Una mirada crítica


            ¡Buenos días! Esta última semana ha sido intensa en sentimientos, decisiones, energía e ilusiones. Creo que entre todos hicimos un buen trabajo y que la corriente de positivismo que se ha creado puede perdurar durante mucho tiempo en nuestros corazones.
            Ayer estuve caminando por mi ciudad, paseando por los lugares donde de pequeña solía ir con mis padres, recorriendo las calles donde comprábamos algunas cosas y los comercios pequeños tenían otra apariencia y otro cariz.  La nostalgia me invadió tanto que casi me transporté a aquellos momentos en los que entrar en una de esas tiendas era una alegría, a aquellos instantes en los que existía un trato directo, una cordialidad, un reconocimiento mutuo.
            ¡Cómo ha cambiado todo! Quizás haya muchos adelantos positivos y nuestro mundo gire ahora más deprisa que antes, pero no sé hasta qué punto ese cambio en la fisionomía comercial de la ciudad es beneficioso para sus habitantes.
            En mi recorrido de ayer fui sintiendo un dolor intenso a medida que avanzaba y recordaba. Donde antes había un colmado y una floristería, ahora se había instalado una de esas cadenas que inunda todas las ciudades mundiales. En el lugar del quiosco, en el que la señora María me daba un caramelo cada vez que mi padre compraba el periódico matutino, se ha instalado un nuevo propietario, le ha cambiado la decoración y la ha dejado fría, moderna, sin sentimientos ni recuerdos.
            A medida que caminaba y redescubría los cambios severos que se han producido en los escaparates y en todos los lugares conocidos la pena me iba constriñendo un poquito más el corazón. ¡Había tantos locales vacíos! ¡Tantos carteles de liquidación por cierre en tiendas de toda la vida!
            Yo no sé qué esperamos ni cómo vamos a salir de esta situación. Los políticos se dedican a desprestigiarse entre ellos, a insultarse y a buscar los puntos flacos del contrario para ganar poder, pero no aportan soluciones ni nos ofrecen ideas para remontar la situación en la que nos encontramos.
            ¿Cuándo en pleno noviembre nos hemos encontrado con tantas promociones en las tiendas? Yo, que durante diez años trabajé cuatro horas diarias de cara al público en la tienda de mis padres, sé reconocer la cara de derrota de las dependientas cuando no ha entrado nadie en toda la tarde, sé leer en sus rostros la angustia de irse otro día a casa sin vender. ¡Aunque en esa época a mí no me solía pasar demasiado!
            Y, caminando por los barrios donde los amos y señores de todo son siempre los mismos, donde los pequeños comerciantes de toda la vida, que daban una identidad distinta a nuestra ciudad y trataban a sus empleados y a sus clientes con un cariño especial, han desaparecido o están a punto de extinguirse, sentí una punzada de tristeza, porque gracias a la globalización estamos perdiendo un puntal, una vida, una manera de diferenciarnos y de vivir de nuestro propio comercio.
            Ahora las grandes cadenas se han hecho cargo de todo, son las dueñas y señoras de la calle y de los inmensos centros comerciales que se instalan como tiburones en cada esquina, dispuestos a comerse de un mordisco a los pequeños comerciantes que no poseen armas para luchar. Y nuestra ciudad va asumiendo una identidad global, va pareciéndose cada vez más a cualquier otra ciudad del mundo y va permitiendo que el gran capital se esfume hacia las grandes multinacionales que nos invaden.
            Vale, quizás en la entrada de hoy no encontráis el positivismo de cada día, pero hay momentos en los que necesito dejar salir estas reflexiones, en las que me gusta compartir sensaciones y pensamientos, penas y tristezas como las de descubrir que avanzamos hacia un lugar que no me gusta y que no encuentro acertado.
            Así que permitidme lanzar una sonda de solidaridad hacia todas esas familias que han visto cómo sus negocios se hundían y no han encontrado ayudas ni apoyos. Y también me gustaría lanzar una señal de alerta a esos políticos que no paran de pelearse para que se percataran de lo que estamos perdiendo a medida que esta crisis va avanzando y la globalización se nos va comiendo.
            ¡Y ahora a pasar un domingo de positivismo! ¡A ver si entre todos logramos ver la parte positiva a la situación!
            ¡Feliz día!

¡Genial!


