¿Qué o quién ha marcado tu vida?


            ¡Buenos días!! Hoy me gustaría hablar brevemente de algo que últimamente me ronda por la cabeza, porque cuando me decidí a reflexionar sobre el proceso madurativo que he experimentado mi cabeza se llenó de anécdotas, momentos, circunstancias y decisiones que de alguna manera han marcado mi camino.
            Siempre he creído en el destino, en las señales que acompañan las decisiones importantes, en escuchar, sentir y muchas veces dejarse llevar por aquellas intuiciones claras que marcan un sendero en una bifurcación de la vida.
            Y nunca me ha gustado mirar atrás y pensar qué hubiera sucedido si mi elección hubiera sido distinta, porque pienso que una vez se toma una decisión es importante seguir recto y no preguntarse algo que ya no tiene remedio.
            En la cuesta de la vida, aquella en la que vas escalando edades y aprendiendo cosas nuevas cada día, hay muchísimos caminos posibles que se te van apareciendo en momentos puntuales, y nosotros vamos forjándonos lentamente el futuro, caminando en curvas o en línea recta, sorteando obstáculos, abrazando logros, abarcando nuevos retos,…
            Cada uno de los estadios de nuestra existencia aparece marcado por muchas pequeñas cosas. Al recordar un instante concreto nos vemos acompañados por circunstancias y personas que potencian la intensidad de aquel recuerdo.
            ¿Quién o qué ha marcado vuestros caminos? Contestar a esta pregunta es una reflexión importante, algo que muchas veces nos ayuda en la introspección de una vida, de una realidad, de un momento. Porque todo lo que nos ha sucedido y todos los que nos han acompañado conforman el bagaje que nos ha convertido en lo que somos.
            Así que le he dado muchísimas vueltas últimamente a esa respuesta. Como mi cabeza es de aquellas a las que les cuesta desconectar, he ido recorriendo los momentos álgidos de mi pasado para buscar las personas o cosas que me ayudaron a tomar decisiones o a seguir una ruta.
            Al inicio de la vida nos influyen los padres, son nuestro punto de referencia. Siempre están ahí para marcar el camino y ayudarnos en los primeros años. Aunque en ese estadio de mi vida también tuve la influencia positiva de mi abuela materna y de algún que otro profesor de la escuela.
            A medida que vamos alcanzando la adolescencia nos inclinamos más a escuchar, ver y sentir como nuestros amigos. Es la época de reafirmación de la personalidad, de encontrar la manera de caminar, de reaccionar, de moldear nuestro caracter. ¡Y los amigos son nuestros puntales! Aunque en mi caso la mayor influencia la encontré en las profesoras que me hicieron decidir un futuro distinto al que anhelaba. ¡Esa sí fue una decisión condicionada!
            Y entramos lentamente en la edad adulta, en aquella en la que debemos encontrar un lugar, un trabajo, una condición. Esta etapa puede durar mucho o ser un camino directo a la estabilidad. Pero los primeros pasos marcarán el rumbo posterior, aunque haya personas que vieren en un instante y necesiten volver a capitanear el barco de la existencia.
            A mí me marcó mucho encontrar a mi marido a una edad tan temprana. Tuve claro desde el primer instante que era el hombre con el que me casaría y juntos definimos la vida que ahora tenemos. Mis hijos también han sido un puntal que me ha enseñado muchísimo de mí misma y de los demás. ¡Quizás es cierto que los hijos te cambian!
            Bueno, otro día continúo, ¡es tardísimo! ¡Pasad un gran día!

Svet y sus recuerdos... (la trama 42)


