Introspección

8:38 Pat Casalà 0 Comments


¡Buenos días! Sigo inmersa en un proceso de introspección, quizás en uno de necesidad de cambio, con una novela que se va tejiendo a una velocidad demasiado intensa porque las emocione se arremolinan en mi interior con una necesidad imparable de ocupar los folios.
No escribo una romántica. Ni un thriller. Ni nada parecido. Estoy metida de lleno en una novela donde solo los sentimientos capitanean el barco y resulta una experiencia muy gratificante.


Cambio. Esa es la palabra que susurra mi cerebro a cada minuto. Girar el timón, buscar una nueva ruta y emocionarse con ella.
En eso estoy. No solo en la parte literaria. Porque en la vida hay que seguir los impulsos una vez meditados y sobre todo es importante ser fiel a una misma, a unos principios y a unas ilusiones. A veces incluso se mezclan con las esperanzas.
Detenerse a pensar, mirar atrás, recorrer la línea del camino trazado y saber de qué partes te sientes orgullosa y de cuáles huirías si tuvieras la potestad de girar atrás las manecillas del reloj para revivir ese instante conociendo el resultado de tus decisiones la primera vez.


Defiendo a capa y espada el no arrepentirse de nada, el encontrar la parte positiva a cada una de las sendas elegidas en las encrucijadas de la vida. Porque cualquier decisión significa asumir un riesgo y dejar atrás otras posibilidades. Y ninguna es la buena si no la pruebas.
A veces el camino te lleva de nuevo a un cruce donde has de tomar una dirección. No siempre llegas ahí por un suceso, hay ocasiones en las que tu forma de ver la vida es quien te plantea esa dicotomía de posibilidades. Porque tú piensas diferente.
Escribir en medio de un proceso introspectivo es un acto necesario para mí. En las parlabas encuentro una salida a las emociones que se enredan en mi alma para hacerla deshacerse un poquito de ese peso.


Porque para mí lo mágico de una novela es conseguir sentir de la mano de esas letras que traspasan desde las páginas hasta mi corazón. Y al crear una historia siempre intento dotarla de alma, de corazón, de emociones capaces de arraigar en el lector para sacudir su interior un poquito.
Para mí ese siempre será el destino de mis letras, aunque me guarde muchas novelas, aunque no siempre termine las historias, aunque haya más de diez acabadas y guardadas en mi baúl de los recuerdos. Porque escribir para mí es exorcizar mis desvelos y ahora necesito más que nunca imprimir esos párrafos cargados de cambios.
Ayer salió una reseña preciosa de Lo di todo por amarte en el blog Leo la lluvia caer (enlace). Cuando leo estas palabras sé porque jamás dejaré de aporrear las teclas del ordenador.
¡Feliz día! J  

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