Una escala en Bari...


¡Buenos días!! ¡Llevo 13 días de vacaciones y me parece un siglo! Los días de crucero fueron una manera de aparcar realmente el estrés, los agobios de un invierno largo y pesado, las responsabilidades adquiridas, incluso esa intensidad con la que vivía anclada a la promoción del libro.
Embarcarse con los hijos en un crucero equivale a vivir unos días intensos sin preocuparse de los coches, las calles, las noches… Mis hijos están en una edad más autónoma, en la que empiezan a descubrir su propia identidad y en la que desean descubrir su entorno, las posibilidades que ofrece la vida y cuál es su propio carácter. Aunque la adolescencia es una edad muy difícil para los padres…
Durante la primera noche mi hijo no aparecía a la hora de la cena y pasé un mal rato. Lo busqué insistentemente por la piscina, el gimnasio, las habitaciones, la discoteca, la sala de máquinas… Cuando él mismo encontró el restaurante asignado a nuestro grupo y se sentó en la mesa para encargar la cena a Jack, nuestro simpático camarero, respiré tranquila.
A partir de ese momento les pusimos un horario a los chicos. Los ocho se repartían en dos camarotes de cuatro, por lo que era imposible controlar exactamente qué hacían durante las horas que no estábamos con ellos ni la hora en la que regresaban de la discoteca, que estaba destinada a jóvenes entre catorce y dieciocho años…
 Por suerte el hecho de estar en un hotel flotante donde los peligros que acechan en las noches de la ciudad se reducen a la nada, me ofreció la tranquilidad suficiente como para darles una libertad controlada. Durante todo el crucero no me ha preocupado qué hacían todo el rato, el desorden que reinaba en su camarote ni las horas en las que regresaba mi hijo mayor de la discoteca. ¡Eso son vacaciones de verdad!
Pasado el susto cenamos tranquilamente. La carta te permitía comer seis platos más el postre, ¡una cantidad excesiva para mí! Optamos por pedir sólo un entrante y un plato principal o una pasta. Esa noche nos fuimos a dormir enseguida, llevábamos muchísimas horas en pie y el madrugón pesaba demasiado…
A las siete de la mañana del día siguiente quedamos fuera de los camarotes, estaban todos cerquita, en el pasillo de números pares de la octava planta. Desayunamos en el buffet del puente nueve entre riadas de gente que se llenaban los platos hasta los topes. Nos costó muchísimo encontrar mesas, pero al final lo conseguimos.
La primera escala del crucero fue en una pequeña población de la costa de Italia llamada Bari. Es la parada más floja de todo el recorrido, aunque me gustó saborear la esencia de las callejuelas estrechas donde circulaban motos, bicis y los lugareños. Fue como perderme en una película italiana, como si apareciera en la plaza de “La Vida es Bella” y pudiera ver al protagonista con su bicicleta conquistando a su hermosa mujer.
Paseamos distraídos contemplando las tiendas, los tenderetes repletos de pamelas y recuerdos, la iglesia del pueblo, las dos placitas que la llenaban de historia. Compramos una campanita con el nombre de Bari, mi hija y yo decidimos iniciar una colección de recuerdos de cada lugar visitado, y las campanas pequeñitas de cerámica era una opción bonita y no muy cara.
Regresamos al barco a mediodía, con el tiempo justo de ducharnos, cambiarnos de ropa y comer. El buffet del almuerzo era abundante en opciones: plancha, pizza, ensaladas, pasta y algún guisado italiano.
La tarde transcurrió entre la piscina, la música clásica que tocaban en directo en el piano-bar de la tercera planta y la increíble actuación en el teatro. Realmente las funciones eran espectaculares, creo que una de las mejores ofertas de este crucero. Un vestuario lesextraordinario, un escenario con las últimas tecnologías existentes que se transformaba en segundos, unos artistas excepcionales y unas puestas en escena por las que bien pagaríamos una entrada en un teatro de nuestra ciudad.
¡Mañana más! ¡Feliz día!




¡Zarpamos de Venecia!!!!!


