Acomodarse a la realidad

¡Buenos días! Hoy nos visitará el sol… A ver si luce en un cielo azul y despejado. Parece mentira cómo el tiempo consigue adecuarse a mi estado interior. Esta semana he conseguido despejar dos temas que me tenían preocupada, por suerte ahora veo las cosas más claras.
Valentía, es de lo que hablaba ayer… Hay que ser valiente, apostar por lo que crees y no sentir que las cosas se desvanecen a tu alrededor por falta de empeño. Vibrar con cada momento es parte de la felicidad, sin desfallecer en el intento de alcanzar una meta plausible.
Finalmente sé hacia dónde me encamino. Es maravilloso saber que por fin las esperas ya no me pesan, que pasan los días sin noticias y no siento el peso de los minutos en mi interior. No negaré que me haría ilusión recibir un email o una llamada telefónica con buenas noticias, pero no me quita el sueño ni tengo esperanzas demasiado elevadas.
Acomodar las expectativas a la realidad es un proceso largo y difícil, me ha llevado años llegar a este punto. Si algún día recibo esa llamada, preferiría escuchar la voz de la editora que leer su propuesta en un email…, saltaré de emoción, pero si se pierde en el ciberespacio también estaré feliz.
Escribo porque lo necesito, forma parte de mi interior, como respirar, reír o llorar. No me imagino mi vida sin la escritura, sería un pasaje triste hacia el futuro, un viaje yermo de emociones.
Una vez leí que un escritor es la persona que escribe porque no puede vivir sin hacerlo. Entonces no lo entendí, era una época en la que solo me obsesionaba publicar y no era capaz de disociar ese anhelo de la creatividad. Ahora, con las esperanzas templadas, las metas redimensionadas y la placidez que ofrece escribir por ilusión y no para alcanzar un objetivo, comprendo qué nos quería decir Prometeo (el administrador de Miserias Literarias, un blog que por desgracia dejó de funcionar hace años).
En otras facetas de mi vida también he aplicado esa máxima de buscar las opciones que me hagan feliz y dejar de preocuparme por lo que podría ser y no es. Me ha costado sudor y lágrimas, he batallado contra mi temperamento desbordado, contra mi forma de ser, moldeando una nueva Pat. Ahora sé que ha valido la pena.
Disfrutar del camino, esa es la única máxima que capitanea mi vida. Ser capaz de exprimir el jugo a cada actividad, de buscar la esencia positiva de cada situación para sonreír más a menudo.
Por fin tengo serenidad, paz interior y un sinfín de historias que contar. He mandado propuestas de edición a algunas editoriales y he contactado con dos agencias literarias. Ahora será el tiempo el que decida si algo prospera o no, sin que esa realidad me agobie.

