¡Una semana cargadita!


            ¡Buenos y apasionantes días para todos!!! En primer lugar me gustaría desearos una semana perfecta, llena de buenos momentos y de alegrías. ¿Recordáis el pacto de optimismo que sellamos? ¡Pues hay que cumplirlo a rajatabla!
            Mañana se celebra un día un tanto peculiar. Cuando era jovencita San Valentín me encantaba, como soy una romántica empedernida me quedaba embobada mirando los escaparates donde había corazones de todos tipos y siempre soñaba con que mi príncipe azul  apareciera con un ramillete de rosas y una caja de bombones a lomos de un caballo para llevarme bien lejos…
            ¡Vale! Estamos en Barcelona, y lo del caballo…. ¡Ya os he dicho que mi imaginación siempre ha sido gigante! En esa época me encantaban las novelas de la Inglaterra Victoriana, donde las autoras retrataban un amor casi imposible, pasional, con mil aventuras antes de consumarse. Y yo me iba a la cama con la cabeza llena de historias amorosas, de bodas por todo lo alto, de pasiones, de pastas de té, de mujeres valientes, de hombres luchadores,….
            Creo que por todos esos libros que cogía de la biblioteca particular de mi abuela el amor siempre ha significado mucho para mí, cuando dan una serie por la tele con amores pasionales que encuentran mil trabas para llegar a buen puerto me engancho como una tonta. ¡Y pensad que hay días que los separan y me prometo a mí misma que no voy a mirar el capítulo de semana siguiente! ¡Y cuando llega el día me atrae como un imán y no puedo evitar que el zapping me lleve a ver qué pasa en más de una ocasión!
            Así que durante años esperé a mi príncipe azul…. ¡Suerte que mi marido apareció cuando tenía dieciocho años y a los veintidós me regaló un anillo de compromiso el día de San Valentín! Así ya tenía una parte de esa escena sensiblera con la que me dormía muchas noches.
            Pero ahí no acaba mi romance con el 14 de febrero, porque yo siempre tendré un perfecto regalo de San Valentín, uno de aquellos que ni se cambia ni se olvida ni se pierde. ¡Y es que mi hijo mayor mañana cumple catorce años! Así que nació el día de los enamorados…. ¡Así que siempre tendré algo que celebrar el catorce de febrero!
            Bueno, mañana felicitaré a mi “niño” de casi metro setenta y cinco y un cuarenta y cuatro de pie, haré un pastel (bueno, casi lo compro, ¿no?), le haré una foto cuando sople las velas y celebraremos el día como manda la tradición, cantando el cumpleaños feliz. ¡Qué ilusión me hace!
            Tengo una semana cargadita de buenas entradas: he leído un libro de uno de nuestros bloggeros que se decidió a publicar en Amazón y os voy a hacer una reseña, tengo tres entrevistas preparadas de autores que han accedido a contestar el cuestionario, ¡el viernes de esta semana colgaré la de Blanca Miosi! ¡Y tenemos pendiente continuar con Los Cofres del Saber!
            Así que voy a buscar energía para escribir todas y cada una de las entradas con una ilusión desmedida y unas ganas locas de que os guste lo que leéis…. ¡A ver si lo consigo!
            Por otro lado estoy acabando mi novela, he puesto la directa y he realizado un spring, aunque me tengo que plantear una serie de cuestiones importantes antes de cerrar este volumen de la saga, pero creo que esta misma semana lo finiquito y empiezo a releer en busca de incoherencias…
            ¡Con todo este trabajo por delante os deseo un buen y feliz día!          

