Corregir y continuar

¡Buenos días! Tras un fin de semana perfecto en las montañas regreso llena de emociones, alegrías y deseos de conseguir cada uno de mis objetivos fijados para este año con una sonrisa. Es maravilloso sentir la vibración de la felicidad a mi alrededor.
Por fin conseguí vencer la dispersión para decidir una hoja de ruta.
Inspiro una bocanada de aire por la nariz y la suelto lentamente por la boca. Escucho el rumor lejano del aire de la ducha de mi hijo. La casa rezuma serenidad, como si quisiera acompasarse a mi sensación de plenitud actual.
Empecé a corregir Dúo con la intención de subirla cuanto antes a Amazon. Paralelamente he recibido la primera versión de la portada, realizada por Óscar González, un gran diseñador gráfico. Las fotografías son increíbles y su trabajo de maquetación y de tipografía me gusta muchísimo, aunque retocaremos unas cuantas cositas para dejarla impecable.
Mis primeras impresiones de la lectura fueron negativas. Quizás estaba anclada a la cantidad intensa de ideas que pululaban libremente por mi mente, como si quisieran zarandearme y alejarme de la objetividad necesaria para pulir los últimos coletazos de la novela.
Poco a poco me he internado en la historia con la emoción propia de cada instante. He retocado algunos capítulos, errores tipográficos, el aspecto físico de los personajes para adecuarlos a la portada y he conseguido vivir sus desventuras, adentrándome en la trama con los sentimientos a flor de piel.
El viernes mi lectora beta más crítica me envió sus impresiones de CDTEAT y llegamos a la conclusión de que no podía terminar la novela así. Le di un par de vueltas a su propuesta de escribir una continuación donde explorar varias ideas que dejé en el tintero para no aumentar considerablemente la cantidad de páginas.
A elle no le gustó la primera parte de la novela, tiene varios comentarios en contra de mi manera de narrar los sucesos. Pero se enganchó a la trama de suspense y me ayudó a descubrir que sí quería escribir la continuación.
No tengo ni idea de si el manuscrito será algún día leído por un amplio público, pero ahora mismo me da igual. Lo único importante es contar la historia, permitirles a los personajes atraparme y decidir sus destinos en UDMST. Nuevo título, nuevas emociones, nuevos instantes…
Para iniciar la tarea necesito tomar distancia con la narración y revisar CDTEAT con la mente abierta. A veces las opiniones de los demás me ayudan a corregir una gran parte de la historia, otras solo son destellos para alumbrar el camino y encontrar flecos mal enfocados.
Os dejo la primera versión de la portada de Dúo y algunas fotos que ilustran la narración. Es preciosa, ¿a que sí?

¡Feliz día! J

Nuevos retos

¡Buenos días! Esta semana apenas he contado con tiempo para respirar. El lunes llegué a la oficina con pocas ganas y hoy me parece que llevo más de tres meses seguidos trabajando…
Durante las vacaciones de Navidad me llegó un email precioso acerca de una reseña de Los mundos de Esme en el blog El aventurero de papel, os invito a leerla (enlace).
Cunado echo la vista atrás me siento muy orgullosa de los logros conseguidos estos últimos años. No he llegado a la cúspide de mis deseos ni tengo la capacidad de hacerlo, pero cada hito alcanzado es una dosis de ilusión para mí, porque he luchado por mejorar muchísimos aspectos de mi vida y a día de hoy puedo presumir de avanzar en muchos caminos que antes me parecían altas montañas empinadas.
Una faceta creativa que me causaba angustia era el diseño. Enfrentarme a la realización de portadas me parecía algo imposible, no tenía ni idea de cómo compilar más de doscientos folios en una imagen. Para encontrar una foto que invite a leer una de mis historias fue el primer paso para plantear las portadas en mi mente.
Tardé más de tres días en tener ideas claras de cuál era la mejor representación de cada novela, abrí cuentas en varias páginas de descarga de fotografías, busqué con ahínco las imágenes que había trazado mentalmente, con deseos de conseguir ver la trama en ella.
La tarea era maratoniana, quiero subir cinco novelas en poco tiempo, más las dos de la Serie Estrada (que por suerte ya tienen la portada desde el principio). A parte de corregir, releer, pulir y estar convencida de que vale la pena apostar por un manuscrito en concreto, la portada ha de reflejar el espíritu de la trama, dar una pista acerca de qué encontrará el lector en las páginas.
Tras varios días de búsquedas me decidí por las fotos que se convertirán en la imagen de cada novela. Olas bajé en mala calidad, tal como te la dejan en las páginas de compra, las subí a un editor simple de fotografías, inspiré profundamente y me decidí a probar tipografías.
Uffff, pensaba que nunca aprendería a usar el editor, pero poco a poco conseguí superar las barreras de la ignorancia y conseguí darle un toque interesante a cada fotografía. Una vez terminado mi trabajo lo mandé a las beta para que me dijeran si las bases para las portadas reflejaban las historias.
Sus comentarios fueron positivos y muy instructivos. A partir de ahí le pedí a mi cuñado Ósxcar que me ayudara. Vino a casa, hicimos pruebas de cada portada y cuando vimos cómo podían quedar compramos las fotos. Ahora solo queda esperar a que él maquete la imagen final.
Es increíble enfrentarse a un reto y salir airosa de él.
¡Feliz día! J


