¡Buenos días!
Llegamos al final de 2023 y mi corazón está repleto de instantes, de sentimientos, de ilusiones y de desengaños, de recuerdos de todos los colores. Ayer una amiga me decía: «2024 será nuestro año» y una sonrisa de colosales dimensiones se dibujó en mis labios. Porque soñar es la base de la ilusión. Creer, amar, sentir y no dejarse vencer nunca por los malos momentos. La vida se compone de sueños, instantes, alegrías, penas, esperanzas rotas, construidas, alcanzadas. De familia, amigos, compañeros. De minutos, días, meses, años. De todo cuanto nosotros queramos ver en ella. Y la base para alcanzar una felicidad duradera es positivizar, encontrar la parte buena de cualquier suceso, aunque sacuda tus cimientos y te deje el alma en carne viva.
2023 se ha llenado de decisiones, de saltos, de nuevos proyectos, de expectativas, de llamadas trascendentes, de apuestas, de puertas abiertas, otras que se han cerrado y de ventanas con vistas a un futuro donde todo es posible. He seguido la estela de mis aspiraciones, quizá he errado en unas cuantas decisiones, pero levantarse cuando te caes es la única manera de no hundirse, ver más allá del ahora, agarrar la posibilidad y descartar la derrota. Vibrar con las buenas noticias, ser prudente sin dejar de disfrutar, reír, soñar, saltar al vacío, sentir vértigo con la certeza de que bajo tus pies encontrarás suelo firme. Y jamás darle entrada al abatimiento.
Mi balance literario del año que acaba se resume en cuatro líneas: ✍️ he escrito 3 novelas
📖 he leído 120 libros
📚 he publicado 5 libros
✒️ he firmado un contrato increíble Lo más ilusionante para mí fue esa llamada de Roca editorial de una tarde de finales de junio, con una oferta de esas que te hace llorar de alegría. La ciudad de tus ojos les había gustado, querían hacerla brillar, darle un sitio en el panorama literario, llevarla a un mundo que llevaba años soñando, a Penguin Random House. Al principio de la novela, Lara manda un e-mail que desencadena la historia, ella quiere escribir un libro y sus palabras reflejan cómo es, qué espera de la vida, sus aspiraciones respecto a ese manuscrito que quiere crear: «Como estoy tan decidida, lo haré en un tiempo récord y, ¿sabes qué pasará después? ¡Pues que Planeta o Random House me lo publicará! Fijo. Y de ahí a que Netflix me compre los derechos para convertirla en una miniserie de éxito solo hay un pequeño paso de nada…». Y, a veces, los sueños se vuelven realidad. El próximo 15/2/24 la novela estará a la venta y la presentaré en la librería Alibri (Balmes, 26 – Barcelona) a las 18:30. ¡Ojalá me acompañes! Será un día muy emotivo para mí. ¡Me presentará Joan Albert G. Moga!
En el plano profesional no he tenido tanta suerte, aunque no me arrepiento de mis decisiones. También recibí una llamada para proponerme un salto, un cambio, un proyecto. Lo acepté, cambié de puesto, creí, soñé, me ilusioné, pero no salió bien, cambiaron de opinión, tras seis meses decidieron que ya no querían una gerente, que el plan estratégico sufriría un cambio y se desprenderían de la gestión para embrocarse en otro rol. Una puerta que se cerró, un momento de dolor. Pero hace apenas dos días la ventana capaz de darme alas se abrió y quizá, solo quizá, el sol vuelva a iluminar mi camino profesional.Llega el momento de los propósitos para 2024. Viene un año lleno de emociones, con una gran publicación y mi corazón abierto a las novedades:🌟Quiero disfrutar de cada momento.🌟Quiero rodearme de las personas que me aportan y dejar atrás las que me restan.🌟Quiero abrazar y que me abracen.🌟Quiero sentir la felicidad a cada instante.🌟Quiero positivizar.🌟Quiero amar y que me amen.🌟Quiero descubrir nuevos mundos, disfrutarlos, vibrar con ellos. ¡Os deseo una magnifica entrada de año! Nos vemos en 2024…¡Feliz día!