Diseccionando mi inspiración


            ¡Buenos y helados días!!! ¡A ver si este frío glacial decide irse de una vez con la música a otra parte! Es que me encantaría salir a tomar el sol un poquito…
            Ayer fue un día intenso, uno de esos en los que la inspiración se apodera de mi cabeza y es muy difícil sacarla de ahí. ¡Escribí seis capítulos sin detenerme! Abrí el ordenador a las nueve y media de la mañana y lo cerré a las siete de la tarde con un dolor de cabeza brutal.
            Me recordó a los días en los que escribía La Baraja en La Cerdaña, a aquella intensidad de escritura que no podía detener, a aquellas cosquillas que invadían mi estómago y no me dejaban respirar hasta que las tramas tomaban forma en el papel, a las pocas horas de sueño en las que mi cabeza no paraba de dar vueltas a las historias entrecruzadas, descubriendo pequeños fallos que subsanar.
            Desde luego este último año llegué a pensar que había perdido esa capacidad innata, que sólo podía trabajar así una vez en la vida y que nunca más iba a hilvanar algo como La Baraja, pero por suerte me equivocaba.
            No soy mujer de ir lenta y sosegada, normalmente juego a todo o nada, así que la escritura se convierte en un todo. Quizás mi manera caótica, y a la vez ordenada de escribir, utilizando mi cabeza como la fuente que realiza los esquemas pertinentes y se pasa las horas repasando una y otra vez las tramas en busca de cabos sueltos, me hace perder el norte algunas veces y no ser consciente de la realidad que me envuelve. Pero si no soy capaz de emocionarme con la novela, de sentir su corazón, su alma dentro de mí, los personajes no crecen y la historia se marchita.
            Mi impulso es conectar con el mundo paralelo donde reside mi imaginación, construir un puente imaginario que cruza de un lado a otro y permitirle a mi cabeza vivir a caballo entre ambos mundos. ¡Claro que entonces dejo de dormir, de pensar en lo que me rodea y de tocar de pies al suelo!
            Esa intensa emoción que me invade cunado conecto con la esencia de la novela y la veo crecer ante mis ojos me produce una necesidad extrema de pulsar teclas sin freno, es como si la inspiración se condensara en una nube de ansiedad que me impulsa a escribir sin pausa, a crear, a sentir, a expulsar esas escenas que se proyectan una y otra vez en mi interior y caminan solas hacia el final que había pensado desde un inicio.
            Escribir una saga, tal como estoy haciendo ahora, con novelas que deben estar estrechamente relacionadas entre sí, con tantas y tantas subtramas abiertas que deben ir resolviéndose en el transcurso de las tres novelas que me quedan por escribir, está siendo una experiencia increíble. Mi cabeza va encajando las piezas dispersas como si estuviera ordenando un puzzle gigante que no cabe en una sola mesa. Hay piezas que están ahí, flotando, esperando, aguardando para encontrar su lugar, otras tienen un destino claro en el tablero y las otras aparecen como por arte de magia y se colocan ellas solas.
            He tenido muchos momentos en mi vida en los que he deseado deshacerme de esa capacidad de analizarlo todo, de crear sin casi pararme a pensar, de poseer ese don que me desvela y no me deja respirar si no lo activo, ¡incluso he llegado a pensar que era una maldición! ¡Y a querer ir a un psicólogo para que me lo arrancara de mi cabeza y pudiera continuar con mi vida sin desear vivir de mis libros!
            Pero la escritura es como una droga de la que no me puedo desenganchar, cuando las historias quieren salir no las puedo detener y han de plasmarse. Y sí, quizás no sea una gran literata, quizás mi estilo sea más pobre, quizás debería escuchar a todo el mundo cuando me dice: para y corrige, pero yo no sé ponerme en modo On y de repente en Off. ¡Necesito continuar cuando empiezo! ¡Y acabar cuando mi cabeza me lo exige!
            Y entonces, cuando la historia está acabada y todo encuentra su lugar puedo empezar la corrección, con toda la trama en la cabeza, analizando cada párrafo, cada escena, cada instante, activando mi radar interno para detectar fallos, incoherencias o ausencias….
            ¡Pasad un gran día!

