¡A sonreír :-)!


¡Buenos días!!! El sol brilla en el cielo, mi día empieza bien, con alegría, ilusión y muchísima energía. ¡Ya es jueves! Y tengo mi primera opinión en La Luna de Ónixon, ¡una opinión de cinco estrellas! ¡Me hace muy feliz saber que mi libro gusta a alguien, ¡qué bien!
 Hace un tiempo os hablé de mi contrato de optimismo, entonces necesitaba firmarlo virtualmente para sonreír cada mañana, para ver la parte positiva de la vida, para felicitarme cada día por estar viva, por caminar, por mi familia, por todo lo que tengo…
Ahora no necesito contratos ni palabras ni nada de nada, sencillamente vivo cada momento con intensidad, busco la parte positiva de cada una de las situaciones y veo el vaso medio lleno. Que sólo vendo un libro en tres días, ¡bienvenida esa venta! Que vendo cuatro en un día, ¡impresionante! Que no vendo nada de nada, ¡ya venderé!
Ayer por la noche fui a cenar con mi hermana a una terracita, si ya lo sé, últimamente me paso las noches de terracita en terracita… Para eso están, ¿no? Bueno, pues como os contaba, ayer fui a tomar algo con mi hermana. Los que me leéis desde el inicio recordaréis fácilmente la desgracia que le tocó vivir hace un año y medio cuando su marido perdió la vida en un hospital… ¡Pues es una luchadora! ¡Una mujer fuerte, valiente y maravillosa!
Mi hermana me demuestra cada día cómo se puede vencer la melancolía, la tristeza y la angustia. Ella sonríe desde hace tiempo, camina por la senda de la vida con la intención de superar la pena y de ser feliz de nuevo. ¡Y lo consigue día a día!
Así que si ella puede sonreír, yo también puedo. ¡Y lo hago! Ahora mismo tengo una inmensa sonrisa en la cara, una de emoción por tener una hermana tan fuerte y otra por saber que la vida son dos días y hay que exprimir el jugo de la felicidad.
Para empezar, creo que ha llegado el momento de retomar las riendas del blog, de volver a girar en torno a las premisas que últimamente marqué y que tanto os gustaban. ¡Me he puesto las pilas y tengo preparada la primera entrevista para la semana que viene! ¡Y hoy buscaré más autores que quieran compartir sus desvelos en el blog! ¿Qué os parece?
En cuanto me ponga al día con el trabajo, los horarios de los niños y los míos, retomaré Los Cofres del Saber y le pondré un día a la semana para continuar con la historia. ¡Y seguiré contando cosas!
Mientras tanto dos novelas inician el camino hacia Amazon: El Secreto de los Cristales y Géminis. La primera está en manos de la correctora, la segunda tiene mucho trabajo por delante… ¡En eso estoy por las tardes!
¡Me voy a trabajar! ¡Feliz día! ¡BESOSSSS! ¡Y a sonreír! J

KDP, cena junto al mar y proyectos.



