Montada en una nube (con purpurina y todo)

6:36 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hace poco que Caramel macchiato ha llegado a las estanterías de las librerías. Esta vez ha sido en formato digital y en papel porque detrás tengo una editorial de mayor tamaño que las otras. Es como alcanzar un pedacito de cielo, como si al fin, después de veinticuatro novelas publicadas, diera un pequeño salto hacia arriba, aunque ahí siempre se siente el vértigo de caer al vacío, porque entonces la caída sería más grande.



Normalmente soy positiva, aunque a veces me ahoga la inquietud de no lograr mis ilusiones, mis sueños, mis metas. Hace mucho tiempo aprendí a dimensionar las que me había propuesto de niña a unas más realistas. Durante años no he cejado en mi empeño, he seguido adelante sin desfallecer, he caminado, he escrito, he palpado la emoción de crear y en ningún momento he vuelto a sufrir como al principio, cuando la realidad del mundo literario todavía no me había engullido las esperanzas mal forjadas.
Rendirse nunca me ha cruzado por la mente porque adoro escribir, ser la titiritera en el mundo de mis personajes, decidir hacia dónde van y cómo caminan, darles esa evolución necesaria para que prosperen o se hundan. Esa ilusión es intensa y me hace muy feliz. Porque me encanta mi trabajo de creación, es mágico. Pero sin vosotros no sería nada.



Si hay algo que he aprendido tras luchar con uñas y dientes durante muchísimo tiempo, a veces con desilusiones y muchas otras con mil emociones, sobre todo al recibir vuestros mensajes o leer vuestras reseñas o comentarios, es a caminar siempre hacia delante, porque no se puede mirar tanto hacia atrás ni sentirse inundada por lo que en ese instante del pasado no se consiguió. ¿Quién nos asegura que no lo lograremos con el próximo paso? 
Caramel macchiato me está dando unas alegrías inmensas. Holly y Clark vienen pisando fuerte, tanto en mi corazón como en vuestros dispositivos o en vuestras estanterías. Y es increíble. Quizá si seguimos la estela de sus pasos pronto conozcamos a Troy y a Dinah en más profundidad. Y la vida seguirá con otros personajes, con más historias, con mil nuevos rumbos e ideas de esas que suelen invadir mi mente hiperactiva y feliz.



Mi niño está en el Top 100 de los más vendidos de Apple Books, se está leyendo mucho en Nubico, está en las librerías físicas, ha conquistado las listas de los más vendidos en romántica de FNAC, de La Casa del Libro, Kobo y de El Corte Inglés… Y es como ir montada en una nube de esas que suelta purpurina multicolor al avanzar. ¿No creéis que falta el unicornio rosa y un arcoíris? 
A veces los sueños pueden atraparte, aunque sea durante unos instantes. Y es importante saborearlos, masticarlos, sonreírles, sentirlos. Porque la vida es mucho más que expectativas y trabajo duro, también es ser capaz de atesorar los instantes perfectos.



Espero contar con vosotros para seguir la estela de mis ilusiones, que me acompañéis en el camino y que los otros tres libros de la serie Little Falls lleguen a vuestras manos muy pronto. ¡Incluso me encantaría que me pidierais más de cuatro! —vale, de acuerdo, ahora me he pasado, pero ¿quién dice que soñar no sea bonito?—. 
¡Feliz día! J

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Volar alto

7:47 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Mi vida está llena de instantes bonitos y suelo ser una persona que siempre se queda con ellos, con ganas de vivirlos, saborearlos y coleccionarlos, porque no se pueden desperdiciar esos maravillosos momentos en los que los astros se alinean para traernos el mejor de los regalos.
A veces soñar a lo grande es demasiado y debemos redimensionar los sueños para ser realistas, tocar de pies al suelo y no dejarnos atrapar por la desilusión de haber llevado demasiado alto nuestras expectativas. Ser capaces de absorber la felicidad sin querer demasiado, pero dándonos el placer de ambicionar un poquito más, es el medio más efectivo para vibrar con la ilusión diaria y con la sensación de que quizá algún día subamos un nuevo peldaño en la escalera de nuestras metas.



