Libre de cadenas

No es fácil cambiar la percepción de las cosas
cuando se lleva una vida con deseos determinados, pero es liberador al
lograrlo, un soplo de aire fresco que te llena de emoción y consigue arrancar para
siempre la visión obtusa de la vida.
Renunciar a los sueños para redimensionarlos nunca
es grato, pero una vez has dejado de lado los nubarrones y consigues ver el sol
la manera de encarar los días es distinta, con una felicidad intrínseca en cada
instante, un colorido vivo y un sinfín de momentos álgidos.
Sonreír es la clave, ver el vaso medio lleno, pensar
en quien te acompaña y en el camino recorrido. A veces no puede ser, lo das
todo y sigue sin poder ser, y llegas a una encrucijada donde hay dos caminos
posibles: o te pasas la vida lamiéndote las heridas o cambias de manera de
pensar, encuadras tus sueños en la realidad y disfrutas de lo que te ha tocado
en suerte. No dejas de luchar, simplemente lo haces diferente, con la seguridad
de avanzar hacia un lugar más acorde a tus posibilidades.

Me gusta vivir en un mundo ajeno a la realidad,
uno donde las alas para volar son inmensas y me llevan a crear tramas interesantes,
como mínimo para mí. Ahora escribo a la velocidad del rayo, sin más interés que
vivir la aventura de mis personajes con cosquillas en el abdomen que me acompañan
mientras trazo cada escena.
Llevo cuatro días dedicando cada hora libre a
releer UUDC y CDTEAT. Antes, al terminar las novelas solo quería encontrarles
salida en el mundo editorial, con precipitación, sin disfrutar de la lectura o
de la conversación con los lectores beta. Era como si solo valiera acabarla
para compartirla con los lectores y era un deseo que nunca alcanzaba.

¡Feliz día! J
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