergirme en la vida de otras personas me ayuda a despejar la mente, a centrarla, a vibrar y a descubrir la grandeza de vivir una aventura.
De niña pensaba que necesitaba compartir esta imaginación que me asalta llenándome de sentimientos, pero el tiempo me ha demostrado algo diferente, me ha colmado de instantes y de energía positiva al escribir. No necesito personas a mi alrededor, mi día ideal es pasarlo dentro de las sábanas con el ordenador, definiendo personajes y escenas que consiguen hacerme sentir más allá de la realidad.


Pero igualmente soy feliz con las personas que me acompañan en cada aventura. Cuando descubrí la existencia de amistades más allá de lo corriente me di cuenta de que todo es posible. Quizás no haya mucha gente que conozca mi mundo interior, es difícil seguir la estela de mis pensamientos, de mis frikadas, de mi necesidad de expandir las ideas hasta convertirlas en una historia. Pero la vida me ha concedido la posibilidad de caminar con unas pocas amigas que me quieren como soy, me aceptan y aguantan mis instantes de locura transitoria.
Tal como dicen ellas siempre la amistad es algo bidireccional.
Hace unos meses me reencontré con mi grupo de antaño, cuando todavía reprimía mi necesidad de contar historias y mi verdadera forma de sentir. Y volví a encontrarme en un lugar donde no quiero regresar jamás.  Porque ahora he encontrado el equilibrio interior y no voy a renunciar a ser feliz por pensar en lo que pudo ser y no fue.


Prefiero seguir con mi tendencia a rescatar las emociones positivas de cada situación y a hablar sin parar con mis amigas, con discusiones literarias y un sinfín de instantes maravillosos. Creo que si no las hubiera encontrado mi vida seguiría siendo una película decadente en blanco y negro y no tendría este arco iris que la llena de color y la convierte en una comedia emocionante.

¡Feliz día! J