Saltar

¡Buenos días! Parece que hoy la mañana no va a ser soleada como la de ayer y que quizás las nubes nos dejen algún chubasco. Aunque también puede ser una falsa alarma y a las pocas horas encontrarnos con un día claro, lleno de luz y color.
A veces me despierto con un sinfín de emociones encontradas en mi interior, tras una larga noche de pensamientos revueltos y sentimientos asolando mi capacidad de dormir. Y es que cuando sales de tu área de confort para dar un salto al vacío sin red a veces no encuentras el suelo bajo tus pies.


Recuerdo con un poco de ansiedad cómo llegué a ese lugar donde me sentía a salvo, llena de sonrisas, de emociones y sin las angustias de los últimos años, cómo construí un muro para alejar los años de esperanzas rotas y castillos endebles en el aire, cómo encontré un espacio donde mis sueños se atesoraban en unas pocas ilusiones. A veces me gustaría volver ahí, protegerme tras unas paredes de cemento para evitar ser vulnerable ante algunas situaciones.
Pero madurar, evolucionar y seguir la estela de mis emociones ha destruido esos muros para lanzarme a un espacio mucho más amplio, lleno de espinas y algodones, donde la comodidad que me ofrecía mi área de confort se desintegra.


Soy feliz a pesar de las cosquillas en el abdomen, de romperme muchas veces al exponer mi alma a algunas sensaciones dolorosas, a vibrar con las buenas vibraciones y a flaquear cuando no las encuentro. Está claro que soy humana, que pongo el alma en cualquier actividad que hago y que jamás cambiará mi manera de sentir. Y también tengo clara mi intención de disfrutar de cada recodo del camino sin permitirles a las curvas intrincadas impedirme avanzar.
Sentir, soñar, ilusionarse, angustiarse, caer, levantarse, sonreír… Ese es mi ciclo vital. A veces siento como si mis emociones y esperanzas estuvieran contenidas en un pequeño tarro de cristal donde resisten el embiste de las caídas con entereza, aunque algunas veces se astilla para dejarlas detonar.


Muchas veces olvidamos que detrás de una historia hay una persona que ha impreso su alma en tinta, dándole color a las situaciones, pintando un mundo diferente, buscando una manera de llegar a los corazones de los demás.
Cuando creo unos personajes se convierten en una parte de mí, les cedo un pedacito de mi interior, les ofrezco mi alma, algunos rasgos míos, cada una de las fibras de mi ser. Se convierten en parte de mi interior, crecen, se aventuran a sentir, a querer, a romperse, a recomponerse, a volar… Es precioso saber que ellos siempre estarán ahí.

¡Feliz día! J

Afrontar la muerte de un ser querido

¡Buenos días! Ayer volví a la realidad de la oficina, con mil fletes que terminar y alargando las horas como si fueran chicle para meter todas y cada una de mis obligaciones sin dejarme nada. Por la tarde, en mis horas de escritura, estuve muy espesa y apenas logré avanzar. La verdad es que publicar tanto, estar expuesta a opiniones y contar con mil mensajes de lectoras me hace sentir en un tiovivo de emociones que de un momento a otro me va a acabar mareando.


Me viene a la cabeza esa canción llamada Yo soy rebelde, pero cambiándole el rebelde por voluble. Y es que voy de un lado a otro como una peonza, me emociono cuando descubro que una de mis historias ha llegado al alma de un lector y me duele cuando no lo ha logrado. Supongo que me falta madurar en este aspecto y rebajar mis sentimientos, aunque entonces quizás ya no sería yo.
Ayer por la noche vi un episodio de una de las series que sigo. No os voy a dar nombres para no hacer spoilers. Mientras veía cómo avanzaba me sentía trasportada al principio de CDTEAT, con Julia en el entierro de su madre. Una de las hijas de la fallecida tiene su misma edad, es rubia y cantante… ¡Incluso estuvo en la barandilla de la terraza con su novio un momento!


Mientras veía cómo avanzaba el capítulo descubrí que había muchos paralelismos con el principio de mi historia y me di cuenta una vez más de que la manera en la que cada uno afrontamos la muerte es muy diferente. En mi familia nos hemos enfrentado a tres fallecimientos muy dolorosos en el período de dos años: mi cuñado de treinta y dos años, mi suegro y mi cuñada. El primero fue traumático porque mi hermana no se lo esperaba, el segundo tras una larga enfermedad y el tercero por culpa del temido cáncer.
 ¿Y cómo funciona el dolor en estos casos? Es tan diferente para cada uno de los afectados… Mi hermana fue una roca, consiguió salir adelante con fuerza y coraje, no dejó que la pena le impidiera seguir con su vida y poco a poco remontó. Al día siguiente del entierro fue a trabajar, hizo un montón de nuevas amistades para no quedarse en casa y consiguió volver a sonreír, aunque el dolor la desgarrara en muchos momentos.