            ¡Buenos días! Ya estamos en el ecuador de la semana, un día perfecto para continuar un poquito con la trama que nos ocupa y darle un empujoncito a Los Cofres del Saber, ¿os parece bien?
           La semana pasada dejamos la historia de Isaac y sus descendientes preparada para que más adelante nos revele algún secreto, ahora nos toca regresar con Svet y Eduardo. Para poneros en situación os explicaré que los dejamos en un taxi destino a la fiesta de la ONG para la que ambos trabajan, con Svet recordando la noche del incendio en casa de sus padres y la sensación de que un hombre se había metido en su cabeza.
            …Svet se había quedado callada los últimos cuarenta minutos, desde que había recordado aquel episodio extraño de posesión y no había logrado darle ningún sentido. Se había dejado conducir por Eduardo por el salón donde se celebraba la fiesta, sin dejar de darle vueltas al asunto, intentando entender, saber, recordar algo más.
            Los minutos se habían sucedido despacio, entre personas sonrientes que hablaban de cosas fútiles y sin ninguna substancia. Se habían sentado en una mesa redonda con gente influyente de la sociedad que les subvencionaba parte de su trabajo y Svet se había obligado a componer una sonrisa perenne para no atentar contra los intereses de su ONG.
            Su interior estaba total y absolutamente convulso. Todos los recuerdos que la habían sacudido aquella velada la habían dejado inmersa en un sinfín de angustias y destemplanzas. ¡Su hermana estaba viva! ¡Y había sido la culpable de la muerte de su familia!
            ¿Cómo se podía causar algo así y continuar viviendo? Svet estaba convencida de que la mujer que había escuchado y visto en la televisión era su hermana, lo había sabido desde el instante en el que su voz aguda y un tanto exaltada se había colado por sus pabellones auditivos y entonces habían aparecido la tromba de recuerdos reprimidos, aquellos que durante toda su vida se había negado a revivir.
            Habían servido una ensalada de marisco. Svet revolvió un poco el plato con el tenedor sin dejar de sonreír, a pesar de que su mente se hallaba a miles de kilómetros de esa mesa, en una zona rural de Transilvana, en una casa ardiendo, estirada en el suelo en medio de las llamas.
            Antes de caer había sentido el embiste de una voz metiéndose en su mente. Era una voz masculina un tanto tosca y muy robusta, una voz acompañada de unos ojos negros que brillaban en la oscuridad de sus pensamientos. Esa voz la había instado a estirarse en el suelo, a cerrar los ojos y a olvidar, a abandonar la realidad, a bloquearla, a dejarse seducir por el sueño, a abandonar ese mundo,…
            Luego habían aparecido los recuerdos medio borrosos de Eduardo alzándola del suelo, la tos que la había aquejado mientras se deslizaba medio dormida por la escena, las sirenas lejanas de los bomberos que se acercaban, la sensación de pérdida, dolor y tristeza que la acompañó al despertar en el hospital y saberse huérfana.
            No podía quitarse aquellos ojos negros de la cabeza, eran como dos esferas brillantes que la acosaban entre la bruma de la memoria, unas esferas amenazantes, frías, atroces.
            Cuando el camarero le retiró el plato de ensalada completamente lleno de comida, Svet estaba temblando, era como si al recordar los ojos y la voz las palabras que aquel día lejano habían retumbado en su mente se escucharan de manera nítida y clara:
            -Ha llegado el final de tu vida -había escuchado-. Ahora estírate en el suelo, cierra los ojos, olvida donde estás, lo que has visto y lo que está sucediendo. ¡Duérmete!
            Y luego se había hecho la oscuridad….