¡Buenos días! Hoy un poco más y no me levanto… ¡Qué desastre! Es que ayer trasnoché un poquito… hacía una noche agradable, los niños estaban en casa de mis padres, tenía dos de aquellos Smartbox que me regalaron para mi cumpleaños y me apetecía comida japonesa frente al mar… ¡Ya! ¡A veces tengo antojos! Jajajajaja.
Busqué entre la lista de restaurantes que tenían las dos cajas-regalo, miré los menús, la localización, el tipo de comida y… ¡Bingo! Encontré un restaurante en el litoral con una oferta inmejorable. ¡No os podéis imaginar la cantidad de comida que nos trajeron! Hoy no he podido ni desayunar…
Cenamos en una terracita frente a la playa, con una actuación de cante flamenco en directo, bien servidos, comida excelente, con una conversación animada y la ilusión de vivir tan cerquita del mar… ¡Aunque llegué tarde a mi cita semanal con “Diaris de Vampirs”! A ver si en algún momento del día puedo buscar en la red qué pasó ayer…
Los que nos seguís en Twitter sabréis la que está cayendo en Amazon… Normalmente cada autor tiene acceso a un informe de ventas que se actualiza cada hora y va intrínsecamente ligado a las listas de los rankings. Tener esa información es una gran ventaja frente a la manera tradicional en la que los escritores conocen cuántas unicidades de sus libros se mueven en las librerías. Pues bien, hace un par de semanas los informes del KDP no van, no se actualizan y nadie sabe si ha vendido ni si los movimientos en la lista de rankings son ciertos.
Al principio me daba muchísima rabia no ver qué pasaba con mis novelas, ahora pienso que quizás esas posiciones tan malas que tienen en estos momentos sean fruto del fallo de Amazon… Y si es otra cosa, ¡pues a esperar a que los compradores se animen!
Esto de la tecnología… ¡A veces es difícil de entender!
Muchas personas me preguntan por El Secreto de los Cristales y su publicación en Amazon. Pues bien, os informo de que en estos momentos el manuscrito lo tiene la correctora, mi querida Bea, y en cuanto esté listo lo subiré. Es un manuscrito muy largo, muy intenso y con una trama complicada. Antes de terminar mi propio pulido lo envié a varias personas de mi confianza para que me ayudaran a ver los fallos de base, por eso tardo tanto en terminarlo…
Por lo demás, sigo con mi afán de publicar toda mi obra en Amazon antes de embarcarme en un nuevo proyecto, por eso trabajo con ahínco en corregir novelas antiguas. Ahora estoy con Géminis, mi segunda novela, una de intriga científica que necesita una rescritura en profundidad… ¡Está de origen!
Y por hoy no os cuento mucho más, que es tardísimo…
¡Feliz día! ¡BESOSSSS!

La Luna Azul


¡Buenos días! Hoy me he despertado más tarde… ¡Tengo una reunión a las 17:00 y necesitaba tiempo para ir al gimnasio a hacer mi rehabilitación diaria!
Ayer me di cuenta de algo que me arrancó una sonrisa enorme: el día 31, cuando publiqué La Luna de Ónixon en Amazon, se dio el fenómeno llamado la luna azul. Se denomina así a la segunda luna llena ocurrida durante un mismo mes del calendario gregoriano, algo que sólo sucede cada dos años. ¡Y le tocaba el día 31 de agosto! ¡Y yo sin saberlo! ¡Parece otra de mis señales!
No tenía ni idea de que existía un fenómeno llamado así ni mucho menos que el día en el que salió mi novela por primera vez a la venta fuera a aparecer una luna azul en el cielo. Y como La Luna de Ónixon va de un mundo azul y en el título aparece una luna, cada vez que alguien publicaba en Facebook o en twitter algo relacionado con la luna azul yo me pensaba que hablaban de mi novela y les daba las gracias emocionada. ¡Jajajajajaja!
¿Ahora entendéis por qué me río? ¡Qué risa! La gente hablando del cielo y yo pensando que me estaban ayudando… Y ayer, mientras trabajaba, recibí un mail de un amigo que me explicaba mi confusión. ¡No sabéis la guasa que tenía ese email!
¡Fue tan bonito! Como mínimo esa ilusoria emoción me sirvió para ser feliz durante muchas horas y eso bien vale una equivocación, ¿no?
Ahora que sé la verdad creo que fue algo curioso que las dos lunas aparecieran el mismo día, que mi mundo azul se solapara con el maravilloso fenómeno de una luna llena azul en el cielo y que Laura y Tomás cobraron vida por un día, caminando juntos hacia Ónixon, con un amor que les une más allá del tiempo y del espacio…
Muchas veces me he preguntado porqué decidí que todo lo relacionado con Ónixon fuera añil, un color suave, ondulante, sedoso… ¡No tiene explicación! En mi imaginación todo lo relacionado con este mundo es de ese color. Para mí la Luna de Ónixon era un colgante de lapislázuli que tenía de pequeña, lo compré en una tiendecita de Calella de palafrugell que tenían muchísimos collares y pulseras de ese material. Con los años dejé de ponérmelo y desapareció, como muchas otras cosas relacionadas con la escritura que abandoné de joven.
Hoy he mirado las fotos de la luna azul del viernes pasado y me han encantado. ¡Son tan bonitas! Así que me alegro de la coincidencia, de que a veces las señales dirijan los movimientos con hilos invisibles que no sabemos que están ahí, con momentos mágicos que nos animan a vivir cada día con ilusión, alegría y emoción.
¡Así que gracias por estar leyendo esto! Tu lectura me alegra el día, tu presencia me anima a continuar y tu sonrisa es la mía. ¡Por eso dediqué La Luna de Ónixon a todos mis lectores del blog y a mis compañeros de generación! ¡Sin vosotros nada de esto sería posible!
¡Me voy al gimnasio! ¡BESOSSSSSS!  