¡Feliz día! J

Analizando la valentía

¡Buenos días! Ayer pasé un frío atroz, parece mentira cómo las temperaturas pueden bajar de una manera tan brusca sin atender a un mínimo de entretiempo… Hoy me voy a calzar las botas sobre el pantalón para no congelarme en la moto.
Al fin me desencallé, descubrí qué quería escribir y el tono preciso que necesitaba para convertir el último intento de manuscrito en una novela de las que me inspiran. Adelanté un poquito en la trama y definí los dos personajes principales, pintándoles una vida y un futuro.
De momento voy a seguir con el género romántico, aunque no tengo claro si a la larga cambiaré de idea…
Ayer hablaba con mi querida amiga Mabel acerca de la valentía. Es difícil precisar esta palabra o los inputs necesarios para alcanzarla. Cada persona tiene una concepción distinta de lo que implica ser valiente, según su grado de riesgo o el momento personal que está pasando.
Hace casi dos años decidí que dejaba la agencia literaria que tenía, envié un email explicándolo y cuando me llegó una respuesta aceptando ese fin de relación lloré como una magdalena. No estaba preparada para caminar sola por el tortuoso mundo de la literatura, así que me tragué el orgullo, empecé a escribir Los Mundos de Esme y seguí con la agencia.
Para dar un salto al vacío a veces necesitas un empujón o abandonar la cobardía porque es el momento idóneo. Cuando hace poco menos de un mes mi  agente anunció su decisión de cerrar la agencia no negaré que tuve unos instantes de pánico y desconcierto, pero luego entendí que no pasaba nada, que la vida sigue y que no hay que rendirse jamás.
Acepté el reto de continuar sola, arropada por los éxitos conseguidos en los últimos tiempos, aunque sean diminutos. Al cabo de unas horas decidí que no hay nada imposible, que debía mirar hacia delante con energía y emoción, buscar la parte positiva y escalar el monte de la soledad con una sonrisa.
Quizás esa noticia vino en un momento propicio de mi vida o sencillamente encontré la valentía para afrontarlo con la convicción de que no había vuelta atrás. La realidad es que al día siguiente empecé a crear una base de datos con contactos editoriales, a decidir a qué editores quería mandar cada una de las novelas y a hacerme un listado de agencias literarias interesantes.
El tiempo dirá qué sucede. Lo único importante que subyace de estos sucesos es la valentía que poco a poco se impone en mi interior. Ya no me asusta estar sola ante el peligro ni temo a la ansiedad de antaño, vencida tras años de lucha e introspección.
Ser valiente es pensar en tus intereses e ir a por ellos, no darle demasiadas vueltas a la parte negativa de la situación ni intentar tener la seguridad absoluta de que el salto al vacío no te lastimará. Hay que dar el paso, ser capaz de arañar un trocito de cielo y batallar sin tregua por alcanzar tus objetivos. A lo mejor al final encuentras una red que te sostiene…

¡Feliz día! J

Soledad y escritura

¡Buenos días! Esta semana parece que las temperaturas quieren bajar. Ha nevado en las montañas, hace frío y los días grises se encadenan con una facilidad pasmosa, dejando su rastro húmedo en las calles y apagando la luminosidad del sol.
Ayer fue un día importante en Catalunya, uno que perdurará en la memoria de muchos. Nunca hablo de política en este blog, considero que se han de mantener las convicciones de cada escritor en la intimidad, porque lo importante es lo que escriben, no sus ideas personales.
Así que solo diré que para mí fue importante ir a las urnas ayer, y que mi hijo de dieciséis años votara por primera vez en su vida. Hay instantes en los que deberíamos pararnos a escuchar lo que se anuncia a gritos y detener por un instante nuestros pensamientos para profundizar en una realidad que no desaparecerá solo cerrando los ojos.
Hoy me despierto con la sensación de que hay mucho por hacer, de que tengo que encontrar un tono para mis novelas para no quedarme quieta. Si siento la magia de las palabras vibrar en mi interior no necesito nada más para ser feliz, ni siquiera el calor de mis amistades.
Ayer hablaba con mi hija de las amigas. No soy una persona con demasiada vida social ni que suela requerir la presencia de gente en mi vida. Me gusta la soledad que me imponen las horas frente al ordenador, encontrar momentos para construir mundos imaginarios y sentirme acompañada por ellos.
Irene me dijo que era una «margi». Jejejejeje, para ella la falta de amistades o la soledad es signo de fracaso social. Para mí es una situación elegida en muchísimos momentos. Aunque no me faltan personas que me acompañen en la vida, tengo pocas amigas, pero las considero de verdad, con alma y sé a ciencia cierta que puedo contar con ellas siempre.
Con eso me basta. Soy feliz con mi soledad autoimpuesta, con la emoción de vibrar acompañada de los personajes y las historias, con las horas de tranquilidad en casa, arropada con mi ordenador. A veces hay que decidir qué se desea, trazar una línea en el lugar donde moran tus anhelos sin descuidar a los que te envuelven con su cariño.
Cuando me quedan horas tranquilas por delante, sin responsabilidades, mi único deseo es estirarme en mi rinconcito del sofá, con varios cojines estratégicamente colocados y el Mac en el regazo. La hoja de Word me parece la mejor compañía, sobre todo cuando se llena de palabras, instantes y personajes.
Para bien o para mal he decidido conscientemente compartir mis desvelos con las novelas y con mi marido e hijos. Escribir es mi refugio…