Mi marido todavía recuerda a mi suegro. Muchas veces habla de él y la pena de perder a un padre dice que nunca se supera, pero también continuó con su vida, con su trabajo, con una sonrisa cuando era necesario. A mí me dolió, acababa de salir de una operación de rodilla, no podía andar y no era mi mejor momento, pero intenté distraerme con algunas actividades extra y el día después del entierro fui capaz de sacar mi primera novela autopublicada con emoción.


Decir que el recuerdo de la muerte de mi cuñada es doloroso se queda corto. Dejó atrás tres hijos, un marido y una vida llena de buenas obras. Cuando nos llamaron a las tres de la madrugada fue un golpe y más cuando fuimos a contárselo a sus hijos a primera hora de la mañana. Lloros, dolor, tristeza… Fue un día lleno de desconsuelo… La enterramos el día del cumpleaños de uno de sus hijos, el mediano, que cumplía catorce. Al día siguiente fueron al colegio los tres, sonrieron en algunos momentos, lloraron en otros y consiguieron buscar algunas actividades que les distrajeran del dolor.
No es lo mismo pensar en cómo nos enfrentaríamos a una muerte que vivirla…
Ayer salió una preciosa reseña de Rumbo a ninguna parte en el blog Libros, historias y yo (enlace). Es bonito leer una opinión así porque ayuda a mi volubilidad a sonreír.

¡Feliz día! J

Una boda de cuento

¡Buenos días! Este fin de semana se ha llenado de instantes mágicos, con mil ilusiones compartidas y algunos momentos durillos. Creo que a pesar de sumar años hay cosas que todavía me afectan demasiado y debería madurar hacia otro lugar…
El viernes por la tarde me fui en busca de los zapatos perfectos para la boda de mi hermana. Sí, se casaba el día siguiente y todavía no tenía los zapatos… Pero los encontré enseguida, en mi zapatería fetiche. Cuando me disponía a comer mi hijo me llamó porque a él le faltaba una camisa. Y luego mi marido que no tenía corbata… ¡Los mandé a los dos a comprarse lo que les faltaba!


Por fin pusimos rumbo a la Cerdanya, con el coche lleno de nuestros vestidos y trajes, los ánimos encendidos y los nervios de última hora. Cenamos al llegar a Puigcerdà y al fin llegamos a mi casa de la montaña, donde nos esperaban la novia y mis padres.
No estuvimos mucho rato despiertos, el día siguiente iba a ser intenso. Mi insomnio crónico fue el detonante para despertarme a las seis de la mañana. Bajé las escaleras con lentitud para no despertar a nadie y cuando miré por la ventana me pareció estar viviendo un cuento. ¡Estaba nevando! ¡Y llevaba horas porque el exterior era un manto blanco de postal!


Hice algunas fotos en pijama y las mandé al grupo de Whatsapp llamado boda… «¡Q bonito!!!! ¡Todo nevado!!!! ❤❤» Las respuestas entusiastas no tardaron más de una hora en llegar. El novio puso: «De cuento de hadas..... 😍 ». Mi hermana contestó: «Nuestro cuento 👰🏻🤵🎩». ¿A qué es bonito???
Desayunaos toda la familia junta, con las emociones a flor de piel. Fue bonito compartir todos juntos ese despertar. Y las mujeres nos fuimos a la peluquería a ponernos guapas. Al salir empezó la sesión de vestuario. Un poquito de nervios nos acompañó, sobre todo cuando tocó abrochar los mil botones del vestido de novia…


El lugar elegido es precioso, el ayuntamiento de Das. La ceremonia me hizo llorar muchísimo porque ver entrar a mi hermana del brazo de mi padre, acompañada de la marcha nupcial, me llenó de emoción. Y como tanto el novio como el padre de la novia son músicos, Óscar decidió cantarle un par de canciones a Carla. ¡Qué bonito!!! La verdad es que fue una ceremonia preciosa. Me emocionó muchísimo.
Las fotos con el manto nevado fueron idílicas, el convite en el Rito Argentino (enlace), una pasada y la compañía inmejorable. Comimos, charlamos, bailamos, reímos y disfrutamos de este magnífico día en familia lleno de buenos momentos.