¡Buenos días! Sentada en mi sillón de la casa de Estavar contemplo el sol escalando posiciones en un cielo azulado que anuncia otro día de calor en las montañas. ¡Cómo añoraba explicar mis vivencias en el ordenador! Ahora tengo tantas crónicas pendientes que me cuesta centrarme en una sola para llenar un único folio al día…
Ayer fue una jornada maravillosa. Cargamos las bicis en el coche, nos fuimos al impresionante lago de Matemale y allí pedaleamos durante una hora alrededor de la laguna por unos caminos de BTT, planos y fáciles para que mi cuádriceps se mantenga musculado y mi rodilla no sufra con subidas y bajadas. ¡Y para comer barbacoa! ¡Y por la tarde compras en Puigcerdà! ¡Un día redondo!

¡Habíamos dejado el crucero en nuestra llegada a Venecia! El madrugón pesaba lo suyo mientras caminábamos por las callejas atestadas de turistas de la mítica ciudad de los canales. Hacía un calor infernal, mis tripas rugían furiosas por la falta de alimento y mis pies se quejaban de las sandalias de cuña que les calcé para el avión, pero la majestuosidad de la Plaza San Marcos, las elegantes tiendas de primeras marcas italianas, los puentes, las góndolas y los canales me ayudaron a relegar las incomodidades y a seguir adelante, deleitándome con las novedades, saboreando cada instante…
Avanzamos por la red de calles que circulan por Venecia hasta encontrar un café para saciar nuestro apetito. El reloj tocaba las doce en punto cuando nos sentamos en una mesa larga para ordenar un desayuno en toda regla. ¡Qué difícil es mover a un grupo de trece personas! ¡Imaginaros a cinco adultos, dos jóvenes veinteañeros, tres adolescentes y tres pre-adolescentes intentando poner orden a la hora de pedir! Acabamos enumerando cada posibilidad y levantando las manos. Yo me pedí un cappuccino y un trozo de tarta de chocolate. Mmmmm, ¡Qué bueno!
Veinte minutos después retomamos la marcha. Me encantó la pincelada que percibí de esta romántica ciudad… Descubrimos las góndolas navegando silenciosas por los canales con las hordas de turistas poblando su interior, las vistas desde algunos de los puentes que encontramos en el camino, los escaparates llenos de collares, pulseras, anillos y figuras realizadas artesanalmente con el cristal de murano, el cristal de esos lares.
Mi suegra no puede caminar bien, así que iba en una silla de ruedas que empujaban los nietos. En Barcelona yo estaba convencida de que sería dificilísimo encontrar voluntarios para llevarla, así que mi sorpresa fue mayúscula al descubrir cómo se peleaban entre ellos para ser el porteador… ¡Jajajaja, qué sorpresas te deparan los niños! ¡Y qué difícil subir puentes, transitar entre las multitudes y llevar la silla de ruedas en una ciudad tan llena de gente!
A la una y media de mediodía volvimos sobre nuestros pasos para coger el vaporetto de vuelta al puerto y embarcar en el Costa Favolosa. Los trámites para subir a bordo son sencillos: una pequeña cola para entregar los papeles que la agencia de viajes nos preparó, apuntarnos los camarotes, presentar los pasaportes y recibir las instrucciones del personal de Costa Cruceros.
Una pasarela de aluminio nos llevó a las entrañas del inmenso barco donde pasamos la siguiente semana. Entramos por el puente 3, justo por el piano bar donde algunas tardes nos sentamos a escuchar música clásica en compañía de un cóctel y una sonrisa. La decoración es un poco recargada, parecía un Titanic moderno…
Saludamos a Natalia, la relaciones públicas de habla española, quien nos indicó el camino para llegar al camarote. No os voy a engañar, yo, fiel a los recuerdos de la serie Vacaciones en el Mar, esperaba encontrar al capitán… Subimos en un ascensor transparente hasta el puente ocho, donde no tardamos en encontrar el camarote, con nuestro equipaje en su interior, las tarjetas Costa sobre la cama y un sinfín de papeles que aparcamos para más tarde. ¡El camarote era genial! Teníamos un pequeño balcón con dos sillas y una mesita, una inmensa cama de matrimonio, un sofá, un escritorio, una tele plana y un baño muy cómodo. Deshicimos las maletas y nos reunimos con el resto de nuestro grupo para dar cuenta de nuestra primera comida a bordo en el buffet de la novena planta.