Voy a aferrarme a mis propósitos

¡Buenos días! Llegamos al jueves con una rapidez increíble. Últimamente los días avanzan a una velocidad demasiado intensa como para retener los segundos. Intento no mostrarme inquieta ante las mil tareas sobre mi mesa ni desfallecer cuando me enfrento a la maratoniana labor de pulir cinco novelas para subirlas cuanto antes a Amazon.
Acabo mirando series en inglés en el ordenador, sin pararme a releer textos antiguos, abducida todavía por la fuerza de Julia y Zack. Aunque en momentos puntuales me asalta la necesidad de avanzar un poquito en la historia actual y mi cabeza parece una olla exprés a punto de sacar humo y pitar.
A veces pasa… Tengo un montón de ideas que me asaltan, con tareas diversas a la vez y no soy capaz de centrarme en ninguna. Por suerte mantengo la calma, la sonrisa y la ilusión, porque tras muchísimos años obsesionada con un imposible hace pocos entendí que mi gran meta es contar historias, darles vida, llenarlas de pasión.
Y ahora capitaneo los días con la sensación de vivir un amor sin fronteras, una aventura más allá de lo posible, un puzle de pistas para llegar a un asesino… Empiezo con un esbozo mínimo, le doy brochazos y luego perfilo el rumbo de la trama poco a poco, con la emoción de descubrir cada giro inesperado y de acompañar a mis personajes en su periplo.
Soy feliz cuando tengo una historia en mente, paso las horas libres del día con cosquillas en el abdomen al darle vueltas a las situaciones, con los sentimientos a flor de piel y una sonrisa inmensa. Es el motor que me empuja a sorber hasta la última gota de energía positiva del día, sin ver más allá de contar una historia, en muchos casos para saciar mi sed de creatividad.
Quizás por eso me cuesta corregir, porque una vez he rubricado el final de la historia ya sé cómo acaba y pierdo la conexión con ella, el ansia por conocer el desenlace, mi inquietud por dirigir los hilos imaginarios de los personajes hacia un lugar concreto. Y quizás por eso ahora me disperso, porque no me apetece revisar, prefiero darle vida a Cat y a Bastian, caminar con ellos de la mano hacia una nueva trama llena de misterio.
Pero voy a ser firme, a ver si domo mi cerebro agitado, y voy a cumplir mis propósitos de año nuevo sin desviarme demasiado del plan (jejejejeje, eso me digo cada día al sentarme con el Mac y siempre acabo liada con cosas que no debería). Cinco primeras novelas para subir a Amazon implican muchísimo trabajo… Portada, sinopsis, corrección, relectura, maquetación, promoción… Uffff, a ver si logro centrarme, porque también me queda preparar la segunda y la tercera parte de la Serie Estrada… Eso quiere decir que no son cinco manuscritos, sino siete… Y yo dándole vueltas a la nueva novela….
En fin, a ver si logro centrarme y dar un paso detrás de otro en vez de liarme las piernas con movimientos en diferentes direcciones mientras me quedo quieta y no avanzo.