            ¡Os deseo un día fantástico!
Safe Creative #1201110894520

El proceso de madurar


            ¡Buenos días! Parece que por mucho que me empeñe en no encontrar un ratito mañanero para escribir mi cabeza siempre se decide a despertarse a una hora concreta… ¡Así que aquí estoy! ¡Dispuesta a un nuevo asalto en el ring del blog!
            El otro día un anónimo, que supongo es M, me dejó un comentario instándome a explicar qué es lo que he aprendido de mí misma en el largo proceso de ir madurando lentamente y si me he visto reflejada en los demás o he variado con lo aprendido encontrando nuevas opciones…
            Pues bien, he estado recapacitando acerca de estas preguntas y de las posibles respuestas que podría dar. En realidad mi proceso de aprendizaje todavía dura, yo soy de aquellas personas a las que les gusta pensar que cada día se aprende algo nuevo y que se debe dejar la puerta abierta a cualquier cambio que se pueda absorber de nuestro entorno.
            Es importante escuchar, sentir, vivir y compartir momentos, de manera que se puedan ver las distintas situaciones que te encuentras en la vida a través de un prisma distinto del propio. El corsé que todos nos calzamos cuando vemos sólo nuestro punto de vista puede hacer trastabillar una posibilidad de éxito.
            Yo he cambiado mucho desde que era pequeña, muchísimo. Mi proceso de cambio ha sido paulatino, sereno y lento en algunos casos, pero ahora, cuando miro hacia atrás, reconozco muchos errores cometidos y descubro el giro inesperado que ha ido experimentando mi camino.
            Era una niña un tanto soñadora y difícil, con una imaginación demasiado desbordante como para mantenerla bajo llave, con una necesidad de dar, recibir, moverme y no parar de hacer cosas que superaba con creces a los que me rodeaban. Y eso me hacía distinta en muchos sentidos.
            Durante el denso proceso hacia la adolescencia fui dándome cuenta que las cosas eran muy distintas a como mi cabeza las recreaba, fui aprendiendo a darle importancia a cosas que antes me parecían fútiles, fui empatizando con mis compañeros, fui interiorizando las palabras que antes se perdían en los pabellones auditivos sin llegar a mellar….
            Quizás la mejor parte de mi propio cambio reside en la capacidad que he ido adquiriendo a lo largo de los años de escuchar los consejos ajenos y de poder decidir cuáles debía seguir y cuáles no.
            Y una cosa que he aprendido durante estos últimos años ha sido a seguir mi propio camino, a luchar sin tregua, a no desfallecer, a llevar al límite ese rasgo de personalidad que me hace tan perseverante. ¡Así he conseguido algo que llevaba toda la vida deseando!
            Así que, para responder a la segunda pregunta del anónimo, diré que muchas veces me he visto reflejada en otras personas y ese reflejo me ha ayudado a ver partes positivas y negativas de mí misma. A partir de esos descubrimientos he logrado ir moldeando lo que no me gustaba y redescubriendo lo que sí.
            Creo que ese es el proceso que seguimos todos, uno que nos ayuda a ir viendo a lo largo de los años una imagen propia cambiante, defrente a cada estadio y más madura a medida que las circunstancias se precipitan a nuestro alrededor….
            ¿He contestado a las preguntas???
            ¡Pasad un gran día!!!!

Vuelta a la rutina


            ¡Buenos días! Hoy regresamos ya a la rutina habitual, los niños vuelven a la actividad lectiva, la ciudad se va a llenar de bocinazos, tráfico y caos a las horas punta y veremos muchos transeúntes caminando de prisa por la calle para llegar pronto a su lugar de trabajo…
            La vida sigue su curso… Siempre se repiten los mismos ciclos, las mismas situaciones, los mismos principios. Y nosotros vamos asistiendo a ellos con una madurez cada vez mayor, con un sentimiento de paso del tiempo que nos acompaña en cada estadio de nuestra existencia.
            Hay veces en que esa monotonía se rompe gracias a un cambio repentino de trabajo, de estudio, de etapa, pero al final siempre acabamos siguiendo la estela de una rutina, siempre tenemos un primer día de trabajo tras las vacaciones y un día final antes de irnos.
            Para mí esa sensación de caminar en la senda de los años últimamente se me ha hecho un tanto difícil de asumir, es como si cada uno de los ciclos que empiezan de nuevo me recordara la ilusión de antaño, los sueños rotos, la fragilidad de las quimeras que erigimos para alcanzar en breve.
            Soy feliz con lo que tengo y en el fondo sé que no debería pedir más. Mi familia me arropa, he conseguido un trabajo con buenos compañeros, mi marido también tiene trabajo y mis hijos crecen sin demasiados problemas… Pero yo siento que me falta algo, que el tiempo se me escurre entre las manos sin avanzar, que los anhelos se entrecruzan con la rutina y me repiten sin cesar que debo seguir luchando, que debo seguir escribiendo, que debo seguir creyendo.
            ¡Y lo hago! Sigo ilusionada, sigo aquí de madrugada, sigo soñando, sigo trabajando… Incluso si una tarde como la de ayer tengo todas las horas para escribir y la inspiración se pierde en el recoveco de mi cabeza, siento la presión interna de pensar que he perdido el tiempo, que he acabando construyendo Sudokus con el iPad, que he tirado la toalla momentáneamente…
            Me exijo mucho en todo. Siempre he sido así, por eso me pesa tanto cuando me equivoco o cuando no alcanzo aquellas metas trazadas de antemano. En el terreno de la escritura he pasado por muchísimas fases, ahora he llegado a una en la que pienso que no vale la pena agobiarse si no escribo, en la que disfruto de cada segundo en el que mis dedos tejen historias junto al teclado, en el que ya no sufro ni me obligo ni pienso que esa afición va a llevarme a alguna estantería del FNAC.
            Ahora, cuando las palabras se me secan como ayer por la tarde, cuando las horas que tendrían que estar dedicadas a avanzar en la novela se pierden en otras aficiones, ya no me fustigo por el hecho de no haber aprovechado un bien tan escaso como el tiempo, porque en el fondo ahora tengo un trabajo remunerado por el que a final de mes recibo un dinero bien merecido y sé que el sábado y el domingo son mis días de descanso. ¡Así que estoy en mi derecho de utilizar el tiempo como me apetezca!
            Desde que abandoné la obsesión por publicar y se quedó como un deseo residual que todavía me alienta, he aprendido a ser feliz con la escritura, a disfrutar de la creación, a verlo como un hobby, como algo que me ayuda a llenar las horas muertas y me vacía la cabeza de invenciones. ¡Pero sigo desando vivir en un mundo perfecto donde todos los artistas pudiéramos vivir de nuestro arte!
            Así que voy a seguir soñando, a seguir viviendo, a iniciar de nuevo el ciclo escolar, a volver a la oficina, a sonreír y a buscar momentos para dejar crecer las novelas en el portátil. Y voy a pensar que será verdad que La Baraja empiece su periplo por las editoriales. ¡A ver si hay suerte!
            ¡Pasad un día genial! 