Hay instantes de inflexión, tanto en la vida personal como en la profesional, que te llevan a un camino determinado, que te ayudan a descubrir aspectos importantes de ti misma y a dar pasos agigantados hacia ese mundo donde lo más importante es ser feliz, dejarse llevar por lo maravilloso que tienes y no sentir dolor por lo que desearías alcanzar.
Llevo muchos años de cambio, aunque no lo he sabido ver hasta ahora. Tenía un trabajo importante, que me apasionaba, pero me ahogaba a la vez. El estrés, la responsabilidad, lidiar con una situación que me empequeñecía a la vez que me exigía mucho a cambio de poco, luchar con uñas y dientes para sacar adelante todo cuanto deseaba… No me daba cuenta de cómo necesitaba un cambio, no era consciente de cuánto de importante era deshacerme de las cadenas y empezar a volar.

Foto de Olga en Pexels

Ahora por fin siento la libertad de alzar el vuelo, acompañada por personas increíbles, y asumo mi responsabilidad con una energía y una ilusión envidiables. Es tan bonito tener un trabajo con el que disfrutas y en el que te valoran por tu aportación, aunque, como todos, a veces te equivoques… 
A nivel literario me siento en una nube, inmersa en un momento mágico. Porque al fin tengo una editorial grande detrás, un equipo con muchas ganas de apoyarme, una novela en las librerías de verdad. ¿Podéis imaginar qué se siente al ir a El Corte Inglés y ver tu novela en la estantería de romántica? Me ha costado veinticinco publicaciones alcanzar esta meta, casi veinte años de duro trabajo, sin desfallecer, siempre con el tesón de seguir adelante. Y no sé qué pasará, si se venderá, si la editorial seguirá apostando por mí, si será un salto o se quedará en un intento, pero es tan extraordinario, tan perfecto, tan alucinante… 

Foto de Artem Beliaikin en Pexels

Solo quiero disfrutar de los momentos, vibrar con ellos, sentirme parte de algo grande. Y no dejar nunca la sonrisa porque es lo que nos da vida. Escribir, leer, trabajar, estar con mi familia, perderme por la montaña y ver mis libros en una estantería… Es mi imagen de la felicidad absoluta.
¡Feliz día! J

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12:21 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! He preparado unas cositas muy 🤩🤩🤩 
 



¿Queréis conocer un poquito los gustos de nuestra protagonista por el café? Os dejo una pequeña muestra... ¡Dentro de la novela hay más! 🤩
¿Cómo os gusta el café?  Yo soy de solo y sin azúcar. Pero a Holly le gusta dulce 🍯 condimentado. ¿Cuál de estos cuatro os parece más bueno?
 


¿Por qué Caramel macchiato?? En el libro podéis descubrir qué le gusta a Holly y cómo el café́ unió́ a dos personas tan diferentes. Clark es responsable, recto, le gusta planificar... Holly es espontánea, divertida, despreocupada... Chocar con Clark el primer día en Little Falls cambia su visión de la vida y a él le da alas para dejarse llevar y soltar un poco su rigidez. 
Cada capitulo de Holly tiene el nombre de una bebida, los de Clark son música country. ¿Descubrimos algunos de Holly?
 



️ Ella está acostumbrada a hacer lo que le viene en gana
🤠 Él necesita relajarse 
🍸 Ella prepara unos gin-tonics de miedo
️ Él no bebe nunca
💕 Pero el amor no mira esas cosas...
 