¡Feliz día! J

Interestelar

¡Buenos días! Domingo… Cuando me levanto los domingos por la mañana pienso en lo poquito que queda para regresar a la oficina y enseguida sonrío al darme cuenta de que es al revés, de que por suerte todavía tengo un día entero de descanso hasta el momento de reunirme de nuevo con mi trabajo.
Hay que ver siempre el vaso medio lleno y no medio vacío… Así que hoy toca disfrutar muchísimo del día, de las horas libres, de los momentos compartidos con mi familia… Toca ir a votar, respirar el ambiente de mi tierra, descubrir cómo termina el proceso iniciado hace unos años y saber hasta donde llegan las cosas.
Ayer fui al cine con mi familia a ver Interestelar. Tres horas de película… Increíble la actuación de Matthew McConaughey, borda el papel y nos hace plausible cada instante de la película, consiguiendo incluso que nos salten las lágrimas en las situaciones más emotivas.
En general disfruté más de lo esperado. La idea de Nolan de basar la fuerza de su argumento en la relación entre un padre y una hija consigue darle un efecto sentimental al resto de la historia. Ese poso de emociones es el que te acompaña durante los acontecimientos que muestran un planeta al borde de la extinción y los intentos de una familia por salvar a la humanidad.
El héroe dista mucho de la proyección egocéntrica que suele acompañar a estos personajes. Tiene su parte intensa cuando recrea el vínculo con su hija, como si lo importante fuera esa estrecha relación que los une más allá del tiempo y del espacio.
¡OJO SPOLIERS! No puedo hablar de esta película sin desvelar una mínima parte del argumento.
Lo único que no me resultó creíble fue el desenlace, donde la física cobra una dimensión desconocida y completamente inexplicable. Falta una aclaración, una manera de hacer a los espectadores partícipes de las teorías que culminan el metraje, y no dejarlos con la sensación de que son unos pobres ignorantes sin capacidad de entender lo que sucede.
Salí del cine con la intención de averiguar algo acerca de esa ausencia de entendimiento, leí mil posts donde se habla acerca de la película, pero en ninguno de ellos encontré una respuesta a los varios interrogantes que me quedan.
A mi modo de ver, no se puede escribir un guión sin contar con la complicidad del público ni dejar cabos sueltos demasiado complicados para que la gente salga de la sala de proyección sin entender qué ha sucedido al final. Entonces te queda un poso de mal sabor de boca…
También hay una errata con la edad del protagonista en dos instantes separados de la película. No puede tener ciento veinticinco años en dos intervalos cronológicos distintos. Entiendo que el tiempo en el mundo interestelar transcurre distinto, pero no es creíble que Cooper, el protagonista, tuviera ciento veinticinco años cuando su hija tenía cuarenta y la misma edad cuando su hija está a punto de morir de vieja…
¿Habéis visto la película? ¿Os gustó? ¿Entendisteis el final?