            ¡Buenos días! Gracias por todas las visitas de ayer, por los comentarios públicos y privados, por leer mi escrito y compartirlo, por estar ahí. ¡Fue un día genial! ¡Con energía, ilusión y optimismo!!
            Es curioso, en las estadísticas del blog pone que ayer recibí 101 visitas. ¡Así que el once, el uno y el capicúa triunfaron! Y eso es una de aquellas señales que me llenan de confianza y de alegría, una de aquellas en las que creo y que me ayudan a seguir aporreando el teclado cada mañana, ganándole la batalla al sueño y alargando el día para dejar una huella impresa en este rinconcito de la blogosfera.
            Ayer fue un día excepcional. A las 11:11 de la mañana avisé a mis compañeros de trabajo de la hora y unos cuantos nos levantamos, salimos al pasillo y cerramos los ojos para proyectar nuestros sueños en la mente. ¡Tengo unos compañeros tan maravillosos! ¡Trabajar con ellos es un lujo!
            Y cuando nos volvimos a sentar en las mesas e intentamos utilizar Internet nos dimos cuenta de que la red había saltado, de que no había conexión. ¡Y en otras partes también pasó lo mismo! Así que a las 11:11 sí pasó algo, sí hubo un movimiento energético colectivo, sí que muchos pusimos nuestro granito de arena para disfrutar de algo a la vez.
            Incluso hablando con una amiga, profesora de batxillerato, me contó que sus alumnos le pidieron detener la clase a las 11:11 para sumarse al movimiento que no paraban de repetir en la radio y en los medios. ¡Un movimiento de unión! ¡Algo que hicimos muchos a la vez!
            Es cierto que los horarios y los días son aleatorios, que quizás si nos paramos a analizar la base científica de elegir en ese minuto concreto chocamos con miles de incoherencias. Pero quizás deberíamos pensar en otro aspecto de la situación, en un movimiento colectivo, en un instante en el que miles de personas hacen lo mismo, y eso sí vale un ole.
            Por la tarde fui a mi clase de baile, como todos los viernes. Bailar es algo místico, algo maravilloso que ayuda a dejar fluir todas las energías que almacenamos en nuestro interior. La fusión de la música con los pasos, el movimiento del cuerpo siguiendo los acordes, es una parte esencial para conectar con nuestro yo interno y permitir que las angustias y las tristezas se evadan.
            La clase de ayer por la tarde fue increíble, y eso que el profe tenía fiebre, creo que leer la entrada del blog le dio una energía cósmica impresionante, porque no nos dejó parar ni un minuto. Y ese fue mi último tributo al 11-11-11, bailar con ilusión, con movimientos enérgicos, permitiendo que mi mente conectara con otra dimensión en la que sólo importa el ritmo, la música, contar los tiempos de ocho y permitir que el cuerpo se funda con los acordes.
             Desde el principio de este viaje por la blogosfera me propuse compartir sueños, esperanzas, alegrías, anécdotas y sentimientos. Cada día intento buscar una fuente de inspiración para guiar las entradas, algo que os pueda alegrar el día y acercar un poco más al optimismo, a la esencia de ver el vaso medio lleno y de seguir luchando por lo que de verdad os motiva. ¡Espero haberlo logrado!
            Ahora que he entregado la novela y que el tiempo de espera para saber si alguna novedad puede acercarme un poquito más a mis deseos necesito más que nunca una buena dosis de paciencia, ilusión y confianza para seguir trabajando en la continuación y no desfallecer. ¡Espero que el ejercicio de ayer me ayude a encontrarla!
            ¡Pasad un día genial! ¡Y si alguien quiere compartir sus experiencias de ayer les cedo el espacio de comentarios con mucha alegría!