¿Qué tipo de bebida te gusta a ti??? La idea de poner nombres da los capítulos me gusta. Holly tiene bebidas️, Clark música country 🤠. ¿Crees que pegan? 
Mirad lo diferente que piensan...
«Cojo la cafetera sin dejar de mover los pies al ritmo del country, siguiendo los pasos.
—Ahora me dirás que también eres de esos que adora bailar esta música en un bar. —Su tono se tiñe de desprecio.
—Es lo más —contesto con socarronería—. Pero qué va a saber una princesita como tú de la diversión. Eres más de un Cosmopolitan en un club nocturno de Los Ángeles, ¿no? —Le guiño un ojo mientras abro la cafetera y le muestro cómo llenarla de agua—. Chica, el country tiene algo especial, une a la gente que baila en línea, marca el ritmo, te enseña unos pasos seguros y a la vez interesantes.
—Y es aburrido.
—Ni de coña. —Con la bolsa de café molido en la mano, le dedico una mirada—. ¿Cómo te gusta el café? ¿Cargado o suave?
—No tengo la menor idea. ¿Cómo es el del Starbucks? Es mi preferido.
—Aguado… —Coloco tres cucharadas de café molido—. Americano de toda la vida. Y además, condimentado.
—¿Eso es malo?
—Depende. —Cuando la cafetera está al fuego, vuelvo a la mesa para terminarme mi sándwich antes de emprender el regreso a casa—. A tus tíos les gusta el café de verdad, como a mí, por eso usan una cafetera italiana, para tomarlo aromático y fuerte. Ese es el auténtico, no como imagino que serán los aderezados del Starbucks».


Y... este es el último vídeo de bebidas de Holly... 😝¿Qué nos deparará el futuro??? 😎Quizá en el epílogo tenéis una pista... Si ya has leído el libro te puedes aventurar a imaginar qué pasará, ¿verdad? ¿Te atreves a dejar tu idea? Mira el vídeo y observa el epílogo... 

¡Feliz día! J

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Clark y Holly

12:21 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Seguimos con mis chicos, Clark y Holly, mis últimos protagonistas, quienes tienen mil cosas que contar en eta historia de superación, amor, sentimientos y un choque entre polos com’pletamente opuestos.



Ellos son Holly y Clark…
Él es la antítesis de Holly y se resiste muchísimo a aceptar lo que siente, ya que tiene miedo de dejarse llevar y acabar estrellándose. Porque Holly algún día regresará a su vida en Yale, conseguirá que su padre vuelva a darle dinero y lo dejará atrás, como ya hizo su novia de toda la vida, de quien, se dará cuenta con el tiempo, no estaba enamorado.
Ella es más de actuar por impulso, de dejarse llevar, de tomar aquello que quiere, pero nunca ha tenido una relación seria y le cuesta aceptar que eso es lo que quiere con Clark.
Él es su jefe en el rancho durante las mañanas, y es muy exigente. Holly está bastante fuera de lugar en ese puesto, es patosa, no le gustan los animales y suele pasarse más horas de lo normal mirando las redes sociales. Y Clark la trata con bastante dureza, siempre regañándola y enfadándose por su falta de atención.
Ella suele observarle en silencio en su taller, encorvado sobre sus arreglos, concentrado…
¡Feliz día! J

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Personajes de Caramel macchiato

12:21 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! He decidido hablaros un poquito por aquí de mi nueva novela, ya que estreno editorial, estreno serie y estreno emociones —bueno, esas las tengo de serie, pero me hace tantísima ilusión…—. Y voy a empezar con los protagonistas, dándoos unas pinceladas sobre ellos. 


Ella es Holly Gibbons...
Es una chica de casi veintiún años, rubia, de ojos verdes, musculada, un poco alocada, vestida siempre con mucha clase, con ropa de marca y poco adaptada al principio a un pueblo de Arkansas como Little Falls, quien poco a poco se va poniendo a tono con el lugar, pero sin perder nunca su estilo.
Es la hija del multimillonario dueño de una compañía aérea y le cuesta bastante adaptarse a trabajar en un rancho, a despertarse pronto, a realizar las tareas de la casa… Pero su padre no le da opción, la manda a Little Falls y le corta el suministro de dinero, obligándola a trabajar en el rancho familiar. 
Adora el café de Starbucks y los tés. Es de esas chicas que siempre condimentan el café con mil cosas dulces. Su preferido es el caramel macchiato, pero le gusta la variedad porque para ella encasillarse es lo peor. Por eso le gusta probar nuevos sabores, experimentar con otros cafés y con tés de lo más especiados.
Su carácter es explosivo. Durante sus tres años en Yale apenas ha aparecido por clase, se ha dedicado a ir de fiesta en fiesta, a salir con mil chicos, a pesar de mantener una relación de no exclusividad con uno de ellos. Y tiene tendencia a cometer locuras, como allanar una casa para mirar las estrellas por la noche, bañarse en un lago desnuda bajo la luz de la luna, bailar sobre las mesas…
Caprichosa, sobre todo al principio, acostumbrada a no tener que esforzarse para conseguir nada y a un padre ausente...
 