Sherlock Holmes




            ¡Buenos días! A ver si sale el sol y disfrutamos de un gran día antes de que todo vuelva a su curso normal: los colegios, el tránsito, el trabajo, los fines de semana tranquilos, vivir rodeada de ideas e ilusiones… ¡A ver si este nuevo año trae algo bueno para todos! Porque la verdad es que comprobar cómo todo se va derrumbando a tu alrededor no es nada halagüeño…
            En fin, decidimos ser positivos y encarar la vida con la mayor de las sonrisas, así que vamos a ello, intentemos aparcar los malos momentos y mirar de cara a los buenos, caminar por la senda de esta vida con la mirada bien alta y nunca desfallecer en nuestras esperanzas.
            ¡A ver si por fin se erigen los muros de mis esperanzas! ¡Y puedo construir mis sueños ladrillo a ladrillo!
            Ayer fui al cine a ver Sherlock Holmes. ¡Me hacía una ilusión tremenda ver esta película! La verdad es que la miniserie británica de este personaje literario me encantó, así que puse muchísimas esperanzas en la versión cinematográfica…
            En conjunto me gustó, pero se me hizo tremendamente larga. ¡Dos horas y media de peli! Deberían haber rebajado un poquito el argumento o darle una acción distinta, porque la última media hora se hace muy pesada. El argumento está bien pensado, pero falta un poquito más de explicación, una vuelta de tuerca más.  
            Salí del cine contenta, porque me gusta ir a ver las películas en pantalla grande, pero un poco cansada. Si he de ser sincera me gusta muchísimo más la versión inglesa, el toque británico que le ponen al personaje. ¡Así que os recomiendo encarecidamente que veáis esa serie!
            El excentricismo del personaje a la americana me pareció un poco forzado, mientras que el británico tiene un toque de humor que ayuda a una caracterización más acorde con el protagonista de Sir Arthur Conan Doyle.
            No entiendo la manía de los americanos de versionar lo que ya ha tenido éxito. ¿Qué necesidad hay de hacer un Sherlock Holmes si ya lo han hecho los británicos? Parece que sólo les interese seguir la estela del éxito ajeno y no utilizar sus cabecitas para proponer nuevos argumentos.
            Me quedé un tanto pasmada cuando en los anuncios previos al film vi un trailer de la primera película de la trilogía de Stieg Larsson: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres. ¿Es que nadie ha visto ya la versión sueca? ¿No está ya trillada esta idea? ¿No tienen guionistas con creatividad? ¿No hay innovaciones? ¡Pues que me contraten! ¡Yo tengo la cabeza llena de ideas!!!!
            Desde luego yo no voy a ir a ver otra vez lo mismo en versión americana, ¿acaso hay algo malo en la sueca? No soy de las que detesta a los americanos, de hecho hay muchas cosas suyas que me encantan, pero ese narcisismo y chovinismo que muestran a veces me parece algo absurdo y sin motivo.
            He leído la trilogía y he visto las películas suecas, que por cierto encontré súper bien hechas, ¿qué necesidad hay de volver a verlo en el cine??? Claro que los americanos van a peregrinar a verla fijo…
            ¡Una cosa curiosa! En la película de Sherlock Holmes actúa la misma actriz que hacía de Lisbeth Salander en la versión de la película sueca de Larsson… ¡Jajajajaja!!!! Parece que los Dioses se conjuraron ayer para darle qué pensar a mi cabecita…
            Bueno, mañana se inicia un nuevo ciclo, espero encontrar el momento adecuado para escribir sin parar este blog, pero si algún día me retraso o no encuentro el hueco, pensad que tarde o temprano el post aparecerá, ¿ok?
            ¡Os deseo a todos un feliz domingo! 