Cuando regresamos al camarote tocaron la alarma que anunciaba el simulacro de emergencia previsto para todos los pasajeros que acababan de embarcar. ¡Qué agobio! Nos pusimos los chalecos salvavidas y caminamos escaleras abajo hasta el puente tres, donde salimos a la plataforma exterior para situarnos en filas ordenadas según las instrucciones ante los botes salvavidas. Allí de pie, quietos, los altavoces reprodujeron en todos los idiomas el procedimiento a seguir en caso de algún accidente marino.

¡Mañana más! ¡Feliz día! 


¡Vacaciones en el mar!


¡Hola! ¡Cuánto tiempo desparecida de la escena telemática! Aunque he de admitir que ha valido la pena. Descanso, lectura, tranquilidad y absoluta paz… Es la primera vez en diez años que paso tantos días alejada de un portátil, y me ha gustado… Aunque en momentos de ocio he echado de menos mis novelas…
¡Qué ilusión volver a teclear en mi portátil recién arreglado! ¡El teclado nuevo va a las mil maravillas! Me ha costado dos días reanudar mi escritura, dos días más de lo previsto, pero creo que mi cura de desintoxicación informática ha calado fuerte en mi interior. ¡Lo mejor de todo es que el libro se ha vendido algo sin necesidad de promoción! ¡Y que varias personas de Twitter han ayudado a que El Secreto de las Cuartetas no muriera en el olvido! ¡Gracias a todos!!! ¡Y en especial a  Mercedes!!!
Os preguntaréis cómo he aguantado tanto sin abrir Facebook, Twitter, Amazon… ¡Pues la respuesta es sencillísima! Me he embarcado en un crucero con toda mi familia política para navegar por las aguas de cuatro maravillosos países: Italia, Grecia, Turquía y Croacia. ¡Vacaciones en el mar en toda regla!
En el Costa Favolosa la conexión a Internet vale 10 euros la hora… ¡Y encima es vía satélite y va lentísima! Sí, la probé, rompí parcialmente mi promesa y pagué una hora, aunque con el rato que tardaba en cargar la página de Amazon y bajar el correo sólo tuve tiempo de ver las ventas y leer los emails. ¡Y no me asomé a ninguna de las redes sociales ni me acerqué al blog! Una promesa es una promesa… La falta de mi portátil, lo fui a recoger ayer en el servicio técnico, ayudó muchísimo a que me acercara a la lectura y me apartara de la escritura. ¡Aunque me hubiera encantado tenerlo!
No os expliqué mi intención de embarcarme en un crucero para mantener el misterio hasta este momento… ¡Me encantará relataros experiencias, sensaciones y emociones! Ha sido una semana intensa, con muchas visitas, muchas novedades y mucha comida… ¡Jajajajaja! Desde luego un crucero es imposible no engordar. Hay buffets constantes, seis platos de cena (aunque yo sólo pedía dos y el postre), pizza a todas horas, merienda, frutas bañadas con chocolate, snacks servidos con todos los cócteles o refrescos, resopó (o sea, un impresionante buffet a las 00:00 por si te quedaban con apetito…), una panicoteca… ¡Ufffff! ¡No soy capaz de pesarme! Creo que rompería la báscula…
Pero vamos por partes, ¿os parece? Durante unos días convertiré el blog en una especie de diario de a bordo. Esta última semana no he escrito ni un párrafo, pero sí he guardado las impresiones para compartirlas con todos vosotros. ¡Me hacía mucha ilusión recordar cada minuto y dejar una constancia escrita de mis percepciones!
La idea del crucero familiar tomó forma hace un par de meses. Era una manera de apoyar a mi suegra en el primer verano de viuda y de compartir una experiencia intensa con toda la familia, reuniendo hijos, nueras y nietos bajo un hotel flotante. Barajamos varios destinos y fechas, hay tanta oferta que es muy difícil decidirse. Al final optamos por el Costa Favolosa, un transatlántico que parte de Venecia con escalas en Bari, Katakolon (puerto griego cercano a Olimpia), Esmirnia (puerto turco cercando a Éfeso),  Estambul y Dubrovnik.
El domingo cinco de agosto el despertador sonó a las 04:00 de la madrugada. ¡Vaya madrugón! Me arrastré literalmente hasta la ducha, me vestí, acabé de cerrar la maleta y salí a la portería acompañada de mi marido y mis hijos. ¡Estábamos ojerosos, cansados y emocionados!
Me impresionó la cantidad de gente que puebla el aeropuerto de El Prat a esas horas mañaneras. ¡Hicimos una hora y cuarto de cola en los mostradores de la compañía aérea Vueling! Yo que quería desayunar en el aeropuerto… Una vez facturadas las maletas contamos con el tiempo justo de pasar el control de pasaportes, correr por los pasillos y entrar en el avión. ¡Formábamos un grupo de trece personas entusiasmadas con pasar unas vacaciones en al mar! Me dio mucha pena que el hermano mediano de mi marido se quedara en tierra con su mujer por asuntos de salud, aunque nos llevamos a sus tres hijos…
El vuelo transcurrió deprisa entre las letras de mi Kindle. La chica de facturación nos separó a todos y no nos puso ni por parejas… ¡A las 9:00 llegamos al aeropuerto Marco Polo de Venecia sin comer nada! Estábamos famélicos cuando subimos al autocar que nos llevó al puerto, seguíamos muertos de hambre al dejar las maletas en la consigna y hacer la cola del vaporeto que nos llevó hasta la plaza San Marcos, donde caminamos bajo un sol abrasador, admirando monumentos, respirando el aroma del romanticismo, tocando el tacto de la ciudad de los canales…
¡Mañana os contaré si al final desayunamos! ¡Feliz día!
  