Él es Clark Barrett...
Es un chico de veinticinco años con el pelo moreno y rizado, barba de dos días, ojos claros, cuerpo de infarto, con abdominales marcados tras las camisetas estrechas que suele llevar debajo de camisas a cuadros abiertas y cejas pobladas. Suele vestir el atuendo vaquero, con gorro, botas, la hebilla brillante…
Vive en una caravana en Little Falls, junto a sus tres hermanos y su padre alcohólico y se convirtió en el cabeza de familia a los 14, cuando empezó a trabajar en el rancho de los tíos de Holly para pagar las facturas y las deudas. La vida le obligó a aprender a valerse por sí mismo muy pronto. Es un lector empedernido, sobre todo de manuales de mecánica. Y suele llevar el eReader a todas partes, incluso camina leyendo, así conoce a Holly, chocando con ella. 
Es muy prudente, lógico, sensato, controlador, de esas personas a las que les gusta planificarlo todo. Trabaja por las mañanas en el rancho y, gracias a su gran habilidad, por las tardes ha abierto un taller ahí mismo para arreglar todo tipo de vehículos y aparatos electrónicos que le traen sus vecinos. Ha tenido la misma novia desde siempre...
¡Feliz día! J

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Os siento a mi lado

6:46 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Vacaciones… por fin estoy en la montaña, en mi casa, frente a la chimenea, con el día despuntando en la ventana, el silencio solo empañado por la música y mi corazón repiqueteando en el pecho un poco inquieto, esperando esas reacciones tan llenas de mensajes de las lectoras. Porque Caramel macchiato está ahí, a vuestro alcance, y ahora solo puedo esperar con el alma en vilo a que os guste. Y de momento no paro de recibir palabras preciosas en mis bandejas de entrada, y vuestro apoyo me hace volar alto, casi hasta tocar las estrellas, esas que a Clark le gustan tanto.

Foto de Richa Sharma en Pexels

Recuerdo cuando era niña, cuando me pasaba horas sumergida con la nariz en los libros, cuando los devoraba igual de rápido que ahora, pero me daban unas alas distintas con las que alzar el vuelo del conocimiento de mil cosas nuevas. Sentimientos, lugares, costumbres, personajes, mundos, formas de hablar, de comunicarse, de amarse… 
Adoraba leer. Sigo adorándolo. Era mi escape de una realidad que muchas veces me parecía demasiado ajena a mí, demasiado alejada de mi sentir y de mi pensar. Me ayudaba a abstraerme, a sentir felicidad, tristeza, alegría, angustia, amor… Era como si al estirarme para leer todo desapareciera y pudiera irrumpir dentro de las páginas para vivir en esa realidad paralela durante horas. Quizá por eso me zampaba los libros sin medida. ¡Mi padre acabó mandándome a la biblioteca del barrio porque no ganaba para libros!

Foto de Gabby K en Pexels

Una de las partes más interesantes para mí entonces era descubrir al autor, ver su foto, leer su biografía, perderme en él o en ella. Los imaginaba como personas diferentes a mí, con una imaginación enorme, aislados del mundo solo para crear los suyos, con manías, rutinas, dedicados en cuerpo y alma a la escritura. Tenía una imagen tan alejada de la realidad, tan romántica, tan especial…
Ya entonces deseaba dedicarme a escribir porque si algo me sobraba era imaginación. Me pasaba las noches recreando historias en mi cabeza, haciéndolas reales, como si esas ideas locas pudieran hacerse tangibles al abrir los ojos. 