Anticipando un adiós


            ¡Buenos días!!! Hoy se cumplen cuatro semanas de mi accidente de esquí… ¡Qué rápido pasa el tiempo! Parece mentira cómo las horas se van acumulando en tu haber y acabas descubriendo que la semana vuelve a empezar.
            El frío sigue azotando las calles, la economía sigue dando de qué hablar, los recortes son cada vez más elevados, la reforma laboral ha llenado los noticiarios, las tiendas siguen intentando remontar, a pesar de que cada vez la fisionomía de nuestras calles se vacía de establecimientos emblemáticos que le daban un peso histórico y peculiar a la ciudad y se llena de cadenas de tiendas que logran una calcomanía fisonómica en cualquier lugar del planeta al que vayas a pasear.
             ¡Hoy me siento muy nostálgica! ¡Mucho! De aquí a muy poquitos días la tienda que vio nacer a mi madre y que me cobijó durante mi niñez, mi adolescencia, mi juventud y mis primeros años de vida laboral va a cerrar sus puertas para siempre, y se me hace un nudo en el estómago cuando pienso en las miles de historias que atesora en su interior…
            Ese local era donde mi abuelo materno montó su negocio junto a un hermano, allí vendían telas a metros y atendían a la clientela con una sonrisa. Mi madre tiene tantas anécdotas de esa época…
            Cuando mi abuelo y su hermano decidieron jubilarse mis padres se armaron de valor y se quedaron con el local. ¡Allí montaron su tienda de ropa! ¡Una tienda que los catapultó hacia las listas más emblemáticas de la ciudad! Recuerdo las colas de las clientas cuando entraba cada tarde para que mi abuelo me entretuviera dentro del almacén. ¡Me pasaba la tarde fantaseando, dibujando, creando historias de terror y misterio!
            Hasta que nació mi hermana, a mis casi siete años, el autocar de la escuela me dejaba cerca de la tienda de mis padres. Mi abuelo venía a buscarme a la parada y me llevaba a merendar a la granja de al lado, otro local que desapareció hace años, o al bar de enfrente, que ahora es una joyería, donde daban unos montaditos de aceituna y queso que me chiflaban.
            Un día mi abuelo se olvidó de venir a la parada. Yo tenía sólo seis años y la profesora del autocar decidió dejarme sola en la calle. ¡Entonces a ella no le pasó nada! ¡Llega a ser ahora y la despiden! ¡Dios! ¿¿Cómo pudo dejarme sola en la calle con seis años, sin móviles ni avisar a mis padres ni nada?? Bueno, la verdad es que yo solita llegué a la tienda de mis padres, ¡por suerte ese día me orienté! Y mi abuelo decidió ponerse un despertador para no volver a olvidarse de mí nunca más. (Mis padres llamaron al colegio indignados, pero nada, la profesora del autocar siguió allí eternamente…).
            El tiempo pasó y yo fui acumulando anécdotas interesantes. Una de ellas fue el día en el que mi padre entró en su despacho por el cristal y al romperse le cortó una vena de la muñeca a mi madre, que iba detrás de él…. ¡Se la llevaron corriendo al hospital! ¡Y no podéis imaginaros como sangró! Todavía conserva la cicatriz…
            En esa época la tienda estaba compuesta de dos grandes mesas para mostrar la ropa a las clientas. Cuando no había nadie me escabullía por ahí y hacía ver que vendía. ¡Y no me gustaba! ¡Yo quería dedicarme a inventar historias! ¡Cómo las que se me ocurrían cuando jugaba al escondite en el almacén!
            De mayor mis horas en las tienda se redujeron a las ayudas en épocas de rebajas y visitas esporádicas. Y cuando crecí y empecé a trabajar me dediqué a vender esa ropa que colgaba de las prendas y a llevar la contabilidad, la fiscalidad y la administración de una cadena que había crecido hasta siete tiendas.
            Pero el tiempo lo borra todo y juega a cambiar las cosas, por eso me siento nostálgica y tengo un nudo en el estómago mientras mi cabeza vuela a esos instantes mágicos que me unen a ese lugar. ¡Creo que nunca más pasaré por ahí delante! ¡Nunca más!
            ¡Pasad un buen día!