¡Qué no te amargue la subida del IVA!


¡Buenos días! Hoy todo vuelve a la normalidad… En mi empresa llegan todos los que estaban de vacaciones, la semana se llena de reuniones de trabajo y el día parece que despunta despejado… ¡Feliz retorno!
Como reza el título del post quiero olvidarme por unas horas del efecto IVA, de la subida de precios, de lo que nos depara el futuro inmediato… ¿Le dejamos las profecías a Marta Noguera y a Nostradamus? De momento es importante encontrar maneras de que la coyuntura económica no nos amargue la vida.
¡Así que os invito a daros una vuelta por los títulos de la Generación Kindle! ¡A leer sin límites a precios insólitos! ¡A comentar vuestras lecturas en Amazon! ¡A vivir cada instante con la ilusión que merece! Porque la felicidad está en los pequeños momentos, en los pequeños gestos, en las pequeñas batallas ganadas.
Los escritores que apostamos por la edición independiente de nuestra obra hemos decidido de manera tácita ofrecer libros low cost, al alcance de todos los bolsillos, con la esperanza de que os gusten nuestras creaciones… Es una manera distinta de encarar la publicación, una que nos convierte en editores, expertos en marketing, correctores, maquetadores, asiduos a las redes sociales, creadores, diseñadores gráficos… ¡Todo un reto que asumimos con ilusión!
Cuando miro el Top 100 de Amazon y descubro muchos de los libros de mis compañeros a un precio de risa me alegro muchísimo, porque siempre hay algunos que consiguen escalar posiciones, que llegan a lo alto de la escalera de las ventas, que rozan con una mano esa felicidad quimérica que todos deseamos.
He de confesar que al principio de esta aventura amazónica me dolía muchísimo ver cómo otros conseguían lo que yo anhelaba, pero ahora estoy orgullosa de estar aquí, rodeada de auténticos cracks,  con tanto compañerismo, tantas risas y tantos días compartidos. Cuando veo publicaciones de gente feliz al llegar a una alta posición en los rankings me alegro de corazón y pienso que se lo merece.
Dicen que con la edad llega la calma, que cuando recorres la senda de la vida y dejas atrás malos instantes descubres que todo tiene un  camino y que las metas se puedes rescribir, despintar y volver a trazar, cambiar de rumbo o desaparecer. Lo más importante es aprender a vivir cada segundo con la intensidad que merece.
Y yo soy feliz con las 123 descargas de El Secreto de las Cuartetas – Descifrando las Profecías de Nostradamus, con las seis de La Luna de Ónixon que muestran las listas, con los comentarios, con los mails privados, con toda la gente que he conocido a lo largo de estos meses, con mis blogs, con mi trabajo, con mi familia,… ¿Qué más se puede pedir?
Bueno… Puedo pedir que os animéis a comprar La Luna de Ónixion, que me ayudéis a difundir la existencia de mis dos libros en Amazon, que no os amargue la subida del IVA, mis libros sólo valen 2,68 y 0,93 euros… ¡Nada que un bolsillo no pueda asumir!
Y os dejo, que me voy volando al trabajo, que no llego…
¡BESOS! ¡Y feliz día!

¡Buenos y congelados días!!!


