Os siento a mi lado

¡Buenos días! Vacaciones… por fin estoy en la montaña, en mi casa, frente a la chimenea, con el día despuntando en la ventana, el silencio solo empañado por la música y mi corazón repiqueteando en el pecho un poco inquieto, esperando esas reacciones tan llenas de mensajes de las lectoras. Porque Caramel macchiato está ahí, a vuestro alcance, y ahora solo puedo esperar con el alma en vilo a que os guste. Y de momento no paro de recibir palabras preciosas en mis bandejas de entrada, y vuestro apoyo me hace volar alto, casi hasta tocar las estrellas, esas que a Clark le gustan tanto.

Foto de Richa Sharma en Pexels

Recuerdo cuando era niña, cuando me pasaba horas sumergida con la nariz en los libros, cuando los devoraba igual de rápido que ahora, pero me daban unas alas distintas con las que alzar el vuelo del conocimiento de mil cosas nuevas. Sentimientos, lugares, costumbres, personajes, mundos, formas de hablar, de comunicarse, de amarse… 
Adoraba leer. Sigo adorándolo. Era mi escape de una realidad que muchas veces me parecía demasiado ajena a mí, demasiado alejada de mi sentir y de mi pensar. Me ayudaba a abstraerme, a sentir felicidad, tristeza, alegría, angustia, amor… Era como si al estirarme para leer todo desapareciera y pudiera irrumpir dentro de las páginas para vivir en esa realidad paralela durante horas. Quizá por eso me zampaba los libros sin medida. ¡Mi padre acabó mandándome a la biblioteca del barrio porque no ganaba para libros!

Foto de Gabby K en Pexels

Una de las partes más interesantes para mí entonces era descubrir al autor, ver su foto, leer su biografía, perderme en él o en ella. Los imaginaba como personas diferentes a mí, con una imaginación enorme, aislados del mundo solo para crear los suyos, con manías, rutinas, dedicados en cuerpo y alma a la escritura. Tenía una imagen tan alejada de la realidad, tan romántica, tan especial…
Ya entonces deseaba dedicarme a escribir porque si algo me sobraba era imaginación. Me pasaba las noches recreando historias en mi cabeza, haciéndolas reales, como si esas ideas locas pudieran hacerse tangibles al abrir los ojos. 

Foto de Koshevaya_k en Pexels

Me convertía en una extraterrestre con una misión en la Tierra, adoptaba la identidad de una espía en la II Guerra Mundial, aterrizaba en la coraza de una chica de la Inglaterra Victoriana enamorada hasta la médula de un aristócrata demasiado alejado de sus posibilidades, me embarcaba en larguísimas aventuras llenas de misterio, hurgaba en los enigmas de la humanidad…
Esa niña con una imaginación desbordante se convirtió en escritora, a pesar de la negación que sufrí durante años por parte de mis profesoras, a pesar de la dislexia, a pesar de las mil veces que escuché que no lo lograría. Porque mi gran pasión es y siempre será vivir aventuras que otros han ideado y crear las mías.  
Ojalá me acompañéis en el camino porque sin vosotros no existiría. ¡Gracias por los mensajes!
¡Feliz día! J

A veces los sueños se cumplen

 ¡Buenos días! A veces hay sueños que se cumplen, y es tan bonito cuando sucede… Ves pasar tu vida en color, tocas las nubes, llegas al sol, te iluminas, sonríes y sientes. Porque la lucha es larga y nunca termina, porque solo tú tienes el poder de volar sin dejarte caer, de ver siempre lo positivo y no dejarte vencer por las sombras.
Hace un año empecé a escribir Caramel macchiato. Lo hice con ilusión, con esa emoción primaria de descubrir a los personajes, de llevarlos de la mano, de hacerlos sentir, enamorarse, encontrar la forma de encontrarse en ellos mismos gracias a esa atracción de los polos opuestos, a caminar de la mano hacia una mejor versión de ellos mismos. Porque a veces hay que saltar al vacío para ver la luz.



Cuando recibí la llamada de Phoebe fue como un estallido de fuegos artificiales. Llevaba años esperando una oportunidad parecida y ahí estaba, en el otro lado de la línea de mi teléfono, una persona que quería apostar por mí, por esa novela, por Holly y Clark. 
Hay instantes para recordar el resto de tu vida, como ese. Porque luego todo ha sido precioso, hasta llegar aquí, a mi momento, a tener el libro entre mis manos, a dejarlo volar, a descubrir a quién le gusta y a quién no, a verlo a través de vuestros ojos. 
Ojalá llegue muy alto, ojalá os guste, ojalá no haya demasiadas reseñas de una estrellita —lo sé, es pedir demasiado porque de esas siempre hay—, ojalá reciba muchísimos más de esos mensajes vuestros tan alucinantes donde me contáis qué os parece, me preguntáis cosillas y me animáis el día.