¡Buenos días! ¿Qué es la esperanza? ¿La felicidad? ¿La ilusión? A veces nos empeñamos en buscar las respuestas en los lugares equivocados, en alentar nuestros corazones con metas imposibles y permitir que la sensación de fracaso se ate a ver cómo otros alcanzan nuestros sueños. Pero si lo analizamos, también podemos encontrar emoción en cada recodo del camino, mirar adelante con esa sonrisa real que nos proporciona ser conscientes de las pequeñas cosas cotidianas que nos conducen por el sendero de la vida para colmarnos de esperanza y satisfacer nuestros anhelos.
Escribir romántica para mí es buscar la chispa de los sentimientos en cada personaje, otorgarles la capacidad de amar, sufrir, odiar, querer, llorar, reír… Y entender a dónde conduce el viaje de su existencia —y de la de cualquiera de nosotros—, la importancia de recorrerlo con la mente abierta a los detalles, a esas simplezas capaces de alimentar a nuestros anhelos. Son mapas de emociones. Mundos paralelos construidos a partir de una idea, de una esencia, de un sentir. Los hay de todo tipo, sondeo lo conocido y lo inexplorado por mí, deambulo por caracteres cercanos a mi forma de ser y fáciles de escribir y por otros que me son tan ajenos que necesito una fuerte dosis de empatía para ponerme en su piel y transmitir al papel sus reacciones sin cometer errores de base. Como escritora quiero alcanzar la máxima verisimilitud. Como lectora, no me gusta encontrar personajes sin una coherencia en sus acciones y pensamientos.
Una de mis aficiones al terminar una novela es buscar esas frases con significado que he dejado escritas, esas donde hablo del amor, las relaciones y la parte más íntima de un protagonista. Y luego las convierto en promociones, las uno a imágenes, las doto de alma. Porque al final las palabras no son más que un reflejo de nosotros mismos, de nuestro sentir, de mi imaginación, de aquello que le traspaso a los moradores de mi inspiración. Personas ficticias que a veces son mis compañeros de viaje y traspasan los confines de la imaginación para convertirse en algo más.
Os dejo algunas de esas frases, si alguna vez pasáis por aquí y os apetece, podríais escribir las vuestras, pensar en alguna que sintetice un pensamiento, explorar vuestro corazón y ver por qué late y qué lo hace expandirse, encogerse, palpitar… ¿Qué sería de nosotros sin emociones? ¿Sin palabras? ¿Sin instantes?
¡Feliz día!
¡Buenos días!
Aquella frase hecha que dice: «La vida sigue» es cierta, aunque quizá deberíamos añadirle una coletilla: «a pesar de que a veces tú te quedas encallado en un mismo lugar». Porque el hecho de continuar no significa tu avance ni la superación de algunos obstáculos. Para mí el hackeo de la cuenta de Instagram ha quedado en el pasado en algunos puntos, pero sigue mi lucha diaria, mi deseo de detener esta locura, de encontrar medios para explicar en voz alta lo que pasa. Y, en muchos instantes, me siento demasiado sola. La gente se desentiende de situaciones así, nadie mueve un dedo, los medios enmudecen y las grandes corporaciones siguen imponiendo su dominio. ¿Lo peor? O juegas a su liga o desapareces.
En fin… Seguiré luchando día a día para salir de este atolladero sin dejar de ver la parte positiva, esa de empezar de cero y ver cómo a veces consigues crecerte en la adversidad de esta manera.
Hoy la idea es hablaros de frases de mis novelas. Cuando preparo las promociones para las redes, tengo siempre a mano un listado de ellas, extraídas mientras corrijo, pulo, releo. Porque en unas cuantas palabras puede contenerse la esencia de una historia, resumir un sentimiento, pueden hacerte pensar, llenarte de ideas y llevarte a un lugar diferente donde todo es posible. Normalmente elijo aquellas que hablan de amor, emociones, pensamientos constructivos… Y es que un manuscrito es un legado, un grupo nada desdeñable de palabras, muchas ellas con mensaje.