Impresiones a la entrevista a Jordi Nogués


            ¡Buenos días! Por fin llegó el viernes…. ¡Ahora toca un fin de semana tranquilo para descansar! ¡Espero que el tiempo acompañe! Aunque parece que el frío ha decidido instalarse entre nosotros. ¡Se debe sentir cómodo!
            Por suerte, y tranquilidad interior, la auditoría del miércoles fue un éxito y se me felicitó por el trabajo de todo un año. ¡Ufffff! Como mínimo en algo el esfuerzo se ve recompensado…. Estoy contenta, no lo voy a negar, que un auditor te certifique que has trabajado bien en una empresa cuya contabilidad es difícil, hace mucha ilusión. ¡Así que brindo por eso!
            La entrevista de ayer fue todo un éxito: ¡120 visitas! Jordi Nogués es un gran escritor que nos ha proporcionado cantidad de respuestas interesantes para radiografiar sus costumbres a la hora de escribir. ¡Gracias!
            Tal como hice en su día con Màrius Serra, le envié a Jordi la entrevista por mail y permití que escribiera sus respuestas él mismo, de manera que así vemos su alma en cada una de las palabras. ¡No tardó ni dos horas en reenviarme el cuestionario lleno! ¡Y también me mandó una foto! Aunque no la añadí porque había mucho texto y la entrada era ya muy larga….
            A través de sus respuestas he descubierto a una persona muy parecida a mí en muchísimos aspectos. Los dos hemos vivido rodeados de libros desde la niñez, con las narices pegadas a ellos y viviendo nuestras realidades paralelas, unas realidades muy distintas a las que nos envolvían.
            Jordi acostumbra a escribir sólo con una idea y luego su mente va improvisando. ¡Igualito que yo! Es un rasgo que comparten pocos de los escritores con los que he hablado hasta la fecha. De esta manera la idea es la base, pero la evolución de la historia depende de tu propia creatividad a la hora de escribir. ¡A mí me encanta sentarme, permitir que mi mente se evada y seguir el hilo narrativo a través de las ideas de ese instante! Hay veces que cuando acabo el capítulo me digo: “no me lo había imaginado así, pero queda bien”. ¡Para mí eso es la magia de la escritura!
            Ambos tenemos la facilidad de escribir en cualquier sitio, aunque tengamos nuestros espacios predilectos. Jordi desea el silencio, yo el sol y el aire libre. Pero difiero en su gran facilidad para no perder las Musas. Últimamente he hablado con muchos inéditos y la mayoría coincidimos en que hay días en los que sentimos la sequía creativa con fiereza. Esos días abres el ordenador, miras la pantalla, el cursor parpadea y…. ¡Nada! ¡El folio sigue en blanco! ¡Jordi tiene la gran suerte de no encallarse!
            En cuanto a los consejos para el escritor novel le doy la razón. Y, si nos paramos a pensar, se acerca mucho a las palabras de Màrius Serra. En el fondo todo se reduce a esperar, esperar y esperar sin desfallecer a que la suerte se ponga de nuestra parte y, sobre todo, no peder nunca la esperanza y seguir trabajando sin pausa para ofrecer un producto mejor. ¡No perdamos de vista que luego las novelas hay que venderlas!
            Por último me gustaría mencionar que los dos entrevistados hasta la fecha coinciden en que la creatividad es un don innato que se debe cultivar. Y estoy de acuerdo con ellos, la facilidad para crear las historias y los esquemas narrativos convive con nosotros, forma parte de nuestro mundo paralelo, pero si permites que ese mundo se marchite nunca conseguirás hilvanar un manuscrito…
            ¡Me ha encantado entrevistar a Jordi! ¡Gracias por tus respuestas y tu interés! ¡Te deseo que vendas muchos libros de tu saga y que nos hagas vibrar con tus palabras!
            A ver si consigo más entrevistas interesantes…. ¡De momento tengo una autora que me ha contestado al mail con mucha ilusión! ¡Ya os iré informando!
            ¡Pasad un gran día!

¡Entrevista a Jordi Nogués!


1.     ¿Cuándo supo que quería dedicar su vida a las palabras?¿Cómo lo supo?