A veces escribir es solitario, otras las expectativas que te creas no se alcanzan o se superan con creces. Pero todo sabe mejor con palabras de los lectores, con ese calor, esa sensación de no haber pasado meses trabajando en una historia para dejarla acumular polvo. Porque las novelas están para llegar a otros corazones, para llenar otros ojos, para emocionar, para ser leídas. Y como autores lo mejor que nos puede pasar es sentirnos acompañados.
Cuando tengo un instante de ansiedad, siempre miro los mensajes de los lectores, los disfruto, los siento y me dan una razón para continuar. Porque a veces no hace falta vender un millón de libros —aunque no le haría ascos, la verdad—, solo saber que tus historias han tocado corazoncitos, han conquistado a personas ajenas a tu mundo y a la vez cercanas porque te han conocido a través de tus palabras. Con eso tengo suficiente chute de ilusión como para sonreírle a los reveses.



Me encantaría que me acompañarais en el camino de Caramel macchiato y en todo lo que viene después. Y, sobre todo, acordaros de dejar un comentario en Goodreads, en Amazon, en Instagram, en mi correo, en mis redes, en cualquier sitio donde pueda oíros para saber si os ha llegado.
¡Feliz día! J
 
 

Nunca dejes de soñar

¡Buenos días! Estoy muy feliz con mi vida en estos momentos y he descubierto cómo encontrar el camino te llena de luz, de color, de sonrisas, de buenas vibraciones. Entonces atraes la ilusión, la alegría y ese arcoíris en tu corazón. 
A veces solo se necesita una chispa, un destello o simplemente una claridad de mente capaz de darte la capacidad de ver más allá de la oscuridad para descubrir todo un mundo de brochazos llenos de vida.
Me gusta tanto sentirme montada en una nube de algodón, en el paraíso de la purpurina… Sin embargo, no soy una soñadora compulsiva y entiendo claramente la necesidad de tocar con los pies en la tierra para caminar por la vida sin dejarse seducir solo por una ilusoria sensación de estar en paz. Porque en realidad lo estoy. 

Foto de Pexels

Quizá mis sueños infantiles eran demasiado imposibles, pero ahora, echando la vista atrás, descubriendo cada recodo de mi sendero hasta mi ahora, soy capaz de apreciar cada curva con la emoción precisa y necesaria para descubrir sus matices. Y sonrío.
Sí, la verdad es que llevo tiempo sonriendo, con esta sensación de intensa paz, con un sosiego en el alma y esa curvatura perenne en mis labios, como si se hubiera forjado una ilusión sin fin en mi corazón.
Quizá hace un par de años no era consciente de mi necesidad absoluta de darle un giro a mi vida laboral. No lo esperaba ni estaba preparada entonces para la gran debacle que se avecinaba. Pero ahora sí sé que he conseguido llegar a un lugar mejor, que mi corazón está preparado para asumir riesgos, que mi cerebro colabora con mil ideas y retos, que mi capacidad de dar está a pleno rendimiento mientras recibo. Porque la vida es tan feliz como tú quieres pintarla.

Encima, he subido un nuevo peldaño en la escalera de la literatura. Uno que llevaba tiempo persiguiendo. Porque si algo me ha enseñado el aprendizaje de la vida es que nunca debemos renunciar a la lucha constante por alcanzar metas cada vez más elevadas. Pero sin presiones, sin agobios, disfrutando del camino.
Y aquí estoy, soñando despierta con el veintidós de marzo, con los nervios de siempre, con ese runrún interno que anuncia a gritos mis inquietudes: ¿se venderá Caramel Macchiato? ¿Os gustará? ¿Ocupará un lugar en vuestra estantería?   
Publicar con Phoebe romántica es un sueño hecho realidad y deseo tanto que salga bien, tengo tantas esperanzas en este lanzamiento… Así que os animo a descubrir a Holly y a Clark el próximo 22 de marzo, a soñar conmigo y a nunca rendiros a la hora de luchar por alcanzar vuestras metas.
Foto de Alex Azabache en Pexels

A veces hay que redimensionarlas, otras subir peldaño a peldaño, incluso sudar lágrimas, pero nunca hay que desfallecer ni dejar de sonreír porque los sueños están para hacernos felices.
¡Feliz día! J
 

Pronto, muy pronto...