¡CERRADO POR VACACIONES!


¡Buenos días! ¡Feliz semana! ¡Y felices vacaciones a todos aquellos que estén sin trabajar estos días! Por primera vez en 16 meses cierro por vacaciones con retorno indefinido… ¡Necesito despertarme cada mañana sin pensar en que existen redes sociales, Internet, blogger…! Es como una cura de desintoxicación para renacer de mis cenizas con ilusión, fuerza y energías renovadas.
Me apetece sol, playa, tranquilidad, una hamaca, mi Kindle lleno de nuevas aventuras,… ¡Seguro que las historias para nuevas novelas me llenan la cabeza! ¡Y que el día se llenará de nuevas y excitantes experiencias que luego se plasmarán en futuras entradas!
No tengo el portátil arreglado, así que tampoco puedo escribir ni corregir… Y esa realidad es la que me ha ayudado a aparcar la informática durante un tiempo. ¡Pero prometo que volveré!
¡Qué cambio más maravilloso me ha supuesto escribir cada madrugada una entrada en este blog! En mis pensamientos siempre estarán los principios, aquellos en los que apenas contaba con veinte visitas diarias, donde recibía mails de los lectores, comentarios, ilusiones. ¡Javier, José Antonio, Mabel, Senda, Ari, Cristina, Tura, Quima, Bego, Mar,…! ¡Mis primeros seguidores! Sin vosotros quizás no estaría aquí, gracias por acompañarme en mis inicios, en aquellos momentos en los que estaba a punto de tirar la toalla. ¡Sois estupendos!
Poco a poco las visitas crecieron. ¡Nunca se me olvidará el día en el que Jordi aumentó de manera considerable las estadísticas! Aunque ya no trabaja con nosotros y casi le he perdido la pista, fue una dosis intensa de alegría. ¡Así que gracias!!! Recuerdo que entonces la apuesta era que si llegaba a mil visitas llevaba un pastel a la oficina ¡Y pensar que ahora casi rozo las 25.000!!!
Un día, navegando por la red, descubrí que otra bloggera llamada María Martínez tenía la misma agencia que yo. ¡Gracias a ella descubrí un mundo lleno de personas en mi situación! ¡Y aparecieron nuevos seguidores: Sara, Bea, Enone, JJ, Silvia, Cristina, Jordi, Magnus-Antonio, Jules…! Ese fue el punto de inflexión entre el “soyidiota.com” y mis sonrisas matutinas…
¡Y un día me encontré a Màrius Serra en un acto del trabajo! ¡Y alentada por mis compañeros me acerqué! ¡Y le pedí una entrevista! ¡Y ese fue el inicio de una nueva etapa! ¡Las entrevistas de los jueves! Ufffff. ¡Cuánto trabajo y cuántas emociones! ¡He conocido a tantos autores maravillosos!!! ¡Gracias a todos por compartir un trocito de vuestras vidas conmigo! Fue entonces cuando el blog dio el salto mortal hacia las cincuenta visitas diarias.
Gracias a las entrevistas conocí mucho a Pilar Alberdi, una grandísima escritora y una estupenda persona, gracias a sus consejos y a los de Blanca Miosi hoy estoy aquí. Blanca fue la primera persona en hablarme de Amazon y ella y Pilar me ayudan en el camino… ¡Besos para las dos!
Cuando me lancé a la piscina de Amazon las visitas se desbordaron hasta cien al día, los seguidores crecen a diario, los comentarios se multiplican y mis sonrisas son más anchas y frecuentes. ¡Josep, Frank, José Enrique, Patricia O., Liliana, Menchu, Igor, Lola M., Blair Emma, Miguel, Iván, Sarah, Montse Tatty, Quanta, Alberto Elena, Pilar, María José, Pedro, Mercedes, JL, Isabel, Mercedes, Jesús, Blair, Perro, Laura, Raúl, Antonia, Violeta, José, …! ¡Cada día descubro un nuevo seguidor!
¡A todos los que pasáis por aquí alguna vez os doy las gracias! ¡Sin vosotros no habría blog! ¡Y si es la primera vez que lo visitáis os invito a descubrir las entradas diarias de estos últimos 16 meses! ¡Los comentarios me encantan!
¡FELICES VACACIONES A TODOS!
P.D. Bea, te dejo miles de sonrisas, ¡espero que te sirvan! J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J J 