¡Buenos y congelados días!!! Brrrrrr, ¡Qué frío! Ayer por la tarde el termómetro marcaba 12 grados y el viento era helado. ¡Y pensar que hace dos días nos quejábamos del calor infernal! Ayer acabé con la camiseta, el polar de esquí y una chaqueta térmica que mi marido utiliza para ir con la bicicleta las mañanas de otoño. ¡Y se me congeló la nariz!
Esto de publicar un libro e irme a las montañas donde sólo tengo conexión en un banco de la carretera, helada de frío, o en los bares de la plaza de Llívia tomando algo se me hace difícil. ¡Si estuviera en Barcelona estaría pegada al monitor! ¡Suerte que cuento con personas maravillosas que me informan de todo! Ayer, sin ir más lejos, me desperté con la foto que Pilar me colgó en mi muro del Facebook, ¡La Luna de Ónixon inició su andadura en el puesto número uno de ciencia-ficción! Uauuuu, ¡mil gracias!!!
A ver qué pasa hoy…
Llegó la hora de volver a la normalidad. Mañana iniciaré la caza de autores para llenar la olvidada sección de entrevistas, a ver si el jueves 13 puedo arrancarla de nuevo con cuestionarios interesantes y respuestas geniales. ¿Os parece?
Mientras tanto tengo trabajo con una nueva corrección, la de una novela que escribí en 2005 y que no he tocado desde entonces… ¡Es increíble cómo la mente humana es capaz de conectar con instantes concretos del pasado sólo con la lectura de un manuscrito antiguo! Cuando releo Géminis me recuerdo perfectamente en aquella época, con mis niños muy pequeños, con mis ilusiones disparadas, con la creatividad en su punto álgido…
Tengo muchísimo trabajo por delante, meses quizás. El manuscrito está de origen, sin casi correcciones, y necesita un pulido a fondo, una reescritura casi entera. El esqueleto me encanta, ¡es una gran historia! La previa a El Secreto de las Cuartetas. En Géminis descubrí el tipo de novelas que quería escribir, aunque todavía no me interné en los mundos de la parapsicología.
Al iniciar la escritura de Géminis dejé atrás la ciencia-ficción, sumé varios personajes a la trama, mucha intriga, muchos secretos,… Es una novela cortita, de la misma extensión que La Luna de Ónixon, que sucede en un día. ¡Ya os contaré más! Ahora sólo empiezo la reescritura…
Mañana quiero mandar El Secreto de los Cristales a corregir. ¿Bea, tienes el traje de correctora puesto? Este verano la mandé a una compañera de generación para que la leyera, necesitaba la visión de alguien profano en la historia de Marta Noguera y de Ángela Harris, alguien que me asegurara que la historia puede funcionar por sí sola, sin necesidad de leer la primera parte. He corregido algunos de los puntos que me señaló y ya está lista para la corrección final. Es más larga que las cuartetas, está escrita en tercera persona y tiene una historia más compleja. ¡Espero que os guste cuando la publique!
¿Sabéis? Aunque mi actividad suene estresante, soy inmensamente feliz al realizar todas y cada una de mis tareas. ¡Me encanta escribir! ¡Me apasiona revivir mis antiguas historias! ¡Y me entusiasma ver que el marcador de las ventas escala posiciones! Aunque sea una al día, ¡es maravilloso! Así que sarna con gusto no pica…
La decisión de detenerme y mirar atrás fue acertada. Tengo muchísimo material pendiente de revisión, muchas novelas que abandoné hace tiempo, tras escuchar consejos y esperar fielmente una llamada, un mail, una carta… Esa espera interminable, llena de expectativas que se construían y se derrumbaban con facilidad, minó la credibilidad en mi trabajo. Ahora sé que vale la pena, que mis historias le interesan a alguien y que tengo el medio para que las lean, ¡y eso es lo mejor de todo! ¡Tener lectores!
Aquí, en mi casa de Estavar, la mejor hora es cuando me levanto y bajo a desayunar en silencio, con toda la casa dormida. Como madrugo mucho me paso unas horas sola, sentada en mi sillón, frente al ventanal que conduce a mi pequeño jardín, con la cortina abierta y el verde de los setos brillando con el sol de la mañana, el silencio sólo empañado por las teclas y la paz que siento. ¡Todo un lujo!
¡Os deseo un gran domingo! ¡BESOSSSS!
    