 ¡Feliz día! J

Sigo muy dispersa

¡Buenos días! Sigo total y absolutamente dispersa en la escritura, sin demasiados deseos de avanzar en nada. Es como si mi cabeza se negara a pensar en las historias, incluso me cuesta releer. Para no estresarme me dedico a ver series en inglés, a volver a bailar, a trabajar a tres mil por hora y a sonreír.
Muchas veces las conversaciones con mis lectoras beta me ayunan a encontrar fallos importantes en el contenido de las novelas. Ellas son más objetivas a la hora de valorar la manera en la que se desarrolla la trama y señalan puntos flojos. La semana pasada envié los últimos dos manuscritos para su valoración y espero con ansia sus comentarios, la opinión de la avanzadilla no coincide demasiado con mi punto de vista y, a pesar de pulir algunos escollos gracias a sus evaluaciones, ahora necesito más puntos de vista para acabar de ver si mi radar de historias está averiado.
Quizás me dejo llevar por la fuerza de mis sentimientos y no veo más allá de mis narices, todo es posible. Nunca había sentido la fuerza arrolladora de la trama crecer en mi interior mientras creaba como con CDTEAT. Durante el mes y medio que duró la escritura me sentí literalmente abducida, me pasaba las horas del día y la noche pensando en la trama, con una necesidad imperiosa de darle consistencia escrita. Era como si escribir fuera la única manera de avanzar, de descubrir cada instante, de vibrar con los protagonistas.
Ahora me cuesta encararme con algunas críticas, aunque suelo hacerles frente con la intención de mejorar. A veces, cuando escribes con una emoción intensa, es difícil escuchar opiniones contrarias a mi idealismo, pero la única actitud coherente para aprender es ponderar cada crítica constructiva para caminar hacia un perfeccionamiento de la técnica.
Estas vacaciones me leí la última novela de la serie Forastera de Diana Gabladon: Escrito con la sangre de mi corazón. Tardé menos de una semana en devorar las mil páginas en la versión digital. El libro era caro para ser un ebook y me quedé muy sorprendida por las faltas tipográficas en la maquetación y algunos fallos en la corrección o la traducción de la novela.
Necesité releer cuatro veces un diálogo para entender que se habían equivocado en el nombre de la persona que hablaba y por eso era incoherente, la puntuación al final de las comillas o los paréntesis era diferente en diversas partes del libro, sin definirse y encontré algunas faltas ortográficas y algunas coletillas en la traducción que no acabaron de convencerme.
Me parece increíble que Planeta cobre doce euros por un libro maquetado así, pero es lo que hay. En cuanto a la historia, me gustó un poco menos que las anteriores, pero es adictiva. Diana Gabaldón tiene la virtud de enseñarnos la historia a través de sus letras y me fascina su narrativa fluida y maravillosa.
¡Feliz día! J


Va de roturas...

