Primeras pinceladas de Filipinas

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Mañana voy a empezar a relatar mi magnífico viaje de veintiún días por Filipinas, la magia de las islas perdidas en un lugar lleno de vida y color, la serenidad de estar en un país lejano para descubrir sus gentes, sus playas, sus secretos, los sonidos diferentes que llenan las horas.
Si quisiera definir de una forma Filipinas me quedaría con el colorido de sus selvas, la naturaleza en pleno apogeo en cada rincón de las islas, las playas de arena blanca con las palmeras acariciando la orilla, los colores azulados de la orilla, los contrastes entre las edificaciones, la audiencia total de consonancia en las casas, la gente de las zonas rurales, el maíz secándose en los caminos de arena, los atardeceres con el cielo teñido de tonos anaranjados y rojizos…


Es curioso que al pensar en el sonido me venga a la cabeza la serenata de los gallos a partir de las cinco de la mañana, la canción de Luis Fonsi, Despacito, sonando en cada rincón, como si fuera un hit en esas tierras donde el tiempo transcurre a otro ritmo, algunas notas de aire revoloteando en mis cabellos, el rumor del mar rompiendo en la orilla…
Al cerrar los ojos recuerdo mis despertares con el canto de los gallos, cada una de las mañanas donde abría los ojos y caminaba con mi ordenador hasta el bar del hotel para escribir con los primeros albores del día. Aladi e Isabelle me han acompañado en este viaje, han sufrido, han avanzado en su historia y han llegado a un lugar donde les falta poco para decir la última palabra.


Durante el resto del día me acompañaba mi Kindle lleno de apasionantes historias contadas por otros autores.
El tiempo corre de una forma diferente en Filipinas. En las islas se impone la tranquilidad, el despacito a la hora de servirte, de llevarte de un lado a otro, de hacer cualquier cosa. Pensaba que me agobiaría y sin embargo ha sido una grata experiencia porque me ha dado espacio para disfrutar de cada instante.
Es un país mucho más barato de lo que pensaba. La media de comida por persona y día no supera los diez euros, alquilar un barco privado para los cuatro con patrón y marinero todo un día treinta y cinco euros, un triciclo para media hora cinco euros, alquilar una moto un día entero vale solo cinco euros y medio… ¡Los precios son realmente económicos!


La gente en general es amigable, educada, dispuesta a echarte un cable. Solo hay que desconfiar de las personas que ofrecen algún servicio turístico ya que nunca dicen toda la verdad acerca de lo que contratas.
Os recomiendo Filipinas como un destino vacacional. No hay demasiado turismo, las playas son preciosas, la gente un encanto y los lugares donde hemos estado una pasada.



Quiero anunciaros que Rumbo a ninguna parte ha sido elegido para formar parte del Kindle flash del próximo lunes veintiocho. Durante veinticuatro horas podréis encontrarlo a 0,99 euros. ¡No dejéis perder la oportunidad si todavía no lo habéis leído! 

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