Captando la energía del 11-11-11


            ¡Buenos días!!! Llegamos al 11-11-11, un día en el que debemos aprovechar el portal energético y dejar fluir nuestras energías. Es un día para la observación silenciosa, para la interiorización de nuestros sentimientos y de nuestras ilusiones, para llenar el corazón de esperanza y permitir que no se marchiten nuestros sueños.
            Llevo muchos meses lanzando globos sonda de optimismo, retándoos a levantaros con una sonrisa, a vivir al máximo, a mirar el baso siempre medio lleno. Hoy debemos llevar esas directrices a su máximo exponente, debemos permitir que la energía que fluye del universo nos revitalice, nos renueve y nos ayude a visualizar aquello que nos ayuda a continuar trazando un camino diario, a despertarnos, a levantarnos y a seguir caminando por las curvas de la vida.
            Primero vamos a agradecer todo lo que hemos conseguido, todo aquello que tenemos, todo lo que nos arranca una sonrisa al pensar en ello. Al reflexionar sobre estas cuestiones mientras desayunaba he logrado dar nombre a muchos puntos importantes que me ayudan a sonreír: mi marido, mis hijos, mis padres, mi hermana, mis amigas, mi blog, mis novelas, mi baile, mi casa en la montaña, mi trabajo,… ¡Creo que la lista es infinita!
            Superada esta primera fase de introspección, debemos empezar el día con una amplia sonrisa en la cara, olvidándonos por unas horas de la ansiedad, los agobios y el estrés. Hoy es un día para transitar por él con tranquilidad, con serenidad, con optimismo.
            La segunda fase de captación de la energía cósmica consiste en visualizar los sueños de cada uno como si ya estuvieran presentes en tu vida. Yo propongo que hoy a las 11.11 todos vosotros dediquéis un minuto de vuestro tiempo a darle vida a aquellas metas trazadas en algún momento de vuestras vidas. Se trata de cerrar los ojos y vivir esa experiencia en la mente, como si fuera una película en la que vosotros sois los protagonistas y sois capaces de decidir el argumento.
            Si a esa hora todos intentamos ver realizados nuestros sueños y permitimos que una oleada de energía positiva se escape por nuestros poros podremos formar una onda expansiva de positivismo que revitalizará a todos cuantos nos rodeen. ¡Y así lograremos unos intensos momentos de felicidad colectiva!
            Existe un experimento en Princeton que desea medir la conciencia colectiva, se llama The Global Consiusness Project, y es algo que bien se merece un post entero, así que ya os lo explicaré bien otro día. Pero lo que me interesa apuntar es que Roger Nelson, su creador y actual desarrollador, cree firmemente que existe una interacción entre la conciencia global y los sistemas físicos. Así que yo voy a apostar por la veracidad de esa teoría y voy a pensar que entre todos podemos crear el ruido cuántico necesario para expandir nuestra energía interna.
            ¡Hoy estoy mística! Me he levantado a las 6.26, para seguir con mi tendencia a hacerlo en horas capicúa, me he sentado a desayunar a las 6.36 y voy a colgar el post a las 7.47. ¡Y a las 11.11 del 11-11-11 voy a visualizar aquello que deseo! ¡Así que espero que todos los que os paséis por aquí y leáis estas letras me imitéis!
            Y el resto del día vamos a ir repitiendo aquellas sensaciones que nos ha proporcionado visualizar nuestros sueños. Nos podemos ayudar con música, con imágenes, con una película, con cualquier cosa que despierte nuestra capacidad de soñar, sentir y emocionarnos.
            ¡Os agradecería de verdad algún comentario donde relatarais la experiencia! ¡Me encantaría saber que lo hemos conseguido!
            ¡Os deseo un día lleno de alegría y esperanza!

11-11-11


            ¡Buenos días! Parece que la climatología actual se empieza a adaptar a la época en la que estamos. Las calles se visten de chaquetas, botas, pantalones largos y jerseys de punto. Las mujeres empiezan a llevar foulards o pañuelos anudados en el cuello y los hombres eligen sus complementos más acordes con la temperatura exterior.
            Se acerca un día importante, uno en el que el portal energético de nuestra galaxia se abrirá y en el que debemos dejar fluir nuestra propia energía interior para absorber la que viene desde el exterior.
            Mañana será el día 11-11-11. Es una cifra que no se repetirá en un milenio y que ha despertado cantidad de artículos interesantes, movimientos para atraer la energía, un sorteo millonario de la ONCE y mil acontecimientos más que nos acercan a un día interesante y diferente.
            Si atendemos sólo a la numerología, el 11 es un número maestro  que representa la energía, la vibración interna que nos impulsa a caminar hacia adelante con una intensa atracción de las fuerzas cósmicas. En el Tarot el onceavo arcano es La Fuerza y en ella conviven tanto la física como la mental.
              También deberíamos atender a la suma de ambos unos. El dos es el número de la dualidad, de las personas que saben compartir y que se adaptan con facilidad. El número dos nos acerca a esa coexistencia de las dos fuerzas que anidan en nuestro interior: la física y la mental, y nos explica la manera en la que podemos interiorizar todo aquello que nos viene del exterior.
            Normalmente me fijo muchísimo en las fechas y en las horas. Me gusta levantarme de la cama en un número capicúa, prefiero hacerlo a las 6.26 que a las 6.30. En cuanto a las fechas, siempre que las escribo en un papel me fijo en si tienen armonía, si sus números me aportan algo. Pienso que el día 11-2-11 es mejor que el 12-2-12. ¡Así que imaginaros lo que significa para mí mañana!
            Os propongo que mañana empecemos todos el día con un agradecimiento por habernos levantado y por tener todo aquello que hemos conseguido. ¿Por qué no probáis de buscar una hora capicúa para pisar el suelo? Puede ser una nueva experiencia que cambie vuestra manera de pensar.
            Sobre todo es importante mantener el optimismo durante todo el día, sonreír mucho, no agobiarse, apartar de vosotros la ansiedad y permitir que esa energía que va a fluir en el universo nos alcance y nos revitalice. ¡Incluso podríamos hacer algo a las 11.11. Id pensando en qué y dejad comentarios, ¡mañana propondré algo!
            Una manera fantástica de mover la energía personal es bailando, permitiendo que nuestra mente escuche los acordes y nuestro cuerpo los exteriorice con movimientos fluidos y rítmicos, aquellos que adaptan la melodía y expresan un estado interior. ¡Así que probad de bailar! Aunque sea en casa, en una habitación, en un rincón apartado. ¡Mañana es un día para moverse, para sentir y para recibir vibraciones cósmicas!
             Y, sobre todo, mañana es un día para mirar la vida con mucha ilusión, no vale pensar en lo negativo que nos envuelve, sólo lo positivo nos ayuda a caminar por la vida con aquella felicidad que muchas veces parece algo inalcanzable. Lo que quizás nunca pensamos es que la fuerza por llegar a ella procede de nuestro interior y que sólo nosotros podemos cultivarla,
            ¡Pasad un gran día!!!