Foto de Koshevaya_k en Pexels

Me convertía en una extraterrestre con una misión en la Tierra, adoptaba la identidad de una espía en la II Guerra Mundial, aterrizaba en la coraza de una chica de la Inglaterra Victoriana enamorada hasta la médula de un aristócrata demasiado alejado de sus posibilidades, me embarcaba en larguísimas aventuras llenas de misterio, hurgaba en los enigmas de la humanidad…
Esa niña con una imaginación desbordante se convirtió en escritora, a pesar de la negación que sufrí durante años por parte de mis profesoras, a pesar de la dislexia, a pesar de las mil veces que escuché que no lo lograría. Porque mi gran pasión es y siempre será vivir aventuras que otros han ideado y crear las mías.  
Ojalá me acompañéis en el camino porque sin vosotros no existiría. ¡Gracias por los mensajes!
¡Feliz día! J

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A veces los sueños se cumplen

6:36 Pat Casalà 0 Comments

 ¡Buenos días! A veces hay sueños que se cumplen, y es tan bonito cuando sucede… Ves pasar tu vida en color, tocas las nubes, llegas al sol, te iluminas, sonríes y sientes. Porque la lucha es larga y nunca termina, porque solo tú tienes el poder de volar sin dejarte caer, de ver siempre lo positivo y no dejarte vencer por las sombras.
Hace un año empecé a escribir Caramel macchiato. Lo hice con ilusión, con esa emoción primaria de descubrir a los personajes, de llevarlos de la mano, de hacerlos sentir, enamorarse, encontrar la forma de encontrarse en ellos mismos gracias a esa atracción de los polos opuestos, a caminar de la mano hacia una mejor versión de ellos mismos. Porque a veces hay que saltar al vacío para ver la luz.



Cuando recibí la llamada de Phoebe fue como un estallido de fuegos artificiales. Llevaba años esperando una oportunidad parecida y ahí estaba, en el otro lado de la línea de mi teléfono, una persona que quería apostar por mí, por esa novela, por Holly y Clark. 
Hay instantes para recordar el resto de tu vida, como ese. Porque luego todo ha sido precioso, hasta llegar aquí, a mi momento, a tener el libro entre mis manos, a dejarlo volar, a descubrir a quién le gusta y a quién no, a verlo a través de vuestros ojos. 
Ojalá llegue muy alto, ojalá os guste, ojalá no haya demasiadas reseñas de una estrellita —lo sé, es pedir demasiado porque de esas siempre hay—, ojalá reciba muchísimos más de esos mensajes vuestros tan alucinantes donde me contáis qué os parece, me preguntáis cosillas y me animáis el día.



A veces escribir es solitario, otras las expectativas que te creas no se alcanzan o se superan con creces. Pero todo sabe mejor con palabras de los lectores, con ese calor, esa sensación de no haber pasado meses trabajando en una historia para dejarla acumular polvo. Porque las novelas están para llegar a otros corazones, para llenar otros ojos, para emocionar, para ser leídas. Y como autores lo mejor que nos puede pasar es sentirnos acompañados.
Cuando tengo un instante de ansiedad, siempre miro los mensajes de los lectores, los disfruto, los siento y me dan una razón para continuar. Porque a veces no hace falta vender un millón de libros —aunque no le haría ascos, la verdad—, solo saber que tus historias han tocado corazoncitos, han conquistado a personas ajenas a tu mundo y a la vez cercanas porque te han conocido a través de tus palabras. Con eso tengo suficiente chute de ilusión como para sonreírle a los reveses.