Os quiero dejar dos reseñas preciosas que han salido este fin de semana. La primera es en el blog Locas por el romance (enlace). La administradora es una de las participantes en el Libro viajero organizado por la editorial y me encantaron sus plabaras. En cuanto a la otra reseña es una grabada en vídeo de Cada día te espero a ti de Carmen Camno, la administradora de Libros Escondidos (enlace). Sus palabras me llegaron en el momento justo y consiguieron rebajar algunas ansiedades absurdas. ¡Gracias Carmen!  

¡Feliz día! J

Redescubriendo a mis personajes

¡Buenos días! Últimamente ando muy despistada, tengo mil cosas en la cabeza y demasiados líos en el trabajo como para dedicarme a las novelas. Y en pocos días sale a la venta Perdida en la niebla, y prontito saldrá Un día más sin ti… Y en septiembre No puedo vivir sin ti… ¡No me lo creo! Es un sueño hecho realidad.
Voy corrigiendo nuevos títulos, dándole profundidad a las tramas, mirando cómo dejar la historia redonda y atrapar al lector para una próxima parte, arreglando algunos flecos y sumergiéndome de nuevo en algunas escenas para sentir esa fiereza narrativa del momento.


Antes no me gustaba corregir, estaba poseída por la inspiración y sentía una necesidad imperiosa de seguir aporreando las teclas para darle vida a los mil mundos paralelos que poblaban mi mente. Ahora estoy dispersa, sin deseos de escribir ni de crear. Necesito recuperar parte del vínculo con mis personajes olvidados, emocionarme de nuevo con sus peripecias y acompañarlos en sus desventuras.
Tengo varias ideas para nuevas historias, una a medias y una dispersión de caballo. Los comentarios acerca del final de Cada día te espero a ti me inducen a volver a leer una y otra vez algunos trocitos de la novela, a revivir los obstáculos a los que Zack y Julia se enfrentan para llegar a ser felices… (Ahora recuerdo la frase de Jasper: quiero estar contigo el resto de mi vida y eso exactamente lo que haré porque felices para siempre es real y nosotros vamos a encontrarlo, juntos).


Existe un Serie Sin ti volumen cuatro, un volumen cinco y un volumen seis. ¿A quién no le apetece saber algo más de Luke, de Swan, de Penny, de Ethan, de Wyatt, de Austin…? ¿Y por qué no de Bryan? Cuando terminé la trilogía yo lo necesitaba. No podía dejar las cosas así, la figura de Luke me intrigaba demasiado, tenía que profundizar en él y darle la oportunidad de amar.
Introduje un par de hermanas en la trama y su amigo de infancia. Un trío infalible para iniciar nuevas subtramas y un sinfín de situaciones. Decidí explorar a Luke de una manera intensa y descubrí cómo era, hasta dónde estaba dispuesto a arriesgar por amor, qué podía ofrecer y cuál era su historia familiar. Quizás bajo esa coraza de felicidad se esconde amargura… Puede que tenga un miedo patológico a enamorarse… Puede que su vida no sea tan de color de rosa como da a entender…


Me gusta muchísimo la historia de Kristie y Luke. Dentro de su libro se gesta otra súper interesante que algún día compartiré con vosotros porque va a ocupar el volumen cinco. Y quizás algún día me lance a mandar estas tres a la editorial. De momento necesito releerlos varias veces para estar segura hasta de la última coma (ya, eso nunca es posible porque es difícil dar una corrección por terminada…).

¡Feliz día! J    

Despacito...

¡Buenos días! Tengo un día de aquellos estresantes y no tengo muy claro si lo voy a superar con nota. A las 11:30 empiezo con una reunión y a las 20:30 de la noche espero haber acabado con todas.
Ayer en clase de Zumba bailamos una canción chulísima que me trajo recuerdos de Perdida en la niebla. Y esta mañana la he sumado a la lista del Spotify porque tiene mucho que ver con Ernesto y Sussie. Se llama Despacito, de Luis Fonsi y Daddy Yankee. Hay un trocito que dice:



Despacito.
Vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico
hasta que las olas griten «¡ay, bendito!».
Para que mi sello se quede contigo.



Es una pasada cómo escuchar una canción puede llevarme de vuelta a algún lugar de las novelas. La letra de esta habla de mis personajes con una certeza que es como si se hubiera metido en mi mente para descubrir las ideas contenidas en ella.