A mi hermana Carla


            ¡Buenos días! Parece que finalmente la lluvia se ha retirado y el sol domina durante las horas de luz para alegrarnos un poquito los instantes en los que salimos al exterior y nos deleitamos con su presencia.
            Hoy me gustaría dedicar el post a mi hermana, para arrancarle a ella una sonrisa e intentar que le aguante unas horas. ¡A ver si a través de las palabras consigo enviarle un montón de energía positiva y un conato de alegría a su corazón!
            Perder a tu pareja de una manera tan surrealista a los 32 años, justo cuando todos tus planes de futuro empiezan a tomar forma, te destruye la capacidad de ver positivamente la vida. Al día siguiente has de levantarte de la cama y volver a caminar por la calle, ir a trabajar, continuar con tu vida. Pero la carga que llevas en tu interior no te deja avanzar sin hacer notar su peso contra tu espalda, ahogándote los pulmones y creando una sensación de vacío difícil de llenar.
            Mi hermana ha logrado superar esa sensación durante los primeros meses, los cambios en su vida, la necesidad de tomar decisiones, la intensidad de las situaciones a las que se ha visto abocada la han sostenido en lo alto gracias a la adrenalina, pero cuando la tormenta ha amainado y ha logrado estabilizar su situación ha aparecido la pena.
            Pues bien, aunque todos podemos comprender ese dolor, esa sensación de falta, esa soledad que la acosa a pesar de estar acompañada, esa ansiedad que le hace pensar en lo que ha perdido, hoy vamos a intentar darle la vuelta, encontrar el vaso medio lleno y hacerle llegar una sonda de ilusión.
            Ahora debes intentar levantarte de la cama y alegrarte por lo que no has perdido, por todo aquello que te rodea, por tener cerca de personas que se preocupan y te apoyan. Quizás parezca algo trivial y sin sentido, pero el mero pensamiento de que tienes algo por lo que alegrarte al despertar ayuda a salir a la calle con una mejor perspectiva del día.
            ¿Cuántas cosas pueden hacerte mirar hacia delante con un poquito más de serenidad? Piénsalo. Cuando a mí me vence la ansiedad y la angustia por no haber logrado lo que quiero en la vida y pienso más allá del ahora, lamentándome por no alcanzar lasa metas trazadas, me paro un instante con una libreta en la mano y anoto todo lo que tengo en la vida y por lo que me he de sentir afortunada. ¡Y funciona! ¡Me hace sonreír!
            Hay muchas maneras de encarar el dolor, y seguro que no existe la receta mágica para ayudar a olvidar, pero si intentamos ver lo bonito que nos rodea, si intentamos buscar las razones por las que luchar, podemos dejar atrás un poquito de nuestras angustias y empezar a respirar sin tanto peso.
            No sé si voy a ayudar a alguien o si este post sólo son palabras llenas de una emoción matutina, pero me encantaría que, a pesar de estar repitiendo lo que ya he escrito en otros posts, lograra el propósito de hacer sonreír a mi hermana y de hacerle ver que estamos aquí, que no está sola y que el tiempo acabará por cicatrizar todas las heridas, que aún es joven para conseguir todo aquello que se proponga y que la vida sigue.
            ¡Un beso para todos! ¡Y uno enorme para Carla! 