Me encantaría que me acompañarais en el camino de Caramel macchiato y en todo lo que viene después. Y, sobre todo, acordaros de dejar un comentario en Goodreads, en Amazon, en Instagram, en mi correo, en mis redes, en cualquier sitio donde pueda oíros para saber si os ha llegado.
¡Feliz día! J
 
 

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Nunca dejes de soñar

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Estoy muy feliz con mi vida en estos momentos y he descubierto cómo encontrar el camino te llena de luz, de color, de sonrisas, de buenas vibraciones. Entonces atraes la ilusión, la alegría y ese arcoíris en tu corazón. 
A veces solo se necesita una chispa, un destello o simplemente una claridad de mente capaz de darte la capacidad de ver más allá de la oscuridad para descubrir todo un mundo de brochazos llenos de vida.
Me gusta tanto sentirme montada en una nube de algodón, en el paraíso de la purpurina… Sin embargo, no soy una soñadora compulsiva y entiendo claramente la necesidad de tocar con los pies en la tierra para caminar por la vida sin dejarse seducir solo por una ilusoria sensación de estar en paz. Porque en realidad lo estoy. 

Foto de Pexels

Quizá mis sueños infantiles eran demasiado imposibles, pero ahora, echando la vista atrás, descubriendo cada recodo de mi sendero hasta mi ahora, soy capaz de apreciar cada curva con la emoción precisa y necesaria para descubrir sus matices. Y sonrío.
Sí, la verdad es que llevo tiempo sonriendo, con esta sensación de intensa paz, con un sosiego en el alma y esa curvatura perenne en mis labios, como si se hubiera forjado una ilusión sin fin en mi corazón.
Quizá hace un par de años no era consciente de mi necesidad absoluta de darle un giro a mi vida laboral. No lo esperaba ni estaba preparada entonces para la gran debacle que se avecinaba. Pero ahora sí sé que he conseguido llegar a un lugar mejor, que mi corazón está preparado para asumir riesgos, que mi cerebro colabora con mil ideas y retos, que mi capacidad de dar está a pleno rendimiento mientras recibo. Porque la vida es tan feliz como tú quieres pintarla.

Encima, he subido un nuevo peldaño en la escalera de la literatura. Uno que llevaba tiempo persiguiendo. Porque si algo me ha enseñado el aprendizaje de la vida es que nunca debemos renunciar a la lucha constante por alcanzar metas cada vez más elevadas. Pero sin presiones, sin agobios, disfrutando del camino.
Y aquí estoy, soñando despierta con el veintidós de marzo, con los nervios de siempre, con ese runrún interno que anuncia a gritos mis inquietudes: ¿se venderá Caramel Macchiato? ¿Os gustará? ¿Ocupará un lugar en vuestra estantería?   
Publicar con Phoebe romántica es un sueño hecho realidad y deseo tanto que salga bien, tengo tantas esperanzas en este lanzamiento… Así que os animo a descubrir a Holly y a Clark el próximo 22 de marzo, a soñar conmigo y a nunca rendiros a la hora de luchar por alcanzar vuestras metas.
Foto de Alex Azabache en Pexels

A veces hay que redimensionarlas, otras subir peldaño a peldaño, incluso sudar lágrimas, pero nunca hay que desfallecer ni dejar de sonreír porque los sueños están para hacernos felices.
¡Feliz día! J
 

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Pronto, muy pronto...

8:58 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! A veces siento la conexión instantánea con unos personajes y otras me cuesta encontrarla, es un viaje a lo largo de las páginas, de descubrimiento y cariño, de sensaciones, de emociones…
Queda menos de un mes para poder hablar de forma abierta de mi próximo libro, para contaros de qué mano va a venir y cómo de ilusionada estoy por la experiencia. Tengo una portada increíble esperando para revelarse, una aventura lista y las ilusiones en modo on. Porque a veces hace falta solo una chispa para encender una hoguera y la mía crepita al son de los nervios y la ilusión.