Cuando leo, muchas veces señalo las frases que me han llamado la atención. Son pequeños lemas, impulsos, brillos en un universo plagado de letras. Al escribir salen solas, se enredan en mi cerebro y encuentran su camino hacia la liberación a través de la lectura una vez pasan a ser vuestras. Pero eso no quita que estén en mi lista, en mi ordenador, en mis montajes fotográficos. Porque son la verdadera esencia de una novela, su corazón, su alma, su grandeza.
¿Alguna vez has subrayado frases en una lectura? ¿Cuáles te han llamado la atención? ¿Por qué? ¿Qué tipo de ellas te gustan más? ¿Te inspiran? ¿Te acompañan en tu día a día?
Escribir es sentir para mí. Cada palabra cobra vida entre mis dedos, en mi cuerpo y en mi mente. Se enredan con mi ahora para llevarme de la manita a un mundo paralelo donde todo está permitido, donde la línea se difumina y puedo saborear de verdad la emoción de ser parte del devenir de esos personajes que crecen en mi mente.
Las frases son un nexo irremplazable entre la realidad y la ficción, te adentran en la historia, la nutren de sentido, la dibujan y consiguen darle alas para volar hasta el firmamento de nuestros corazones.
¡Feliz día!
¡Hola!
Este año ya llevo leídos 115 libros y quiero llegar a 131 como mínimo a finales de diciembre. Está claro que mi pasión por la escritura se complementa con el de la lectura, porque es la mejor manera de incentivar a mi inspiración y de sentir cómo mi mente viaja a otros mundos. Para mí parte de la magia del escritor reside en crear mapas de sentimientos, de lugares imaginarios, de personas desconocidas, pero que son capaces de acompañarte durante meses para iluminar tu vida.
Escribo sobre historias de amor, parejas que se encuentran en algún instante de su vida, cómo llegan a enamorarse y cómo acaban juntos tras enfrentarse a obstáculos. Cuando empecé a publicar, escuchar las críticas era doloroso, encontrar una reseña negativa me hacía sentir un dolor intenso. Ahora he entendido que no todos tenemos el mismo gusto literario y que si alguien expone con respeto su opinión, debo quedarme con la parte constructiva y seguir adelante. Nuestras impresiones sobre un libro se llenan de un sinfín de inputs, entre el que destaca cómo nosotros encaramos la vida, nuestra forma de ser y cómo nuestra mente piensa que afrontaríamos ese acontecimiento en la vida real.
Una de las constantes críticas a algunas de mis novelas es lo que comúnmente se conoce como instant love. Lo malinterpretamos como amor instantáneo y algunas personas se llevan las manos a la cabeza porque no se creen que una sola mirada pueda desencadenar en una relación. Pero… ¿a qué exactamente llamamos amor? ¿En qué punto podemos encontrarlo? ¿Qué es la atracción primaria? ¿Esa chispa que surge de una mirada, un gesto, una palabra, un encuentro? Porque a veces nos ciega la nomenclatura, creemos que no nos puede pasar porque nunca nos ha sucedido. Pero ¿alguna vez has puesto tus ojos en alguien y has sentido ese vuelco en el estómago? Eso es la primera chispa. Puede que se quede ahí, que no vuelvas a ver nunca más a esa persona, pero también es posible que germine.
Quizá el problema es la definición de «amor». Si nos fijamos en la RAE, hay varias definiciones, y no todas ellas hablan de ese sentimiento que muchas de las reseñadoras exponen. La primera acepción de la Real Academia Española es: «Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser». Y, ¿quién interpreta que esto no pueda ser esa atracción primaria, ese instante inicial donde dejas de comer, de dormir y de pensar en nada que no sea esa persona que te ha llamado la atención? ¿Cuánto tiempo se necesita para alentar a la química a despertar? Porque tras una única mirada puedes quedarte «pillado», ¿no? ¿O hace falta pasar tiempo para querer volver a verlo? ¿Para desear un encuentro? ¿Para poder decir estoy «enamorado»?