Impresiones de la entrevista a Mayte Esteban


¡Buenos días! Se acerca la hora de las merecidas vacaciones… ¡Qué emoción! Sol, playa hamaca, mi kindle, el descanso y un poquito de relax. Aunque yo quiero recuperar mi portátil y acabar de una vez por todas la última revisión de El Secreto de los Cristales y de La Luna de Ónixón. ¡Quiero repetir cuanto antes la fantástica experiencia de Amazon!
Se termina un invierno duro. La rodilla, la muerte de mi suegro, la crisis,… ¡Ahora toca olvidarse de todo y caminar por la vida sin estresarse! Mis compis de trabajo me aconsejan que descanse del ordenador durante una semana… Ya os dije que el blog lo cerraba por vacaciones, pero sin escribir tantos días no sé si aguantaré. Creo que un escritor necesita escribir, tener a mano sus novelas, sentirlas, vivirlas. ¡Así que creo que no estaré sin ellas!
Las entrevistas también sufrirán un parón hasta septiembre. Creo que un mes de descanso, sin la obligación de escribir en el blog ni de despertarme temprano ni de contactar con autores ni de preparar cuestionarios será un desconecte total. ¡Os voy a echar de menos!
Mayte me pareció una persona genial, agradable, con las ideas bien asentadas y con una imaginación intensa. ¡Qué duro debió ser escribir La Arena del Reloj! Aunque fue, seguramente, una experiencia preciosa, una manera de despedirse de su padre que recordará toda la vida con cariño y nostalgia.
¡Me ha encantado la anécdota de cuando jugaba a “series” con sus amigas de pequeña! Nosotras también jugábamos, pero no escribíamos el guión, sencillamente nos dejábamos llevar por el momento. Yo siempre decía: “Jugamos a Los Angeles de…¡Me pido Kelly!” Sie,mpre me gustó ser la morena del grupo… Jajajajaja, ¿será por el color de mi pelo?
Estoy con Mayte cuando dice que la promoción del libro es una tarea estresante y agotadora. Y la idea de promocionar los libros de los compañeros la comparto, de hecho yo les doy visibilidad con mis entrevistas, ¿no?
Y yo también estoy leyendo a los Generación Kindle… ¡Hay de todo en las listas de Amazon! Hay libros que me extraña muchísimo que no ocupen las estanterías de una librería y hay otros que no me han encantado, aunque se debe valorar muy positivamente cualquier obra que está ahí. ¡Escribir una novela es dificilísimo y rodo autor que termine una es digno de admiración!
¡Me encanta la frase final! “Escribir te brinda la posibilidad de compartir las historias que sueñas con los demás”. Pues desde que descubrí la eficacia de Amazon esa afirmación cobra un peso relevante, porque a día de hoy ya han leído mi novela más de 100 personas…
La visión de Mayte de la literatura hay que tomarla en consideración… ¡Hace poco también me lo dijo Pilar Alberdi! Las cosas llegan cuando es su momento y  la selva amazónica tiene altibajos. ¡Así que a ver si aprendo a tener paciencia!
¡Feliz día! 

