Avanzar

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Miro por la ventana y descubro el sol asomando a lo lejos, con la magnificencia perfecta que tinta de azul un cielo despejado y nítido. Me gusta esta visión, es perfecta y tranquila.
Los días avanzan rápido en el calendario, las tardes se alargan con una luz radiante, mi sonrisa es intensa, con deseos de comerme el mundo. Tengo ideas interesantes para la nueva novela. ¡Qué bien sienta escribir! Cuando una historia se cuece en mi interior consigo ver la vida con más color.
Estoy orgullosa de muchos logros personales de estas últimas semanas, me he percatado que soy capaz de superar los obstáculos y de llevar a cabo tareas difíciles en el pasado. Cada peldaño en la ascensión en la escalera de la vida me reporta una experiencia para sumar a mi haber.
Trabajar siempre a contrarreloj, con la necesidad imperiosa de adquirir conocimientos para abracar un nuevo reto me ayuda a ampliar los horizontes del saber, con la satisfacción de avanzar hacia un nuevo destino.
Recuerdo con ilusión los años de aprendizaje de la escritura, con aquel tesón intenso para mejorar en cada revisión de una novela, en cada nuevo manuscrito. Todavía ahora me gusta empaparme de las reseñas que aparecen en la red de mis libros para ver cómo escribir con mayor soltura.
Ayer pasé una velada perfecta en compañía de mi familia. Mi niño se ha convertido en un hombrecito, cuando Irene nos pasó un montaje fotográfico que le había preparado y le vi de pequeñito casi me saltan las lágrimas, ¡cómo ha cambiado! Parece mentira…
La tarde se escurrió en la cocina, haciendo la compra, preparando el salón… A las seis conté con una horita de descanso que utilicé para darle un empujoncito a la historia de Aurora y Bruno, con la convicción de que caminan de la mano por un sendero emotivo.
Imprimir fuerza a los personajes es maravilloso, porque siento con ellos, me emociono, consigo vivir un romance sin salir de casa. Estoy en la parte más tierna de la trama, la que me arranca una sonrisa en cada palabra, la que me inspira ilusión. A ver cómo vivo el siguiente giro…
A veces hay que dejarse llevar por la corriente de felicidad que transcurre cerca de ti y evitar sentirte frustrada por no conseguir el cielo. Aprender a  no esperar cerca del teléfono o del email, con la sensación de que de un momento a otro llegaría una noticia largamente esperada, me ha demostrado que hay un mundo ahí fuera esperando a ser descubierto.
Seguro que tarde o temprano consigo alcanzar mis sueños…

¡Feliz día! J

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