¡Feliz día! J

Recuerdos

¡Buenos días! El sábado se presenta lleno de nuevas e interesantes actividades. La fiesta del colegio de mi hijo me hace muchísima ilusión, es como volver atrás en el tiempo para regresar a la coraza de aquella jovencita despistada que colaboraba a la hora de preparar la famosa Fira.
Mis recuerdos de juventud incluyen muchísimas facetas y momentos. Me gusta valorar únicamente la parte positiva del pasado y dejar en el olvido la negativa, es mejor vivir con una sonrisa que frustrarse por lo que no fue.
Me hace muchísima ilusión recorrer la distancia hasta la escuela de mi hijo y descubrir la esencia de lo que preparamos nosotros en el pasado, como si una máquina del tiempo me transportara a esa antigua Pat y pudiera acompañarla en su proceso madurativo.
Cambiaría algunas cosas, no os lo voy a engañar diciendo que todas las decisiones del pasado fueron acertadas, pero lo esencial lo dejaría igual, a pesar de las carencias en algunos aspectos y de las ilusiones en muchos otros. Sé que madurar es un proceso diferente en cada persona, yo lo hice tarde, a marchas forzadas y sin olvidar mi faceta creativa, aunque la utilizaba de manera errónea.
Del colegio no conservo ninguna amistad, el tiempo ha borrado su huella en mi vida, igual que el viento se lleva las pisadas a otra parte. Quizás casarme con veintitrés años y tener un niño a los veinticinco me alejó demasiado de su círculo como para establecer vínculos inquebrantables.
También influyó mi manera de sentir y de pensar, de actuar frente los escollos, de permitir que mi mundo imaginario tomara consistencia en el real en demasiadas ocasiones. Entonces no sabía que me era posible escribir, pensaba que esa capacidad estaba reservada únicamente a los elegidos y que yo no formaba parte de ese elenco.
Con los años aprendí a canalizar la imaginación a través de los escritos, disociando con absoluta nitidez el puente que separa el mundo paralelo del real. Es precioso sentirse acompañada por los personajes, sonreír al pensar en el lugar al que se encaminan y darles una continuidad en el tiempo.
Valoro muy positivamente mis amistades actuales, son sinceras y recíprocas, con un grado de implicación perfecto y una balanza equilibrada. Es bonito saber que tus amigas están ahí, que serán compañeras de viaje y que te escucharán cuando lo necesites.
   Hoy voy a caminar entre los jardines del que fue parte de mi colegio del pasado, a descubrir las fotos que conmemoran el cincuenta aniversario de su inauguración, a respirar instantes de antaño y a sonreír con cada recuerdo. Seguro que será emotivo y perfecto.

¡Feliz día! J

Sequía creativa

¡Buenos días! Llegamos al viernes con un sinfín de momentos que componen la semana. Mi marido por fin llegó de China, ayer celebramos los setenta y cinco años de mi suegra y mis hijos parecen un poco más centrados… ¡A ver si siguen así!
En el plano literario sigo en blanco, no hay manera de que mi cabeza elija una historia para contar, así que aprovecho el tiempo preparando propuestas, releyendo sinopsis y buscando otras actividades alternativas para llenar las horas que antes dedicaba a teclear sin tregua.
Tengo buenas vibraciones, creo que tarde o temprano encaminaré una parte importante de mi futuro. Mis pensamientos deambulan por varias decisiones postergadas, espero que llegado el momento tome las correctas...
En los cursos de técnicas de escritura te hablan de cómo estructurar una novela, de los diferentes tipos de narradores, de los esquemas previos, de las fichas de los personajes… Me parecen herramientas muy útiles que yo soy incapaz de utilizar.
Para mí escribir una novela significa sentir la emoción de cada instante y permitir que la trama me sorprenda. Últimamente tardo una media de tres meses en acabar una, a pesar de las horas que dedico a trabajar, a la casa, a la cocina, a los chicos…
No me valen los esquemas ni las fichas, solo la intuición. Es como si en mi interior se formara una madeja de hilo y lentamente fuera desenredándose, dándome ideas, instantes y muchas pistas para llegar a un desenlace en condiciones.
Una de las ventajas de trabajar así es la motivación que subyace del avance de la trama, la necesidad de dirigir los hilos de los personajes, de saber qué les pasará o cómo resolverán sus problemas. Con el tiempo he aprendido a valorar esas cosquillas en el estómago que me alcanzan cuando encuentro la inspiración, como si me indicaran la emoción intensa de erigirme en la única capaz de descubrir el futuro del elenco de personas que moran en las novelas.
Muchas veces necesito volver atrás en el manuscrito para adecuar algo del principio a la nueva idea y, cuando termino de escribir, las dos o tres vueltas rápidas que le doy son para arreglar esos flecos de concordancia.
La experiencia me indica que si fuerzo la necesidad de escribir las historias no valen nada ni consiguen nutrirse de sentimientos. La mejor terapia para los momentos de sequía creativa es ocupar la mente en otras actividades que me llenen, tarde o temprano tendré una idea brillante a la que dar forma en el papel.
¡Feliz día! J