¡Buenos días! A veces siento la conexión instantánea con unos personajes y otras me cuesta encontrarla, es un viaje a lo largo de las páginas, de descubrimiento y cariño, de sensaciones, de emociones…
Queda menos de un mes para poder hablar de forma abierta de mi próximo libro, para contaros de qué mano va a venir y cómo de ilusionada estoy por la experiencia. Tengo una portada increíble esperando para revelarse, una aventura lista y las ilusiones en modo on. Porque a veces hace falta solo una chispa para encender una hoguera y la mía crepita al son de los nervios y la ilusión.



Puedo explicar pocas cosas de momento… El libro es el primero de la serie Little Falls, con una historia autoconclusiva y unos protagonistas muy diferentes entre sí. La mezcla resulta explosiva en muchos momentos, porque ella es un torbellino y él la planificación en persona. Y, aun así, ambos se necesitan para encontrarse.
Me gustó la idea de empezar con una chica odiosa, llena de superficialidad, sin ningún interés por adaptarse a la situación que le toca vivir, aunque tampoco le queda otro remedio y pasa por el aro con demasiada facilidad. Porque ella no es así, no como se muestra en ese primer capítulo, solo es una fachada construida a base de heridas nunca cicatrizadas. En realidad tiene un punto de locura, su espontaneidad, las ideas irreflexivas, la positividad, la efusividad. Y, además, descubre su corazón y su capacidad de amar. Porque a veces nos emperramos en no ve hasta dónde estamos dispuestos a dar cuando encontramos nuestro destino.  



En cambio él… Tiene esa madurez propia de cuando la vida te ha asestado muchísimos golpes y necesitamos adaptarnos a las responsabilidades que se nos vienen encima. A veces no hay alternativa, por eso nuestro protagonista masculino es organizado, recto, con las ideas claras, una tendencia demasiado pronunciada a planificarlo todo y poco dado al desfase. 
Hasta conocerla… Ella arrasa con su visión práctica de la vida, le desmonta los esquemas, lo hace reaccionar con una pasión desbordante, le enseña a sentir a lo grande, a dejarse llevar en algunos momentos, a que no siempre lo puedes tener todo controlado, a arriesgarse.


Es bonito haberlos construido, haber sentido cómo crecían, cómo maduraban, cómo construían su relación. Y es precioso ver cómo ha quedado la maqueta, la portada, la redacción, la historia.
Darle a enviar a la última versión, siempre desata sentimientos encontrados. Porque ya no hay marcha atrás, pero pronto va a estar en imprenta…
En marzo… 
¡Feliz día! 

Pat 2.0

¡Buenos días! ¿Conocéis aquella sensación de estar al borde de un momento épico? ¿Cuándo sabes que vas a tener una epifanía? ¿Y hasta puedes saborear la chispa con los dedos?
Ser feliz no es una cuestión de búsqueda infinita hacia fuera, es la necesidad de absorber la positividad en cada momento, de mirar más allá, de encontrar sin esfuerzo. Porque al final solo es un estado mental, uno en el que dejas atrás las malas vibraciones para solo captar las buenas, uno en el que es tu decisión consciente de aplastar el dolor para abrazar la ilusión.
Mi vida ha cambiado en este último año y medio. Ha sido un cambio sorprendente a todos los niveles, me ha hecho ver muchas cosas desde una perspectiva muy alejada de mi pasado y me ha ayudado a encontrar ese camino de liberación para abrazar la verdadera felicidad.

A veces, pasar por un trago amargo abre la puerta a una paz imperecedera, a un conocimiento más profundo de uno mismo, a una felicidad sin límites. Porque superar los obstáculos te hace más fuerte y te da una visión menos sesgada de la realidad. 
Para mí construir mundos paralelos sobre el papel es como crear un mapa de sentimientos, profundizar en las mentes ajenas, sumergirme en situaciones intensas e imaginar cómo me sentiría en ellas, cómo reaccionaría, cómo las superaría. Y me encanta meterme en la mente de los personajes, ser parte de su corazón, empatizar con sus emociones. 
La base de mis novelas son los sentimientos. No me importa tanto la parte física de mis «chicos» como la emocional, porque la vida está compuesta de pequeños destellos de sentimiento, de reacciones viscerales, de amor, pasión, dolor, tristeza, ilusión… Por eso siempre he sido tan abocada a sentir en estéreo. A veces, cuando algo me afecta con más intensidad que a otros lo expreso en voz alta, quizá llorando —sí, soy una llorona empedernida, y a mucha honra—, con una frase: «si no reaccionara así, no podría escribir mis novelas».