Entrega y la trama 36


            ¡Buenos días! Aquí estoy otra vez, por la mañana, dispuesta a escribir un poquito y a desnudar un poco los sentimientos que me embargan. ¡Hay días en los que las palabras se quedan encalladas y no sé qué decir! ¡Y hay otros en los que salen disparadas y no me dan ni tiempo a respirar!
            Al fin di la revisión de la novela por concluida. ¡Ahora la suerte está echada! Ya sólo queda esperar a que el destino decida qué va a pasar. Es casi como tirar una moneda al aire y esperar a que caiga con la cara o la cruz. Quizás la única diferencia es que esta moneda se va a quedar flotando en el limbo durante meses y meses, para caer en un segundo.
            Y es que este mundo de la publicación es largo en decisiones y periodos de lectura. Los editores reciben miles de propuestas cada mes y los lectores tienen una cantidad increíble de manuscritos para ser leídos. ¡Y las decisiones se dilatan tanto en el tiempo que las esperas se hacen interminables!
            Aunque esta vez me he propuesto no esperar con angustia, sino caminar por el sendero de la vida con la ilusión que me acompaña cuando tejo las novelas, y no estresarme con la ausencia de mensajes o llamadas. ¡Todo llegará! Y en cada uno de nosotros reside la fuerza para aguardar los acontecimientos sin que eso mine nuestra capacidad de mirar hacia delante con tranquilidad.
            ¡Vamos a seguir un poquito con Svet! Se había vestido y había subido a un taxi con Eduardo para acudir a una gala de la ONG a la que pertenecen…
            …El taxi avanzaba entre el tráfico intenso de la ciudad. El último partido de liga del FC Barcelona se había encargado de colapsar la calle Diagonal con los miles de seguidores que acudían al Camp Nou para verlo en directo.
            Svet se sentía mareada, angustiada, con los recuerdos aguijoneándole la razón. ¿Qué le quería decir su mente? ¿Qué era aquello que no vislumbraba con claridad? Sabía que Fiona había provocado el fuego y se había salvado, sospechaba que esa tal Úrsula de la televisión era su hermana y estaba segura de que su cerebro había bloqueado la realidad durante tantos años para no producirle esa intensa pena que le constreñía el corazón.
            ¿Pero qué se le estaba escapando? Fiona le había dado un golpe en la cabeza, ¿o no había sido ella? Había otra voz que se colaba en las imágenes fragmentarias del incendio, una voz masculina, con un acento un tanto extraño, que no hablaba en su lengua.
            ¿Acaso ese hombre había ayudado a su hermana en la propagación del incendio? ¿Había sido él quién la había golpeado? Resopló con fiereza para exorcizar la angustia y la incertidumbre que se iban apoderando de ella a medida que ahondaba en la cuestión. ¿Cómo había podido Fiona matar a su familia?
            Inspiró una gran cantidad de aire por la nariz y lo fue soltando muy lentamente por la boca. Eduardo le pasó la mano por los hombros y la atrajo hacia él. Svet apoyó la cabeza en el torso de su marido y entrecerró los ojos en un intento de retomar el hilo de sus recuerdos.
            Se vio saliendo del armario de la cocina donde se había escondido para espiar a Fiona. Su hermana llevaba unos días muy extraña, saliendo a hurtadillas por la noche y regresando de madrugada y la curiosidad había podido con Svet. Aquella noche se había escondido con la intención de seguirla, por eso estaba despierta y vestida.
            Cuando las primeras llamas se propagaron por la cocina y el humo se coló por las rendijas del armario Svet no pudo evitar que una tos ronca precediera a su salida precipitada. Había corrido al salón para intentar subir a las habitaciones y despertar a sus padres, pero entonces había sentido un golpe sordo en la cabeza y se había desmayado.
            ¿Acaso no había sido un golpe? Se palpó la cabeza en un gesto instintivo, como si quisiera recordar el lugar exacto donde tendría que haber salido un chichón. Pero ella recordaba que al despertarse en el hospital no había encontrado ningún rastro de golpes en su cabeza.
            Forzó a su mente a retroceder en el tiempo, a despejar aquel instante en el que se había caído sin sentido. Una voz masculina aporreó de golpe susa recuerdos. Se enderezó en el taxi, con una aceleración de sus sentidos. Abrió los ojos desmesuradamente.
            -¿Qué te pasa? -le preguntó Eduardo.
            -¡No me golpeó! -exclamó ella alterada-. ¡Se metió en mi mente!....
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