Despacito… Así avanza la relación entre Sussie y Ernesto, en una playa de Puerto Rico donde él tiene un bar en medio de la arena. Se pasan muchas horas preparando cocteles, sirviendo mesas, escuchando la música suave y aspirando el caliche del mar… Luego comparten largas conversaciones en el porche de casa de Sussie, con vista a las olas que mecen la orilla con su movimiento melódico, acompañados de una piña colada o de un vasito de ron…


Despacito… Ella arrastra un pasado doloroso, dejó atrás Cambridge escapando de la niebla y no puede olvidar los sucesos que la empujaron a buscar un lugar donde nunca fuera invierno para esconderse… Él lleva toda la vida siendo un vividor, gastándose la fortuna familiar con salidas nocturnas, juegas y largas sesiones de surf…


Despacito… Se conocen cuando Sussie llega al Copacabana solicitando un puesto de camarera y él siente enseguida esa fragilidad en su mirada, en su postura, en sus ojos… Ernesto le ofrece el trabajo, una casa donde vivir y su amistad, pero no espera que su corazón quede prendado de ella con esa necesidad de avanzar que Sussie intenta evitar…


Despacito… A veces es imposible escapar al pasado, llega un momento en el que te atrapa llenándote de debilidad. ¿Qué pasará cuando Ernesto lo descubra? ¿Será capaz de entenderla? ¿De luchar por demostrarle que se ha metido en su alma para siempre?


Ayer salió una reseña de CDTEAT en el blog Between us (enlace) que me hizo llorar de emoción. A veces pienso en todo el esfuerzo invertido durante muchísimos años, las esperanzas rotas, las emociones, la sensación de fracaso algunas veces, la imposibilidad de tocar el cielo con las manos y los mil obstáculos para llegar hasta aquí y me doy cuenta de que ha valido la pena para vivir esos instantes puntuales. Saber que una lectora ha llorado con mi historia, se ha emocionado, ha vibrado… ¡Eso me hace grande un momentito! ¡Y es precioso!


Es fácil olvidar que detrás de una historia hay un escritor con el alma en espera que solo desea llegar a la de los demás, aunque sean unos pocos. Y es bonito cuando eso sucede…

¡Feliz día! J

Un día más sin ti

¡Buenos días! Esta semana apenas tengo tiempo de respirar y menos de escribir o de gozar de los días previos a una nueva publicación de Perdida en la niebla. Hay mucho trabajo acumulado en el despacho y necesito concentrarme en las mil tareas que llevo a la vez.
La avalancha de preguntas acerca del final de CDTEAT y de cómo continúa me ha llevado a escribir este post. Sé que el libro acaba de una manera muy dura, me queda claro que muchas de vosotras habéis llorado con lo sucedido y estáis a la espera de alguna noticia de qué va a suceder a continuación.


He hablado con la editorial y de momento no van a adelantar la sinopsis hasta principios de abril… Y es que el libro no sale a la venta hasta el nueve de mayo, aunque puede haber alguna sorpresa de última hora.
Un día más sin ti es la novela de en medio, normalmente la más difícil de una trilogía porque no es ni un principio ni un final, solo una transición hacia el desenlace esperado. La empecé con una idea en la cabeza para los primeros folios que se resistió muchísimo. Intenté darle intensidad, encontrar una subtrama llena de tensión para demostrar hasta dónde está dispuesto a llegar el «malo» y encontrar una justificación a la manera de actuar de Zack.


Recuerdo con una ancha sonrisa la noche en la que tuve una revelación y supe la clase de historia que iba a escribir. Me levanté por la mañana con una corriente de ansiedad positiva, inquietud en los dedos y la necesidad de contarle mi idea a alguien. La novela está dedicada a ese alguien, a mi maravillosa amiga Senda. A ella no acababa de convencerle, pero yo tenía fiebre creativa y le pedí una oportunidad para escribirla. Y lo hice, y funcionó, y me encantó cómo se desarrollaba la trama…
Hay varios elementos clave en UDMST… La canción fetiche de la novela es sin duda How am I supposed to live without you… Durante semanas me la puse en bucle para obligarme a llegar a un punto concreto. Es alucinante cómo un estímulo musical puede ayudarte a llegar a un lugar difícil.


Os puedo dejar unos cuantos collages de la trama, un par de pistas para despejar algunos interrogantes y deciros que Un día más sin ti es una novela llena de tensión, intriga y momentos lacrimógenos.
Mientras escribía estas líneas me he puesto Staying Alive y mi mente se ha trasladado al Maggi’s para bailar frente a las mesas, entre risas, con Luke, Wyatt, Austin, Ethan, Penny, … ¿Estarán Zack y Julia con ellos? ¿Estarán bien? ¿Aparecerá alguien más? ¿Sumaremos integrantes a la pandilla? Mayo está a la vuelta de la esquina, apenas quedan un par de meses para descubrir qué sucede a continuación…

Enlace a la venta en papel (aquí)


¡Feliz día! J