Puedo explicar pocas cosas de momento… El libro es el primero de la serie Little Falls, con una historia autoconclusiva y unos protagonistas muy diferentes entre sí. La mezcla resulta explosiva en muchos momentos, porque ella es un torbellino y él la planificación en persona. Y, aun así, ambos se necesitan para encontrarse.
Me gustó la idea de empezar con una chica odiosa, llena de superficialidad, sin ningún interés por adaptarse a la situación que le toca vivir, aunque tampoco le queda otro remedio y pasa por el aro con demasiada facilidad. Porque ella no es así, no como se muestra en ese primer capítulo, solo es una fachada construida a base de heridas nunca cicatrizadas. En realidad tiene un punto de locura, su espontaneidad, las ideas irreflexivas, la positividad, la efusividad. Y, además, descubre su corazón y su capacidad de amar. Porque a veces nos emperramos en no ve hasta dónde estamos dispuestos a dar cuando encontramos nuestro destino.  



En cambio él… Tiene esa madurez propia de cuando la vida te ha asestado muchísimos golpes y necesitamos adaptarnos a las responsabilidades que se nos vienen encima. A veces no hay alternativa, por eso nuestro protagonista masculino es organizado, recto, con las ideas claras, una tendencia demasiado pronunciada a planificarlo todo y poco dado al desfase. 
Hasta conocerla… Ella arrasa con su visión práctica de la vida, le desmonta los esquemas, lo hace reaccionar con una pasión desbordante, le enseña a sentir a lo grande, a dejarse llevar en algunos momentos, a que no siempre lo puedes tener todo controlado, a arriesgarse.


Es bonito haberlos construido, haber sentido cómo crecían, cómo maduraban, cómo construían su relación. Y es precioso ver cómo ha quedado la maqueta, la portada, la redacción, la historia.
Darle a enviar a la última versión, siempre desata sentimientos encontrados. Porque ya no hay marcha atrás, pero pronto va a estar en imprenta…
En marzo… 
¡Feliz día! 

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Pat 2.0

7:47 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! ¿Conocéis aquella sensación de estar al borde de un momento épico? ¿Cuándo sabes que vas a tener una epifanía? ¿Y hasta puedes saborear la chispa con los dedos?
Ser feliz no es una cuestión de búsqueda infinita hacia fuera, es la necesidad de absorber la positividad en cada momento, de mirar más allá, de encontrar sin esfuerzo. Porque al final solo es un estado mental, uno en el que dejas atrás las malas vibraciones para solo captar las buenas, uno en el que es tu decisión consciente de aplastar el dolor para abrazar la ilusión.
Mi vida ha cambiado en este último año y medio. Ha sido un cambio sorprendente a todos los niveles, me ha hecho ver muchas cosas desde una perspectiva muy alejada de mi pasado y me ha ayudado a encontrar ese camino de liberación para abrazar la verdadera felicidad.

A veces, pasar por un trago amargo abre la puerta a una paz imperecedera, a un conocimiento más profundo de uno mismo, a una felicidad sin límites. Porque superar los obstáculos te hace más fuerte y te da una visión menos sesgada de la realidad. 
Para mí construir mundos paralelos sobre el papel es como crear un mapa de sentimientos, profundizar en las mentes ajenas, sumergirme en situaciones intensas e imaginar cómo me sentiría en ellas, cómo reaccionaría, cómo las superaría. Y me encanta meterme en la mente de los personajes, ser parte de su corazón, empatizar con sus emociones. 
La base de mis novelas son los sentimientos. No me importa tanto la parte física de mis «chicos» como la emocional, porque la vida está compuesta de pequeños destellos de sentimiento, de reacciones viscerales, de amor, pasión, dolor, tristeza, ilusión… Por eso siempre he sido tan abocada a sentir en estéreo. A veces, cuando algo me afecta con más intensidad que a otros lo expreso en voz alta, quizá llorando —sí, soy una llorona empedernida, y a mucha honra—, con una frase: «si no reaccionara así, no podría escribir mis novelas».

Me he dado cuenta con las últimas que ahora siento diferente. Ni mejor ni peor, solo de una manera distinta. Y es bonito porque me gusta esta nueva Pat 2.0. Me gusta sentirme feliz a cada paso, disfrutar de la ilusión sin desfallecer, ver cómo mi vida laboral crece y la literaria le sigue a la zaga. Descubrir cómo mi mente no deja de crear y cómo mi capacidad para liderar un equipo no ha mermado. He pasado de dirigir quince personas a hacerlo de ciento quince. Y me encanta darlo todo, luchar, vibrar y descubrir cada día cómo avanzar. Porque el pasado ha conformado mi presente, me ha convertido en alguien más sabio y que cada día aprende algo más.