Entrevista a Mayte Esteban


1.      ¿Cuándo supo que quería dedicar su vida a las palabras? ¿Cómo lo supo?

A los diez años ya sabía que quería dedicarme a escribir historias. Mis padres me regalaron una máquina de escribir y mi juego favorito era darle a las teclas. Creo que jamás he aprendido mecanografía, escribo a una velocidad de vértigo pero como quiero, porque no tuve paciencia para aprender correctamente.

2.      ¿La imaginación ha formado parte de su vida desde pequeño? ¿Escribía ya en libretas o en folios?

Pertenezco a una generación en la que pasaba mucho tiempo en la calle y la imaginación era básica. En mi barrio, uno de nuestros juegos favoritos era jugar a "series de la tele". A veces éramos "Los Ángeles de Charlie", otras los chicos de "Verano Azul", también jugábamos a "Los Cinco", con el cabreo diario de mi prima Eva, que siempre le tocaba ser el perro… Antes de empezar nos escribíamos un guión de lo que iba a pasar en el juego, aunque nos pasábamos el rato saltándonoslo. La pregunta que más recuerdo de ese tiempo es: "¿vale que…?" cada vez que a alguno se nos ocurría un cambio en ese esquema previo que habíamos preparado.

Escribía en cuadernos, tenía un diario, en folios… en realidad donde pillaba. No conservo casi nada de ese tiempo. Fue pasto de las llamas un día.

3.      ¿Cree que la creatividad es innata a las personas o que se puede cultivar?

Yo creo que se puede cultivar pero también pienso que hay personas que la traen de serie. Desde pequeñitos.

4.      Profesora de profesión y escritora por afición, supongo que su meta es vivir de la literatura, ¿cree que es un largo camino? ¿Cómo lo va a caminar?

No estoy segura de que mi meta sea vivir de esto. Sería fantástico convertirse en una J.K.Rowling y no tener ningún problema económico, para poder dedicarle más tiempo, pero me gusta mi trabajo y creo que lo echaría de menos.

Este camino es largo y pienso tomármelo con calma, dejando que las cosas vayan llegando a su debido tiempo. Si algo tengo claro es que lo que te  tiene que pasar en esta vida, te acaba ocurriendo, te pongas como te pongas. El destino está ahí, esperando. Voy a tratar de disfrutarlo todo lo que pueda.


5.      ¿Relee alguna vez sus textos antiguos? Si es así, ¿Se siente identificada con ellos?
                 
De vez en cuando rescato textos de otro tiempo y es verdad que a veces me río de mí misma, sobre todo si en esos relatos aparecía algún componente emocional. La madurez se va notando… a veces.

El punto de partida de la novela que acabo de terminar es un texto que tiene bastantes años, así que siempre es bueno guardar todo. Nunca se sabe cuándo encontrarás el camino. Digo que es bueno pero no siempre lo hago. A veces me enfado porque no he encontrado las palabras adecuadas y los destruyo.
                        
6.      ¿Cuándo dio el salto al mundo digital? ¿Qué influyó en su decisión?

Publiqué por primera vez a través de lulu en 2009. Desde entonces mis novelas se podían conseguir en formato digital, pero si te refieres a Amazon, ahí estoy desde el mes de marzo.

Llevaba tiempo pensándolo pero necesité el empujón de varios autores que están en la Generación Kindle, amigos como Armando Rodera que me insistieron para que me quitase el miedo y me lanzase.

7.      ¿Antes de subir el archivo a Amazon, le dio muchas vueltas al texto?

Yo le doy vueltas al texto incluso después. Los dos libros que tengo en esta plataforma llevan escritos más de cinco años. A La arena del reloj no le he tocado apenas nada, me niego a modificar las palabras que mi padre leyó cuando lo acabé a pesar de que sé perfectamente que algunas frases son confusas, producto de mi estado de ánimo de ese momento, pero El medallón de la magia ha sufrido muchos cambios hasta que me encontré a gusto, hasta que salió la historia que quería contar.