De pequeño siempre me gustó leer. Dicen mis padres que aprendí antes a leer que a hablar, por lo precoz que fui en ese aspecto. Recuerdo que con tres o cuatro años mis padres me bajaban los tomos de enciclopedias de las estanterías pues no llegabaa ellos.
Después, por una adolescencia difícil, creí que escribir no estaba hecho para mí. Finalmente tuve que esperar que algo tirara en mi interior para comenzar a escribir.
Fue ponerme un día ante el ordenador, con más de cuarenta años y una idea que tenía en la cabeza, para que todo saliera casi de golpe. Eso fue en el 2009; desde entonces no he podido dejar de escribir.

2.     ¿La imaginación ha formado parte de su vida desde pequeño?¿Escribía ya en libretas o en folios?

Sí, debido a mi voracidad por la lectura, cómics sobre todo a esa edad, vivía en una realidad alternativa. Y mis realidades no eran las habituales, ni mucho menos.Y soñaba, claro, con crear mis propios mundos y mis propias historias.
Hasta los catorce años escribía a mano y en libretas; en aquella época aún no existían los ordenadores. Pero era más de leer que de escribir.

3.     ¿Cree que la creatividad es innata a las personas o que sepuede cultivar?

Creo que se nace con ello pero después es necesario un método, una técnica, para que todo tenga una coherencia y la estructura final resulte algo agradable.
Y también pienso que el verdadero profesional nunca puede darse por vencido y debe buscar siempre la mejora en sus escritos. Nunca se sabe bastante, siempre hay margen de mejora.

4.     A la hora de sentarse a escribir, ¿tiene un lugar predilecto? ¿O puede hacerlo en cualquier sitio?

En principio puedo hacerlo en cualquier sitio, pero cuanta menos gente haya, mejor. Y si no hay nadie, entonces es perfecto.
Escribo en un estudio que tengo montado en mi sótano, está todo lleno de libros y lo considero un escenario ideal. Pero la sala de estar de mi casa también es un lugar donde he trabajado largas horas.

5.     ¿Escucha música mientras escribe? ¿O para inspirarse? Si es así, dígame qué tipo de música le gusta para cada circunstancia.

Normalmente escribo en silencio, pero a veces me gusta sentir algo de música de fondo, pero no muy fuerte.
Tengo un programa en el ordenador que puedo escoger el hilo musical que desee; lo tengo puesto en música de los 70/80. Y va sonando a su aire.

6.     ¿Sigue algún patrón a la hora de crear? ¿Sigue un horario pre-establecido? ¿O simplemente espera a que le sobrevenga la inspiración parasentarse a escribir?

Tengo mucha suerte con la creatividad, pues lo normal es ponerme delante del ordenador y escribir sin problema alguno. En algún momento hay alguna escena que tal vez me entretiene, pero no es mucho rato y en seguida todo fluye otra vez.
Después, como estoy tan metido en la historia, cuando como, ando o duermo incluso, me vienen ideas a la cabeza. Como dice la gente que está a mi lado, siempre estoy en la luna por culpa de todo eso.


7.     ¿Trabaja con esquemas previos, fichas de personajes y subtramas o se lanza a escribir a partir de una idea?

La verdad esque improviso muchísimo.
La idea es la base de todo y me gusta anotar aquello que me viene a la cabeza en un papel, a mano. Pero después todo va a su aire. Los personajes me conducen a través de la historia sin que pueda hacer mucha cosa por remediarlo.
Como ejemplo de ello, en mi tercera novela intenté hacer un esquema para el final a partir de un personaje muy importante. Pues ese personaje se murió a la mitad de la narración y todo lo anotado no me sirvió para nada. Al final todo quedó mucho mejor, infinitamente mejor, de lo que había planeado en un principio. Como me funciona, pues sigo con ese sistema.
Supongo que cada persona que escribe tiene su propia manera de hacerlo, en mi caso mi método es la anarquía total.


8.     ¿Cuál sería su consejo para todos los que escribimos y seguimos en la sombra?

Siempre he tenido la duda de qué escribir: aquello que me gusta o aquello que pueda vender más; pues el sueño del que escribe es publicar y después poder ganarse la vida con ello.
He llegado a la conclusión que uno ha de escribir aquello que le apasiona y de la forma enque se sienta más cómodo. Puede pasar que lo que escribas no le guste a nadie más, pero es muy improbable que sea así; siempre habrá gente a la que le gustelo mismo que a ti.
Por otro lado, hay que pensar que lo que hayas escrito deberás defenderlo continuamente: a través de entrevistas, presentaciones, charlas con lectores, etc. Y sería difícil hacerlo si no te sientes cómodo con el texto.