Idealismo, recuerdos e ilusiones



¡Buenos días desde las montañas! ¡Qué frío hace! Estoy sentada en mi sillón, vestida con mi pijama de invierno, un jersey de lana, una manta de algodón y una bufanda de mi marido que he encontrado en uno de los colgadores de la entrada… ¡Y tengo las manos heladas! ¡Me encantaría encender la chimenea! Aunque mi familia me podría tachar de exagerada…
Respiro armonía, tranquilidad y sosiego. Todos duermen en sus camas, apenas se escucha otro sonido que el de las teclas y el silencio sacro que exhala esta casa, un silencio que me llena de paz. Tengo la nariz roja y congelada, una sonrisa en la cara y una sensación intensa de felicidad. ¡Me encanta estar aquí!
Ayer publiqué La Luna de Ónixon en Amazon a un precio irrisorio (0,93€), ¡un café vale más que una descarga! No sé qué le depara el futuro ni tampoco puedo profetizar qué me depara a mí personalmente. Ya no soy aquella niña que se dormía cada noche con las emociones pegadas a su piel, con la ilusoria decisión de dedicar su vida a plasmar los mundos paralelos con los que se enfrentaba en cada paso de su existencia, de dar a conocer esa otra dimensión imaginaria en la que vagaba durante horas para evadirse de la realidad que se cimentaba a su alrededor.
Ahora, a la luz de la madurez que me confieren mis cuarenta años, descubro que las metas trazadas a veces no se alcanzan, se diluyen en otras distintas, en momentos plenos, en un horizonte cambiante que se dibuja con el avance del tiempo. Y respiro con tranquilidad, con la ilusión de reconocer la vida perfecta que tengo y la emoción que me produce cada pequeño paso en mi carrera literaria.
Ónixon era algo tangible para mí de pequeña, un refugio donde me sentía segura y a salvo, un lugar imaginario donde las angustias y las inseguridades que trazaba mi imaginación se desvanecían y me aislaban de la realidad, una realidad que mi naturaleza creativa desdibujaba.
Escribí esta historia en pocos meses, permití que mi idealismo llenara unas páginas con mis recuerdos, que Laura y Tomás sintieran aquel nexo indestructible que llenaba mis sueños infantiles, aquel amor que surcaba distancias, que derribaba muros, que desafiaba a las leyes de la lógica. Y mezclé esos sentimientos, que me embargaban de niña hasta el punto de hacerme llorar por algo que no era real, con Ónixon, con mis miradas al cielo, con mis mundos azules, con mi yo volátil.
¡Qué agradable sensación experimentaba de pequeña cuando cerraba los ojos y volaba sobre el océano! Laura también siente esa paz, esa alegría, esas cosquillas en el abdomen… ¡Había algo mágico en mi Ónixon! ¡Algo genuino e idílico!
Hace años, cuando entregué el primer manuscrito para que me lo valoraran y leí más tarde el informe de lectura, me sorprendió encontrar una frase: “la autora tiene demasiada fe en la raza humana”. Al revisar esa primera versión de la novela, de la que ahora sólo queda el esqueleto, intenté cambiar mi punto de vista, modificar el ideal que subyace de sus páginas, cambiar el final, pero fui incapaz, porque esta historia la idee así, es parte de algo tan mío que no puedo modificar, es una quimera que postulé en la niñez, una que nunca va a cambiar.
Recordar mis devaneos infantiles con Ónixon me lleva inexorablemente a los momentos de angustia, de frustración, de rabia y desespero. La adolescencia marcó un punto de inflexión en mi vida, uno que llevó a todos los escritos acerca de Ónixon a una hoguera de San Juan y castró mi verdadera vocación, una vocación que únicamente compartí con algunas de mis profesoras, quienes me indicaron con seriedad que yo jamás podría escribir una novela, que tenía una dificultad enorme con la lecto-escritura y que mi camino eran las matemáticas.
Tras años de lucha en el colegio, leyendo a todas horas, practicando infatigablemente, con la ilusión inquebrantable de presentar mis cuentos al concurso de San Jordi de la escuela y la constante decepción de que las maestras me vetaban esa posibilidad, escuchando siempre que no era capaz de escribir, llegó un punto en el que desistí, en el que tiré todos mis cuadernos plagados de faltas a la hoguera y miré cómo ardían con las lágrimas resbalando por mi cara enjuta, llena de rabia, de frustración y de tristeza.
Mis sueños infantiles eran tres: casarme joven, tener un niño primero y una niña después y publicar mis novelas con éxito, ver la cola de personas que querían que les firmara un ejemplar, sentir una emoción intensa al descubrir a todos mis amigos de infancia, agradecerle infinitamente a mi descubridora su trabajo…
Cuando mi niña cumplió un año de edad y yo me acercaba a los treinta cumplí mis dos primeros sueños y me sentía vacía, sin un futuro, sin una meta… Y resurgió mi vocación como un Ave Fénix que resurge e sus propias cenizas. Me senté a escribir a escondidas, sin compartirlo con nadie, permitiendo que Ónixon cobrara vida de nuevo, que fuera mi refugio otra vez, que despertara mis ideales, mis ilusiones, mis anhelos…
¡Hasta mañana! ¡Feliz día!