Foto de YURI MANEI en Pexels

Quiero sentir así, quiero ser yo quien abrace la felicidad por decisión propia. Quiero disfrutar de cada paso, de cada palabra, de cada decisión, de mi familia, de mi vida y de todo cuanto me rodea. Porque no necesito un éxito aplastante para sentir cómo hasta la última fibra de mi corazón se llena de calidez, se expande, lo ocupa todo y me llena de chispas de emoción. Un solo lector, un solo guiño de mis amores, una sola frase alentadora de alguien del trabajo puede hacerme saltar a la estratosfera de la ilusión.
¡Feliz día! J 

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¿A qué suena la felicidad?

8:08 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! La vida se me ha complicado un poquito para bien desde que volví a trabajar y no encuentro tanto tiempo como antes para escribir, pero sigo soñando porque mis novelas avanzan, crecen, se desarrollan en mi mente y en mi corazón y desean llegar a vosotros, emocionaros, encontrar una forma de adentrarse en vuestros corazones.
Hace un mes de la publicación de ¿A qué huele la nostalgia? y de momento la mayoría de reseñas son preciosas. Es tan bonito cuando leo una opinión donde alaban los sentimientos de una de mis historias… Porque para mí escribir es darles vida a las emociones e intentar traspasárselas al lector.



En nada el final de Perfumes y acordes llegará a vuestras estanterías virtuales. ¿Se reencontrarán Alba y Alonso? ¿Superarán los obstáculos? ¿Qué pasará cuando Amelia se encuentre cara a cara con Sebastián? ¿Cuál es su historia?
En la primera parte cada uno de los tres personajes evoluciona hacia una versión muy diferente de él de la inicial. Alba necesita superar el dolor y a la chica que dejó en Barcelona. Alonso necesita creer en él, luchar por sus sueños y crecer como músico. Amelia necesita encontrar la fuerza para enfrentarse a su pasado. Y el final de ¿A qué huele la nostalgia? hay una decisión dolorosa para los tres. Alba y Alonso deberán elegir entre seguir sus sueños o el amor. Amelia se enfrentará a su pasado.



En ¿A qué suena la felicidad? cada uno de ellos camina por la senda de su vida actual con los sentimientos convulsos. Alonso se desprende de su pasado para convertirse en Al Ring. Alba se deja llevar por las prácticas y su carrera de Químicas. Amelia nos descubre a Sebastián y un mundo que dejó atrás… quizá pueda recuperarlo… Porque la familia a veces se construye con personas ajenas a los vínculos de sangre. Cuando hay amor, hay felicidad. 
 
SINOPSIS



 
«A veces la vida te demuestra cómo puedes sumirte en la oscuridad y enquistar tus recuerdos convirtiéndolos en lanzas contra tu corazón».
 
El pasado de Amelia no es fácil ni alegre, pero es el suyo y no quiere olvidarlo ni rechazarlo ni apartarlo nunca más. Ha llegado la hora de contarlo, asumirlo y superarlo. Está dispuesta a luchar por recuperar a Sebastián, a Eva y a Manel, porque no va a renunciar ni un segundo más a su felicidad. 
Armada con su diario y sus esperanzas, llama al timbre de casa de Sebastián. 
Él la recibe con una opresión en el pecho y la irrealidad acosándolo porque el pasado acaba de aparecer de repente, sin anestesia. 
Alba y Alonso prosiguen con sus vidas por separado, encontrando nuevos horizontes y una forma diferente de sentir mientras construyen una renovada versión de ellos mismos. Porque cuando persigues tus sueños renunciando al amor de tu vida, has de reinventarte desde cero. Pero nada te prepara para sobrevivir al paso del tiempo ni a la necesidad de compartir la vida con la única persona que te ha acompañado desde siempre.
 
¡Feliz día! J
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