Personajes malvados
¡Buenos
días! ¡Qué ilusión me hace el sol cada mañana! Parece que el verano quiere
irrumpir en Barcelona, ¡ya era hora! Tengo unas ganas de tumbarme en una hamaca
a tomar el sol con el ordenador en el regazo… ¡Ayer lo hice durante tres
cuartos de hora! Así la novela fluye con facilidad…
Escribo
y corrijo, bailo, llevo la casa, tomo el sol, trabajo, sueño y me ilusiono.
Mucha gente me pregunta cómo puedo con todo y la verdad es que yo creo que
únicamente es cuestión de organización. Tener un esquema previo de las
actividades del día ayuda a aprovechar el tiempo disponible, pensar en el
capítulo que llevo entre manos con antelación es vital para que la hora al día
que logro dedicar a la escritura sea productiva. ¡Además, tomo el sol y escribo
a la vez! Aunque es posible que mi vista salga perdiendo…
Mi
idea del libro que llevo entre manos es más difícil de plasmar en los folios de
lo previsto, quiero crear una atmósfera de intriga y tensión hasta la última
página, de manera que la historia atrape. A medida que avanzo me doy cuenta de
que la voz del asesino es complicada, con matices intensos que dibujan un
personaje cargado de contradicciones.
A
veces me sorprende la capacidad que posee mi mente para desarrollar psicologías
complejas para los protagonistas malvados. No me gusta que sus crímenes sean
únicamente el producto de la perversidad, quiero matizar sus intenciones, sus impulsos,
y darle un sentido a las acciones que acaban con secuelas en algunos
personajes.
En
mi casa dicen que doy miedo, que imaginar esos crímenes no es normal. Yo os
aseguro que no le haría daño ni a una mosca, ¡si cuando veo una araña llamo a
mi marido! Pero he de reconocer que me gusta entrar en la mente de los
criminales, pintarles una infancia o una adolescencia o una primera juventud
que justifique parte de sus impulsos.
Es
muy interesante internarse en la psique de una persona tocada por las circunstancias
y, sobre todo, intentar encontrar una parte tierna y vulnerable en él o en
ella, de manera que no puedas odiarle del todo. Es lo mismo que con los
protagonistas, si te empeñas en hacerlos demasiado buenos no son creíbles, ¡las
personas tenemos siempre un lado oscuro!
Me
encanta el género que ahora escribo, el thriller.
Me siento cómoda en él, mi mente trabaja rápido y crea laberintos intrincados
para llevar a los personajes de un lado a otro, sin desvelar qué sucederá a
continuación, guardándome siempre un as en la manga.
Las
novelas fantásticas también tienen su punto, investigar acerca de los enigmas
del pasado y trazar una narración actual también me gusta… ¡Ufff! ¡Creo que lo
que realmente me gusta es crear! Jajajajajaja.
¡Feliz
día! J
Siempre me he preguntado como sois capaces, los escritores, de entrar (poneros en el lugar de) en la mente de personajes que nada tienen que ver con vuestra forma de ser ¿¿¿???
ResponderEliminarFELIZ día, víspera de SANVIERNES :-)
... el "como" con acento, por supuesto ;-)
ResponderEliminarA mí no me cuesta ese cómo... Supongo que forma parte de mi imaginación. ¡Feliz fin de semana! :-)
EliminarCoincido en lo que dices de darle esa parte humana y sentimental a alguien que es un monstruo y que los buenos no pueden ser tan buenos, una persona siempre se equivoca. Cuando escribo, mis personajes suelen tener algo oscuro, algo que esconden y unas vidas imperfectas; incluso ellos pueden no ser los más morales del mundo y aun así, ser los buenos de la historia. Crear personajes y meterte en su piel es lo mejor del mundo, luego es difícil soltarlos. Saludotes y a disfrutar de tus completos días :)
ResponderEliminar¡Es bonito escribir! ¡Un beso Sarah! :-)
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