8.      Hay muchas dudas a la hora de subir el archivo y darle a “guardar y publicar”: el precio, los royalties, la información del libro, la sinopsis,.. ¿Cómo las tomó? ¿Qué influyó a la hora de decantarse por una u otra?

Cerré los ojos y seguí adelante. De momento pienso que esto es un escaparate y procuré que lo que se ve quedase lo más aparente posible. El precio es un tema sobre el que se discute mucho: de momento tengo uno que aporta visibilidad y no me va mal. El pasado viernes, por ejemplo, durante unas horas, La arena del reloj estuvo número uno de su categoría.

La sinopsis la he modificado y también la portada de El medallón de la magia y parece, por los resultados, que ha sido una decisión adecuada. El mes pasado salieron varias reseñas de la novela y no lo noté en las ventas. En cambio, este mes, sin apenas reseñas de esta novela, he triplicado lo que conseguí el mes anterior, y te estoy hablando ya de tres cifras.

9.      Y una vez el libro está a la venta viene la parte difícil, el marketing. ¿Cómo ha enfocado esa tarea?

Con mucho estrés. Es agotador, sientes que en algún momento estás cansando al personal…  me pongo un límite. Cuando alcanzo un objetivo, paro. De hecho me dedico más a promocionar los libros de otros porque siempre he pensado que es más efectivo que sea otro autor quien hable de tu libro que tú mismo. Igual que le tengo prohibido a mi familia que lo hagan.

10.  ¿Usted lee libros digitales? ¿O todavía compra algunos en papel?

Leo muchos libros digitales, de hecho he leído a muchos de los autores que forman esta generación que publica en Amazon. Me he encontrado con gente que derrocha talento y, por qué no decirlo, también algunos fiascos. Pero eso no va a impedir que siga leyendo a otros. De momento el balance es positivo. Por supuesto no he abandonado el papel. No me parecen incompatibles.


11.  En La Arena del Reloj nos narra las vivencias que su padre le contó en la fase terminal de una dura enfermedad, ¿le contó él mismo las anécdotas?

Claro. Nos sentábamos juntos, con una grabadora en medio y me iba contando anécdotas que fuimos hilando con la Historia de España.

12.  Creo que a mí me resultaría dificilísimo encontrar el tono para narrar la vida de mi propio padre, ¿cómo describe su experiencia sentimental a la hora de abordar la tarea?

Fue duro porque estaba muriéndose y yo era consciente de ello todo el tiempo, aunque hubo momentos en los que, de pronto, creí en los milagros. Fue duro pero fue hermoso porque pude despedirme de él en condiciones. No nos quedaron asuntos pendientes y ahora, a través del libro, siempre está conmigo.

14. En El Medallón de la Magia cambia de registro y nos ofrece una novela de ficción donde encontramos amor, magia, humos y unos toques de historia. ¿Nos explica un poquito el argumento? 

Amanda recibe una herencia de una tía abuela que no conoce. Es una casa en el campo, en ruinas, que no parece tener mucho valor, salvo porque descubre una habitación llena de libros antiguos que se ha mantenido en perfecto estado a lo largo de los siglos. En la habitación la espera Alonso, el fantasma de un soldado de Felipe IV, que lleva siglos custodiando los libros. Le comunica que es una bruja y que tendrá que recuperar un antiguo medallón. La pobre se cree que le están gastando una broma con cámara oculta…

Juego un poco con dos personajes muy distintos, una chica con los pies muy en el suelo a la que le parece imposible que ella sea una bruja y un fantasma al que traslado del XVII al XXI, con el consiguiente choque cultural. Es todo una excusa para contar un relato entretenido y divertido, donde hay toques de Historia. El público para quien fue pensada es adolescente, pero parece que los adultos le están encontrando su atractivo.

13.  ¿Con cuál de los dos géneros se siente más cómoda?

No sé. Me siento cómoda escribiendo. De lo que sea. Soy una todo terreno, jajaja.

14.  ¿Esté preparando algún  proyecto nuevo?

Tengo una novela romántica terminada, una historia en la que se habla también de malos tratos. Como verás, no se  parece en nada a lo anterior… Esa soy yo.

15.  Por último, tras agradecerle su dedicación, me gustaría que sintetizara en una única frase qué le aporta esta profesión.

Te brinda la posibilidad de compartir las historias que sueñas con los demás.