9.     ¿Cómo logró publicar su primer libro? A todos los escritores noveles nos interesa conocer de primera mano si nuestros desvelos también han acosado a los editados.

Para editar creo imprescindible tener tres “virtudes”: paciencia, perseverancia y suerte; eso sí, partiendo de la base que lo escrito tenga la suficiente calidad.
Paciencia para esperar semanas y semanas la respuesta de las editoriales que han aceptado leer tu manuscrito.
Perseverancia para aceptar muchas negativas y respuestas desalentadoras.
Y la suerte, un elemento imprescindible como en otras muchas facetas de la vida.
Para publicar mi primer libro llamé a muchas editoriales, tras un previo estudio de las que podían estar interesadas en mi historia. Tuve paciencia, perseverancia y suerte, y tardé unos cuantos meses en tener respuestas: después valoré las quemás me interesaban.
También me gustaría añadir algo, algo que me está sorprendiendo.
Tras publicarlos dos primeros libros (el segundo sale en pocas semanas) parece que ya está todo hecho; como si a partir de ahora publicar fuera fácil.
Y no es así. Tienes ya un camino recorrido, y no es tan difícil, pero tampoco es tan sencillo como parece. Este corrobora mi teoría de que un escritor ha de buscar siempre mejorar en todo lo que hace, en cada frase, en cada capítulo y en cada obra.

10.  ¿Cuáles son sus libros imprescindibles? ¿Aquellos que le han hecho vibrar?

Tengo más deun millar de libros en mi casa, me sería difícil quedarme con algunos, pero me lanzo a ello.
L’Escarabat Verd, de Mercé Canela; es literatura infantil. Me lo regalaron a los nueve años y quedé alucinado por lo mucho que me gustó, la saga Íroas, Hijos de los Dioseses deudora de esa obra.
El Juego de Ender, de Orson Scott Card; es ciencia ficción. Al terminarla de leer por primera vez sentí un pinchazo en el corazón: era la obra que siempre había soñado escribir y me sentí completamente identificado con ella.
Después hay una larga lista, pero éstos deben aparecer: Dune, de Frank Herbert; Apocalipsis, de Stephen King; la saga de la Espada de Joram, de Weis-Hickam; lasaga el Señor del Tiempo, de Louise Cooper; y toda la saga Fundación de IsaacAsimov.
También la saga cinematográfica de Star Wars ha tenido una gran influencia en mí.



11.  En muchos momentos, al sentarme frente al ordenador, siento la soledad del escritor.¿Usted cree que plasmar nuestros mundos paralelos en el papel es un camino solitario?

Yo jamás hesentido eso. Nunca me he sentido solitario o un ente aparte del resto del mundo: tal vez porque mis historias me absorben tanto que me llenan completamente mientras escribo y no me dejan pensar en otra cosa.
Pero sí que considero que la co-autoría puede ser una buena fórmula para mejorar y dar un paso más en el oficio. Compartir una historia con otro autor puede llegar a ser muy gratificante.


12.  ¡Cuéntenos un pocomás acerca de la saga Íroas, los hijos de los dioses! 

Siempre había tenido a la Atlántida como un mundo mágico y las literaturas que aparecían no me convencían en absoluto; la mayoría son thrillers actuales sobre excavaciones en que buscan los restos de la ciudad.
Yo quería “ver” esa ciudad, el mundo mágico de Platón, en su apogeo, cuando causaba la admiración que incluso ha llegado hasta nuestros días.
Y a ello me puse, “creé” mi propia Atlántida a partir de mis estudios y de la idea que tenía Platón sobre la sociedad ideal.
El resultadome encantó, ¡al menos a mí! Y es lo que siempre había querido leer sobre la Atlántida. Estoy muy orgulloso de cómo ha quedado y no me imaginé, cinco años atrás, que sería capaz de hacer algo así.
Ahora, está a punto de salir Éter (el segundo y último libro de la saga); ahí se muestra ese continente mítico en el momento de su esplendor. Y veremos cómo la Atlántida cae, tal y como narra Platón que ocurrió.