Me he dado cuenta con las últimas que ahora siento diferente. Ni mejor ni peor, solo de una manera distinta. Y es bonito porque me gusta esta nueva Pat 2.0. Me gusta sentirme feliz a cada paso, disfrutar de la ilusión sin desfallecer, ver cómo mi vida laboral crece y la literaria le sigue a la zaga. Descubrir cómo mi mente no deja de crear y cómo mi capacidad para liderar un equipo no ha mermado. He pasado de dirigir quince personas a hacerlo de ciento quince. Y me encanta darlo todo, luchar, vibrar y descubrir cada día cómo avanzar. Porque el pasado ha conformado mi presente, me ha convertido en alguien más sabio y que cada día aprende algo más.

Foto de YURI MANEI en Pexels

Quiero sentir así, quiero ser yo quien abrace la felicidad por decisión propia. Quiero disfrutar de cada paso, de cada palabra, de cada decisión, de mi familia, de mi vida y de todo cuanto me rodea. Porque no necesito un éxito aplastante para sentir cómo hasta la última fibra de mi corazón se llena de calidez, se expande, lo ocupa todo y me llena de chispas de emoción. Un solo lector, un solo guiño de mis amores, una sola frase alentadora de alguien del trabajo puede hacerme saltar a la estratosfera de la ilusión.
¡Feliz día! J 

¿A qué suena la felicidad?

¡Buenos días! La vida se me ha complicado un poquito para bien desde que volví a trabajar y no encuentro tanto tiempo como antes para escribir, pero sigo soñando porque mis novelas avanzan, crecen, se desarrollan en mi mente y en mi corazón y desean llegar a vosotros, emocionaros, encontrar una forma de adentrarse en vuestros corazones.
Hace un mes de la publicación de ¿A qué huele la nostalgia? y de momento la mayoría de reseñas son preciosas. Es tan bonito cuando leo una opinión donde alaban los sentimientos de una de mis historias… Porque para mí escribir es darles vida a las emociones e intentar traspasárselas al lector.



En nada el final de Perfumes y acordes llegará a vuestras estanterías virtuales. ¿Se reencontrarán Alba y Alonso? ¿Superarán los obstáculos? ¿Qué pasará cuando Amelia se encuentre cara a cara con Sebastián? ¿Cuál es su historia?
En la primera parte cada uno de los tres personajes evoluciona hacia una versión muy diferente de él de la inicial. Alba necesita superar el dolor y a la chica que dejó en Barcelona. Alonso necesita creer en él, luchar por sus sueños y crecer como músico. Amelia necesita encontrar la fuerza para enfrentarse a su pasado. Y el final de ¿A qué huele la nostalgia? hay una decisión dolorosa para los tres. Alba y Alonso deberán elegir entre seguir sus sueños o el amor. Amelia se enfrentará a su pasado.



En ¿A qué suena la felicidad? cada uno de ellos camina por la senda de su vida actual con los sentimientos convulsos. Alonso se desprende de su pasado para convertirse en Al Ring. Alba se deja llevar por las prácticas y su carrera de Químicas. Amelia nos descubre a Sebastián y un mundo que dejó atrás… quizá pueda recuperarlo… Porque la familia a veces se construye con personas ajenas a los vínculos de sangre. Cuando hay amor, hay felicidad. 
 
SINOPSIS



 
«A veces la vida te demuestra cómo puedes sumirte en la oscuridad y enquistar tus recuerdos convirtiéndolos en lanzas contra tu corazón».
 
El pasado de Amelia no es fácil ni alegre, pero es el suyo y no quiere olvidarlo ni rechazarlo ni apartarlo nunca más. Ha llegado la hora de contarlo, asumirlo y superarlo. Está dispuesta a luchar por recuperar a Sebastián, a Eva y a Manel, porque no va a renunciar ni un segundo más a su felicidad. 
Armada con su diario y sus esperanzas, llama al timbre de casa de Sebastián. 
Él la recibe con una opresión en el pecho y la irrealidad acosándolo porque el pasado acaba de aparecer de repente, sin anestesia. 
Alba y Alonso prosiguen con sus vidas por separado, encontrando nuevos horizontes y una forma diferente de sentir mientras construyen una renovada versión de ellos mismos. Porque cuando persigues tus sueños renunciando al amor de tu vida, has de reinventarte desde cero. Pero nada te prepara para sobrevivir al paso del tiempo ni a la necesidad de compartir la vida con la única persona que te ha acompañado desde siempre.
 
¡Feliz día! J
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