¡Buenos días! Ayer fue un día lleno de trabajo, rutina y momentos para ponerme a tono con las mil obligaciones aparcadas durante las vacaciones. Por suerte mi equipo sigue en marcha mientras yo no estoy y contribuye positivamente a dejar los números preparados para emitir los informes financieros y cerrar el año 2015 de la manera más productiva posible.
En cuanto a la escritura, mi cabeza sigue dispersa. Me cuesta centrarme en una novela y no tengo claro cómo conseguiré llevar a cabo la maratoniana tarea que me impuesto. Aunque quizás deba ir pasito a pasito, sin agobiarme y con las ideas claras.
Me cuesta corregir, una vez dejo la historia es difícil retomarla para cambiar algunos aspectos sin embargo, cuanto más tiempo pasa, menos complicado es ser objetiva con os fallos. Ayer dejé de lado el avance de NUS para darle un repaso a Dúo, la primera de la larga lista de novelas que subiré a Amazon en breve. Es la tercera vez que le dedico mi tiempo y de momento la encuentro entretenida, a ver qué sucede cuando avance.
Paralelamente una lectora beta me dio sus impresiones sobre CDTEAT y me rayé con algunas cosas… Al llegar a casa revisé los primeros capítulos para aportar algunas de sus ideas al manuscrito, con la impresión de que necesito distancia para darle la última vuelta. A mí esta historia me apasiona y la protagonista me parece una de las mejores que he creado… Veremos cómo veo la novela de aquí unos meses, cuando la revise de nuevo antes de subirla a Amazon…
El viernes pasado por la mañana tuvimos un gran susto en casa. Estaba dentro de la cama, con mi ordenador preparado para escribir, y de repente se oyó un estruendo y un «joder, cuanta sangre». Era mi hijo. Corrí a averiguar la razón de su azoramiento y me encontré con la puerta cerrada del baño y él dentro, explicándome que la mampara se había roto en mil pedazos sobre él cuando la había abierto para salir de la ducha.
Me asusté muchísimo. No podía abrir la puerta y él no sabía cómo avanzar entre los cristales. Al final consiguió salir. Tenía cortes por todo el cuerpo, dos heridas sangrantes en los pies y el baño era un mar de cristales. Le apreté los cortes de los pies con unas toallas para parar la hemorragia, me vestí lo más deprisa que pude y me lo llevé a urgencias, donde recibió algunos puntos y le curaron las heridas.
Por suerte la anécdota quedó en un susto, pero todavía ahora me pregunto cómo puede una mampara de ducha partirse así, sin previo aviso. Si mi hijo llega  ser más bajo… Tuvimos a la Providencia de nuestro lado y no pasó nada extremadamente grave, y me alegro por ello.

¡Feliz día! J

I'm back

¡Buenos días! Uffff, que difícil es despertarse de nuevo para ir a trabajar después de diez días de vacaciones… Esta vez he descansado de verdad, sin ser demasiado productiva en la escritura, con horas dedicada a la lectura y a la visualización de series en inglés y un sinfín de momentos perfectos. Lo necesitaba, mi mente está un poco dispersa últimamente y me va bien desconectar unos días de todo.
Terminé la corrección de UUDC y de CDTEAT, las envié a las beta, empecé mi nuevo manuscrito, con muchísimas ideas en la cabeza y un cambio importante en el argumento principal, leí el libro de Diana Gabaldón e hice mis pinitos para tener pronto las portadas de los libros que en breve subiré a Amazon para darles una pequeña oportunidad. La ayuda de mi cuñado en este campo es inestimable, gracias a él voy a tener unas buenas portadas.
Fui a esquiar tres días, pasé las fiestas junto a mi familia y escribí mentalmente mis propósitos para este 2016 con la única premisa de no perder nunca la sonrisa, porque la única manera de ser feliz es ver siempre el vaso medio lleno. Me propuse pocas cosas y fáciles de cumplir, sin exigirme demasiado ni plantear imposibles. Creo que ese es el camino directo a la ilusión.
Uno de mis propósitos más importantes es pulir novelas y subirlas a Amazon. Le he dado vueltas a la situación y sé que la mejor manera de vibrar con las historias es dedicarles mi tiempo, sin gastar energías mandando manuscritos a las editoriales.  
Para encontrar portadas acorde con cada una de ellas necesité muchas horas de búsqueda de imágenes en Webs donde se venden fotos para comprar las idóneas. Cuando tenía claro cuáles eran las elegidas me construí algunas ideas con un editor Online, se las pasé a las personas que habían leído las novelas para escuchar sus comentarios y, finalmente, mi cuñado vino a mi cada para hacer las últimas pruebas antes de comprar cada una de las imágenes. Ahora está en sus manos darle el acabado profesional que se merecen.
Me emociona pensar en subir las novelas, en ver cada una de las portadas, en releer las sinopsis que he preparado durante las vacaciones y en conocer alguna opinión sobre mi trabajo mientras centro la atención en lo que realmente me gusta: contar historias.
Escribir estas líneas me ha ayudado a sonreír lo suficiente para encarar la jornada laboral. Os hablo mañana…

¡Feliz día! J