Sherlock Holmes


            ¡Buenos días! A ver si sale el sol y disfrutamos de un gran día antes de que todo vuelva a su curso normal: los colegios, el tránsito, el trabajo, los fines de semana tranquilos, vivir rodeada de ideas e ilusiones… ¡A ver si este nuevo año trae algo bueno para todos! Porque la verdad es que comprobar cómo todo se va derrumbando a tu alrededor no es nada halagüeño…
            En fin, decidimos ser positivos y encarar la vida con la mayor de las sonrisas, así que vamos a ello, intentemos aparcar los malos momentos y mirar de cara a los buenos, caminar por la senda de esta vida con la mirada bien alta y nunca desfallecer en nuestras esperanzas.
            ¡A ver si por fin se erigen los muros de mis esperanzas! ¡Y puedo construir mis sueños ladrillo a ladrillo!
            Ayer fui al cine a ver Sherlock Holmes. ¡Me hacía una ilusión tremenda ver esta película! La verdad es que la miniserie británica de este personaje literario me encantó, así que puse muchísimas esperanzas en la versión cinematográfica…
            En conjunto me gustó, pero se me hizo tremendamente larga. ¡Dos horas y media de peli! Deberían haber rebajado un poquito el argumento o darle una acción distinta, porque la última media hora se hace muy pesada. El argumento está bien pensado, pero falta un poquito más de explicación, una vuelta de tuerca más.  
            Salí del cine contenta, porque me gusta ir a ver las películas en pantalla grande, pero un poco cansada. Si he de ser sincera me gusta muchísimo más la versión inglesa, el toque británico que le ponen al personaje. ¡Así que os recomiendo encarecidamente que veáis esa serie!
            El excentricismo del personaje a la americana me pareció un poco forzado, mientras que el británico tiene un toque de humor que ayuda a una caracterización más acorde con el protagonista de Sir Arthur Conan Doyle.
            No entiendo la manía de los americanos de versionar lo que ya ha tenido éxito. ¿Qué necesidad hay de hacer un Sherlock Holmes si ya lo han hecho los británicos? Parece que sólo les interese seguir la estela del éxito ajeno y no utilizar sus cabecitas para proponer nuevos argumentos.
            Me quedé un tanto pasmada cuando en los anuncios previos al film vi un trailer de la primera película de la trilogía de Stieg Larsson: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres. ¿Es que nadie ha visto ya la versión sueca? ¿No está ya trillada esta idea? ¿No tienen guionistas con creatividad? ¿No hay innovaciones? ¡Pues que me contraten! ¡Yo tengo la cabeza llena de ideas!!!!
            Desde luego yo no voy a ir a ver otra vez lo mismo en versión americana, ¿acaso hay algo malo en la sueca? No soy de las que detesta a los americanos, de hecho hay muchas cosas suyas que me encantan, pero ese narcisismo y chovinismo que muestran a veces me parece algo absurdo y sin motivo.
            He leído la trilogía y he visto las películas suecas, que por cierto encontré súper bien hechas, ¿qué necesidad hay de volver a verlo en el cine??? Claro que los americanos van a peregrinar a verla fijo…
            ¡Una cosa curiosa! En la película de Sherlock Holmes actúa la misma actriz que hacía de Lisbeth Salander en la versión de la película sueca de Larsson… ¡Jajajajaja!!!! Parece que los Dioses se conjuraron ayer para darle qué pensar a mi cabecita…
            Bueno, mañana se inicia un nuevo ciclo, espero encontrar el momento adecuado para escribir sin parar este blog, pero si algún día me retraso o no encuentro el hueco, pensad que tarde o temprano el post aparecerá, ¿ok?
            ¡Os deseo a todos un feliz domingo!