Para mí la diferencia radica en el querer. En un primer estadio una relación ha de pasar por la pasión, el enamoramiento primario, esa fase donde la potencia de la avidez nos lleva a un estadio de absoluta «enfermedad del amor» y estallido sexual. Si siguiéramos así durante demasiado tiempo, acabaríamos consumidos. Ese momento es pura química, atracción, enganche… Es necesario para que el cariño, el afecto y el deseo de pasar el resto de tu vida junto a esa persona se asiente. Pero también es amor, uno diferente, uno que podría ser pasajero, uno que quizá no sea idéntico al de después. Pero sin él no llegaríamos a más.
¡Buenas tardes!
Ayer fue un día emocionante, de esos en los que vuelves a creer en las personas, en la capacidad de los demás a tenderte una mano, porque al final la única manera de caminar por el sendero de la vida es cooperar, ayudar a difundir aquello que nos afecta y ser capaces de colaborar con los demás, de tender una mano.
Aparte de escritora, soy directora de una fundación que trabaja para y con la discapacidad. En mi plantilla hay 95 personas con discapacidad, son como tú y como yo, solo necesitan una oportunidad para demostrar sus muchas otras capacidades. Este trabajo me ha enseñado mucho, ellos me han dado un sinfín de razones para confiar en los demás, para avanzar hacia una mejor versión de mí misma. Porque ellos luchan cada día para que se reconozca su valía, que es mucha. Y como ellos, yo también batallo a diario para informar de una injusticia, para proteger a todos aquellos que han sufrido en sus carnes un hackeo de una red social y se encuentran con la absoluta falta de respuesta por su parte.
Quizá es cierto que sigo en el mismo punto, sin una solución, pero eso no me ha impedido acudir a los medios, explicar, hablar, mandar mensajes y denunciar lo más públicamente posible lo sucedido. Llámame loca, pero siempre he creído que cuando tienes el no has de ir a por el sí, aunque nunca llegue.
Cuando ayer abrí el correo y recibí un enlace a la noticia de 20 Minutos (enlace a la noticia), no me lo podía creer. ¡Por suerte algunos medios entienden la importancia de luchar conta el hackeo y la indefensión! Porque hemos de hablar en voz alta, encontrar una manera de arreglar la situación y no dejar que los hackers campen impunes por Instagram sin que la red se implique.
¿Queréis saber lo peor? Si aspiras a subir en seguidores, tu único medio viable es pagar a Instagram algún que otro anuncio. Lo he probado con mi antigua cuenta, esa que ahora controla en hacker, y funciona. Pero claro, mis sentimientos al respecto son una mezcla de perplejidad, impotencia, rabia y malestar. Porque, ¿de verdad voy a pagarle a quien no me ayuda? ¿A un proveedor que no cuida a sus clientes ni apuesta por la seguridad cibernética? ¿Un negocio que no ofrece medios para demostrar quién eres y le cede el control de tu cuenta a una persona que suplanta tu identidad? ¡Pues eso parece! Quizá por eso no me decido… Es un grandísimo dilema moral.
¿Me ayudáis? Pero ayudarme de verdad:
DENUNCIAD MI ANTIGUA CUENTA
DIFUNDIDA LO QUE ESTÁ PASANDO
SI CONOCÉIS A ALGUIEN MÁS EN LA MISMA SITUACIÓN, HACED LO MISMO. Necesitamos vuestro apoyo, que os pongáis un segundo en nuestra piel y penséis cómo estaríais si el hacker controlara vuestra cuenta y no la nuestra.
Si te ha pasado lo mismo, háblame, busquemos medios para difundirlo. ¡No nos quedemos quietos! Eso es lo peor.
RECUERDA:
ESTA ES MI ANTIGUA CUENTA: https://www.instagram.com/atcasala/
1. DENÚNCIALA por suplantación de identidad, NO SOY YO.
2. BLOQUÉLA
3. NO LA SIGAS
ESTA ES MI ACTUAL CUENTA: https://www.instagram.com/patcasalaoficial/
Si quieres seguirme, ya lo sabes…
¡Feliz día!