13.  El primer libro dela saga ya está a la venta y contiene una gran cantidad de documentación histórica. ¿Qué método ha seguido para documentarse? ¿Ha pasado mucho tiempo buceando entre libros?

La verdad esque estudié de mayor, y estudié bastante. La ventaja de hacerlo a esta edad es que retienes mucho más aquello que estudias pues has de trabajarlo mucho y bien.
La época enla que está basada Íroas, Hijos de los Dioses la tenía muy estudiada y me fue relativamente sencilla su redacción; escribí Tres Profecías (unas 120.000 palabras) en unas ocho semanas. Éter tardé algo más, casi 11 semanas (para unas 135.000 palabras).
Además, tengo muchos libros sobre ese tema con solo el alcance de mi brazo y eso ayuda a acortar mucho los tiempos también.

14.  Siempre he creído que a través de las páginas de un autor puedes llegar a su alma. ¿Está de acuerdoc onmigo?

Sí, totalmente de acuerdo con esa frase. Considero que, en la mayoría de autores, sus primeras obras son bastante autobiográficas y puedes llegar a ver bien elalma de esa persona; pues un autor antes que nada es eso, un ser humano.
También pienso que después, con más oficio, los escritos pierden algo de la misma alma del autor para buscar conceptos que inquieten más al autor; lo que se pierde en frescura se gana en argumentación y profundidad.

15.  Por último, tras agradecerle su dedicación, me gustaría que sintetizara en una única frase qué le aporta esta profesión.

Ser escritores poder vivir, y hacer vivir a los lectores, una historia que siempre has soñado pero que sabes que jamás podrá ocurrir de verdad. 

¡Mini entrada!


¡Buenos días!!! Hoy no tengo mucho tiempo para escribir, así que voy a aplazar la continuación de Los Cofres del Saber… ¡Estoy en plena auditoría de cuentas y he de mantener la conexión constante con la empresa! De hecho me he levantado a las seis para poder contestar a los mails….
         Al ser una perfeccionista nata tengo una angustia en la boca del estómago que casi no me deja respirar. ¿Habré hecho bien mi trabajo? Y esto de no poder estar presente y contestar sólo a las cuestiones importantes por teleconferencia…
         Venga, voy a intentar relajarme un rato y a pensar que no está tan mal, en realidad el hecho de que revisen el trabajo de todo el año es beneficioso, porque así logras mejorar en el próximo y encontrar todo aquello que no has resuelto bien.
         Mi vida es un tanto extraña, muchas veces me pregunto cómo pueden convivir dos facetas tan diferentes en mi interior. La de la persona metódica, que cuadra mensualmente los balances bancarios, las cuentas de proveedores, las de clientes… ¡Y que sufre enormemente por si hay algún desfase! Y mi otra personalidad, la soñadora, la que le gusta crear, vivir en mundos paralelos, idear,…
         ¡Quizás ser géminis es parte de la explicación! Aunque no lo tengo claro…
         La realidad es que estoy hecha un manojo de nervios, como si fuera un reo en espera de sentencia, aquí sentada, sin poderme concentrar en nada,… Ufffffff, ¡espero un veredicto aprobatorio!!!!
         Sigo buscando escritores que quieran colaborar en mi sección de entrevistas. ¡De momento he recibido muy poquitas respuestas! Aunque tengo una larga lista de inéditos a los que les voy a enviar el cuestionario para comparar sus respuestas. ¡Estoy segura de que podremos extraer estadísticas y conclusiones! Jajajajaja, ¡ya habla la economista!!!!
         Bueno, ya veis que hoy tengo la cabeza en otro lugar, así que lo dejo aquí. ¡Os recuerdo que mañana tenemos la entrevista a Jordi Nogués! ¡Es una entrevista muy interesante! ¡No os la podéis perder!

            ¡Un beso y feliz día!